Capitulo 16: ese vampiro y unos problemas de salud
Pasada una semana desde la pequeña pelea entre Ciel y Contessa. Grell ya se había dado por vencido intentando convencer a Contessa para que volviera a la mansión. Aunque el shinigami pelirrojo empezaba a preocuparse por otra cosa: hacía cosa de unos días, Contessa había empezado a toser fuertemente y por las noches tenía numerosas convulsiones. Grell decidió preguntarle directamente que le ocurría.
-No te preocupes- contestó sonriendo Contessa- es solo un resfriado- dijo tosiendo.
La vampiresa se levantó para dar una vuelta cuando de repente perdió el conocimiento y cayó al suelo.
El shinigami, se apresuró y cogió a su amiga. Corriendo, la llevó hasta la mansión de los Phantomhive.
Ciel estaba en el salón tomando el té, pero, aunque Sebatian no dejaba de recordar le la agenda del día, el conde miraba absorto la taza de té, como si al contemplarla pudiera resolver todos los problemas que le rondaban la cabeza.
De repente, se escuchó el sonido de la puerta abriéndose violentamente. Sebastian se apresuró a ver quién había entrado en la casa. El mayordomo se sorprendió al ver al shinigami llevando a su sobrina en brazos.
Aunque a Sebastian no le hacía mucha gracia ayudar a su sobrina, sabía que su amo le obligaría a hacerlo.
Por orden del conde, hospedaron a Contessa en una de las habitaciones de la casa. Sebastian, como un buen mayordomo, que sabía un poco de todo, examinó a su sobrina.
Finalmente, bajó al salón para explicar sus conclusiones:
-Si no me equivoco, se ha desmayado por falta de alimento. Al parecer, la sangre de animal no es suficiente. Si no le damos sangre humana, morirá dentro de poco.
Rápidamente, Ciel le ordenó a su mayordomo que le quitara la sangre suficiente para salvarla. Pero el mayordomo se negó ofreciendo la sangre del servicio como sustituta, el conde volvió a repetir la orden con más seriedad. Pero el mayordomo sacó el as que había estado guardando desde hace días:
-Señor, ¿está seguro de que quiere salvar a alguien que le ha intentado matar?
El conde sorprendido exigió a su mayordomo que le explicara lo que estaba diciendo. Sebastian obedeció y narró los hechos suprimiendo la parte en la que la chica se detuvo y no pudo cumplir su misión.
-Al parecer el consejo de ancianos le considera una amenaza para los vampiros- terminó de explicar.
Pero le conde no estaba muy de acuerdo con la historia así que decidió que se lo contaría ella así que ordenó que se le extraerá la sangre. Sebastian sacó una pequeña jeringuilla y le extrajo suficiente sangre al conde para llenar una taza de té, considerando que con eso sería suficiente.
Ciel, un poco mareado por la gran pérdida de sangre, subió con la ayuda de Sebastian hasta la habitación donde descansaba Contessa.
