-Tienes veintiún años, por Dios Serena!
No esperaba ninguna otra reacción de parte de Mina, aun así no pude evitar que mi cara se sintiera tan caliente que sabía de sobra que estaba roja como tomate.
Mina era mi otra compañera de departamento, y así como Michiru y yo, ella también formaba parte del cuerpo de policía civil de la ciudad. Tenía veinticinco años, pero sólo llevaba trabajando como detective hacía dos, había entrado a la academia a los diecinueve años, a diferencia mía que había comenzado mi preparación apenas había terminado el colegio a los diecisiete.
-No es para tanto, digo, aun me quedan muchos años por delante- odiaba esta conversación, por eso siempre la evitaba, y cuando no podía simplemente me inventaba alguna historia… era patético.
-Definitivamente estás loca- Michiru siempre tan delicada y amable. Entre esas dos me iban a matar antes de fin de año.
-A ver si entiendo- Mina hizo una pausa dramática, típica de ella- quieres decir que no has disfrutado de los placeres carnales simplemente porque no te han dado ganas?
Iba a hablar pero fui interrumpida por ambas, hablaban de mí como si yo no estuviera, tratando de encontrarle una explicación lógica… lógica para ellas obviamente, del hecho que a mi edad aun fuera virgen.
Ya era humillante tener que admitirle a esas dos mi nula vida sexual como para que más encima siguieran avergonzándome discutiendo y opinando sin hacerme parte de ello.
De repente ambas se quedaron mirándome con una extraña expresión… no, no, no, esa expresión no. No me miren así que ya sé lo que están pensando, quise gritarles.
-Serena, emm, no has pensado que tal vez tú, que tú…- sí Michiru vamos dilo, a ver si tienes el valor de preguntar!
-Lo que quiere decir es que, o sea, es extraño, ya sabes, eso de no tener ganas y, y…- Mina también se daba vueltas. Si no me sintiera tan humillada me reiría de sus caras de miedo.
Quería dar por zanjado el tema, ambas no sabían cómo preguntarme así que para poder terminar esto lo más rápido y no prolongar mi vergüenza tenía que decirles las cosas como eran
-No
-Qué cosa?- preguntaron a la vez
-No soy frígida- ok lo había dicho, ahora a hablar de películas y libros o mejor no, porque de seguro me hablaban de una porno y de novelas eróticas, mejor les plantearía hablar de cocina o de mascotas, algo ambiguo.
-Cómo lo sabes?- ahora sí me perdí
-Qué cosa?
-Eso, que tú no eres, que no eres eso.
Estas dos podían hablar de sexo oral, orgasmos múltiples y vibradores, pero no podían ni nombrar la palabra frígida, será tabú?
-Sólo lo sé- me encogí de hombros restándole importancia
-Pero a lo mejor es eso, y ya sabes hay tratamientos y esas cosas- y dale con la burra al trigo…
-Escuchen- ambas me pusieron demasiada atención para mi poca comodidad- una vez fui a ver a un médico para preguntarle lo mismo y me dijo que no había ningún problema, contentas?
-Pero como lo supo, es decir, sólo te miró y te dijo oye no tienes nada?- iba a estrangular a Mina
-Bueno, la verdad es que me dijo que hiciera algo, yo lo hice y listo, no soy frígida, podemos cambiar de tema?- mi paciencia estaba agotándose y aquí va de nuevo la humillación
-Qué hiciste entonces?- fulminé con la mirada a Michiru por insistir
Respira Serena, tienes veintiún años, eres virgen e inventas amantes para que no sepan que eres una inexperta, ningún hombre te ha calentado al punto de animarte a acostarte con él y para colmo estas dos ya lo saben… se me notará en la cara que tengo el himen intacto?
-Simple, me dijo que mirara una porno- ambas pusieron los ojos como platos- bueno, más bien una película erótica que tuviera trama, ya saben
-Y eso que tiene que ver- le hice un gesto con la mano a mi rubia compañera para que se callara de una vez
-Me dijo que si me sentía un poco excitada me tocara e hiciera volar mi imaginación, al final resultó, estaba excitada.
-Te tocaste?
-Sí Mina- qué más podía decir?
-Viendo una porno?
Tengo que repetirlo? Voy a cometer un crimen ahora mismo!
-Una película erótica Michiru- respondí respirando profundo para infundirme paciencia
-Y te excitaste?
-Ya les dije, fue sólo un ejercicio que me dio el médico, no es para tanto, además no es como si hubiese tenido un orgasmo con sólo fantasear con un rostro inexistente
-Y sabes lo que es un orgasmo?
Mina y la ¡"#$%%&&()
-Chicas, soy virgen, no idiota!
Después de advertirles "amablemente" a ese par que no mencionaran mi "problema", todas nos fuimos a dormir. Era domingo y el principio de semana siempre era más duro así que había que descansar.
.
Me senté en la silla pesadamente, este primer mes de trabajo había sido extenuante, odiaba no poder participar más de los operativos y las operaciones importantes, odiaba que me dejaran al margen por ser la nueva, pero lo entendía.
Me sentía aliviada de no haber tenido que trabajar directamente con mi jefecito, él estaba a cargo de todos los procedimientos y yo, para evitar sucumbir a la tentación de quedarme mirándolo como idiota, me había apoyado en mi compañero de oficina que me guiaba en la confección de los informes, así no debía acudir a mi jefe para preguntarle las cosas que no entendía.
Estuve mucho rato sentada mirando hacia la puerta, ya era costumbre que mi jefe llegara y entrara como si nada y casi estaba esperando su visita diaria, era como si supiera que me atormentaba teniéndolo tan cerca.
La puerta se abrió de golpe y mi corazón se aceleró.
-Vaya cara que tienes- era una de las chicas, Rei Hino quien junto con Amy y yo éramos las únicas tres mujeres en el equipo, un equipo de veinticinco personas por cierto. Entró de manera confiada y se sentó en el escritorio frente a mí.
-Veo que entrar sin pedir permiso es costumbre aquí- señalé divertida, y es que no me molestaba que entraran de repente, bueno, sólo mi jefe que se empeñaba en intimidarme con su presencia.
-Si lo dices por Darien, él es el rey de la imprudencia, pero no te engañes que es buena persona.
Un atisbo de esperanza atravesó mi mente así como logró transformar mi expresión. Si no era como los demás tal vez… No Serena, quítate esas ideas de la cabeza!
-No pongas esa cara por favor- Rei me miraba con el ceño fruncido
-Qué cara?- toda inocencia yo, ya sabía perfectamente la cara de calenturienta que no había podido evitar poner.
-Ay Serenita Serenita, sabes perfectamente a qué me refiero, y no te hagas la inocente.
No pude hacer más que suspirar, estas chicas eran expertas en leer expresiones y sacar hipótesis, se nota que no perdían el tiempo en el trabajo, primero Michiru y Mina y ahora Rei.
-No sé de qué me hablas- por favorcito que no insista y se vaya
-Hablo del Inspector Chiba, y desde ahora te digo que aunque esté para morirse no está en cartelera
Ahora no sé qué cara había puesto pero Rei se dio cuenta, una de dos, o esta chica es demasiado buena en su trabajo, o yo soy demasiado transparente en cuanto a mis emociones.
-Hablemos claro- suspiró y prácticamente se acostó en la silla- te nombro a Darien, sí y le digo así porque después de cuatro años de trabajar juntos no esperarás que le diga "señor". Bueno, como decía, nombré a Darien y déjame decirte que casi casi veo cómo te salían los colmillos niña, debes tener cuidado, estos hombres saben que son guapos y le sacan partido a eso, disfrutan cuando los miras embobada- abrí mucho los ojos- no, no quiero decir que tú lo hagas, más bien me sorprende que hayas tenido tanto autocontrol teniendo en cuenta que tenemos por lo menos diez opciones de machos irresistibles sólo para nosotras.
-Está bien- dije no muy convencida
-Escucha, entre tanto hombre una aprende su forma de actuar y de pensar. Te digo desde ya que lo más seguro es que hayan apostado a quien se acuesta primero con la nueva, es decir, contigo.
-No hablas enserio cierto?- me inundó la incertidumbre. Estaban haciendo apuestas con respecto a mí.
-Sé que te parece mentira, pero te lo digo porque lamentablemente a mí nadie me lo advirtió y yo tontamente caí en su juego cuando era nueva, claro que no estaban los mismos chicos que ahora en el departamento, pero es lo mismo. Lo que quiero decir es que no querrás que todos se enteren de tus secretos de dormitorio, sólo porque uno de estos animales fue el ganador de la "apuesta" y se tomó las libertades de relatar hasta el último detalle- hizo una mueca de dolor- créeme, no es agradable que todo el mundo se cree imágenes mentales acerca de ti follando con un compañero.
-Y…- dudé si preguntar o no- y el señor Chiba igual apuesta con los demás chicos?
-Darien?- Rei soltó una carcajada- claro que no, él es el jefe y no puede hacer esas cosas. Es muy reservado, tiene la premisa de no mantener ningún tipo de contacto más íntimo con colegas, por eso no va a funcionar que pongas tus ojos en él. Además, hasta hace poco salía con una modelo de la alta sociedad, muy refinada, así que dudo que ponga sus ojos en una detective como nosotras Serena, no es por desmerecer pero hay que ser realistas.
-Debe tener un pensamiento bastante básico como para fijarse sólo en las apariencias- mi comentario estaba de más, pero no pude dejarlo pasar, y es que si comparo los cuerpos delgados de las modelos con el mío era mucha la diferencia, partiendo por mis muslos fibrosos y gruesos, para nada elegantes y delgados como los de ese tipo de chicas.
-No lo sé, la verdad es que nunca he mantenido ese tipo de conversación con él, como te digo, es muy reservado con respecto a eso.
-Está bien Rei, la verdad es que no tienes de qué preocuparte, no estaba haciéndome ilusiones ni nada con el estilo, simplemente con ese cuerpo y esos ojos una no puede evitar darle un festín a la vista, no crees?- dije divertida y es verdad, era un agradable panorama mi jefe, sólo con mirarlo ya mi humor mejoraba.
-Tienes razón, si no fuera lesbiana me gustaría
Me atraganté con mi propia saliva y comencé a toser compulsivamente
-O sea tú… pero si te acostaste con un compañero
-Ay niña, deberías haber visto tu cara, debes acostumbrarte a este tipo de bromas- sonrió dulcemente- primera lección del día, te van a decir muchas cosas, de esas no vas a saber si son verdad o no, así que mantente firme y toma todo con calma, entendido?
-Sí- me levanté e hice un saludo militar que nada tenía que ver con nosotros y Rei comenzó a reír cerrando la puerta tras salir de mi oficina.
Había pasado el resto del día de un lado para otro, subí y bajé de una planta a otra por las escaleras por lo menos veinte veces y me dolían las manos de tanto revisar archivos en busca de una diminuta información que estaba entre quince mil informes correspondientes a un año laboral.
La verdad es que estaba realmente cansada, y que mi jefe haya decidido que haría una reunión a las nueve de la noche no era un incentivo. Estaba antojada, no de comida, tampoco de mi jefe (por muy extraño que parezca) sino que de mi cama blanda y tibia.
Después de cumplir con mis obligaciones y encontrar lo que me llevó todo el día entre cajas polvorientas, me di cuenta que aun faltaba una hora para la reunión. Me fui a mi oficina y ahí estaba Yaten mi compañero con el que compartía ese espacio.
Era un chico de veintiocho años bastante jovial, estaba todo el día haciendo bromas y riendo, él siempre decía que era un método para no estresarse y yo le creía. Después de ver tanta tragedia y cosas que hasta ese momento creía que sólo sucedían en las películas, me convencí de que debía adoptar una metodología de investigación propia y separar muchas veces mis emociones, y la compañía de Yaten me hacía bastante bien; que fuera realmente guapo y estuviera soltero era meramente añadidura a esa atractiva personalidad.
-Y para cuándo es la fiesta?
Suspiré y me senté en mi escritorio, Yaten llevaba más de una semana insistiendo en lo mismo.
-De verdad debo dar esa fiesta?
-Es la tradición- se encogió de hombros
-Pero no pueden obligarme- me defendí y es que eso haría mella en mi presupuesto
-Claro que no, pero serías la única detective en la historia que no cumpliera con la tradición, todos pasamos por eso, tampoco es tan terrible- sonrió malicioso
-Eso lo dices tú porque eres hombre. No puedo simplemente organizar y costear la fiesta obviando esa "otra" rara costumbre de ustedes?- pregunté esperanzada
Yaten sólo rio, negó con la cabeza y se fue.
Suspiré. Si hasta ahora había logrado hacer con eficiencia mi trabajo y evitar bochornos, el día de la fiesta iba a redimirme de esta racha de buena suerte.
.
Estaba jugando solitario en la computadora cuando miré el reloj de pared y me di cuenta que faltaban quince minutos para las nueve. Como a mi jefe le gustaba que estuviéramos todos "listos para la acción" como lo llamaba él, decidí llegar un poco antes al mini auditorio.
Mi corazón latía rápidamente al percatarme de la ausencia de Chibi Chibi, sé que la dejé en la oficina durante el día, sé que no debería haberlo hecho pero me molestaba tenerla conmigo mientras andaba de un lado a otro.
Traté de respirar profundo y tranquilizarme, de nada sirvió. Revolví mi oficina, mi escritorio y el de Yaten y… nada.
Salí precipitadamente y cuando llegué al auditorio cinco minutos antes de lo indicado, todos me quedaron viendo extrañados, claro, si mi aspecto no era el mejor, estaba sudada, con el cabello enmarañado y agitada. Me siguieron mirando como si quisieran una explicación.
Traté de sonar tranquila pero mi cuerpo estaba empezando a traicionarme, el cansancio y el nerviosismo de mi situación me estaban pasando la cuenta.
-Alguien ha visto a Chibi Chibi?- no supe qué más decir, quería sonar menos preocupada
-Perdiste a Chibi Chibi?- Seiya, un miembro del equipo de apoyo logístico que no era detective pero que trabajaba a la par con nosotros, casi gritó las palabras
-La dejé en la oficina esta mañana y ahora no está- miré a todos con cara de súplica
-Lo siento nena, no la he visto- era Diamante, quien era todo un adonis, pero con un ego que de seguro apenas cabía dentro de esa sala.
Todos negaron haberla visto, y yo cada vez estaba más nerviosa. Sólo me faltaba a una persona a quien preguntar. Tragué grueso y me senté en un rincón sin saber qué más hacer, tratando de pensar a pesar de que mis compañeros seguían con el tema.
-Una vez perdí a Berta- dijo Rei de manera despreocupada
-Y recuerdas qué fue lo que te pasó por esa falta?- Seiya con esa pregunta hizo que Rei cambiara el semblante en un segundo y me mirara con cara de lástima.
-Qué bueno, estoy cansado de escuchar conversaciones telefónicas encerrado en esa cabina, me hará bien un relajo- Malachite y sus comentarios, no sé por qué me dio la impresión de que quien iba a pasar el próximo mes completo encerrada en esa cabina iba a ser yo.
De pronto todos se quedaron callados, miré hacia el pasillo y caminando de esa manera tan masculina que me cortaba la respiración venía caminando mi jefe. Darien Chiba era sin duda todo un espectáculo digno de ver.
Caminaba con los ojos puestos en los míos y yo no podía apartar la mirada. Se acercó como un animal al acecho y se detuvo frente a mí, yo me levanté de mi silla.
No pude sostenerle la mirada y para no parecer nerviosa recorrí con la vista el resto de la sala… no había nadie… dónde estaban todos? Nos habíamos quedado solos y yo estaba cada vez más nerviosa.
Traté de moverme de mi rincón y de pronto puso ambas manos contra la pared a la altura de mis hombros dejándome acorralada.
-Se te perdió algo?
Escuchar su voz siempre hacía un pequeño cortocircuito en mi cerebro.
-Qué dijo?- sabía lo que había dicho pero aún no lo procesaba
-Te pregunté si se te ha perdido algo- esto lo dijo muy lento, y con cada palabra se iba acercando más a mi rostro. Podía sentir su aliento mentolado. Mi corazón latía a mil y yo me sentía cien veces más excitada que cuando vi la película y me toqué imaginando cosas.
-Yo… yo… sí- admití finalmente.
-Y qué vas a hacer para solucionarlo?
A qué se refería? Era imaginación mía o ese tono sugería algo más… íntimo?
-Yo… no sé- aparté la mirada
-Mírame a los ojos- dijo firmemente y prometo que casi llego a la parte del conocimiento empírico del orgasmo.
-Señor, yo lo siento, es que me molestaba para hacer las cosas y…y…- no pude seguir porque noté algo de reproche en su oscura mirada que me hizo callar.
-Acaso no sabes que la excusa agrava la falta?
Su tono firme debería haberme asustado, intimidado, pero no debería haberme hecho sentir más caliente de lo que estaba ya por su cercanía. Traté de disimular lo mucho que me afectaba pensando en lo que siempre me enfriaba… que de seguro se jacta de que todas las mujeres lo miren deseosas de un poco de atención.
-Sí señor- puse mi mejor cara de póker
-Bien
Se alejó un poco de mí y se abrió la chaqueta, sacando desde el costado derecho de la cinturilla de su pantalón color negro a Chibi Chibi.
Lo miré a los ojos y él me extendió a mi fiel compañera.
La tomé con manos temblorosas, observándola de cerca para no tener que mirar a mi jefe y esperando a que me reprendiera o me dijera algo.
-Mírame- volvió a decir al igual que la vez anterior.
Levanté la vista y permanecí en silencio mientras él me observaba.
-Cómo se llama?
-Qué?- no había entendido nada y es que el día me había dejado lenta de mente.
-Tu arma de servicio, cómo se llama
-Ahh- miré mi pistola color gris plata- Se llama Chibi Chibi
-Original, esto de los nombres es un código que aunque parezca un juego te puede salvar la vida, recuérdalo
-Sí señor- sonreí un poco al recordar cómo se llamaban las pistolas de mis compañeros.
Mi jefe sin más se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el pasillo dándome una buena panorámica de su redondeado trasero. Suspiré aliviada al no recibir mayor reprimenda.
Sin embargo antes de desaparecer se dio la vuelta y me miró fijamente
-Mañana a las nueve de la noche te espero en mi oficina, ponte algo lindo.
Qué? Ahora sí que no entendía nada, no supe qué decir
-El lugar lo elijo yo- me guiñó un ojo y se dio la vuelta
-Señor!- tenía que saber a qué se refería
-Dime- no me miró ni volteó
-Este… no entiendo- se quedó inmóvil y continuó en silencio.
-Quiero decir, eso de mañana y que me ponga algo lindo… es… por qué?
Soltó una carcajada y comenzó a caminar
-Averígualo- hizo un gesto con la mano como despedida.
Y sin más desapareció por la siguiente puerta dejándome más confundida que nunca.
Aquí otro capítulo de esta historia, la demora se debe a que lamentablemente no tengo internet en mi casa por estos días y tuve que subir el capi desde el trabajo.
Espero que les haya gustado, si es así espero sus lindos comentarios… Muchos saludos XD
