Capitulo 5: ese vampiro y una sorpresa "made in china"

Pasado el interrogatorio volvieron a la mansión para preparar las cosas, Ciel para volver a la mansión principal y Contessa para volver a España. Los tres llegaron exhaustos a la casa y se fueron a descansar al salón mientras Sebastian preparaba las maletas, primero las de su sobrina porque quería perder la de vista inmediatamente. Al abrir las puertas del salón se lo encontraron todo patas arriba y en medio del desorden estaban dos personas un hombre y una mujer con rasgos orientales que desordenaban todos los cajones del salón.

-Lau ¿qué haces aquí?- grito Ciel

-Conde, cuánto tiempo. Tenía negocios aquí y decidí verle y...- dijo Lau pero había algo que le interesó- es un placer señorita- dijo besando la mano de Contessa- mi nombre es Lau y ella es mi hermana Lan-mao

-Mi nombre es Contessa, encantada- contesto ella

Lau se quedó embelesado por la belleza de la chica y una idea se le vino a la cabeza.

-Contessa, ¿me podría hacer un favor?

-Depende

Lau sonrió maliciosamente y echó al conde del salón. Tras unos diez minutos Lau abrió las puertas del salón y dejó ver a Contessa y Lan-mao. Ambas vestidas con unos trajes chinos muy cortos y ambas posando descaradamente.

-¡¿Qué demonios es esto?!- grito Ciel completamente colorado

-Es la nueva línea de ropa que quiero comercializar en Inglaterra ¿le gusta?

-Pues claro que s...¡claro que no!

-Bueno si no le gusta no hay nada más que hacer, Contessa si quieres te puedes quedar con el vestido

-Gracias Lau-san- agradeció la chica subiendo las escaleras para cambiarse. Cuando llegó a su habitación sus maletas y estaban preparadas, sabía que su tío quería perder la de vista cuanto antes.

Mientras ella se cambiaba Lau y Ciel empezaron a hablar en el salón:

-No sabía que había dejado a Elizabeth- dijo Lau con burla

-Pero que estás diciendo Contessa es solo una amiga que ha venido a ayudarme con los asesinatos en serie. Al igual que tu ella es solo una socia en mis negocios, una simple pieza en mi tablero.

-Conde, de vez en cuando debería ser un poco más alegre y disfrutar de la vida

-No tengo motivos para ser feliz

Ante esa respuesta Lau se aburrió y decidió marcharse. Entonces Ciel llamó a Sebastian para que llamara a Contessa. La chica bajó inmediatamente curiosa por saber lo que le quería decir el conde

-Contessa me gustaría pedirle algo

-¿Qué es lo que quiere?

-Quisiera que se quedara en la mansión trabajando para mí

-¿Y si me niego?

-Desvelaré su identidad ante la reina

-Pues si no me queda otra me tendré que quedar

-Pero me gustaría compensarle por haberme salvado la vida. ¡Sebastian!- llamó el conde. Al momento el mayordomo entró en el salón y el conde siguió hablando con su invitada- como recompensa, tiene la libertad de pedirle a Sebastian lo que quiera pero solo puede pedirle tres cosas.

-¿Como el genio de la lámpara?

-Algo así

-Bien, pues si me voy a quedar en su casa gastaré mi primer deseo- dijo Contessa cogiendo una libreta y una pluma. Empezó a escribir llenando más de cinco hojas- me gustaría que consiguieras todo esto y prepararas mi habitación en la mansión principal ya que me quedare con vosotros por un tiempo- dijo sonriente al poder molestar a su tío

El mayordomo se marchó mientras Contessa volvía a su habitación para sacar sus maletas y seguida por los criados que llevaban las maletas del conde.

No paso mucho tiempo hasta que Sebastian volvió a la mansión para llevar a todo el mundo de vuelta a la casa principal.

Ya en la mansión principal Sebastian guío a su sobrina hasta su habitación que estaba dos habitaciones después de la de Ciel. Al abrir la puerta Contessa pudo ver la que, por un tiempo, sería su habitación; las paredes pintadas de morado, todos los muebles pintados de negro, en el armario toda la ropa negra estaba perfectamente arreglada y en las estanterías todas las cosas que había traído

-Espero que la habitación sea de su gusto- dijo Ciel que los había seguido para ver el resultado del trabajo de su mayordomo. Pero algo llamó la atención del conde, un pequeño conejo de peluche que le resultaba familiar- ¿y este peluche?

-Es un regalo que me hizo mi abuelo cuando yo tenía unos 800 años

-Y, ¿Cuántos años tienes ahora?

-¿Nunca le han dicho que es de mala educación preguntarle la edad a una señorita?- dijo la chica algo molesta, pero finalmente le contestó- Tengo 1299 años, este año cumplo los 1300. Los vampiros maduramos físicamente en 100 años lo que un humano en un año. Pero, ¿qué pasa con ese conejito?

-Es que este es uno de los primeros Peter Rabbit que sacó la compañía funtom, la compañía de mi familia

-¿En serio?, No lo sabia

-Por cierto -dijo el conde a la salida de la habitación- dentro de una semana he organizado un baile para presentarla a mis socios y conocidos, será un baile de disfraces así que llamaré Nina mi sastre para que nos prepare los disfraces

-¿Y no puedo llevar el vestido que me ha regalado Lau-san?

-¡Ni se te ocurra!