FELIZ WHITE DAY A TODOS! Como regalito traigo un capítulo nuevo y mañana otro. Que lo disfrutéis.

Capitulo 26: ese vampiro y el comienzo de todo

En el camino de vuelta a casa, Contessa estaba muy nerviosa y solo pensaba en cómo sería su prometido al que conocería nada más llegar a casa.

El viaje llegó a su fin antes de lo que la chica hubiera deseado, bajó del carruaje y, para su sorpresa, solo sus padres la estaban esperando.

-Bienvenida a casa hija- dijo su padre feliz al ver que su hija había cumplido su misión con éxito.

-Padre, madre, ya estoy en casa- dijo Contessa feliz.

-Me alegro de que estés de vuelta cariño- la recibió su madre y, a continuación, le dio a su hija la mala noticia- Cross te está esperando en el salón.

La felicidad de la chica desapareció en un instante. Junto a sus padres, Contessa, se dirigió al comedor. En la gran sala les esperaba el chico que, de ahora en adelante sería el prometido de Contessa y posteriormente su marido. Era alto, de piel pálida, pelo corto y plateado y unos enormes ojos rojos.

Cuando el chico vio que Contessa y sus padres habían entrado en la habitación se levantó del sillón en el que estaba sentado e hizo una pequeña reverencia.

-Soy Cross Darkworth, es un placer conocerla señorita Contessa.

-Igualmente- correspondió Contessa con una pequeña reverencia.

Y así, los dos empezaron su "relación": salían juntos a dar paseos o se quedaban a dormir en la misma casa, siempre acompañados por los padres de aluno de ellos.

Pero todo cambio un día que Contessa fue a casa de Cross y sus padres no estaban por motivos de trabajo.

Cross invitó a Contessa a pasar a su habitación y la chica, inocentemente aceptó. Quien iba a decirle a la vampiresa que ese iba a ser un error que lamentaría durante el resto de su vida. Cuando llegaron a la habitación, Cross cerró la puerta con llave, cosa que extrañó mucho a Contessa.

-Cross-sama, ¿qué está haciendo?- preguntó la chica.

-Ya era hora de que nos dejaran solos- Cross se sentó pesadamente sobre uno de los sofás que había en la habitación- por fin podemos poner las cosas claras.

Contessa no entendía lo que Cross le quería decir pero no se atrevía a interrumpirle. La mirada del chico había cambiado, se había vuelto sombría y amenazadora.

-Lo primero que quiero que te quede claro es que no me hace la más mínima gracia el estar comprometido contigo. Yo quería casarme con una noble de sangre pura… por lo menos eres mona- continuó el chico- además, ya que mis padres me han regalado un nuevo juguete pienso aprovecharlo todo lo que pueda.

Cross se acercó a Contessa con una sonrisa sádica. La chica no entendía ese cambio de actitud, estaba realmente asustada. Cuando Cross estuvo frente a ella la empujó violentamente haciendo que la chica callera sobre la cama. A continuación, Cross subió a la cama e inmovilizó a Contessa. La chica trataba de escapar pero le fue imposible. La vampiresa estaba realmente asustada, Cross intentaba forzarla y se veía incapaz de defenderse. Afortunadamente, pudo liberar su mano derecha y consiguió arañar la cara de Cross haciendo que este retrocediera. Contessa aprovechó la oportunidad para huir hacia la puerta, pero había olvidado que estaba cerrada con llave por lo que no tenía escapatoria.

Cross se levantó y fue corriendo hacia donde se encontraba la chica. Estaba realmente enfadado. Cogió a Contessa del cuello y la levantó del suelo.

-¡Eres una maldita desagradecida!- gritó el chico lleno de ira- ¡Encima que tengo que lidiar contigo toda la eternidad!

-Lo…siento…-Contessa notaba la falta de aire que le impedía hablar con claridad.

-Que lo sientes- Cross soltó una pequeña risa- ¡Crees que eso es suficiente!- en un arrebato de ira, Cross lanzó a Contessa por los aires haciendo que el cuerpo de la chica chocara contra una de las tubería de la calefacción que estaba encendida por lo que provocó una gran quemadura en la espalda. A causa del dolor de la quemadura, Contessa soltó un grito ahogado. En ese momento se dio cuenta de que si quería sobrevivir tenía que hacer todo lo que Cross le pidiera, fuera lo que fuera.

-Lo siento mucho Cross-sama tiene usted toda la razón, debería estarle gradecida por concederme el honor de ser su prometida- dijo Contessa entre lágrimas- siento haberme comportado así.

-Así me gusta pequeña- Cross acarició suavemente la cabeza de Contessa- ¿Ves como no era tan difícil?- el vampiro cogió a la chica para que lo mirara a los ojos- Pero como esto se vuelva a repetir- dijo señalando el arañazo de su cara- Te arrepentirás.- La chica simplemente asintió.

Así comenzó la mayor pesadilla de Contessa que hizo que esta cambiara por completo su forma de ser: se había vuelto mucho más fría y distante con las personas, no hablaba con nadie y descargaba su ira con los objetivos de sus misiones.

Su vida se había vuelto monótona: recibía misiones del consejo, se iba de viaje y cumplía esas misiones de forma excelente lo que la hacía un miembro cada vez más importante del consejo, finalmente volvía a casa para encontrarse a Cross con su falsa sonrisa y luego soportar los abusos del sádico vampiro.

Pero cuando conoció a Ciel, todo cambió, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había sentido segura y protegida. Su vida había vuelto a ser perfecta hasta que Cross volvió a aparecer.