No he dejado de dar vueltas en mi oficina desde que llegué en la mañana y ya es la hora de almuerzo. Seguramente Yaten se reirá de mí cuando ande de un lado a otro tratando de organizar el trabajo que está atrasado.

Aunque otra ventaja de ser detective es que uno maneja su propio tiempo, te dan los casos a resolver y simplemente te dejan libre para que veas cómo los sacas al tiempo que ellos asignan, a veces es un mes o sesenta días o algo más dependiendo de la complejidad de cada uno.

La puerta se abre y entra mi compañero con una sonrisa en el rostro. Cómo detesto esa mueca burlona que aparece en su cara cada vez que me mira, esa mueca que vi por primera vez esta mañana cuando le conté todo lo que me había dicho mi jefe… bueno, casi todo ya que no mencioné eso de ponerme algo lindo, no sé por qué pero no consideré necesario que lo supiera y teniendo en cuenta lo que había averiguado no me equivocaba.

-Te ves nerviosa chica- observa al momento que se sienta sobre mi escritorio y me mira detenidamente

-Yo?- qué pregunta más tonta!

-No, blanca nieves- me dice sarcástico- sí, tú.

-No, estoy bien, sí, súper bien y tranquila, eso, tranquila- ahora acabo de confirmarle que estoy hecha un nudo de nervios.

-No será por tu cena con el jefe esta noche o sí?

-Qué?- me pilla de sorpresa- este, no- se me notará la ansiedad que siento?

-Yaaa

Odio cuando hacen eso!, yo también quiero aprender a leer la mente o lo que sea que hacen para saber siempre cuando uno miente… eso no me lo enseñaron en la academia ya que dijeron que se adquiere con la experiencia.

-Está bien- digo con falsa resignación- sí, estoy un poco nerviosa, ya sabes, mi cartera tiembla y considerando que debo pagar una cena para dos en un lugar que seguro es excesivamente caro…- hago una mueca de dolor

-Nada que decir amiga- suspira con dramatismo- casi todos hemos pasado por eso, aunque una cena! Uff… sí que te va a salir caro eso de pagar al contado.

Otra rara costumbre de los detectives era eso de "pagar al contado". Me explicaron que cuando uno cometía una falta por andar de despistado o era algo pequeño como llegar atrasado al trabajo, te hacían pagar de esa forma, o sea, generalmente era invitar a desayunar a tu jefe o tutor y así ellos dejaban pasar la falta y no había otra sanción administrativa que se reflejara en una anotación a la hoja de calificaciones anuales.

Mi tutor era Yaten, pero a él nunca le habían asignado a una pupila, así que era más bien práctico y me enseñaba como mi compañero de equipo y no como un superior quien estaba a pocos meses de obtener el grado de Inspector. No se había hecho problema con la pérdida de Chibi Chibi, algo que no podía decir de mi jefe.

Había escogido un vestido un poco por encima de la rodilla color rosa pálido que tenía unos finos tirantes y era de un escote discreto, no quería dar la impresión de querer provocar a mi jefe. Mi cabello lo había dejado suelto y lo había adornado con una cinta del mismo color del vestido.

Me observé en el espejo del camarín, parecía otra persona. Era extraño verme mostrando las piernas después de tantos días de usar pantalones para ir al trabajo… y pensar que ninguno de mis compañeros me había visto jamás llevando algo así.

Mi cabello era otra cosa, ya me había desacostumbrado a llevarlo suelto. En las horas de trabajo me hacía una coleta un poco suelta y desarmada, siempre odié andar con el pelo demasiado tirante en un moño y con cuatro años de andar así en la academia ya había tenido suficiente para el resto de mi vida.

Observé mi reflejo por última vez y miré mi celular el cual después de comprobar que sólo faltaban cinco minutos para la hora que me había dicho mi jefe, guardé en mi pequeño bolso y salí rumbo al "matadero" como lo llamaba yo.

No hizo falta que llamara a la puerta pues estaba abierta. Decidí adentrarme confianzudamente en la oficina de mi jefe.

Era un lugar bastante acogedor, tenía un gran escritorio en el centro y estantes llenos de archivos en dos costados, por la cantidad de cosas que había debería haberse visto un gran desorden, pero todo encajaba armoniosamente.

Me quedé ensimismada con un cuadro que colgaba de la pared al lado de la ventana, era un dibujo del edificio cuya inscripción señalaba la fecha en que había sido inaugurado.

-Serena

Me di la vuelta tan rápido que estoy segura que mi vestido se levantó dejando ver más de lo necesario.

-Jefe…

Me quedé sin aliento, era la viva imagen de la masculinidad. Vestía unos pantalones negros bien puestos en su sitio que marcaban unos muslos gruesos y firmes, además llevaba una camisa azul oscuro que mostraba una generosa parte de su cuello y pecho, terminando su atuendo con una chaqueta de cuero negra y unos zapatos tipo zapatillas del mismo color.

Su cabello estaba ligeramente alborotado, contrastando con el estilo pulcro y ordenado que llevaba a diario.

-Creo que hoy eso no va a ser necesario

Me perdí… siempre me pasaba cuando lo tenía cerca. No entendía nada de lo que decía

-Qué, qué cosa señor- lo miré

Se acercó con una sonrisa ladeada y yo me pregunté si iba a ser capaz de aguantar una cena de un par de horas con él sin saltarle encima.

-Eso, las formalidades

No pases la línea por favor!

-Es que usted es mi jefe y bueno, yo debo pagar mi falta- no pude evitar el temblor de mi voz.

-Olvidemos la falta por ahora, que tal si cenamos y después vemos?

Me miró de arriba abajo e hizo el recorrido de vuelta y no pude evitar estremecerme al notar un doble sentido en sus palabras, el cual no sabía si era real o producto de mi creciente lujuria que me jugaba una mala pasada.

-Yo no creo, usted dijo y Yaten me explicó y, y…

Por qué me tenía que poner tan nerviosa y comportarme como una idiota?

-Por ahora quiero que me llames por mi nombre ya que vamos a cenar no como jefe y subalterno, sino como colegas, como iguales.

-Está bien- no pude evitar sonreír

Era un alivio esa pizca de confianza que me había dado, ya que resultaba un poco extraño tanta formalidad con alguien tan joven… y guapo

Salimos en su coche, no me sorprendió que fuese un todoterreno color negro, y yo con este vestido fue toda una odisea subirme de la manera más elegante posible al asiento del copiloto.

Tampoco me sorprendió que me abriera la puerta de su coche y me ayudara a subir antes de darse la vuelta para adentrarse en el vehículo. Era normal entre los chicos ser caballerosos con las mujeres, esa formación venía de la academia, así que casi nunca tenía que abrir puertas o pedir permiso para pasar por alguna parte.

Llegamos a un restaurante a orilla de playa, y agradecí enormemente que la temperatura fuera agradable aún a esas horas, ya que nos sentamos en la terraza donde el ambiente era más íntimo.

No quise mirar los precios de la carta.

Cuando llegaron a tomarnos el pedido me decidí por filete bien cocido con arroz de tomate, mientras que mi jefe, o sea Darien, pidió filete a punto con papas al perejil. Todo lo acompañamos con un vino que él mismo escogió.

Hablamos del clima, de la comida y obviamente del trabajo. Estuvimos así casi toda la cena, lo cual ayudó a que yo entrara en confianza y dejara de sentirme tan nerviosa, aunque no podía estar tranquila del todo, ya que cada vez que Darien me hablaba me miraba fijamente a los ojos y eso hacía que me removiera en mi silla, era extraña la forma en que sin siquiera tocarme hacía que sintiera un cosquilleo por todo el cuerpo. Me pregunto si provocará ese efecto en todas las mujeres.

-Y qué haces en tu tiempo libre?

-Por ahora sólo me he dedicado a conocer la ciudad, ya sabes, recorrer parques, monumentos y todas esas cosas que hacen los turistas- me reí de mi respuesta tan simple.

-Me parece bien, es bueno conocer bien la ciudad, sobretodo la parte linda antes de adentrarse en el lado peligroso

-Eso me dijo Yaten, incluso se ofreció a mostrarme el resto de la ciudad un día de estos.

Vi como su expresión cambió, tal vez no le guste la idea de que tenga tanta confianza con mi tutor… o tal vez piense en la apuesta.

Se quedó un rato en silencio mirándome. Fue incómoda la manera en que sus ojos escrutaban los míos. Se acercó un poco cruzando los brazos por encima de la mesa, yo no me moví ni un centímetro.

-Tienes novio Serena.

-Qué?

-Tienes novio?

-No, yo… no

-Bien- se acomodó en su silla y siguió comiendo.

Terminamos la cena en silencio.

Debo admitir que con lo nerviosa que estaba se me pasó un poco la mano con el vino y estaba en ese estado en donde todo es feliz y una se encuentra relajada, mareada y un poco adormecida.

Llegó la camarera con la cuenta y antes que pudiera tomar la boleta Darien se adelantó

-Hoy invito yo- pasó su tarjeta por el lector y me sonrió.

Tardé un poco en comprender

-Pero, si la cena la debía pagar yo, era mi castigo- alegué hablando una décima más fuerte de lo normal y estoy segura de que mi voz salió más chillona.

-Te dije que eso lo íbamos a ver después, o acaso es un castigo cenar conmigo?

-Sí, pero… digo no- ay ya me enredé

Puse las manos sobre mi cabeza tratando de ordenar las ideas.

-Dejémoslo en que aún me debes una cena y que la de hoy fue para conocernos mejor.

Suspiré resignada, este hombre me iba a poner muy difícil el no sucumbir a la tentación.

-Está bien

-Vamos- me tomó la mano y salimos del lugar.

Quise soltarme de su agarre pero éste me sostuvo más firme. Me sentía indefensa ante esa fuerza masculina, pero a la vez estaba a gusto.

Nos montamos en el coche y di mi dirección la cual Darien escribió en su GPS. Yo me puse a cambiar la radio hasta que encontré una canción bastante movida la cual me puse a cantar mientras reía.

El vino había hecho lo suyo y por lo tanto me comportaba de manera desinhibida y alegre, algo poco profesional, pero qué le iba a hacer si era culpa del vino y yo me sentía demasiado relajada y a gusto.

Darien sonreía y golpeaba el tablero al ritmo de la música mientras conducía. Yo iba prácticamente acostada en el asiento mientras seguía cantando y tratando con todas mis fuerzas de no mirarlo más de la cuenta.

Sabía que estaba a punto de cometer una estupidez. Siempre me había resultado atractivo un hombre guapo conduciendo un vehículo.

Era como un fetichismo, ver que llevaba el control, observar sus muslos un poco separados mientras se tensaban ligeramente al presionar los pedales, ver su mano cuando utilizaba la palanca de cambios y su cara concentrada… era algo que me ponía a mil. Si el médico me hubiese dicho que esto iba a ser más excitante que mirar una peli y tocarme, hace tiempo que lo hubiese hecho.

No me di cuenta dónde íbamos hasta que aparcamos en la entrada de mi edificio.

-Bueno, adiós- me sentí un poco decepcionada al despedirme.

-Te acompaño a la puerta- se desabrochó el cinturón de seguridad al tiempo que yo hacía lo mismo.

Nos bajamos del todoterreno y caminamos juntos y en silencio a la entrada.

-Buenas noches… Darien- sí, sé que esa frase fue dicha con una entonación más que seductora, pero no lo pude evitar.

-Si no vivieras acompañada te pediría que me dejaras acompañarte a la puerta de tu departamento… o a la sala- hizo una pausa y acercándose a mí, posó su mano en mi espalda baja y me atrajo hacia él de manera repentina y un poco brusca- o hasta tu cama- susurró acercando sus labios a los míos.

Oh Dios mío!

Hasta aquí el nuevo capi… las ocurrencias de los detectives ¬¬ Y ese jefecito sí que es osado, nada de rodeos, simplemente va directo al objetivo… ya veremos qué pasa con esos dos

Muchas Gracias por sus comentarios:

Romyna.Z

luxy1985

princessqueen

zagala black

yesqui2000

yssareyes48

Marie Mademoiselle Chiba

Por sus alertas y favoritos:

Marie Mademoiselle Chiba

Nai SD

fanthi

luxy1985

pichicoy

princessqueen

yeinychiba

yesqui2000

Angye

Lulispelulis

Queen Neo Madness

Romyna.Z

Sarita Li

Y también a aquellos lectores silenciosos espero que les esté gustando la historia… muchos abrazos y nos leemos pronto XD