Cap 28: ese vampiro y una vuelta a casa
Cuando llegaron a la mansión Phantomhive, Ciel se dirigió a la habitación de Contessa y depositó suavemente a la chica, aún inconsciente, sobre la cama. Debía descansar después de todo lo que había vivido.
Había pasado una semana desde que rescataron a Contessa y desde entonces la chica no había salido de su habitación. Ciel estaba bastante preocupado pero sabía que la chica debía aclarar su mente después de todo lo que le había pasado. Por lo que lo único que podía hacer era pedirle al servicio le preparase la comida a la chica, para que luego, él le dejaba un vasito con sangre y llamaba a la puerta sin obtener respuesta.
Y así pasaron los días hasta que llegó el 24 de diciembre, fecha en la que la familia Phantomhive organizaba una fiesta para toda la aristocracia inglesa. Pero en esa ocasión, Ciel decidió no celebrarla ya que estaba muy preocupado por Contessa.
Esa noche, Ciel no conseguía dormir. El conde no paraba de dar vueltas en su cama sin conseguir conciliar el sueño. Pero, de repente, empezó a escuchar un sonido proveniente del jardín. Ciel afinó el oído hasta que reconoció el sonido: eran cascos de caballo corriendo a gran velocidad.
El conde, extrañado, decidió bajar al jardín para ver qué pasaba. Y se sorprendió enormemente cuando vio a Contessa montando uno de sus caballos recorriendo el jardín. Tras unos minutos, la vampiresa notó la presencia del conde que la estaba observando. La chica se acercó a él y, cuando estuvieron cara a cara ambos permanecieron en silencio hasta que Ciel decidió hablar:
-¿Qué haces fuera con este frío?
La chica bajó del caballo y tardo en contestar, buscando las palabras adecuadas:
-Necesito aclararme, recordar lo que sucedió aquella noche- la chica se tocó la frente con una mano- A causa de la morfina no puedo distinguir la realidad de aquello que fue producto de mi imaginación. Ciel tú estuviste allí, ¿verdad?- el conde asintió- Solo quiero que me respondas a una cosa: recuerdo haber tenido una horrible pesadilla en la que mis padres eran asesinados- Ciel estaba sorprendido de que Contessa recordara esa momento ya que pensaba que había perdido el conocimiento- Dime Ciel, ¿fue realmente una pesadilla, verdad?- preguntó la chica esperanzada.
El conde vio como unas finas lágrimas recorrían el rostro de Contessa. No quería hacerle daño pero sabía que si le ocultaba la verdad, sería mucho peor.
-Lo siento Contessa, pero no fue una pesadilla
Contessa no podía creer lo que estaba escuchando, ella mantenía la esperanza de que todo fuera un horrible pesadilla pero sabía que Ciel nunca le mentiría y menos en esas circunstancias.
-Entonces... mis padres...- Ciel asintió
Contessa empezó a llorar desconsoladamente en brazos del conde que intentaba tranquilizarla. Finalmente, Ciel decidió llevar a Contessa a su habitación, así que llamó a Sebatian para que llevara al caballo a las cuadras.
Los chicos se fueron hacia la casa. Cuando llegaron a la habitación de Contessa, la chica iba a abrir la puerta pero Ciel la detuvo.
-Hoy vas a dormir conmigo- le dijo dulcemente al oído
Los dos se fueron a la habitación del conde y ambos se acostaron en la cama ya que habían salido con el pijama puesto. Estuvieron un largo rato abrazados hasta que Contessa empezó a hablar:
-No quiero que pienses mal de mis padres por comprometerme con Cross a pesar de todo lo que me hizo. Ellos siempre pensaron que era una gran persona porque sabía fingir muy bien. Además nunca tuve pruebas de que me maltrataba porque las heridas desaparecían rápidamente.- Contessa empezó a temblar mientras recordaba a Cross.
Ciel no sabía que decirle a sí que optó por callarse y abrazarla más fuerte dándole a entender que con él estaría segura. Y volvieron a permanecer en silencio hasta que, casi en un susurro Contessa dijo:
-Gracias
-¿Por qué?- el conde estaba extrañado por las palabras de la vampiresa.
-Gracias por estar conmigo en un momento como este.
-Es lo menos que puedo hacer por la persona más importante de mi vida.
Contessa se sonrojó un poco y al poco tiempo, ambos se quedaron profundamente dormidos.
