Capitulo 14: ese vampiro y una orden
En la mansión Phantomhive, el pequeño conde estaba sentado en su despacho reflexionando sobre el violento incidente de la noche anterior. De repente, sus pensamientos fueron interrumpidos por el mayordomo demonio que entraba en la habitación con una bandeja de té.
-Joven amo, debería comer algo.
-No eres nadie para darme órdenes.
-Eso ya lo sé pero no gana nada preocupándose por ese monstruo.
Al oír esas palabras, Ciel se enfadó con su mayordomo de tal manera que le tiro el té a la cara.
-¡Ni se te ocurra volver a llamarla así! Sebatian, te ordeno que averigües donde está y que me lo hagas saber inmediatamente.
El mayordomo aceptó la orden de su amo y, con desgana, fue a buscar a su "querida sobrina". A los pocos minutos de que el mayordomo se fuera de la habitación, Ciel salió también a dar una vuelta por la mansión para aclararse las ideas.
Recorrió toda la casa de arriba a abajo, hasta que llegó al sótano, donde dormía el servicio y sin saber por qué, entro en la habitación de Sebastian. Al poco de estar allí recordó un hecho que hacía poco había ocurrido en la mansión.
En la lujosa habitación del hotel, Contessa se encontraba acurrucada entre las sabanas de su cama. Grell intentó convencerla para que saliera pero fue imposible, no se había movido de allí desde que se encontró con Elisabeth. El shinigami se dio por vencido y volvió al salón de la habitación, mientras leía el periódico vio una sombra conocida asomada a la ventana. Como un rayo, salió por la ventana para seguir a la sombra. Cuando finalmente la alcanzo sus ojos se iluminaron de alegría al descubrir que sus deducciones no eran erróneas.
-Sebas-chan, sabía que eras tú, mi intuición no falla nunca.-gritaba abrazando al demonio.
-Grell, suelte me por favor.
-Lo siento, pero el hilo rojo del amor nos ha unido y ahora no nos podemos separar.
Ante aquella respuesta tan empalagosa, Sebastian le pegó un puñetazo en la barriga al shinigami, haciendo que cayera al suelo.
-Solo he venido a buscar a Contessa.
-Lo siento pero ella no quiere saber nada de ti ni del conde- respondió Grell mientras intentaba levantarse.
-Así que esta en este hotel- sonrió- es lo único que necesito saber- dicho esto el mayordomo se fue de regreso a la mansión mientras el shinigami le gritaba que volviese.
