Cap 31: ese vampiro y sentimientos aclarados
Al oír los disparos Sebastian y Lizzy corrieron hacia el recibidor para ver lo que había pasado.
Ante aquella escena Lizzy soltó un grito pavoroso que hizo que Contessa y Ciel se separaran y fueran a consolar a la chica mientras Sebastian retiraba los cadáveres y limpiaba las marcas de sangre.
Tras unos minutos Lizzy ya se había calmado y estaba decidida a encontrar respuestas.
-Ciel, ¿qué es lo que ha pasado?
Contessa y Ciel se miraron mutuamente sin saber si decirle la verdad o no. Pero finalmente decidieron que no podían ocultar le verdad por más tiempo.
-Será mejor que vayamos al salón- dijo Ciel y las chicas lo acompañaron al salón. Cuando llegaron, Contessa y Ciel se sentaron en frente de Lizzy y el conde empezó a contarle lo que había ocurrido:
-Verás Elisabeth, esos hombres que han atacado la mansión eran vampiro que venían a por Contessa.
Lizzy empezó a reírse ante el comentario de Ciel.
-Jajaja. ¿Pero qué dices Ciel? Si los vampiros no existen.
-Te equivocas- le contestó Ciel muy serio
El conde miró Contessa y esta, entendiendo lo que Ciel le quería decir, le mostró sus colmillos a Lizzy que se asustó un poco.
-Entonces... Contessa...es...- la vampiresa asintió.
Lizzy no podía creerlo pero dejó que Ciel siguiera hablando. El conde siguió contando todo lo que les había pasado desde que conoció a Contessa. Tras haberse puesto al día de todo lo ocurrido en los últimos meses, una incrédula Lizzy trató de hablar pero le fue imposible ante la increíble historia que acababa de oír.
Después de haberse calmado un poco, Lizzy decidió hablar:
-Así que después de todo eso sigues con ella a pesar de ser... bueno... un vampiro.
-Así es- dijo Ciel totalmente convencido- No sé cómo explicarlo pero es lo que siento. Contessa es la persona más importante de mi vida y aunque sea un vampiro ya no me imagino mi vida sin ella.
Esas palabras provocaron un leve sonrojo en Contessa.
-Ya veo- dijo Lizzy esbozando una sonrisa sincera – se ve que no tengo nada que hacer contra un amor tan sincero.
La chica se levantó y se acercó a Contessa que retrocedió por miedo a la reacción de Lizzy.
-Espero que lo hagas feliz y lo cuides porque como no sea así no te perdonaré.- dijo la chica con gran madurez.
-No te preocupes- le contestó Contessa sonriendo – siempre estaré a su lado.
Finalmente, Lizzy se acercó a Ciel y le besó dulcemente en la frente.
-Feliz Navidad, Ciel
-Igualmente, Lizzy
Luego, Lizzy decidió volver a su casa. Tras despedirla, Contessa se fue muy seria a su habitación dejando a Ciel y a Sebastian sin saber el porqué de su reacción.
Durante los siguientes días Contessa se mantuvo distante y casi sin hablar con nadie, incluso evitaba contestarle a Ciel cuando éste le preguntaba por su actitud. Hasta que un día llegó una carta invitando a Ciel a una fiesta para celebrar el fin de año en Buckingham Palace y, para sorpresa del conde y del mayordomo, Contessa se ofreció alegremente a acompañar a Ciel.
