Capitulo 27: ese vampiro y un juicio Contessa se despertó a la mañana siguiente, estaba muy dolorida a causa de los golpes que Cross le había dado. La noche había sido interminable para la chica: había estado toda la noche sin dormir, aunque Cross se había ido pronto, Contessa no pudo conciliar el sueño y estuvo toda la noche temblando abrazándose a sí misma. El día se hizo muy largo para Contessa: Cross no volvió a entrar en la habitación y la única "compañía" que tuvo eran los criados de la casa que le llevaron la comida. Cuando ya había atardecido, Cross entró en la habitación con una bandeja con dos tazas de té. El chico puso la bandeja en la pequeña mesa que había en la habitación, se sentó y con un gesto le indicó a Contessa que se sentara junto a él. La chica obedeció y se sentó. -¿Lo pasaste bien anoche, Contessa?- la chica decidió no contestar y limitarse a tomar el té- Has traicionado al consejo, ¿sabes lo que significa?- Contessa siguió sin responder- Los miembros del consejo están llegando. Todo está listo para el juicio. La chica sabía que al no haber cumplido su misión tenía que ser juzgada por el consejo. Así que decidió huir, pero al levantarse notó que su cuerpo le pesaba y calló al suelo. -Parece que la morfina ha hecho efecto justo a tiempo- Cross se había levantado y se había dirigido hasta donde estaba Contessa y se puso a su altura- Así me aseguro de que no vuelvas a intentar escapar. Cross cogió a Contessa del brazo y la llevó a rastras hacia el salón de su casa donde estaba todo preparado para el juicio: había un grupo de ancianos sentados en una gran mesa situada en el centro de la sala, a los lados de esta había dos filas de gradas en las que estaban sentados un gran número de vampiros entre los que estaba los padres de Contessa. Cuando los chicos llegaron al salón Cross lanzó violentamente a Contessa hasta el centro de la sala, situándola frente a la mesa de los ancianos. Entonces, el más anciano de ellos comenzó a hablar: -Contessa Marienne Blaire -Contessa intentó levantarse pero le fue imposible a causa de la droga por lo que el anciano prosiguió-Hija de Pandora y Micael Blaire- los padres de Contessa se levantaron y volvieron a sentarse- Se le acusa de traición al consejo al no cumplir su misión que consistía en eliminar al conde de Phantomhive, acusado de investigar a nuestra especia con el fin de destruirla. Para Contessa, el delito por el que se acusaba a Ciel era injusto. Habían vivido juntos mucho tiempo y nunca lo había visto investigar sobre los vampiros, incluso cuando desconocía su verdadera naturaleza. Tal vez había sido un error del consejo aunque ella nunca había cuestionado sus órdenes, pero esa vez era diferente, sabía que Ciel era inocente y eso suponía que ella no era una traidora. El anciano prosiguió hablando: -¿Tiene usted algo que objetar?- Contessa intentó hablar pero le fue imposible a causa de la morfina- Si no hay más objeciones, el consejo la declara culpable y la condena a muerte. Tras el veredicto, dos vampiros se levantaron de sus asientos e inmovilizaron a Contessa para que ésta no escapara mientras un tercer vampiro se acercaba a la chica armado con una afilada espada. Los padres de Contessa no sabían que hacer. Querían salvar a su hija pero no podían oponerse al consejo. Ante la impotencia, Pandora empezó llorar desconsoladamente mientras su marido intentaba consolarla. Todo estaba ya preparado para la ejecución: Contessa veía la afilada cuchilla sobre su cabeza. La chica decidió cerrar los ojos para evitar un mayor sufrimiento no sin antes dedicarles una cálida sonrisa a sus padres. El verdugo levantó la espada para que a la hora del impacto el corte fuera limpio. La hoja de la espada estaba muy cerca del cuello de Contessa cuando la puerta de la mansión cayó al suelo a causa de un violento golpe. Ante este hecho, el verdugo detuvo la espada. De repente, aparecieron numerosos cuchillos y tenedores de plata que se clavaron en los corazones del verdugo y de los dos que sujetaban a Contessa, liberando a la chica y matando a los tres vampiros. A causa de la grotesca escena todos los presentes empezaron a gritar escandalizados mientras se preguntaban quién había matado a esos tres vampiros. En medio del escándalo, aparecieron por la puerta Sebastian y Ciel. Ante ese revuelo y con los verdugos de Contessa muertos, Cross se dio cuenta de que al haber perdido la única oportunidad de librarse se Contessa él era único que podía eliminar a la que todavía era su prometida. El vampiro cogió una pistola que siempre llevaba cargada con balas de plata y, preso de la ira, se dirigió hacia donde estaba Contessa que todavía no podía moverse. Micael, que había estado presenciando toda la escena, no iba a permitir que su hija muriera así por lo que se levantó de su asiento seguido por Pandora, ambos con la intención de detener a Cross. Ya que se dieron cuenta de la verdadera naturaleza del vampiro con el que habían comprometido a su hija. Cuando finalmente llegaron, Micael inmovilizó a Cross mientras Pandora ponía a salvo a su hija. Al ver que no podía cumplir su objetivo, Cross empezó a disparar indiscriminadamente. Desgraciadamente, una de las balas impactó en el corazón de Pandora mientras otra atravesó el cráneo de Micael. Contessa, aún un poco aturdida a causa de la morfina, veía impotente como sus padres caían al suelo ya sin vida. Aunque a causa de la droga pensaba que todo eran alucinaciones. Las cosas finalmente se habían calmado. Todos los vampiros que había en la sala habían desaparecido, incluyendo a Cross y a los miembros del consejo. Quedando únicamente Ciel, Contessa, Sebastian y los cinco cadáveres. Ciel atravesó la sala hasta llegar a donde estaba Contessa que había perdido el conocimiento a causa de la impresión. El conde no dudó un segundo en abrazar a la chica mientras Sebastian se acercaba al cadáver de su hermano. -Lo has hecho muy bien hermano, ya es hora de que descanses- eso fue lo último que dijo el mayordomo antes de seguir la órdenes de su amo de enterrar Micael y a Pandora y, posteriormente prendió fuego a la mansión. Y así, junto a su amo que llevaba a Contessa en brazos, el mayordomo se fue de vuelta a casa.