Cap 35: ese vampiro y un reencuentro
Habían pasado cincuenta años desde la "muerte" de Contessa y ésta se había mudado a un pequeño pueblo de Japón donde trabajaba de camarera.
Cuando terminó su jornada laboral, la chica salió de la pequeña taberna en la que trabajaba y se fue a dar un paseo con Yami que siempre la esperaba pacientemente en la salida.
Desde que había abandonado Londres la gatita negra era su única amiga porque no quería hacer amistades en el pueblo para que no sospecharan de ella, y siempre que terminaba de trabajar las dos se iban de paseo hasta que anochecía.
Aunque había intentado huir de Ciel no pudo evitar instalarse en el pueblo en el que el conde había puesto una filial de su empresa cincuenta años antes por petición de ella y se sentía estúpida. Contessa caminó sin rumbo hasta que, ya cansada, decidió sentarse a la orilla del río que atravesaba el pequeño pueblo.
Estuvo en buen rato con la mirada perdida en el agua hasta que alguien la sacó de sus pensamientos:
-Disculpe, ¿es usted la señorita Contessa?
La vampiresa se giró y se quedó de piedra al ver a un chico idéntico a Ciel, pero eso era imposible ya que habían pasado 50 años. Decidió averiguar quién era el misterioso chico que estaba junto a ella.
-Sí, soy yo, ¿Y tú quién eres?
-Siento no haberme presentado. Me llamo Vincent, Vincent Phantomhive.- Phantomhive, un nombre que Contessa no escuchaba en años.
-¿Eres pariente de Ciel?- preguntó la vampiresa curiosa por la relación que tenía el chico con Ciel.
-Sí, soy su nieto.
-Ya veo- le dijo Contessa un poco triste al descubrir que Ciel se había casado con Elisabeth.
-¿Le pasa algo señorita?
-No, no es nada. Y, ¿para me buscabas? Si has venido desde tan lejos es porque quieres saber algo importante.
-Verá…- dejo el chico sentándose al lado de Contessa- dentro de poco empezaré a dirigir la empresa familiar y quería investigar algo sobre mi abuelo. Siempre me pareció un hombre enigmático y como no lo pude conocer…
-¿Quieres decir que Ciel…?- Vincent asintió. Contessa no podía creerlo pero no preguntó más y dejó que el chico continuara.
-Le pregunté a Sebastian el mayordomo de la familia sobre él y me dijo que si quería saberlo todo sobre mi abuelo usted era la persona con la que debería hablar. Por eso he venido desde Londres buscándola.
-¿Y qué te dijo Sebastian de mí?
-Me dijo que usted era la persona que mejor conocía a mi abuelo y la persona más importante para él. También me advirtió de que no me sorprendiera de su apariencia joven porque usted es un ser inmortal.
-Ya veo- Contessa se sorprendió de que su tío siguiera sirviendo a la casa Phantomhive después de la muerte de Ciel- ¿Qué quieres saber de tu abuelo?
-Qué tipo de persona era.
-Tu abuelo era lo que aquí se llama "tsundere". Es una persona que se muestra muy frío y distante. Pero si podías superar esa barrera de frialdad encontrabas a un ser dulce y amable, a veces débil y temeroso. Era una persona capaz de darlo todo por aquellos a los que quería – al recordar al amor de su vida unas finas lágrimas empezaron a recorrer el rostro de Contessa.
-Igual que tú, ¿no?- dijo Vincent limpiando delicadamente las lágrimas y poniéndole en la mano el colgante del corazón rojo.
Contessa no entendía lo que le decía Vincent.
-¿No te has dado cuenta aún?- la descabellada idea de Contessa empezaba a tener sentido- Aunque no me extraña ya que han pasado 50 años.
No había duda, ante ella no estaba el nieto de Ciel sino el mismísimo Ciel que no había cambiado en 50 años.
-¿Ciel?- el chico asintió con una cálida sonrisa- ¿Pero cómo…?
El conde se quitó el parche y la enseñó a Contessa como sus ojos que poco a poco se iban volviendo rojo sangre, iguales que los de su tío.
-¿Eres un demonio?- Ciel asintió- ¿Pero qué ha pasado?
Entonces, Ciel le contó a Contessa todo lo que pasó desde que ella se fue, cando conoció a Alois, Claude y como finalmente él se convirtió en un demonio.
-Por cierto- dijo Contessa tras recuperarse de la impresión. ¿Cómo has conseguido encontrarme?
-Fue muy fácil: después de tu funeral Sebastian se encargó de recoger tus cosas cuando me di cuenta de que Yami no estaba por ningún lado y me extrañé. Entonces le pregunté a Sebastian y tras un largo interrogatorio descubrí que estabas en Japón y al preguntarle por qué me contó todo vuestro plan. Siento haber tardado tanto pero tenía que hacer unos arreglos en la empresa y el viaje desde Londres es muy largo. Pero me alegro de que esté bien, además el kimono te queda muy bien- le fijo el conde cuando la vio con humilde kimono que para él era algo muy exótico.
-Ciel, lo siento- dijo Contessa sonrojada por el comentario del kimono- pero solo quería protegerte del consejo.
-Lo sé y por eso no estoy enfadado.
- ¿En serio?- Contessa estaba muy feliz de que Ciel no la guardara rencor- por cierto, ¿dónde está mi tío.
-Está preparando nuestra mansión a las afueras del pueblo. Ahora es mi mayordomo por toda la eternidad- dijo el conde con una sonrisa divertida.
-¿"Nuestra"?
-Así es, ahora que soy un demonio no le temo al consejo. Y ahora que te he encontrado no voy a dejar que te vayas otra vez. Eres la luz que da sentido a mi vida así que quiero que pasemos la eternidad juntos, ¿siempre que tú quiera?
-Claro que sí, Ciel- le dijo Contessa saltando a los brazos de su amado Ciel y besándolo apasionadamente.
Y así los dos enamorados se fueron abrazados hasta su nuevo hogar jurándose pasar la eternidad juntos. Felices por haber encontrado tras tanto sufrimiento a su alma gemela.
FIN
Bueno, bueno, este es el final del fic :(. Solo quería daros las gracias a todos los que lo habéis leído y comentado. MUCHAS GRACIAS!
Pasaros la semana que viene por el fic que subiré un último capítulo a modo de epílogo. Que lo disfrutéis.
