Capitulo 24: ese vampiro y una pesadilla
De camino a casa Contessa se quedó dormida apoyando su cabeza sobre el hombro de Ciel que estuvo todo el camino contemplando la cara de la chica. Pero cuando llegaron, Ciel tuvo que despertar a Contessa porque aún quedaba una última sorpresa.
Cuando Contessa se despertó, le dijo al conde que tenía que ir a buscar una cosa, Ciel le contestó que la esperaría en su habitación.
Cuando Ciel llegó a la habitación buscó entre sus cosas hasta encontrar una pequeña caja que puso en su mesa de noche.
Tras unos minutos esperando, Contessa entró en la habitación. El conde se sorprendió ante la imagen que se mostraba ante él: Contessa estaba apoyada en el marco de la puerta, había cambiado su vestido nuevo por un camisón corto del mismo color semitransparente y decorado con encajes. El conde empezó a sonrojarse.
La chica dejó una caja envuelta en la mesa de noche de la habitación ignorando la otra caja que previamente había puesto el conde.
Notó los brazos de conde que la rodeaban y la llevaba hacia la cama mientras le besaba el cuello.
-Ciel…para- dijo Contessa intentando zafarse de las caricias del conde.
-¿Por qué?- Ciel dejó a Contessa extrañado por su actitud.
-Antes quiero darte tu regalo, como no pude dártelo ayer…- Contessa cogió la caja que previamente había traído y se la dio a Ciel.
El conde desenvolvió el regalo con cuidado y descubrió un pequeño ajedrez de cristal.
-Muchas gracias Contessa- el conde cogió la otra caja que estaba sobre la mesita y se la dio a Contessa- toma, tu regalo.
Contessa abrió la pequeña caja y vio un precioso anillo de plata con una rosa roja.
-Gracias Ciel, pero no me merezco todo esto- dijo Contessa mientras Ciel le ponía el anillo.
-Te mereces esto y más- Ciel besó a Contessa en la mejilla- me alegro que te guste el anillo. Lo he escogido para que haga juego con el colgante que llevas siempre- el conde señaló el colgante rojo en forma de corazón que Contessa siempre llevaba.
-Me lo regaló mi abuela antes de morir, desde entonces lo llevo siempre para acordarme de ella- Contessa miró el collar melancólicamente- y desde ahora tampoco me quitaré este anillo.
Ciel estaba muy contento por haber acertado con todos los regalos y por haber arreglado las cosas con Contessa.
Lo había decidido, aunque había muchas diferencias entre ellos, Contessa era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida. Ciel estaba convencido, pero cuando iba a decirle a Contessa lo que había decidido, una nube de humo inundó la habitación. De entre esa extraña niebla apareció un chico alto, pálido, de pelo plateado y ojos rojos que helaban la sangre con solo mirarlos.
El enigmático chico sonrió sádicamente y dijo con voz sombría:
-Ha pasado mucho tiempo mi pequeña Contessa.
Ante esas palabras Contessa empezó a temblar de miedo y su piel palideció más de lo normal. Ciel notó la reacción de la chica y empezó a preguntarse quién era ese chico.
-Cross-sama…- fueron las únicas palabras que logró pronunciar la chica.
-Como no venías a visitarme he tenido que venir a buscarte. Aunque veo que estás trabajando. Y dime, ¿quién es este chico?
Contessa iba a responder cuando Ciel la interrumpió:
-Soy Ciel Phantomhive, el novio de Contessa
Ante las palabras del conde, Contessa sintió una inmensa felicidad al ver que Ciel la había elegido. Pero su felicidad desapareció cuando recordó con quien estaba hablando Ciel.
-Así que novio, ¡déjate de tonterías pequeño!- dijo Cross riendo- vámonos Contessa, volvamos a casa. Ya terminarás el trabajo más tarde.
La chica obedeció la orden del enigmático chico y, aunque Ciel intentó detenerla, Contessa caminó lentamente hasta ponerse al lado del chico de pelo plateado. Tras esto, ambos desaparecieron envueltos en una nueva nube de humo.
Y así, Ciel se quedó solo en la habitación en estado de shock. Cuando por fin pudo reaccionar llamó rápidamente a su mayordomo que no tardó en aparecer en la habitación. El conde le contó brevemente al mayordomo lo que había pasado.
-¡Sebastian, eres su tío, debes saber quién es ese chico!- gritó Ciel
-Joven amo, yo sé quién es
-¿Dime ya quién es?
-Ese chico, Cross… es el prometido de Contessa
