Capitulo 6: ese vampiro y un baile
Finalmente llegó el día del baile. Antes de que este empezara, Ciel ya estaba vestido y esperando en la puerta para recibir a los invitados. A juego con su parche, Nina diseñó un traje de pirata para el conde. Aunque el traje de Contessa era un misterio porque ella quería fuera una sorpresa para todos, incluido el conde.
Poco a poco empezaron a llegar los nobles, todos con preciosos disfraces. Finalmente, el salón se llenó por completo de nobles y ese fue el momento en el que Contessa decidió mostrarse en público.
Elegantemente, bajó por las escaleras luciendo un vestido de imitación a los de la corte francesa del siglo XVIII, el vestido era negro y con flores rojas bordadas que hacía que el vestido pareciera salpicado de sangre. Al verla bajar, todos los presentes se quedaron atónitos por la elegancia de la chica, hasta el mismo conde se sorprendió y cuando reaccionó fue acompañarla y presentarla a todo los presentes.
-Queridos invitados, me gustaría presentar les ha Contessa Marianne Blaire, una nueva socia de la compañía Funtom
Todos los presentes empezaron a aplaudir como bienvenida a la chica. Entonces, acompañada por Ciel, Contessa empezó a conocer al resto de socios de la compañía. Uno de ellos un hombre de unos 50 años se les acercó.
-Contessa-san este es lord Arthur- dijo el conde
El hombre palideció al ver a la chica pero intentó disimularlo: la saludó y cuando se iba a marchar le dijo al oído
-Sé muy bien quién eres así que ven lo antes posible al primer piso, te estaré esperando
Ella asintió y siguió recorriendo el salón con el conde hasta encontrar a Lau acompañado por Lan-mao y otras personas que no conocía.
-Lau, ¿no te dije que era un baile de disfraces?- dijo el conde molesto
-¿A si? Pues no lo sabía- dijo
-Contessa-san estos son Souma y su mayordomo Agni- dijo el conde señalando a los hombres con aspecto indio- y ella es Elizabeth Midelford, mi prometida.
-Encantada- dijo Contessa
-Ciel te he dicho que me llames Lizzy- se quejó Elizabeth.
Entonces, Souma se acercó a Contessa y le ofreció uno de sus panes de curry esta lo aceptó amablemente pero al darle el primer mordisco le entraron ganas de vomitar
-¿Es que acaso no le gusta?- preguntó Souma
-¿Esto lleva ajo?- preguntó Contessa
-Sí
- Lo suponía, es que soy alérgica al ajo y por eso me sienta mal.
Tras este pequeño incidente estuvieron un tiempo hablando hasta que Souma se percató de que en la sala faltaba alguien.
-Ciel, ¿dónde está Sebastian?
-Está en la cocina preparando la comida
En ese momento Contessa recordó la conversación con lord Arthur por lo que se fue rápidamente al primer piso. En el pasillo estaba lord Arthur que la estaba esperando con la puerta de una habitación abierta. Contessa entró en silencio y lord Arthur empezó a hablar:
-Aún no puedo creer que seas la misma persona que conocí en España hace más de diez años.
-Pues sí, era yo. Ha pasado mucho tiempo
-Pero si no has cambiado nada en diez años significa que eres un ser inmortal
-Así es- dijo Contessa mostrando sus colmillos
-No puede ser, ¿eres un vampiro?
De repente, en el salón de baile se escuchó un grito que provenía del primer piso. Rápidamente, todos los presentes subieron a la habitación de la que provenía el grito. Sebastian también subió corriendo para proteger al conde. Cuando abrieron la puerta, encontraron a Contessa tirada en el suelo completamente pálida junto a lord Arthur que estaba también en el suelo. Rápidamente, Sebastian se acercó al hombre para comprobar su pulso, pero ya era demasiado tarde. El mayordomo se acercó a su sobrina y le dijo en voz baja:
-¿Qué le has hecho a este hombre?
-Nada, mira su cuello
El mayordomo inspeccionó el cuello de la víctima y, efectivamente, no había marcas de colmillos, no podía haber sido ella. Todos volvieron al salón. Contessa salió la última pero antes cerró las puertas de un armario y diciéndole a lo que había dentro que no saliera hasta que se fueran todos los invitados.
