Los personajes le pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer, lo único mío es la historia cuya única paga es que les guste mucho.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o -o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

_-Ni Contigo, Ni Sin Ti-_

-12-

Pv. Rosalie

Esme aun me miraba, sentía la desesperación en su pequeño cuerpo, llevábamos tiempo sentadas y yo no decía nada aun. Carraspee un poco antes de comenzar, mi pequeña comenzó a jugar con sus manos.

—¿Pequeña? —comencé.

—Si mami. —contesto sin dejar de jugar con sus manitas.

Tome su pequeño rostro con mis manos, sus grandes ojos me miraban expectantes, su rostro me recordaba mucho a Emmett, era por ello que nunca pude olvidarlo puesto que tenia una copia de él en casa.

—Hay algo que debo decirte, mi amor. —ella me miraba algo confundida, tenia que buscar la manera en decirle a mi hija que Royce no era su padre y que su verdadero papá me había dejado pro una estupidez y ahora esta de regreso esperando verla.

—¿Dónde esta papi? —me interrumpió mirando a todos lados. —Él dijo que iba a venir a jugar conmigo.

—Sobre eso, pequeña… Royce tuve que irse a arreglar algunos asuntos. —suspire ahí iba. — Esme, ¿Recuerdas que te conté que había niños que solo tenían una mami o un papi o a veces uno de sus papis se iba porque tenia trabajo?

—Si, me dijiste que nunca debo burlarme de ellos porque eso es malo. —me dijo con una sonrisa. —Mi amiguito Johnny no tiene mamá porque ella se fue al cielo cuando era chiquito y yo no me burlo de él.

Bese su frente feliz, al menos entendía algo, aunque no creyera que tuviera mucho que ver.

—Claro hija, ¿Qué te parece la idea de tener 2 papás? —pregunte, ¡Que estúpida! ¿Cómo se me ocurre preguntar esa idiotez? ¡La va confundir más!

Ella hizo su cabecita a un lado confundida, ¡fantástico!

—¿Tengo 2 papis? —pregunto.

—No es así realmente, tu tienes un papi que es tu papá real y tienes a tu papá postizo— ¡dios! — El papi real es al cual tú te pareces y el papi postizo es él que te cuida cuando el papá real no esta.

Esme frunció su seño, la estaba confundiendo más.

—¿Yo tengo otro papá a parte de mi papi Royce? —asentí al parecer si entendía. — ¿Y ese es mi papi postizo?

No, no me entendía. Bueno, al menos la idea de tener dos papás no la estaba molestando o entristeciendo mucho.

—Mi amor, papá Royce es tu papá postizo. —conteste. — Tu papá real estuvo de viaje mucho tiempo porque tenía que trabajar para tener dinero y… traerte muchísimos regalos. —le dije para que nos resintiera el motivo de su ausencias, maldito Emmett, lo que tengo que hacer por él y sus tonterías.

—¿Y porque no me venia a ver? —dijo un poco triste. — ¿No me quería?

Bien, lo que no quería esta pasando.

—No mi amor, él te quiere muchísimo por eso se fue para que cuando lo vuelvas a ver…—no sabía como terminar la frase. — El quiere conocerte Esme.

Ella miro el suelo por un rato, me estaba preocupando su silencio, después de un rato unos sollozos se comenzaron a escuchar.

—¡No mi amor! Todo esta bien mi vida, no llores.

—¡P-pero… mi pa-papi real no m-me q-quiere…!—se abrazo a mi cuello. — ¡Y-yo q-quiero a mi papi Royce!

Cerré los ojos sintiéndome mal por las palabras de mi hija, es lo que yo no quería. Estuve abrazando a mi niña con un buen rato hasta que escuche unos pasos detrás de nosotras, voltee con la esperanza de que fuera Royce y me ayudara con esto, pero me sorprendí cuando vi a Emmett que se acercaba a nosotras. Su rostro estaba triste, temía que hubiese escuchado todo lo que la niña dijo, pero algo me decía que mis sospechas eran ciertas.

Esme aun lloraba en mis brazos.

Emmett se agacho y quedo frente a nosotras.

—Hola. —susurro, sabía que se dirigía hacia Esme mi pequeña volteo y lo miro frunciendo su pequeño seño. — ¿Me recuerdas?

Mi niña lo miro.

—Tu eres el que siempre esta dentro de la casa de mi abuelita Alice.

—Exacto. —le sonrió— Eres una niña muy inteligente, ni parece que tuvieras dos años. Tu mamá debe estar muy orgullosa de ti. —su mirada paso de ella a mi, le sonreí por el cumplido. — Pero sabes, una niña tan linda como tú te mereces todo, estuve escuchando que decías que tu papá no te quería. —ella asintió. —¿Por qué piensas eso?

—Porque no vino a verme. —contesto con un puchero. — Y yo no sabía que tenía dos papis, pero papá Royce siempre estuvo aquí porque mi otro papá no me quería.

—¿Y como sabes eso?

Ella se encogió de hombros.

—Puede que tu papi real estuvo viajando mucho tiempo para poder darte lo mejor. —sabía que mentía pero si eso ayudaba a comprender mejor a mi hija podía pasarlo por alto— Porque a puesto que a ti te gustan mucho los vestidos y los juguetes ¿verdad? —ella asintió más emocionada. — ¿Qué pensarías si yo te llevo a comprar toda la tienda completa de juguetes y después ir a la tienda de vestidos y comprarte uno de cada color y modelo?

¡Vaya! Cuando decía que tenía dinero no me imaginaba que fuera mucho.

—¿Pero por que tu? —pregunto. — Ese es trabajo de un papi ¿no?

—Esme ¿yo te agrado? —pregunto.

—Eres lindo, y tienes el cabello casi como yo. —eso me hizo reír un poco.

—Tú también me agradas mucho señorita es por ello que quiero que me permitas ser tu papá real. —le dijo sorprendiéndome. Mi niña abrió los ojos sorprendida igual que yo.

—¿Mi papi real? —Emmett sonrió afirmando. — ¿Eres mi papi real?

—Si, Esme… yo soy tu papi real y te quiero muchísimo. —paso su vista a mi. —¿Puedo darte un abrazo?

Mi niña se separo un poco de mi y le tendió los brazos a Emmett, este la recibió y la estrecho en su gran cuerpo, se veía tierno y gracioso verlos abrazados no pude evitar soltar una pequeña lagrima al pensar todo el tiempo que estuvieron separados por nuestros errores. Emmett me miro por encima de la cabeza de la niña y me sonrió dándome una sonrisa, sabía que tenia muchos significados pero creía que ahora no era el momento para hablar de nosotros, ahora tenían que recuperar el tiempo perdido Esme y él.

—¿Entonces vamos ir a comprar cosas? —pregunto la niña.

—¡Esme! —le reprendí. —Aun no es momento para eso.

—Espera Rose, yo le prometí a mi hija que le iba a comprar una juguetería completa y precisamente es lo que voy hacer ahora… bueno, si no tienes ningún inconveniente con ello.

—Pero Emmett no quiero que sea una niña consentida. —dije molesta.

—Te prometo que solo le comprare unas cosas, nada excesivo, solo quiero darle unos regalos.

El me sonrió mostrándome esos hoyuelos que me habían enamorado, le iba a contestar cuando vi a una de las empleadas corriendo hacia nosotros, su rostro estaba preocupado, me levante rápidamente y Emmett me siguió aun con la niña en brazos.

—¡Señora Rosalie! —venia gritando.

—¿Qué pasa?

—Su abuela. — ¿mi abuela dijo? No la había visto en algunos días, por más que pregunte nunca me supieron decir más que había salido por motivos de salud. — La trajeron en un coche, esta muy enferma, su madre y padre ya están en la habitación de su abuela, se veía muy mal.

Mire a Emmett quien me regreso la misma cara que yo, aun con la niña en brazos fuimos corriendo hacia la casa. Una vez llegamos Emmett le dio la niña a la empleada y le ordene que la llevara a su cuarto y ahí la entretuvieran hasta que yo fuera, algo me decía que ella no debía ver a su bisabuela de la manera en la que estuviera.

Cuando entramos al cuarto de mi abuela mis padres estaban a lado de la cama de ella, mi madre sentada tomando su mano y mi padre de pie junto a mi madre, parecía que hablaban de algo pero no podía escuchar de que.

—Hija. —mi abuela me hablo con voz débil. —Me alegra que estés aquí, también tu Emmett.

—¡Oh abuela! —me puse a lado de mi madre. —¿Qué tiene abuelita?

—Lo que nos pasa a todos los viejos, hija. —su voz era un susurro que apenas podía escucharla. — Creo que ya es tiempo de reunirme con mi Sebastián.

—No mamá, no digas eso. —mi padre le dijo. — Aun tienes mucho que hacer y vivir.

—Querido que más quisiera seguir con ustedes, pero ya no tengo más que hacer aquí. —me miro a mi y luego a Emmett. —Solo me queda pedirle perdón a este caballero por todo lo mal que lo trate, se que no eh sido la mejor persona del mundo, pero créanme que yo pensaba que era lo mejor. —extendió la mano hacia Emmett y este la tomo sin dudar. — Perdón hijo, espero que puedas hallar el perdón hacia mi.

—Señora, sabe que el rencor nunca ha sido lo mío, usted tiene mi perdón.

—Muchas gracias. —vi como apretaba su mano, sentía mis lagrimas caer por mi mejilla, no podía creer que estuviera presenciando los ultimo momentos con mi abuela. —Rose hija, también me equivoque contigo, ahora veo que tu tenias al hombre perfecto para ti desde hace muchos años.

Mire a Emmett, y asentí.

—No dejes que el coraje te quite la felicidad mi niña. —tomo mi mano con la suya libre y junto la mía y la de Emmett. —Prométeme que serás feliz con el hombre que amas y tú que siempre cuidaras a Rosalie y a Esme, que siempre serán tu prioridad.

—Eso no tiene que dudarlo, lo prometo. —dijo Emmett.

—Yo también lo prometo. —conteste llorando.

—Ahora puedo irme en paz. —mi abuela dijo antes de cerrar los ojos sin quitar la sonrisa de su boca.

—¿Abuela? —comencé a mover si mano. —¡Abuela, por favor responde!

Pero ella no lo hizo.

Me aferre a los brazos de mi madre y llore, se que no había tenido una relación muy buena con mi abuela que ambas tuvimos nuestros desacuerdos, pero siempre la quise y la veía como una mujer integra y fuerte que podía con todo, mi madre me sostuvo diciéndome palabras tranquilizadoras. Pero sabía que no solo quería los brazos de mi madre para tranquilizarme, y como si leyera mi mente los brazos de mi madre fueron sustituidos por los de Emmett, me aferre a él y solté todo mi llanto, al igual que mi madre me decía palabras de aliento.

Las enfermeras que habían traído a mi abuela nos pidieron que saliéramos para que pudieran prepararla, mi padre se encargaría de todo por que después de todo, era su madre, mis padres fueron a arreglar todo mientras Emmett y yo nos íbamos a mi habitación. Tenía que relajarme para poder enfrentarme a mi hija, no quería asustarla por mis lágrimas.

—¿Estas mejor?

—Si, gracias—tome el pañuelo que me obsequio.

—Siento mucho lo de tu abuela.

—Gracias. —le di una pequeña sonrisa.

—Sabes que no tienes que agradecer. —le volví a sonreír y me senté en mi cama, él no tardo en unírseme. —Yo estaré aquí para ti, todo el tiempo que me necesites.

—Siempre voy a necesitarte. —conteste sin pensarlo. —Pero ahora es imposible.

—Lo se, pero se que pronto serás mía de nuevo Rose.

—¿Cómo estas tan seguro? —pregunte en verdad interesada.

—Pues Royce tuvo una charla conmigo.

—¿Royce? —tenia entendido que ya se había ido. —¿Qué te dijo?

—Que tú me amas

—Eso ya te lo había dicho, pero aun sigo casada con él.

Su sonrisa se hizo más amplia.

—Pues me dijo que te devolvería tu libertad para que… bueno, pudieras ser libre y rehacer tu vida si tú lo quisieras.

Me dio un poco de ternura ver su rostro al mencionar esas palabras, aunque Emmett y yo teníamos muchas cosas que arreglar para poder estar juntos, sentía que seria solo cuestión de poco tiempo para que pudiera volver a estar en sus brazos porque aunque lo negara desde el primer momento en que lo volví a ver desee correr y refugiarme en ellos, que nunca me dejara ir haciéndole prometer que jamás me volvería a dejar.

El funeral de mi abuela fue el día siguiente, muchos de sus conocidos y la familia estuvimos ahí. Mi tía Bella y tío Edward también estuvieron ahí junto a mis primos que hacia mucho no veía, ellos se llevaron una gran sorpresa volver a Emmett entre nosotros incluso mi tía quiso armar un escandalo pero no se lo permití, no solo porque no era un buen momento, sino porque cualquier cosa mala o buena era asunto de nosotros dos y nadie más, mi tía acepto pero amenazo a Emmett que si volvía hacerme sufrir tendría que cuidar bien su hombría esas palabras nos sorprendieron todos porque mi tía Bella no era de amenazar mucho menos contra alguien de la familia.

Mi abuela fue sepultada junto a mi abuelo en el cementerio familiar, una vez termino el entierro todas las personas se fueron incluyendo a mis tíos puesto que tenían un viaje muy largo y habían dejado a mi otra abuela en casa con su enfermera, ya que estaba resfriada y le era imposible salir pero me mando su pésame.

Después de una semana las cosas volvieron más o menos a la normalidad, le contamos a Esme lo que había sucedido con su bisabuela, como lo intuía no lo comprendió del todo solo sabía que ella estaría en el cielo y que desde ahí la cuidaría. Emmett cumplió su promesa y llevo a la niña a comprar muchos juguetes, yo estuve desacuerdo con ello pero ambos me dieron una mirada cómplice que no pude combatir en muy poco tiempo ellos dos se habían hecho muy unidos, ahora entiendo lo que dicen de que la sangre llama, me dolió un poco que no preguntara por Royce siendo que el fue como su padre por dos años, pero era una niña hay muchas cosas que ellos superan fácilmente aunque quisiera que no fuera tan rápido.

Hablando de Royce, el vino a verme hace un par de días alegando que nuestro tramite de divorcio estaban en proceso, que los papeles se los entregarían en unos días y que solo teníamos que firmarlo y ambos seriamos libres. No pensé que un trámite de esa naturaleza fuera tan rápido, supongo que él tuvo que ver en ello. Me daba mucha alegría ser libre, porque aunque quisiera mucho a Royce yo no lo amaba, pero aun así siempre le estaré agradecida por todo lo que hizo por mí.

—Hola. — Emmett venia con Esme en brazos.

—¿Se divirtieron en la playa?

—¡Si mami! Papi real me llevo a la arena. —me reí ante la ocurrencia de mi pequeña, desde que le había contado aquello del papi real y postizo, siempre le decía a Emmett papi real. — Atrapamos un pez grande grande.

—¿De verdad? —levante mis brazos para que me la pasara. —¡Que bien amor!

—Si, pero papi dijo que debíamos regresarlo al mar sino iba a irse al cielo y yo no quería eso. —me dijo.

—Es muy lindo de tu parte enseñarle eso a la niña. —le dije, el se sentó frente a mi.

—Bueno, como padre le tengo que enseñar muchas cosas.

—¡Claro!

El miro la mesa a mi lado, observando lo que había en ella.

—¿Qué es eso? —mire el sobre.

—Unos papeles que me entrego Royce.

—¿Mi papi postizo? —pregunto Esme. —Lo extraño, ¿Cuándo va a venir?

—Pronto corazón. —ella asintió, se bajo de mi regazo para ir a jugar con sus muñecas.

—¿Es lo que yo creo que es? —pregunto Emmett

—Depende de que es lo que piensas.

—Tú sabes, los papeles de divorcio.

—Si, lo son.

—Oh.

—Si.

Nos mantuvimos callados por un rato, solo se escuchaba el sonido de la voz de mi pequeña jugando y el ruido de las aves en el patio.

—¿Y que has decidido? —pregunto cautelosamente.

—Que los firmare. —respondí. —El merece ser feliz con Rachel.

—¿Solo por eso? —note un poco de decepción en su voz.

Decidí jugar un poco con él.

—¿Abra otra razón? —pregunte.

—Yo supongo que si.

—¿Cómo cual?

—Rosalie sabes perfectamente de lo que estoy hablando, no me salgas con que no sabes nada.

—Te lo juro Emmett, que no tengo idea de lo que me estas diciendo.

—¡Argh! Eres imposible Rosalie Withlock—dijo frustrado. —Sino te amara tanto…

—Pues así me conociste Emmett McCarty y así me tienes que aguantar.

—¿Eso que quiere decir?

—Que más te vale que ya tengas el anillo de compromiso sino olvídate que voy a firmar esos papeles. —le dije medio broma medio verdad.

—¿Qué? —aun no entendía lo que decía.

—Eres igual de tonto que siempre Emmett. —le tome la cara entre mis manos. — Quiero decir que más te vale que me pidas que me case contigo en este momento con anillo y todo o te olvidas de que me case contigo. — le dije para asustarlo un poco, no importaba si tardaba un poco pero al menos ya tenia idea de que iba a casarme con él.

—¡Sensacional! Yo… debo, debo conseguir ese anillo. —dijo levantándose rápidamente de la silla, comenzó a caminar de aquí para haya. — ¡Y tu no te muevas de aquí! ¡Me oíste!

Como si me fuera a mover o irme a algún lado.

Emmett corrió hacia nuestra pequeña y la alzo en brazos, ella comenzó a reír contenta por el juego.

—¡Papi se va a casar con mami! —dijo dándole vueltas. — ¡Y tu serás mi pequeña en todo el sentido de la palabra!

—¡Siii!

Me levante de la silla para poder detener el entusiasmo de Emmett, le toque el hombro el se detuvo y me miro con una sonrisa en su rostro.

—¡Ey, clámate!

—¡Es que estoy feliz Rose! Pronto serás mi esposa como siempre debió haber sido.

—¿Pero no se supone que debes pedirlo formalmente?

—Sabes que nosotros nunca hemos sido como los demás.

Y era verdad, desde pequeños nuestro amor rompió los esquemas de la sociedad, mucha gente decía que nosotros no podíamos estar juntos por que no erramos de la misma clase social pero eso no nos detuvo y ahora después de muchas cosas que tuvimos que enfrentar al fin estaríamos en el lugar que siempre debimos estar.

—Te amo Emmett. —le dije.

—Para siempre Rose

—Por siempre. —me dijo antes de inclinarse y besarme.

Así con nuestra hija como testigos sellamos la promesa de que nada ni nadie nos iba a separar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o -o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

¡Por fin pude terminar el capitulo! ¿Ven? Ahora no me tarde tanto en actualizar. Bueno, este vendría siendo el penúltimo capítulo, el último ya lo tengo terminado y es probable que lo suba el domingo así que no se preocupen en que tarde en actualizar.

Así que nos veremos pronto.

Besos

Paulina R.