Aquí está lo prometido, espero que disfruten la lectura!

Justo cuando al fin voy a hacer algo más que buscar en los archivos y escuchar conversaciones de las que no entiendo ni una palabra lo arruino, voy demasiado atrasada, faltan quince minutos para las diez de la noche y recién salgo del apartamento.

Fulmino a Michiru con la mirada mientras ella muy campante se acomoda en el sofá con una cerveza y frituras. ¡No fue capaz de despertarme! Sólo se ríe y me guiña un ojo, no sé qué se imagina si cree que voy a comenzar con buen pie mi plan de seducción llegando tarde al trabajo.

Corro escaleras abajo con mi bolso a cuestas el cual pesa más que el pastor alemán obeso de mi abuela, me monto en mi coche y salgo derrapando como una loca de patio por las calles.

Aparco el automóvil en los estacionamientos reservados para los jefes en el subterráneo, no me preocupa, ya que están casi todos desocupados, aun así sin pensarlo estaciono junto al todoterreno negro de Darien. Miro mi reloj, las diez y diez minutos ¡Mierda!

Otra maratón por las escaleras y llego a la cuarta planta hecha un manojo de nervios y con la respiración acelerada. Miro alrededor y todo se ve vacío, dónde estará mi jefecito?

-Llegas tarde

Ahora sí me viene un temblor por todo el cuerpo, no sé si es por la reprimenda que me espera o por esa voz ronca, plana, escalofriante y seductora que se dirige a mí. Me doy la vuelta lentamente, acalorada y aún con la respiración y el corazón a mil.

-Lo siento- bajo la mirada, no queda de otra que hacerme la víctima.

-Que sea la última vez

Alzo la vista y lo encuentro de pie en el pasillo con el ceño fruncido, me dedica una mirada que no pasa inadvertida ya que recorre todo mi cuerpo para detenerse en mi cara, carraspea.

No doy más de los nervios, sólo pensar en las cosas que me sugirieron Mina y Michiru me dan ganas de salir corriendo, no sé si seré capaz.

-Sí, se… se… señor- odio cuando me pongo tartamuda, nunca antes me había pasado, es odioso, me hace sentir intimidada.

-Comienza con tu trabajo, estaré en mi oficina

Y así me quedo sola, doy vueltas por las distintas dependencias una y otra vez tratando de que pase el tiempo sin morir de aburrimiento.

Paseo incontables veces por fuera de la oficina de Darien, lo hago en el silencio absoluto por si escucho algo, pero nada… me pregunto si estará dormido y yo aquí haciendo todo el trabajo.

Visito a Malachite y Yaten los que me ponen cara de pocos amigos, debo de haber interrumpido algo, así que como ofrenda de paz, me ofrezco a llevarles café y algunos bocadillos a lo que aceptan encantados y se olvidan de que llegué en el momento menos oportuno a su tanque, como le dicen ellos.

Son las tres de la mañana y yo me encuentro preparando café en unos vasos plásticos pensando en mi jefecito que ni sus luces he visto, ya me estoy volviendo mono de tanto pensar y pensar para no sucumbir al sueño, sí, de seguro Darien está durmiendo.

Pongo el agua caliente y se rebalsa el vaso quemando mi mano

-Mierda!

-Cuida ese vocabulario Tsukino

Ay! Ay ay… ahí está Darien más comible que nunca, vestido aun con ese atuendo completo de negro y con esa mirada penetrante que me vuelve loca.

Debo comenzar con los consejos de las chicas, es ahora o nunca.

-Es que me quemé- me tomo la mano con la otra, aun me arde.

Se acerca de lo más tranquilo como una pantera al acecho y yo me estremezco.

-Ese café es para mí?- apunta a los dos vasos con café

-Em, no, yo… este, son para los chicos.

-Y por qué les llevas tú café a los otros, es que no pueden hacer las cosas solos?

-No… lo que pasa es que pensé que podrían necesitarlo- bajo la mirada, no me gusta nada como me mira ahora, es como si yo estuviese haciendo algo malo.

Me toma la mano quemada que sigo sujetando y la mira con detenimiento, abre el grifo y la pone bajo el agua fría con delicadeza sin soltarme.

-Mejor?

-S… Sí, gracias- me atrevo a mirarlo a la cara y descubro que me está mirando directo a los ojos, ya me dio calor!

-Anda a llevar eso donde el parcito y después te pasas por mi oficina, debemos hablar.

Y así tan campante se da la media vuelta y se va, me deja aturdida… ese hombre es malo!

Recojo el desastre que quedó y pongo las cosas en la bandeja para llevárselas a los chicos.

Qué querrá hablar conmigo?, espero que no sea para criticarme por algo que haya hecho mal, con este hombre nunca se sabe.

Me alegro de todas formas, esta es la oportunidad perfecta para comenzar con el primer paso de mi plan, aunque sinceramente no sé si seré capaz, me da demasiada vergüenza… si sé, soy patética, pero es que nunca he hecho esto antes.

"Darien tiene treinta años, no se anda con chiquilladas, debes hablarle claro e ir al punto, ya verás que no se lo toma a mal"

Como Michiru no es la que está en mi situación, pero es ahora o nunca.

Antes de que pueda golpear a la puerta ésta se abre y Darien me hace una seña para que entre cerrado tras de mí.

Me siento incómoda sabiendo que prácticamente estamos sólo él y yo.

-Creo que es hora de tu primer relevo para que descanses un poco- dice mirándome intensamente y a mí se me acaba de quitar el sueño.

-No, no va a ser necesario- digo más para que deje de mirarme así y de ponerme nerviosa que por otra cosa.

-Claro que sí

Se acerca a un armario y saca una caja de tamaño mediano junto con una manta, las recibo sin preguntar. Después se acerca al teléfono y marca un número.

-Yaten… sí, es el turno de Malachite y tú, no- me mira mientras habla- Tsukino y yo descansaremos hasta las ocho, claro, después retomaremos nuestro turno.

Nuestro turno? Éste definitivamente se pegó y quedó bruto… cómo que "nuestro turno"? si todo lo hice yo, él estuvo todo el rato en su oficina haciendo no sé qué.

Ahora sí me dio rabia, claaroo como soy la nueva aprovéchense no más. Miro a mi jefe con una ceja alzada como pidiendo una explicación, me importa un cuerno que se enoje, esto no se vale!

Cuelga el teléfono y me mira con un aire divertido, yo me enfurruño más y más porque siento que se burla de mí.

-Algún problema?

Y se atreve a preguntar el muy descarado!

-No- por como lo dije está claro que quise decir Sí

-Como digas

Me quedo callada ya que estoy a punto de decir la retahíla de malas palabras que aprendí de mi primo Alan.

Veo como toma una caja igual a la mía y saca un plástico azul el cual tiene en un extremo un cable de corriente, lo conecta y comienza a inflarse, me doy cuenta que es un colchón.

-Puedes instalarte aquí, no veo donde más pueda caber tu colchón- me dice Señalando a un lado de donde está él.

Quiere que durmamos juntos?

-Yo debo dormir… aquí?- siento el calor, debo estar roja a más no poder.

-Es necesario- se encoge de hombros restándole importancia. Decido no preguntar más.

Hago lo mismo que mi jefe y me instalo a su lado, me saco los zapatos y los calcetines ya que nunca he podido dormir con algo en mis pies, y me tapo con la manta que me dio.

Darien apaga la luz y nos quedamos en silencio ambos acostados de espalda, miro como se forman las sombras en el techo de la oficina mientras me pregunto cómo voy a poder dormir con él tan cerca.

Pasan los minutos y siento que no voy a poder dormir nunca, escucho la respiración pausada a mi lado y me da envidia lo tranquilo que está mientras que yo no logro pegar ojo.

Prefiero levantarme y ver qué están haciendo los chicos, a ver si puedo relajarme un rato. Me siento en el colchón pero no puedo levantarme ya que una mano se cierra en mi muñeca.

-Dónde vas?

-Jefe, yo… creí que estaba dormido.

-Donde ibas?

-No puedo dormir- confieso dejándome caer de espalda nuevamente, volteo la cabeza y ahí está mirándome con esos ojos arrebatadores que aún en la oscuridad causan demasiadas cosas en mí.

-Si quieres puedo poner un poco de música para que te relajes- me dice tan tranquilo y soltando mi muñeca para tomar mi mano.

-De verdad señor sólo…

-Creo que deberíamos dejar eso, lo hablamos cuando cenamos, lo olvidaste?- esto lo dice mientras acaricia mi mano y yo ahora sí que estoy a punto de saltarle encima.

-Qué cosa?- digo mientras trato de evitar el temblor en mi voz y de normalizar mi respiración.

-Tanta formalidad- sonríe y yo me derrito- puedes tutearme sin sentirte mal, todos lo hacen.

-Pero usted es mi jefe- cuestiono lo obvio.

-Técnicamente no, sólo soy el encargado del equipo, el jefe es el señor Tomoe y aquí todos nos tratamos cordialmente pero sin tanta formalidad.

-Pero Yaten, él le dijo señor en la tarde.

-Eso era porque había cometido un error y quería mantener las distancias hasta que habláramos, no te preocupes ya todo quedó solucionado y estamos bien.

No pude evitar sonreír, aún estaba preocupada por mi tutor y saber que las cosas se habían solucionado me dio tranquilidad.

Darien estira la mano y toma un mando a distancia, presiona un botón y comienza a sonar una melodía, me parece conocida.

Stop de Sam Brown! Este hombre quiere matarme.

Vuelvo a mirar al techo mientras respiro hondo… tranquilízate Serena, puedes hacerlo… No! No puedes!

-Em, jefe?

No responde a pesar de que está despierto.

-Darien?

-Dime

Miro a este hombre que tengo tan cerca y él se acomoda de lado quedando de cara hacia mí.

-Podrías poner otra canción?

-No te gusta ésta?

-No, digo sí, es que está muy repetida es eso.

-Como quieras- me dice sin más. Vuelve a tomar el mando y presiona otro botón.

By your side de Sade. Qué pretende?

-Darien?

-Sí

-Esa no me gusta- digo sin más, no puedo admitir que esa canción me pone cachonda.

-Si sigues cuestionando la música no podrás relajarte y dormir.

-Por favor- ya no doy más!

-Última vez que la cambio, luego te duermes.

-Está bien- suspiro aliviada.

Unchained Melody! Volteo y me quedo de lado mirándolo directamente, sonríe inocentemente pero yo no me lo creo, quiere ponerme nerviosa.

-Me gustan los clásicos- dice como explicación a la pregunta que refleja mi rostro.

Debería ocupar este momento taaan oportuno para hablarle y comenzar con mi plan? La verdad no me siento lo suficientemente fuerte, con esa música de fondo más bien estoy en desventaja, pero es ahora o nunca.

-Darien?

-Sí

-Yo, verás, es que quería preguntarte algo.

-Adelante- me acaricia el rostro con su mano libre y se acerca más al borde de su colchón. Puedo sentir su cálido aliento.

-Es sobre, es… yo…

No pude terminar porque se sintió un gran estruendo.

-Mierda!

-Cuida esa boca

Se da el tiempo de reprenderme? Doy un salto y ya estoy de pie al momento que veo que Darien abre la puerta y sale. Lo sigo sin siquiera ponerme los zapatos.

Salgo y veo a Yaten con cara de espanto y Malachite muerto de vergüenza.

-Qué pasó?- pregunto al ver que nadie dice nada y Darien está con el ceño fruncido mirando a los chicos.

-Algo que no hay que olvidar nunca- dice mirándome- es que jamás debes andar sin el seguro de tu pistola a menos que vayas a disparar o estés en algún operativo que lo requiera.

-Entendido- digo pero sin entender a qué se refiere.

-En serio lo entiendes?- yo sólo asiento- bien, porque parece que a alguien hoy se le acaba de olvidar- lo menciona mirando a Malachite.

Sigo la mirada de mis colegas y veo un agujero rodeado de madera resquebrajada en la parte de abajo del mueble de archivos, no puedo aguantar y suelto una carcajada.

-Qué es tan gracioso?- me pregunta Darien

-Nada- respondo rápidamente.

-Vuelve a la oficina.

-Está bien- digo y entro dejando la puerta junta.

Estando ya en la oficina miro los dos colchones juntos y me estremezco, si no fuera porque a Malachite se le disparó el arma, ahora mismo ya le hubiese dicho a Darien lo que me sugirieron las chicas.

Aunque no sé si hubiese sido capaz con el ambiente que se había creado, me doy cuenta que en este momento está tocando en la radio Feeling Good de Michael Bublé, una gran ironía.

Me acerco al mueble donde está la radio para apagarla porque no encuentro el mando a distancia, cuando lo logro suspiro aliviada ante el silencio, me doy la vuelta y paso a golpear mi pie con el borde del escritorio.

-Mi…- miro al frente y veo a Darien con una ceja alzada a la espera de mi palabrota.

-Mi… mi dedito?

Salto como una posesa por toda la oficina, no sé por qué tengo la necesidad de saltar por todas partes para aliviar el dolor de mi dedo chiquito, pero es como un acto reflejo.

Cuando al fin me calmo me dejo caer en el colchón y me tomo el pie para inspeccionarlo, veo que Darien se acerca con un brillo de diversión en los ojos pero no dice nada… más le vale.

-Déjame ver eso- dice al tiempo que toma mi pie y toca delicadamente mi dedo lesionado.

Mis ojos se llenan de lágrimas más por la vergüenza que por el dolor. Eso me pasa por reírme de la desgracia de Malachite.

-Te duele mucho?

-Ya no tanto- y es verdad, tiene unas manos mágicas, me alegro de haberme depilado ayer porque me sube el pantalón un poco y comienza a masajearme el tobillo.

-Será mejor que ahora sí descansemos, tenemos hasta las diez porque ese par se ofreció a quedarse dos horas más en el turno.

Me recuesto aun pensando en lo que iba a hacer antes de todo el alboroto, mi mente está más despejada sin esa música.

Ya con la luz apagada y con Darien acostado a mi lado recobro el valor antes esfumado. Me pongo de lado y él hace lo mismo, nos quedamos frente a frente mirándonos en silencio.

-Darien?

-Sí?

-Tengo frío- tengo frío? Como se me ocurre decir eso? Fácil! Cuando estoy nerviosa digo estupideces.

Se queda en silencio mirándome un rato, ya no aguanto más, pero antes de que hable Darien se me adelanta.

-Quieres que te abrace?

Habla en serio? Yo lo veo serio, ay, ay ahora sí me da un infarto.

-Eso estaría bien- soy una descarada!

-Ven aquí- levanta la manta que lo cubre y se hace a un lado en el colchón dejándome espacio.

Sin pensarlo me paso a su lado, donde él me cubre y me abraza quedando de frente igual que antes pero más cerca que nunca. Puedo sentir mi cuerpo pegado al suyo y el calor se hace sofocante, pero no pienso decirlo porque se siente tan condenadamente bien!

Nos miramos en silencio durante no sé cuánto tiempo.

-Darien?- susurro

-Sí?- me responde de la misma manera y casi me deja fuera de combate.

-Yo…- acaricio su pecho llevando mi mano hasta su cara- yo…- me acerco más y poso delicadamente mis labios en los suyos.

Responde a la dulce caricia en la misma intensidad que lo hago yo, nos fundimos en un beso tierno, sin prisas. Toca mi lengua con la suya y ambos nos estremecemos, me abraza más fuerte y siento que el mundo se mueve, notando la presión de mi espalda en el colchón y a Darien sobre mí profundizando el beso, haciendo todo más apasionado, feroz, pero sin perder ese toque de dulzura. Se escucha un golpe pero estamos tan alejados de la realidad que tardamos en reaccionar.

-Darien!

Ambos nos separamos y miramos hacia la puerta donde estaba el dueño de esa voz.

-Mierda!- se me escapa al verme descubierta

-Ese vocabulario!

-Oh cállate!- me reprende en los momentos menos oportunos.

-Serena!

Ahora sí muero de vergüenza…

Por fin pude actualizar, ya tengo pc nuevo XD

Espero que les haya gustado el capi. Darien se pasa de malvado haciendo que Serena se inquiete con toda esa música, pero ella tiene sus armas guardadas, aunque si sigue lanzándosele encima no las va a utilizar pronto… o será parte del plan?

Ansío como siempre sus lindos comentarios, otra vez gracias por leer… pronto se viene el próximo… bss.

Muchas gracias por sus comentarios que como siempre me alegran y me inspiran:

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