Capitulo 23: ese vampiro y una obra de teatro

Al terminar la comida los chicos salieron del restaurante y, como era de esperar, las sorpresas no acababan allí.

Llegaron al teatro Her Majesty's Theatre, cuando Contessa vio la obra que se representaba no pudo contener su asombro.

-¡Romeo y Julieta! ¿¡Vamos a ver Romeo y Julieta!?- Ciel asintió

- Habla. ¡Oh! ¡Habla otra vez ángel resplandeciente!… Porque esta noche apareces tan esplendorosa sobre mi cabeza como un alado mensajero celeste ante los ojos extáticos y maravillados de los mortales, que se inclinan hacia atrás para verle, cuando él cabalga sobre las tardas perezosas nubes y navega en el seno del aire.- comenzó a recitar el conde a lo que Contessa respondió inconscientemente:

- ¡Oh Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rehúsa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan sólo que me amas, y dejaré yo de ser una Capuleto.- ambos empezaron a reírse.

- Vi en tu habitación el libro y supuse que te gustaba ¿he acertado?

-Claro que sí, será mejor que entremos ya- Contessa cogió a Ciel del brazo y lo llevó al interior del teatro.

Cuando entraron, Ciel guio a Contessa hasta sus asientos que estaban situados en uno de los palcos privados del teatro. Al poco de llagar ellos, comenzó la representación.

La mayor parte de la obra, ambos permanecieron en silencio. Cuando iban más o menos por la mitad de la obra, Contessa iba a preguntarle a Ciel si se estaba aburriendo por qué no habían hablado desde que entraron en el teatro. Pero cuando se giró para llamar la atención del conde vio a Ciel mirando la representación con fascinación y se mostraba muy interesado cuando se hablaba de la imposibilidad del amor entre Romeo y Julieta. Contessa siguió viendo la obra y se dio cuenta del parecido entre la historia de Romeo y Julieta; y la suya con Ciel: un amor prohibido que intenta sobrepasar todos los obstáculos que los separan.

Contessa se puso en el papel de Julieta y no pudo imaginarse que sería de su vida si Ciel no estuviera a su lado.

Cuando la obra terminó, ambos salieron del teatro. Ya había anochecido y el carruaje conducido por Tanaka los estaba esperando.