Decir que me da lástima la situación de la nueva integrante del equipo sería mentira. Serena es una chica adorable, a veces llego a pensar que demasiado inocente para el ambiente en el cual toca desenvolvernos, sin embargo después de pasar por la academia con todos esos buitres calenturientos dudo mucho que sea aspirante a monja. He de reconocer que desde el primer momento en que la vi, además de ternura, me provocó cosas que me hacen andar todo el día en un estado crítico de excitación. Espero que nadie lo note, aunque de seguro todos prefieren que les disparen antes de burlarse de mí, bueno, todos excepto Andrew que cree que soy su payaso para divertirlo todo el día, en verdad no entiendo por qué no busca a alguien más para molestar.

Andrew es mi mejor amigo, realmente me estresé muchísimo cuando le dispararon y luego me enfurecí. Sé que los errores son humanos, pero lamentablemente como detectives no podemos ser simplemente humanos, debemos ir un poco más allá porque arriesgamos nuestra vida y la de otros a diario. Mi Sol, como le digo en secreto a Serena porque es fuerte, brillante y tan fascinante como el Astro Rey, un día le dijo a Malachite que las personas nos miran con ojos distintos por ser detectives, nos idealizan, se olvidan que somos personas y creen que somos una mezcla entre Terminator, Jackie Chan, Rambo, Vin Diesel y todos los protagonistas de películas ridículamente fantasiosas donde un solo individuo acaba con un montón de matones con una sola mano, un disparo en una pierna y a oscuras. Amé su reflexión, mi Sol es inteligente.

La miro nuevamente y doy una carcajada que llama la atención. No lo puedo evitar, su cara de miedo me divierte, tampoco es tan malo si la pobre de Amy pasó por lo mismo el año pasado y vivió para contarlo. Este día tiene gran importancia, no por eso del voto de confianza ni la mierda que les decimos a todos los nuevos, sino porque es demasiado entretenido hacer esto a los pobres chicos nuevos, ellos no saben que los detectives descargan el estrés gastando bromas, riendo y burlándose de sus compañeros cada vez que se presenta la oportunidad y se tragan cualquier cosa que inventamos. Pensándolo bien, esta experiencia sirve para abrirle los ojos y que no sean tan ingenuos ante nuestras bromas a futuro.

Mi preciosa chica rubia, la miro y me siento impotente por haber cedido a la tentación de besarla una que otra vez en estos meses. Sus besos me persiguen, me distraen y por lo mismo me enojan, no puedo quitar de mi memoria la sensación de sus labios contra los míos, de la experticia de sus besos, lo que me hace preguntar si será tan buena para otras cosas. Me llena de curiosidad saberlo pero contra todo pronóstico me enoja pensar en otro hombre con ella, a pesar de siempre haber preferido a mujeres con experiencia, en mi mundo ideal Serena es sólo mía sin haber sido de nadie más antes, imposible obviamente.

-Viste su cara de horror al darse cuenta de lo que debía hacer?- Andrew me grita en el oído, Dios, ni que fuese sordo. Lo miro hostilmente y él ríe dándome un codazo con su brazo bueno.

-No deberíamos preguntarle si es alérgica a algo primero?- pregunto en un arrebato de conciencia.

-Nop, a nadie le hace mal un poco de alcohol.

Serena se encuentra frente a una mesa dispuesta para ella, donde varios participantes vierten distintos licores en un recipiente que, haciendo honor a nuestro trabajo, corresponde a la parte que recubre una baliza azul que usamos en los carros policiales en caso de emergencia. Distingo entre los ingredientes vodka, wiski, vino, champagne, ron, pisco y jugo de pera. Tirifilo, una mezcla repugnante de tragos que si la tomas quedas borracho antes de siquiera asimilarlo. Recuerdo cuando me tocó hacer esto, mi resaca duró dos días y aún me duele la cabeza cuando pienso en ello. Y ahí está el voto de confianza, tampoco es que la hubiésemos engañado del todo, hay que confiar en que alguien lleve tu culo a casa a salvo después de beber eso.

-No quiero- grita mi Sol y yo río bajito. Sí, da miedo beberse eso sabiendo que es imposible no emborracharse hasta decir basta.

-Amigaaa, hasta el fondo!- dice Mina que ya está media en tono con la previa, le pasa el tirifilo y Serena pone cara de horror.

Todos gritan y aplauden animando hasta que con cierta incredulidad veo que Serena, luego de lanzarme una mirada que podría matar, respira hondo y comienza a beber. Veo que arruga un poco el ceño, pero sigue ante las porras que le hacen todos.

Aún no pudo creer que haya terminado de beber con una sonrisa, seguro que lo hicieron suave. No, de echo es como se le hace a las chicas, un poco menos fuerte que a nosotros y menos cantidad pero potente igual. Sí que tiene aguante mi Sol, será que es sólo su cara la inocente cuando en realidad tiene más kilometraje que el metro de Tokio? Quien sabe.

La música comienza nuevamente y todos vuelven a lo suyo, me acerco donde están las chicas para preguntar si mi rubia está bien y Andrew me sigue.

-Y eso era todo?- me dice Serena con un gesto arrogante entregándome sin ninguna delicadeza el recipiente, parte baliza, desde donde había bebido.

-Espera y verás- Andrew se burla y yo me río. Sí, nadie aguanta a eso por muy acostumbrado que esté a beber.

-Darien, me harías un favor- Michiru se acerca con cara de inocente y yo me pongo inmediatamente a la defensiva.

-Qué sería?

-Me llevas a casa luego de que termine la fiesta?

La miro extrañado, por qué no se va cómo llegó?

-Pero si viniste en coche- me excuso, no quiero a Mich bebida conmigo a solas, no vaya a pasar lo de la última vez y termine siendo abusado por mi amiga en su plan de loca borracha.

-Por fis Darien, es que Michiru perdió en el piedra, papel o tijera y tiene que llevarnos a casa a Sere y a mí, entonces no puede beber y si eso pasa va a estar de muy mal humor hasta el fin de semana siguiente y nosotras tenemos que aguantarla a diario- Mina me miraba con una sonrisa de niña buena mientras que mi Sol me miraba con sus ojitos vidriosos mientras asentía vigorosamente. Miré a Andrew quien me dio una mirada que sabía lo que significaba, debía ganar puntos con cierta chica y yo debía hacerlas de chofer porque él no podía conducir. Ahora era cupido, me niego a usar flechas de corazones y pañal!

-Está bien Mich, bébete el agua del florero si quieres, pero recuerda que tienes que venir por el coche mañana.

Me hace un guiño y se ríe, Serena la fulmina con la mirada. Será que está celosa?

-Tengo hambre- suelta mi Sol de repente.

-Pues nos comimos todo antes del tirifilo- se ríe Mich

-Claro que no! conseguiré comida- dice Serena con los ojos desenfocados tambaleándose peligrosamente.

-Te acompaño?- me ofrezco más por su seguridad que porque quiera hacerlo en este momento. Me da la impresión que me va a vomitar encima en cualquier momento. No sé cómo aún no cae inconsciente sobre su espalda.

-No Chiba!

La miro extrañado por su tono determinante, parece como si no fuera buena compañía en este momento para ella, auch!

-Iré sola- continúa- tú eres un hombre y te vas a comer mi comida.

Se da la vuelta y casi cae por el impulso, pero se repone y con la barbilla en alto camina meneando exageradamente el trasero. Menos mal que borracha es divertida, odiaría que fuese una odiosa en estas condiciones. Me estoy divirtiendo de lo lindo, genial!

-Vamos a bailar!- grita Mina tomando del brazo a Michiru luego de darle un agarrón en el culo a Andrew, espera… este par de que se tienen ganas no hay duda. Me río de la cara de circunstancias de mi amigo, seguro que eso no se lo esperaba.

Me paseo por el jardín donde todos se divierten de lo lindo, Andrew quedó atrás, seguramente se paralizó de la impresión por lo que hizo Mina, qué sé yo. Steven está sentado en el suelo acunando una botella de ron como si fuera un bebé mientras Diamante canta desafinado una canción de Ricky Martin, en serio? Este hombre se cree un don Juan que casi cae de culo cuando supo que el ídolo a quien presumía parecerse bateaba para el otro equipo.

No veo a Serena por ninguna parte, miro a las chicas que tienen rodeado a Taiki y el pobre está rojo a más no poder, decido ir a ver qué hacen y aprovechar de preguntar por mi Sol que anda perdida. Con su mala suerte puede que se haya quedado dormida entre los matorrales de algún tipo de hierba venenosa.

-Yo creo que eres virgen.

-Imposible, ningún hombre sobre los treinta es virgen- Rei prácticamente grita al exponer su punto el cual comparto.

-Acaso no viste la película esa de virgen a los cuarenta?- Michiru defiende la afirmación inicial de Mina.

Taiki está acorralado por cuatro locas ebrias que le hacen preguntas incómodas. Pienso en irme y ponerme a salvo antes de ser su nuevo blanco pero necesito saber si han visto a mi rubia favorita.

-Chicos, han visto a Serena?- pregunto casualmente.

-Fue a buscar comida- es la respuesta de Amy.

-Eso fue hace quince minutos, de verdad no la han visto?- me empiezo a preocupar.

-Darien, no seas grave, ahí viene- Rei señala y veo a mi Sol caminando con cara de pocos amigos, lo cual me sorprende, pero no puedo evitar reír al ver las dos coletas altas que se hizo a cada lado de su linda cabecita. Se acerca a nosotros tambaleante.

Al darse cuenta de su aspecto los demás rompen a reír y como buen compañero me uno al coro.

-De qué se ríen?

-Pues de ti boba- Mich siempre tan sutil.

-Por qué?- pregunta inocente.

Decido intervenir, no quiero que la avergüencen más a pesar de que no puedo evitar pasármelo en grande a su costa.

-Conseguiste comida?- le digo mirando sus lindos ojos celestes que me miran aunque pareciera que no me ven.

-Sip, pero estaba mala, la carne se quemó- dice con una sonrisa.

Una sonrisa de dientes… negros!

Suelto una carcajada épica, mis ojos lloran y me duele el estómago. Los demás se dan cuenta y quedan en el mismo estado que yo.

-No es divertido- pone cara de enojo y cruza sus brazos frunciendo sus preciosos labios ahora negros.

Amy se apiada y la abraza tranquilamente.

-Y esas coletas tan lindas?- le pregunta para no incomodarla con su situación supongo.

-Es que yo fui al baño- dice tranquila- me miré en el espejo y me di cuenta que soy igualita a Sailor Moon- se ríe y salta haciendo una pose de lo más ridícula.

-Sailor Moon? Yo diría que con tu aspecto eres más como la chilindrina- se burla Mina.

-Soy Sailor Moon y por reírse los castigaré en el nombre de, en el nombre de… de qué era?

-En el nombre del Tirifilo?- Taiki hace su intervención de lo más entretenido.

-No, eso no es, o sí? Bueno, ustedes son unos pesados y los castigaré en el nombre el tiri.. eso!

Serena da una vuelta y mueve sus extremidades como una posesa tratando de hacer alguna pirueta me imagino.

Después de reírnos mucho rato a su costa y tras mucho alcohol decido irme, yo no he bebido pero con Mina, Michiru y Serena con su tirifilo más medio vaso de vodka que le tuvimos que quitar para evitar el coma etílico, lo mejor es una retirada digna. Las tres saltan en vez de bailar con la música y al parecer no se han dado cuenta que la mitad de las personas ya se fueron, son casi las cinco y me está dando sueño.

-Nos vamos- les digo nada más llegar a ellas.

-No seas aguafiestas- grita Mich y me toma del brazo.

-O nos vamos ahora o me voy solo y ustedes se arreglan- las amenazo.

Las tres ponen cara de circunstancias y me siguen a mi todoterreno nuevecito de paquete.

Abro la puerta del copiloto y subo a Serena para tenerla cerquita aunque sea borracha y a punto de caerse. Le ajusto el cinturón de seguridad.

-Ay no, mami mami me quiere comer, sácala sácala- Mina se pone a gritar y a sacudirse como si estuviese a punto de hacerse en los pantalones.

-Ni loca, no quiero morir- ahora la que grita es Mich

Que caraj…

-Una arañota ahí- señalan la puerta de mi coche y no veo nada, me acerco y descubro una pequeñísima araña bajando por la puerta cerrada. Lógico si aparqué bajo un árbol. La sacudo con mi mano y abro.

-Entren!

No hay derecho a réplica, estoy medio cabreado ahora porque me vino en sueño. Michiru se mete en el coche en silencio pero Mina lo mira con cara de horror.

-Ni loca, y si hay más? Y si se metieron dentro todos sus parientes?

-Entra y cállate.

-No quiero, me van a comer- se cruza de brazos y me mira decidida.

-Entra o te dejo aquí

-No! No me dejes, prometo ser buena, me van a comer y tú vas a tener la culpa, yo soy más dulce que esas dos y más apetecible, Mich es ácida y Serena está verde, me van a comer sólo a mí!- me duele la cabeza con sus berreos.

-Quieres subir de una vez al puto coche y dejar de gritar?

-Pero tú me gritas y a mí me pone triste que me grites.

Respira, tranquilo...

-Mina, debemos irnos, puedes... por favor... subir al coche?

-Es que... era una araña gigaaanteee!

Estas tres locas me van a matar! sería más sutil en circunstancias normales pero de seguro mañana no se acuerdan de nada. Cojo en volandas a la última trastornada y la dejo, sin mucha delicadeza, en el asiento trasero junto a Michiru que me hace un puchero de lo más fingido, suspiro... esto me pasa por reírme de la desgracia ajena.

Me pongo en marcha mientras las tres chifladas cantan a todo pulmón witzy witzy araña. Ironías de la vida, karma o como quieran llamarlo.

-Para!

Miro a Serena a mi lado y la veo con una mano en la boca y los mofletes inflados, no no no en mi auto nuevo nadie vomita.

Haciendo rechinar los neumáticos en el pavimento, aparco al costado de la carretera y corro al lado del copiloto a ayudar a la indigesta a salir porque ni el culo se puede. Abro la puerta a toda prisa y ella me mira con ojitos brillosos y una sonrisa.

-Ya se me pasó- me dice inocente.

Quiero golpear algo!

-Eres una cochina!- grita Mina y luego ríe descontroladamente como lleva haciendo desde hace dos horas.

-Mejor afuera que adentro

Pero qué coñ...

-Michiru vomitó hasta lo que comió la semana pasada- grita Serena burlona y tan tranquila que hace fama a su nombre.

-Mierda, mierdaaa- le pego al auto nuevo con añadido aroma a agrio. Planto mi cabeza con fuerza en el capó deseando despertar de esta pesadilla.

-Estas enojadito?- escucho la dulce voz de mi Sol.

La veo gatear fuera del coche y mirarme desde abajo con ojos acuosos y sus coletas medio desarmadas. Me mata la cara de inocencia que tiene en estos momentos.

-Claro que no tesoro, sólo estoy cansado- le digo resignado y pasándome una mano por el cabello.

Se acerca gateando a mí y luego se arrodilla tratando de levantarse, mierda su cara a la altura de mi, de mi…

-Es cierto?- me pregunta y yo que no escuché la pregunta completa la miro hacia abajo tratando de controlar mi creciente excitación ante esa imagen.

-Qué- me aclaro la garganta- qué cosa?

-Es cierto que, bueno, que Mich te… te agarró tu, em tu… cosita?- mira en dirección a mi entrepierna.

Mierda, Michiru le contó eso? Yo la mato.

Espera, "cosita"? Definitivamente tiene problema de proporciones!

-Sí, digo no, o sea, a qué te refieres?- siento el calor por mi cara, por Dios, me acabo de sonrojar a mis casi treinta años? Joder!

-Sí! lo sabía, ella dijo que estabas muy bien dotado, eso igual es cierto?

Esto seguro es una revancha divina por reírme de ella antes, pero no me la va a ganar.

-Sí, quieres comprobarlo?- le pregunto malicioso para avergonzarla.

-Claro- alarga su mano y casi logra su objetivo si yo no hubiese dado un paso atrás.

-Suficiente!- la tomo en brazos y la subo al coche olor a vómito donde las dos locas duermen en la parte trasera.

Llegamos a su apartamento y como las dos chifladas de atrás no despertaban ni con los gritos de Serena, tuve que cargarlas una a una hasta dejarlas acostadas en sus camas de lado por si se les ocurría vomitar otra vez.

Cuando llegué donde mi Sol, ella me recibió con una sonrisa que ya no era negra, me sentí emocionado y eso me pareció de lo más extraño. La acompañé a su habitación y tras sacarle los zapatos la acosté en su cama cubriéndola con las mantas color verde limón.

-Buenas noches linda- le dije y le di un beso en la frente.

-Buenas noches Dari- me dijo con un brillo distinto en sus ojos.

Me acerqué a la puerta y me giré viendo que Serena se sentaba en la cama.

-Darien?

-Sí?- me acerqué nuevamente.

-Qué dirías si te pido, si te digo que… bueno, si te pido que duermas conmigo?

-Es mejor que descanses pequeña, no creo que conmigo roncando a tu lado puedas descansar bien- la vi lanzar un suspiro.

-No, yo me refiero a… ya sabes.

-No, no sé- le dije tomando su mano. Que no sea lo que creo, siento a mi guerrero alias "cosita" reaccionar ante la perspectiva.

-Quiero decir, que tú y yo hagamos… eso- la miré inquieto, estaba sonrojada a más no poder.

Me quedé mudo, ella está ebria y no sabe lo que dice, reflexioné, no me puedo aprovechar. Entonces me miró fijamente e incorporándose para quedar frente a mí puso sus manos en mis hombros.

-Quiero que hagamos el amor… ahora.

Sálvenme, que me iré al infierno cuando muera.

Me lancé sobre ella y presionándola contra el colchón me apoderé de sus labios.

Ahora sí que sabemos los pensamientos de Darien, está afectado con la presencia de Serena. Pobrecito tuvo que cuidar de un trío de borrachas locas. Espero que hayan disfrutado leyendo como yo lo hice escribiendo. Nos leemos, bss