Disclaimer: como ya todos saben, los personajes le pertenecen a la gran Stephanie Meyer, pero la historia es mía, así que disfrútenla.

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Ya sé. Muchas pensaban que no regresaría más, que me habían secuestrado los extraterrestres o tal vez la mafia se había deshecho de mi cadáver, pero no señoritas, aquí estoy de nuevo. Algo apurada porque no he estudiado nada en el día y se me viene un examen de mier…-cof, cof-, pero me dije que tenía que publicar y aquí estoy. Disfruten del capítulo tanto como yo disfruté escribiéndolo, porque sí, disfrute muchísimo –muajaja-. Es un capítulo algo infartante pero tiene su buena dosis de locuras así que, ahí las veo ^^.

Naya:Hola reina, cuando me llegó tu review no sabía a dónde contestarte ya que no dejaste un correo ni nada pero respondiendo a tu pregunta por aquí, el fic ya está por terminar, es cuestión de dos capítulos como máximo. La siguiente actualización no será hasta diciembre porque ando en evaluaciones en la universidad y también tengo otros fics que actualizar ^^. Gracias a ti por el interés y pues, espero que te pases por GP pronto. Cdt reina ^^.

JocelynneCullen:¡Reina! Y aquí está el capi por el que andabas preguntando. Solo un pedido, no me odies al final, recuerda que yo las quiero jajaja. Besos ^^.

Melangie:Reina, en el anterior capi compadecías a Edward por salir de una y meterse en otra –cof, cof-, en esta no la va a tener mejor jajaja. Disfruta del capítulo reina y gracias por seguir leyendo.

NikkiMellark:¡por fin actu! Jajaja Espero no me odies después que leas lo que he hecho en este capi, recuerda ami que me quieres, ¿ok? ^^

DanGrint:Oye, ¿y tú por dónde andas? Te extraño, así que repórtate más seguido que ni por el twitter te veo. Falta un mes y medio y salgo de vacaciones así que pronto me pongo al día con, ¿Y el premio?, ya muero por leer todo en lo que me he retrasado ^^.

Gianella:Volví reina y con un capítulo no apto para cardiacos. Espero lo disfrutes ^^.

KaylaMassen:¡Reina! Volví y espero que sigas ahí para disfrutar de esta historia que ya le queda poco. Sé que soy de lo peor por demorarme pero esta vez me esforcé por volver antes. Disfrútala, ¿ok? Un abrazo cielo ^^.

LauriiiWhitlock:seguro que aún no te crees esto y piensas que estás alucinando. Jajaja, anda bruja, léelo y ódiame un poco más. Te quiero mensa ^^.

AngieMasen: Aquí estoy reina y disculpa la demora. Ahora, ¡a leer! Besos ^^.

BereMoreno:I'm back ^^. Si en el capítulo pasado quedaste con dudas –cof, cof-, espero que éste pueda despejarlas un poco –nah, de verdad lo dudo ^^-, disfruta del capítulo reina. Ya le queda poco a GP. Un abrazo ^^.

lu537:¿soy una bruja verdad? Siempre las dejo con la duda y para colmo demoro, jajaja, este capítulo tampoco me pude aguantar pero igual creo que lo disfrutarán. Léelo reina y pues, nos estamos leyendo ^^.

karincullen:No más dramas, solo infartos al corazón jajaja. Disfruta de este capi reina ^^.

MayreCullen:¡Reina! Solo diré que espero que me sigas queriendo para cuando termines el capi, recuerda que yo te adoro jajaja ^^.

UpsetMikaylaCullen:¡Coni! Aquí está por lo que tanto esperabas y que conste que les avisé que era un capítulo infartante ^^.

Grizmoon:Y aquí estoy, de vuelta. Espero que sigas por ahí reina, ¿soy de lo peor verdad? Jajaja, si antes me odiaban por demorar no sé qué me harán después de leer este capítulo. Disfrútalo reina, si puedes ^^.

Diosapagana:Oye, ¿y qué ha sido de ti? O_o . ¡Repórtate más seguido! Se te extraña ^^.

FerHdePattinson:¿aún sigues por ahí? Espero que si porque si te gustó el capítulo pasado este te matará jajaja, disfrútalo y luego me dices qué tal ^^. ¡Besos!

Rose:Y yo sigo esperando mi hibrido ¬¬ .

LenixaFergan:Reina, nos acercamos a la recta final. Espero que sigas por ahí y disfrutes de este capi tanto como yo disfruté escribiéndolo ^^. Es divertido jugar con la vida de este par jajaja. Besos!

Mary28Cullen:Mari, sólo diré que recuerdes en todo momento que me quieres, ¿ok? Besos ^^.

Ibetrh:A ti no te digo nada ¬¬ . Jum!

DarkThalassa:Bueno amí, tu prácticamente ya leíste todo el capi jajaja.

LudwikaCullen:Solo un consejo, recuerda que si acaban conmigo no habrá quién termine con la historia. Las quiero, es solo que es divertido torturar a este par jajaja. Disfrútalo reina ^^.

TuqueridaPerver:¡Te extraño Mensa! ^^.

TataXOXO:Jajaja ¿te dejé con muchas dudas en el capítulo anterior? Bueno, no te preocupes, ya estamos por terminar así que este capítulo por más infartante que sea trae pistas sobre lo que se viene así que atenta. Besos mi reina y gracias por seguir ahí ^^.

Muchas gracias a todos por los alertas y agregados a favoritos, junto a los reviews que dejan son una patada en el cerebro para que mi conciencia se ponga a trabajar y me torture por ser tan incumplida ^^. ¡Las quiero aunque luego terminen odiándome!

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Los accidentes pasan

Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece.

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Bella se sentía ridícula. La noche aún no caía sobre su cabeza y una estrella solitaria, deseosa de anticipársele a la Luna, se alzaba en un cielo tan gris como su estado de ánimo. Tal vez en otro momento se hubiese detenido a observarla dejándose acariciar por los últimos rayos de luz, pero en esos momentos solo tenía ganas de llegar a su departamento para terminarse de romper o romper algo sobre cierto cobrizo traicionero.

Puñeteras hormonas.

Cansada de haber andado sin rumbo durante horas y con el aguanieve empezando a caer sobre ella, Bella miro hacia la línea de taxis que esperaban al otro lado de la acera. Por fin, suspiró agradecida, deteniéndose para pulsar el botón de cruce en la línea peatonal. Uno…Comenzó a contar en su mente pero esa maldita señal no cambiaba lo suficientemente rápido. Dos…. Bufó exasperada, abrazándose a sí misma. Había sido un error salir corriendo del restaurant; primero, porque últimamente se agotaba muy rápido y si no llegaba pronto a casa, caería dormida en el primer sitio cálido que encontrara; y segundo, porque estaba resintiendo el haber dejado olvidada su gabardina.

Aunque no era lo único que había olvidado.

Si nos poníamos a sacar cuentas, había olvidado proteger su corazón. Si tan solo no se hubiese dejado cegar por el amor que sentía por Edward, no habría olvidado lo voluble que podía ser el cobrizo y el pánico que suponía para él, el confiarse en una relación. Porque citas y sexo podían ser una cosa, pero lo que ellos tenían…

Maldición, ya ni estaba segura de lo que tenían.

Bella lo amaba, eso estaba más que claro pues su actitud le dolía en partes en las que no quería ni pensar pero, ¿y Edward? Si bien lo que pasó en Meribel fue mágico, no podía negar que todo fue tan precipitado, confuso e intenso. Y de la misma forma en que llegó parecía estarse esfumando de la noche a la mañana ni bien llegaron a NY. Maldita ciudad. Bufó apretando los puños a ambos lados de su cuerpo. Vaya lio en la que estaba metida. Estaba sola, amargada, congelándose hasta los huesos y como si no fuera suficiente, embarazada.

Embarazada.

Se estremeció volviendo a lanzar una mirara enfurruñada al semáforo que seguía sin cambiar. A pocos metros de ella, una bonita pelirroja ataviada con varias bolsas, apuraba a un hombre alto y robusto quien en medio de risas cargaba sobre sus hombros a un risueño niño lleno de pecas. Una sonrisa floja en los costados comenzó a tirar de los labios de la castaña cuando se cruzó con la mirada curiosa del niño. Los hermosos ojos verdes del pequeño se detuvieron un momento en los puños cerrados de la mujer frente a él, antes de centrarse en su rostro y devolverle una sonrisa tímida coronada por un par de hoyuelos. Esos ojos, pensó la castaña empezando a aflojar las manos algo nerviosas, sonriendo a duras penas mientras veía al niño marcharse calle a bajo junto a su familia.

-Un niño parecido a él.- susurró, empezando a amar la idea.

-¿Sabias que la Ingienería Genética está muy avanzada?-preguntó su mini-Emmet llamando su atención. -La cosa que esperas podría parecerse a no sé, Mattew Bomer, Jhonny Depp o mejor… a mí.

-¿Es que nunca me voy a deshacer de ti?, pensó la castaña cansada.

-Se trata de mejorarle la vida al niño no de arruinársela Emmet- acotó su mini-Edward sonriendo con timidez por primera vez.

-¿Y yo qué he dicho? -dijo mini-Em con una sonrisa que prometía problemas en el rostro.

-Solo ignóralos -Se repitió Bella intentando silenciar las voces.

El semáforo volvió a cambiar. Un flamante Peugeot RCZ plateado patinó sobre la pista, deteniéndose con premura frente a la castaña. Bella, de lo concentrada que había estado, vio con amargura que había perdido su oportunidad para cruzar. Maldición, pensó mirando frenética por algún lugar por dónde escapar cuando vio a Jacob lanzarse furioso del lujoso coche para detenerla.

-¡Que diablos tienes mujer!- exclamó sacudiéndola con fuerza, como si quisiera hacerla reaccionar.

Bella se sonrojó bajo las tibias manos de Jacob, dándose cuenta que había estado tiritando.-Sueltame.- gruñó, luchando con las manos que la apresaban.

-No. Vendrás conmigo.

-¿En serio piensa que le harás caso?-dijo su mini-Edward mirándolo incrédulo.-No le harás caso, ¿verdad?- agregó arrugando el ceño fastidiado.

-Patéale las bolas, así aprenderá -sugirió su mini-Em.

Ignorándolos, Bella exclamó -¡Me lastimas!

Varios transeúntes se detuvieron viendo la escena con rostro sombrío. Un par de hombres que andaban de paso empezaron a acercarse con intenciones de querer intervenir.

-Chica inteligente. Llama la atención de esas personas para que le den una paliza por ti -festejó su mini-Emmet haciéndole porras.

-¡Yo no quiero eso! -gritó Bella furiosa contra sus conciencias, sin darse cuenta que lo había pensado en voz alta. El color abandonó su rostro y hubiese soltado una risa nerviosa, si el semblante de Jacob no hubiese estado tan sombrío tras sus palabras.

-Debe pensar que estas loca. Mira tú que el escuchar voces es una cosa, pero el contestarles…-comentó su mini-Emmet comiendo pop-corn mientras veía entretenido la escena.

Una sombra cubrió la cara de Jacob y fue aflojando poco a poco su agarre. Cualquier emoción ahora era ilegible en su rostro, y Bella se maldijo por eso. -Te llevaré a tu departamento.- murmuró él con fría cortesía, sin dirigirle la mirada.

- Jacob, yo…- ¿Qué podía decirle?, pensó Bella, dejando de oponer resistencia cuando vio que el par de hombres con no muy buenas intenciones, estaban a pocos pasos de Jacob.- Gracias.

-No me las des.-masculló él.- Si no quieres hablar, esta bien. Sé que te fastidia tenerme cerca en estos momentos, pero cuando saliste huyendo así del restaurant.- Jacob se calló, y Bella comprendió que no iba a continuar cuando lo vio abrirle la puerta del carro para que se guareciera del frio. Estaba tenso, así que en silencio la castaña tomó la gabardina que él le estaba tendiendo y agradeció que hubiera dejado el aire acondicionado encendido cuando una brisa de aire caliente le dio en el rostro, reconfortándola mientras Jacob se situaba tras el volante.- Solo no lo vuelvas a hacer… -agregó Jacob dándole marcha al motor.

Bella asintió mirándolo por última vez antes de situar su atención en las formas borrosas que pasaban al otro lado de la ventana empañada. El sueño estaba ganando terreno, pero esta vez no le importó quedarse dormida…

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Coco.

Edward Cullen quería coco.

Edward miró incrédulo a través de la ventana empañada. ¿Era en serio?, pensó dando una ojeada al reloj del salpicadero. Había un Wallmart no muy lejos de donde estaba. No le tomaría más de media hora llegar allí, tomar la maldita fruta e ir a casa junto a una novia que lo querría descuartizar por lo tarde que estaba llegando, pero ¿coco? ¡Él era alérgico al coco!, pensó sopesando el riesgo de sufrir una fuerte intoxicación o saciar este nuevo capricho. Diablos. Suspiró. Antojos eran antojos.

¿Ah?

A pocos metros, las luces volvieron a cambiar y Edward tuvo que frenar en seco para no ganar otra papeleta. Una camioneta con la música a todo volumen y un ruidoso grupo de chicos, se detuvieron en el otro carril. El olor a cigarro y alcohol salía por las ventanas abiertas formando un vaho de humo en la fría noche.

-Hey guapo.- dijo una chica de buen aspecto, asomándose por la ventanilla trasera. Edward la miró. Tenía el cabello teñido de un rosa chillón, los ojos demasiado maquillados y el labial corrido después de lo que el cobrizo supuso, una larga sesión de besos. El chico tatuado que iba a su lado rió, aunque más parecía estarse ahogando.

-Que buen aparato tienes ahí.-ronroneó la tipa con complejo de gato, señalando hacia su entrepierna.- ¿qué tan potente es?

-Deja de ser tan zorra.- rió la rubia que iba en el asiento del copiloto.- ¿No lo ves? O es sordo, o es gay…- agregó haciéndolos reír a todos.

¡Genial!,pensó Edward rodando los ojos. Había perdido las ganas de comer coco. O tal vez… No, aún tenía ganas de ese maldito coco, pensó subiendo un poco las lunas de su coche.

-¡Hey! Mi chica te esta hablando cabrón.-ladró el chico tatuado abrazando a la chica gato. Sus molestas voces ya no llegaban hasta él, pero el chico que iba al volante se encargó de encontrar la manera de fastidiarlo un poco más dando bocinazos.

Mátalos, le pidió su mini-Bella.

Edward movió la cabeza negando. Eran muy jóvenes. Idiotas, pero jóvenes. Y con poco aprecio por lo que realmente importaba en la vida. Edward lo sabía de primera mano. Emmet y él habían sido como ellos. Claro, sin nada de tatuajes y agujeros en el cuerpo pero si viviendo la vida al límite. Conociendo el mundo por el costo de las cosas mas no por el valor de ellas.

Bella había sido el único cable a tierra para ambos durante ese periodo, pensó, y lo seguía siendo. Ella era la primera en darles una paliza cuando pensaba que sus grandes egos lo pedían a gritos. La primera en echarles la bronca del año cuando sabía que estaban actuando mal. La única que no tenía miedo a seguirlos en sus locuras, a pesar de saber de antemano que probablemente terminaría en un hospital o en la cárcel. Sonrió recordando. Ella era lo único que habían hecho bien. Bella había sabido mantenerlos a raya a base de ingenio y una que otra amenaza. ¡Diablos!, nunca se dieron cuenta de cómo los fue domesticando hasta que tuvieron la correa echada al cuello. Pero la correa era cómoda y que lo condenaran si no le gustaba.

-¡Hey! ¡Te estoy hablando! - gritó el muchacho que iba al volante, haciendo rugir el motor de su coche.

-Piensa en el coco -le pidió su mini-Emmet.

-¡Al diablo con el coco! -exclamó su mini-Bella derribando al mini Em.- ¡Acábalos muchacho y demuestra que tienes bolas, aunque estas sean pequeñas!

Edward rodó los ojos y bajo un poco las ventanas de su coche. Miró al muchacho inquisitivamente, evaluándolo. Debe tener alguna fijación con el hacerse orificios, pensó observando los expansores.

-¿Dolerá? -preguntó su mini Em.

-Yo te puedo hacer algunos si quieres -contestó su mini Bella apuntándolo con una pistola.

Es que nunca se van a callar, bufó Ed mirando por última vez al chico. Al no encontrar más nada interesante volvió a centrar su vista en las luces que seguían sin cambiar.

-Gilipollas.- gruñó el tipo de los tatuajes, haciéndole gestos obscenos desde su sitio.

-Vamos Boby, muéstrale quién eres.- alentó la rubia con voz melosa al tipo que estaba frente al volante, quien miró a Edward durante un segundo y luego señaló hacia la pista frente a ellos que a esas horas de la noche estaba medio vacía.

El muchacho intentaba decirle algo, pensó Edward viendo distraído lo raro que era el nombre Boby en un chico como aquel, que parecía ser fanático del Conde Drácula y Marilyn Mason. Si mal no recordaba, Emmet había tenido una rata a la que llamó Boby, pero desapareció misteriosamente el día que Sasy llegó a casa. La gata angora de Bella.

El motor de la camioneta volvió a rugir.

Ámbar.

Las luces estaban por cambiar y el muchacho hacía rugir su motor con fuerza, señalando ocasionalmente hacia la pista frente a ellos. "Ah, era eso", pensó Edward considerando la idea de hacerlos tragar el polvo.

-Madura Cullen -le dijo su mini-Bella.

-No pidas imposibles. -acoto su mini-Em exasperado.

-¿Te has dado cuenta que haces gestos muy de marica? -preguntó su mini-Bella mirándolo con curiosidad.

-¿Lo dices por mi o por Edward?- dijo su mini-Em dando vueltas a su alrededor mientras Edward rodaba los ojos intentando acallar sus voces.

Si hay algo que seducía a los Cullen como si fueran polillas a una fuente de luz, era la oportunidad de competir y demostrar de lo que estaban hechos. El coche que llevaba ahora no se comparaba con su Aston Martin, pero seguía siendo rápido. Edward sonrió paladeando la victoria. Se estaba comportando como un niño pero al diablo con ello, llevaba días presionado y necesitaba liberarse.

Despacio, fue apretando el acelerador. Había tomado un atajo para llegar rápido al Wallmart más cercano y sin querer terminó en una calle despejada. Llámenlo destino, quizás. Sonrió observando de reojo a los jóvenes del otro coche.

Verde.

Edward pisó a fondo el acelerador, e hizo los cambios con una sincronización propia de un profesional. El carro que había llevado al trabajo era más que todo decorativo, pero como todo aficionado a los coches había pagado un dinero extra para que le hicieran algunos cambios al motor. Diablos. El rugido del motor se sentía como la seda bajo su cuerpo, pensó dejándose absorber por el placer de la adrenalina corriendo por sus venas, los edificios pasando a gran velocidad y el aire helado arañándole la cara.

No pasó mucho tiempo para que la camioneta de los chicos pasara a ser parte de las imágenes borrosas que fue dejando atrás. Se estaba alejando demasiado, pero la sensación que lo embargaba era más fuerte. Placer. Miedo. Vértigo. Había estado reprimido durante esos días, y aunque eran pocos, para él se sentían como toda una vida.

Tenerla tan cerca… ¡Demonios!, tenerla cerca y no poderla tocar había sido peor que nadar en cianuro. Su sola presencia podía despertar partes de su cuerpo en las cuales era mejor no pensar si no quería dormir empalmado otra noche más. ¡Edwarcito no entendía razones!, pensó. Así que era mejor huir o terminaría sucumbiendo a la tentación.

-Rojo- dijo su mini-Emmet.

¿Rojo?, pensó el cobrizo.

-¡ROJO IMBECIL! -gritó una desesperada mini-Bella en medio de aspavientos.

Las luces habían vuelto a cambiar. Por lo rápido que iba no vio que la calle se había acortado hasta terminar en un cruce. Edward sintió que el color abandonaba su rostro. Con los reflejos a mil pisó los frenos a fondo cuando un coche apareció de la nada por su derecha. Cambio de dirección a último minuto y terminó patinando sobre la pista. Maldición, consiguió pensar el cobrizo cuando fue a impactar contra un poste…

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-¿Has pensado en mudarte al Caribe? Ya sabes: playas hermosas, buen clima, hombres calientes de piel tostada con acentos que te erizan la piel y que querrán hacerse cargo de tu hijo…- siguió proponiendo su mini-Emmet.

La castaña la ignoró, por enésima vez en el día.

-¿He dicho, hombres calientes? Se supone que a las mujeres les gusta eso, ¿o no? Claro que tú eres un poco rara pero la comida también es excelente…- siguió parloteando su fastidiosa conciencia.

Las sábanas bajo Bella se sentían frías. Las almohadas habían ido a parar a algún lugar en el piso en medio de la noche, pero no, eso no logró despertar a la castaña. Su primer antojo fue más que suficiente. Pero de todos los antojos que pudo haber tenido, este era en el que menos habría reparado.

Quería coco.

Durante sus años de cocinera-obligada había aprendido a prescindir de ciertos productos. Por ejemplo; Emmet detestaba el hígado así que si no quería ofender su susceptibilidad había evitado llevarlo a casa pues Emmet pensaría que lo querría envenenar. Edward por su parte también tenía su talón de Aquiles. Él era alérgico al coco. Lo detestaba. Bella recordaba la primera vez que preparó pastel de chocolate y le espolvoreó coco rayado encima. Lo cierto es que fue una de las noches más largas que pasaron en la sala de emergencias.

Y eso que eran muchas.

Bella se giro en busca del despertador que descansaba sobre el buró. La noche anterior lo había apagado ya que había decidido seguir con sus vacaciones forzadas un poco más. No tenía casos que atender, solo un novio al que interrogar. Había estado en vela durante horas esperando por Edward, practicando una y mil maneras de romperle un florero en la cabeza si no le tenía una buena explicación para haber estado con la peli-teñida, pero el condenado no había tenido la decencia de aparecer. Se estremeció. No quería ni pensar en dónde estaba. O con quién. Había intentado llamarlo en medio de la noche pero su celular seguía apagado.

¿Qué abría pasado?

Suspiró. No, no se dejaría comer la mente. Eran casi las 9 de la mañana y como recién había podido pegar ojo hace unas cuantas horas, tenía los pensamientos algo embotados. Como tenía muchas cosas que hacer, prepararía un plan de acción. Iría al centro comercial para comprar coco, si a Ed le gustaba o no la idea pues que le dieran, ella se encargaría de preparar tantas cosas con coco que sus posibilidades de no intoxicar a Edward serian mínimas. También tenía que ubicar a Edward, aunque eso podía esperar hasta que hubiera comido su coco, luego se encargaría de mover tierra y cielo para encontrarlo. Una vez que lo encontrara pues, ¿hablarían? Si, era una opción, aunque más ganas tenía de golpearlo por tenerla en vela toda una noche mientras él se daba el lote en algún otro lugar. Lo golpearía y luego hablarían. Y buscaría a Tanya. Esa rubia iba a escucharla. Si, eso haría. Justo en ese orden.

Bella dio unas vueltas más en al cama estirando sus adoloridos músculos. Sus cortinas aún seguían cerradas pero pequeños rayos de luz se filtraban por algunas aberturas. Se levanto con la intención de tomar una ducha, pero como se había saltado el desayuno sus ganas de coco pudieron más. Tomó un chándal de su armario y junto a su gabardina, se dispuso a salir a una fría pero iluminada mañana en el centro de NY cuando reparó en una bolsa negra escondida bajo las pilas de ropa de su armario. No recordaba haber guardado nada y pensando que podría ser de alguna de las chicas, la sacó para comprobar su contenido.

Su cazadora favorita, una que aunque era demasiado grande para ella había vestido incontables veces, pues fue de las primeras que Edward le regaló, estaba cubriendo sus All Starts desgastadas por el uso junto a sus antiguas gafas cuadradas que había dado por perdidas junto a ese pequeño montículo de recuerdos. Objetos que significaban tanto para ella pero que habían sido desechados porque no iban acorde con la nueva Bella que ahora era.

¿La nueva Bella?

Una inquietante sensación de estarse perdiendo de algo se asentó en su pecho mientras estrujaba la cazadora entre sus manos. Los recuerdos de un sonriente Edward tomándole el pelo por su aspecto infantil y algo descuidado a una Bella de gafas cuadradas y overol, fueron reemplazados por otros en los que Edward la miraba con deseo, a ella, a la nueva Bella. A la que había dejado de lado la ropa suelta para aprender a combinar los colores y usar solo aquella que le favorecía a su figura. A la que había dejado olvidadas las zapatillas por los zapatos de tacón alto. A la que dejó de ver a través de unas gruesas gafas cuadradas, para ver a través de unos pequeños lentes de contacto.

-Sigues siendo tú de la que se enamoró- le dijo mini Em con el ceño fruncido por el derrotero que habían tomado sus pensamientos.

¿Ahora estás de su lado?, pensó mirando hacia el espejo que descansaba sobre su tocador. La Bella en el reflejo seguía siendo ella, era verdad, pero había una diferencia…

Tomando la bolsa se dirigió al baño a cambiarse. Necesitaba comprobar que no estaba equivocada pues de eso dependía el futuro de su relación. Claro, si a Edward no se le ocurría antes enviarle unas rosas amarillas.

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-Eres un llorón.- Volvió a repetir Emmet pateando lo poco que quedó del salpicadero de su auto, mientras le hacia gestos extraños a través del espejo retrovisor que sostenía en una de sus manos.

Edward entrecerró los ojos cuando sintió que la cabeza le iba a explotar. Otra vez. Por un lado seguía sin entender cómo los del seguro le permitieron a Em quedarse con esas partes de su auto, o de lo que quedaba de el, pero conociendo a su primo, seguro que los agentes ni siquiera habían reparado en los objetos faltantes.

El cobrizo suspiró, estirando las piernas en la silla de ruedas en la que lo habían dejado esperando. Se había salvado por un pelo de perder la vida en ese maldito accidente, sino fuera por sus buenos reflejos ahora estaría tan destrozado como el coche que dejó atrás.

Demonios, le gustaba ese coche.

Pero mejor el coche que él, pensó removiéndose en esa incómoda silla. El doctor a cargo había dicho que fue una suerte que consiguiera salir de ahí solo con unos cuantos rasguños y una pequeña contusión que lo tendría algo mareado durante algunos días, pero Edward seguía pensando que si su doctor se escuchara a si mismos por un momento, no habría perdido tanto tiempo en hacerle esas pruebas innecesarias que lo dejaron agotado y de mal humor al final del día.

En las calles ya estaba aclarando, pero él tenía que esperar ahí sentado hasta que vinieran a darle de alta. Tentando de llamar a Bella, vio malhumorado el bulto que se ocultaba en los pantalones de Emmet.

-¿Quieres tu celular?.-dijo un inocente Emmet adivinando sus pensamientos.- Oh verdad, lo perdiste.

Edward rodó los ojos.-Préstame el tuyo.

-No.

-Emmet…-gruñó el cobrizo empujando su silla para acercarse más a él.

La verdad era que no había dejado de preguntarse en toda la noche porqué había dado el nombre de Emmet cuando lo trajeron en la ambulancia, si en lo único que había pensado desde que recobró el sentido fue en Bella. Pero entre el asustarla y el tener que dar explicaciones de lo que había estado haciendo hasta tan tarde, había optado por…Emmet.

-Estoy cansado de esto Emmet, a partir de ahora lo haremos a mi modo.

Edward extendió la mano, esperando dejar en claro que ya no estaba bromeando. Estaba cansado de ese absurdo plan pero más cansado de tener que estar ignorando a Bella durante todo este tiempo. Alice podría tener sus razones, pero ahora había llegado el momento de jugar a su manera.

-Ya no pienso seguir con lo planeado.

Emmet rió divertido, consiguiendo que el cobrizo se encogiera en su sitio.-En realidad Eddy, si hubo un pequeño cambio de planes.

Edward arrugó el ceño cuando lo vio caminar la puerta.-No entiendo. Alice dijo…

-No Alice. -Emmet abrió la puerta y un grupo de musculosos conocidos se abrió paso con torpeza.

-Si el carro no te mató, estoy seguro que él acabará el trabajo…- susurró su mini Bella.

-¿En realidad creías que te dejaría llevarte así mi hija?

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Bella respiró hondo antes de enfrentarse a su reflejo frente al espejo. Sonrió complacida. El cambio que había obrado su antigua ropa sobre ella no era mucho pero seguía sintiéndose inquieta. Acomodándose las gafas que estaban algo torcidas, pensó que caminar un poco por Central Park la terminaría de relajar. No había necesitado usar su coche durante esos días, y aquella mañana no tenía ganas de cambiar eso. Salió hacia la sala en busca de su bolso que había dejado tirado en el sofá y dio con su celular. Cero llamadas. ¿Qué esperaba? Tal vez que Edward se dignara en llamarla, por lo menos para decirle que estaba bien pero ya ni eso hacía.

Tres malditos días.

¿Toda su relación se había podido venir abajo en tan poco tiempo?

Y si a eso le agrego mi actual aspecto…, pensó antes de negar sus propios pensamientos. No era eso, estaba segura. Algo malo debía estar sucediendo para que Edward se comportara tan raro de la noche a la mañana. Edward no era así. No. Parecía estar ocultando algo, y aunque ese algo podría ser Tanya la situación seguía sin terminar de cuadrar para Bella. Si la rubia tuviera algo que ver, el ya habría terminado con ella de la única manera diplomática que le conocía. Y como aún no lo había hecho era la de dos, o había algo más que estaba dejando pasar por alto o los de la florería habían perdido su dirección y el envío se había extraviado.

Edward tenía un ritual especial a la hora de romper con alguien. Solía enviar rosas junto a una nota en la que le agradecía a la afortunada ahora ex novia, lo bien que lo pasaron juntos. Las rosas rojas eran como un, -espero podamos seguir teniendo sexo-. Las amarillas un, -como amigos estamos bien-. Y las blancas cuando quería decir, -un gusto y que te vaya bien-. Si. Hubo un tiempo en el que Edward fue un completo cretino, pero estaba cambiando y eso le constaba. A ella no le enviaría rosas ni rojas, ni amarillas, ni blancas, si sabía lo que le convenía para poder seguir respirando con ambos pulmones.

-Llámalo. Cuando lo tengas frente a ti, lo dejas estéril. Después de todo, ya tienes un hijo suyo. ¿Para qué otro niño más?- sugirió su mini-Em vestido como Harry Potter, con gafas a juego y varita en mano.

Bella rodó los ojos. Llamarlo. Claro, cómo no.

-Vive el momento, no pienses; siente, utiliza tu instinto, siente La Fuerza- un apático mini-Edward disfrazado como el maestro Yoda se paró al lado de un mini-Em eufórico, que lo hizo alzar sus puñitos en una arenga muy fuera de contexto.

Bella suspiró. Definitivamente se había vuelto loca. ¿Yoda? ¿En serio? A ella siempre le había gustado más Chubaca.

-Las hormonas. Eso debe de ser.-trató de convencerse en vano.

-El hobbit tiene razón- puntualizó su mini-Em dándole una patada al bastón de Yoda, tirándolo al suelo en el proceso.- No lo haces porque eres una gallina- se burló su mini-conciencia pisando el pecho de Yoda mientras lo apuntaba con su varita.

-No soy una gallina- bufó la castaña.

-Gallina o no, muchas verdades que creemos dependen del punto de vista del que lo mires.- dijo su mini-Edward ahogándose.- hay tres verdades Bella; la tuya, la suya y la real- gritó cuando un rayo verde salió disparado de la punta de la varita de mini-Em.

-¿¡No puedes dejarlo tranquilo por una sola vez!- preguntó cansada la castaña.

-Cuando deje esa mierda profunda para los maricas, capaz- dijo su mini-Em empezando a patear a un carbonizado mini-Ed.-No bueno, tal vez no- Agregó volviendo a soltar un cruciatus sobre el cobrizo.

Bella suspiró mientras agregaba a su lista de cosas por hacer para el día, el llamar y separar una cita con un psicólogo. Eso de estar escuchando voces era una cosa, pero el que fuera tan estrafalarias dejaba mucho que desear de su salud mental. Tomando las llaves y su bolso se disponía a salir cuando el timbre le avisó que tenía visitas.

-¿Esperas a alguien?-gruñó un mini-Ed carbonizado.

-¿Qué yo sepa no?.-Susurró abriendo la puerta.

-¡Cierra!- ordenó mini-Em pero Bella ya no lo estaba escuchando.

Silencio.

-Contigo quería hablar.-dijo la persona frente a ella.

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-¡Que no lo golpees! Carlisle dejó como condición que nada de golpes.

El sonido del metal cayendo al suelo, le produjo otro fuerte dolor de cabeza.

-Pero eso hacían en CSI para forzarlos a hablar

James, lo reconoció Edward tratando de apartar el estupor que le nublaba los sentidos. Abriendo las manos, intentó relajar la fuerte opresión que sentía en las muñecas.

Maldición. ¿En qué momento lo habían maniatado?

-¿No ves que todavía sigue inconsciente?-gruñó la voz más cercana a él, que reconoció como Charlie.- Tú rubito, llama a Emmet y dile que sea suave con mi niña. Si se pasan con la dosis, yo mismo me encargaré de dejarlo inconsciente…

Una puerta cercana se abrió, dejando ingresar una fría ráfaga de viento a través de la habitación. El sonido de unas botas pesadas contra el suelo de madera le dio la idea a Edward de que había más personas involucradas en esto.

-Charlie, debemos apurarnos. Nuestras mujeres se darán cuenta de que ellos aún no están en el avión rumbo a la isla y yo no quiero que mi diosa me deje sin sexo durante el resto de la semana- dijo aquel que debería ser Andrew.

¿Mi tío y mi padre están metidos en esto?, pensó Ed asombrado.

-¡Y Alice me matará me matará cuando se entere! -lloriqueó Jazper, no muy convencido de toda esa situación. El rubio siempre había sido práctico y cuando al final del día todo ese disparate se resumió en un -o con ellos o contra ellos-, no demoró en elegir bando. Aunque ahora se estuviera arrepintiendo.

-No seas una mariquita llorona. -rió Andrew, tomando en una llave a un asustado Jazper para sacarlo de la habitación.

-Prueba echándole ese cubo de agua- sugirió Charlie volviendo su atención a James, quién estaba más entretenido jugando con una glock 17.

James sonrió con malicia, maniobrando el arma de una mano a otra.

-Está vacio.

-Prueba con gasolina.-resopló Charlie.-¡Y dame esa maldita cosa!

Silencio.

Charlie estiró la mano que tenia sana rodando los ojos al ver la reticencia del muchacho a obedecer sus órdenes.

-No me lo hagas repetirlo dos veces muchacho.-dijo cansado, sintiendo que tarde o temprano lamentaría el haber involucrado a Emmet y su grupo de zopencos.

Con una expresión resentida, James le dio el arma de mala gana para luego centrar su atención en los bidones que estaban apilados en el otro extremo de la habitación.

-¿Saben si es alérgico a algo?-preguntó James revisando el contenido.

-No. Así es su cara.-dijo un sonriente Andrew colocándose a pocos metros de Ed.- lo mejor de la familia se lo llevó mi muchachote.

Charlie se movió a duras penas por el cuarto. La escayola y el yeso aún seguirían siendo parte de él por un tiempo prolongado, cortesía de Andrew, pero a él parecía no importarle.-¿Y Jazper? ¿Te deshiciste de él?

Andrew asintió.

Genial, pensó Edward, ahora se habían llevado a su único aliado.

-Lo mandé con mi muchachote.-una sonrisa tiró de sus labios.-Las cosas con Belli-Bells no serán igual de fáciles…

¿Bella?

¿Qué diantres pensaban hacerle a Bella?

-Lo sé. Mi burbujita es tan difícil como su madre.-un suspiro generalizado se extendió por la sala.

Edward abrió los ojos preocupado por su novia. Tratando de enfocar la visión en las formas borrosas que discutían al otro extremo de la habitación, hizo un esfuerzo por apartar el palpitante dolor en sus sienes. Un gruñido se escapó de sus labios cuando sus piernas empezaron a protestar por el trajín de todo el día, y el hecho de que también le hubieran esposado los pies a la silla no era de gran ayuda.

Removiéndose incómodo en la silla, intentó despejar sus pensamientos. Veamos, tenía que averiguar el por qué lo habían llevado a ese lugar. Emmet había mencionado un cambio de planes. Algo que al parecer tenía que ver con él y el que estuviera esposado en ese momento. ¿Pero y Bella? Ellos nunca le harían daño, Chalie no se los permitiría. Lo que lo llevaba al punto de partida, ¿qué plan estaba ahora en juego?

-¡Pero si ya estás despierto!-la estridente voz de Andrew sobresaltó a todos.

Nunca antes le había irritado tanto la presencia de su familia. Definitivamente se sentía traicionado. Torciendo los labios en un gesto adusto, les devolvió una mirada cargada de promesas que prometían problemas. Charlie le devolvió la mirada, sus ojos marrones tan parecidos a los de Bella estaban opacos, rodeados por sombras que delataban la mala noche que debía estar pasando.

Bien, alguien estaba intentando ser justo con él. Algo tarde, pero valía la intención.

Apartando la sensación de estar en desventaja, se acomodó en la silla y alzó la cabeza lanzando miradas indiferentes a los hombres que lo miraban con curiosidad. Una sonrisa torcida se extendió por su rostro y pensó, vamos, empecemos con el juego. El ángel de la destrucción ya está aquí.

-Creo que le diste muy fuerte en la cabeza.-susurró Andrew a James.-mira cómo sonríe, parece loco.

Edward bufó. Su plan de intimidación no era a prueba de idiotas.

-Déjenme solo con el muchacho.

Charlie se movió hacia la puerta y la abrió para que el par de grandulones pudieran salir.

-Pero yo quiero quedarme.-dijo Andrew con un puchero, arrastrando sus pies hacia la puerta. Un aburrido James lo siguió poco después.

Edward recorrió la sala en busca de una vía de escape para cuando se quedaron solos. Charlie no le prestaba mucha atención confiado de que no podía hacer nada en su situación y la verdad es que a menos que lo soltaran, no podría hacer nada. ¿Tendrían intenciones de soltarlo? Charlie arrastro una silla hasta situarla frente a él. Se acomodó en ella y le dio una mirada despectiva.

-¿Te fastidian las esposas?

Edward negó. No tenía intenciones de mostrar debilidad.

Apoyándose en el respaldo de la silla, Charlie aplaudió mentalmente su fortaleza.- Vayamos al grano muchacho. No me agradas.

Edward abrió los ojos sorprendido y una sonrisa divertida se extendió por el rostro de Charlie. No se había sentido así desde hace días, especialmente desde que descubrió que su burbujita había vuelto con el chucho-bueno-para-nada para dejarlo al poco tiempo por el hombre frente a él.

Suspirando, Edward puso su mejor cara de poker.- Diría que lo siento, pero realmente no es así.

Charlie asintió y acortó un poco más la distancia.-Teniendo esto claro, el punto es este. Quiero que dejes a mi burbujita.

Si antes Edward se había sentido confundido, esta vez comprendió que estaba perdido. Asintió como autómata mientras se hundía poco a poco en su silla. Charlie lo miró a espera de una respuesta, pero parecía que el cobrizo había perdido la voz.

-¿Cómo dices?.-logró preguntar, no dándole crédito a sus oídos.

Charlie se levanto de su silla y se arrastró hasta estar parado tras él. Apoyó una mano en su hombro y dijo con voz fuerte y pausada.-Quiero que dejes a Bella.

Estirando el cuello, Edward alzó los ojos para encontrar su mirada. -No.

-No seas terco Edward, ella no es para ti.

Edward sonrió con tristeza, apartando los ojos de ese hombre al que creyó conocer.- Ella lo es todo para mi Charlie. No puedes pedirme que la deje, como no puedes pedirme que deje de respirar.

La presión de la mano sobre su hombro se hizo más dolorosa.-Deja las cursilerías de lado muchacho, te conozco. Te he visto crecer. Eres incapaz de sentir algo duradero por alguien que no seas tu mismo.

Edward movió el hombro para apartar su mano en un gesto brusco. Una risa hueca escapó de sus labios, a la vez que negaba incrédulo.-Entonces es que realmente no me conoces.

-No me dejas otra opción muchacho.

-¿Y qué piensas hacer? ¿Tenerme recluido en este lugar hasta que cambie de opinión?.-dijo paladeando la ira por toda esa situación. No podía creer que ellos pensaran eso de él. Era cierto que había vivido una vida libertina para su edad y llegado un momento, solía librarse de las mujeres de la peor manera. ¡Pero nunca le haría eso a Bella! ¡Nunca! ¿Cómo no podían ver eso? Una cosa era la desconfianza de Charlie, pero la cooperación de su familia lo hería profundamente.-Lamento decirte que vas a gastar tiempo y energía en vano.

-Mi niña es mucha cosa para ti.

Edward asintió.-Sí, lo sé. Pero no dudes de que lucharé día a día para ser digno de ella.-dijo con resolución.

-Eso no es suficiente. Cuánto tiempo llevan saliendo, ¿una semana?, ¿dos?-dijo frustrado.- es solo un capricho. Tú odias a Jacob y Bella ha estado sola demasiado tiempo…

-¡Joder Charlie! ¡¿Te estas escuchado?

Charlie se sobresaltó por el arranque de furia del cobrizo. Si no hubiese estado atado estaba seguro de que no estaría viviendo para contarlo.-No seas irrespetuoso muchacho, yo solo quiero lo mejor para mi niña…

Edward lo cortó a media frase. -¿Es de Bella de quien estamos hablando? ¡El único que correría peligro en esta relación soy yo!

Charlie rodó los ojos.-Eres tú quien quiere continuar con esta tontería.

-Y lo haré Charlie, hasta el final.-si Edward pudiera mesarse el pelo en ese momento, estaría tirando de su cabello de pura frustración. Suspirando, trató de abrir su corazón a su carcelero.- No puedo dejar a Bella porque no consigo funcionar sin ella.-sonrió.- Es como lo que ocurrió contigo y con Reneé, con mis padres y mis tíos. Por más desquiciante, neurótica y mandona que pueda ser Bella, amo cada una de sus locuras. ¡La amo maldición! Estoy desesperado por casarme con ella porque quiero reclamarla como mía.-al ver que Charlie abría la boca indignado, se apresuró a añadir.- Y si, lo sé, fui un idiota por haber empezado mal las cosas, pero aún estoy a tiempo de solucionarlo. No puedo hacer lo que me pides porque simplemente no puedo escapar de ella, ni quiero hacerlo.-suspiró como una niñita.- Puedes secuestrarme, torturarme y amenazarme para hacerme cambiar de opinión, pero lo que yo siento por Bella no es algo que puedas manejar. Está más allá de ti y de mí.

-Si serás un cabrón testarudo.-bufó Charlie.

-¡Otro mariquita en la familia!-gritó Andrew desde la otra habitación.-Acaba con él Charlie, antes de que me haga llorar…

-¡Ya esta llorando!-exclamó James, ganándose un fuerte golpe por su atrevimiento.

Charlie caminó hasta estar otra vez frente al cobrizo, haciendo a un lado la silla escrutó el rostro del joven frente a él. La resolución había impregnado cada una de sus palabras, y cuando lo miró a los ojos, vio lo que había estado buscando todo este tiempo.

-La amo.

Charlie asintió molesto.-Y tú sigues desagradándome.

Edward rodó los ojos cuando Charlie levantó el arma que James había estado manipulando minutos antes, y apuntó a un punto invisible entre sus ojos.- ¿Es así cómo piensas solucionar las cosas?

El adulto frente a él se encogió con un hombro, ya que el otro aún lo tenía en la escayola.-Cierra los ojos.

-No.

-Di tus últimas palabras entonces.

-¡Jódete Charlie, no diré nada!

-No lo repetiré dos veces muchacho. Retráctate.

-No.

-Dispararé.-prometió.

-Hazlo, vivir sin Bella es lo mismo que no vivir.

-Marica.

-Dominado.

Edward le devolvió una sonrisa desafiante cuando lo vio levantar el gatillo.

-Lo digo por última vez Edward, retráctate.-ordenó.

-No lo haré.

Charlie asintió inconforme y apretó el gatillo. Un chorro de intermitente de agua le dio en el rostro al cobrizo.- Te odio. Debí haberme llevado a mi familia lejos de NY cuando ustedes se mudaron.-dijo lanzando otro chorro de agua desde el arma al cobrizo.- pero mi pequeña Bella estaba tan apegada a ti que no pude romperle el corazoncito.

Edward escondió una sonrisa triunfal, sin hacer nada por apartar la cara de los chorros de agua que le lanzaba su suegro. Dejaría que se descargara con él un momento, al parecer lo necesitaba.-Dime que es agua limpia.-susurró. Él no lo escuchó.

-Es una locura.-otro chorro de agua.- Pero más te vale que la trates como la reina que es, sino la próxima vez será una pistola de verdad.

Edward asintió.

-¿Me vas a liberar?- preguntó el cobrizo no muy convencido.

-Quisiera decir que no, pero no tengo mucho tiempo para jugar contigo. ¡Andrew, James! –Edward abrió los ojos asustado, cuando vio a su tío ingresar con una jeringa. Una mirada a Charlie le bastó para comprender que las cosas no continuarían como lo tenían planeado.- Emmet ha ido por Bella.

-¡Se supone que así no iban a ser las cosas!

-No hay tiempo para eso muchacho.-los ojos de su suegro parecieron apagarse tras las arrugas del cansancio. En un segundo parecía que Charlie había envejecido 10 años.-Perdiste un tiempo valioso en el hospital y no me dejaste más opción que traerte de frente al aeropuerto.

Edward arrugó el ceño cuando por fin pudo percatarse de los sonidos más allá del búngalo. El fuerte motor de un avión y el aire que se filtraba por la puerta entre abierta, lo llenó de pánico.- ¡Tengo que hablar antes con Bella!

-Lo harás cuando estén en la isla.

-¿Cómo la convencieron si se supone que ese era mi trabajo? -Charlie rehuyó su mirada- Charlie dime qué ocurre…

-No compliques las cosas muchacho. El plan de nuestras mujeres era que te llevaras a Bella a isla Esme y eso harás, el cómo no importa.

-Ustedes no habrán…

-No me interrumpas.-dijo tomando la jeringa de manos de un divertido Andrew.-A partir de ahí el tiempo corre contra reloj para que la convenzas de… de… casarse contigo.-escupió las últimas palabras.- sinceramente no te deseo suerte, pero creo que lo mejor es que estés inconsciente durante el viaje. Mi burbujita debe estar muy molesta porque has estado desaparecido tanto tiempo y no quiero que nos delates tan pronto con nuestras mujeres…

-Charlie…

-Alice lo ha organizado todo para dentro de una semana.-le recordó Andrew.- te tienen mucha fe.-dijo riéndose de él.- pero yo creo que Bella acabará contigo.

Charlie sonrió complacido, antes de clavar la jeringa en su muslo en un golpe preciso.-Recuerda Edward, trata bien a mi burbujita…

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-¿Qué haces aquí? - Bella arrugó el ceño y se hizo a un lado cuando la rubia frente a ella se abrió camino hasta su sala.

Un Jacob fastidiado se detuvo en el umbral de la puerta mascullando por lo bajo.-Menopáusica.

Sobresaltada, Bella se giró para observarlo. Tenía el cabello mojado y la sombra de una barba incipiente se extendía por su rostro aceitunado. Sus largas piernas estaban escondidas tras unos pantalones desgastados que se ceñían endemoniadamente bien para su gusto. Vestía una campera de cuero que se adhería a sus tonificados músculos y que hacía juego con unas rudas botas de motero. Suspirando, buscó en ella el ramalazo de deseo que solía atacarla cuando lo veía vestido así, pero no encontró nada. Satisfecha consigo misma le devolvió una sonrisa traviesa hasta que reparó en las rosas rojas que tenía en la mano.- ¿Para mí?

Asintiendo hacia ella, Jacob hizo un repaso de su ropa y enarcó una ceja.- ¿ya no más tacones?

Bella volvió a enderezar las gafas y dio una vuelta para él. No era un gran cambio, pero se sentía cómoda y eso bastaba.

-Sigues viéndote sexy.-dijo él encogiéndose de hombros.

Ella rodó los ojos. - Gracias.-dijo tomando las flores haciéndose a un lado para que pudiera pasar.

-No me las des. Yo no te las he enviado.

Y ahí estaba lo que tanto había temido, ¿serían de Edward? Buscó entre las flores pero parecía que habían olvidado poner la tarjeta. Suspirando las dejó sobre la mesa del recibidor y fue a tratar con la loca que daba vueltas por su sala.-Si ha sido tu idea traerla aquí, será mejor que…-murmuró a su ex que la seguía de cerca.

Jacob masculló por lo bajo.-A esa me la encontré afuera, pero será mejor que te deshagas de ella rápido.-Bella enarcó una ceja- No he desayunado y me pongo de malas cuando no he comido.

-Así que pensaste en asaltar mi cocina. ¿No temías que Edward estuviera aquí?

-No lo veo por ningún lado, ¿o sí?.-dijo dando un vistazo al pasadizo que conducía a las habitaciones.

Bella no contestó. Cruzándose de brazos trató de parecer amenazante hacia la rubia que la miraba de forma despectiva desde uno de los muebles; pero con las gafas torcidas, un jersey rosa, pantalones de mezquilla y zapatillas que no le ayudaban a su corta estatura, no podría aterrorizar ni a una niña de 10 años.- ¿Qué quieres?

Tanya alzó el mentón desafiante y dio dos pasos hacia ella.-Quiero que te alejes de Edward.

Si Bella hubiera podido reír lo hubiera hecho en esos momentos pero estaba hambrienta, hormonal y estresada. Si la mujer frente a ella tuviera una pisca de autoconservación retiraría lo dicho, pero como la vida era una mierda y te jodía de mil maneras, ella tenía que ensuciarse las manos.- Hecho, ahora lárgate.

Tanya abrió los ojos sorprendida.-¿lo harás?

-No, pero es lo que quieres escuchar, ¿verdad? Si me disculpas, estoy de salida.

-Eres una…-su cara enrojeció y se giró furiosa a Jacob que la miraba divertido.-¿Estas tan campante cuando te engañaba con él en tus propias narices?

Jacob dio un respingo y la miró ceñudo. Bella gruñó y se puse entre ellos.- A él no lo metas en esto. Esto es entre tú y yo, ya dijiste lo que tenías que decir así que piérdete.

-¡No me iré hasta que prometas dejar a Edward!

-¡Y un cuerno! ¡No lo haré! –ambas mujeres respiraban agitadas. Bella sabía que había posibilidades de que Edward ya la hubiese dejado a ella, pero no le dejaría ver eso a Tanya que al parecer no estaba al tanto de los cambios. Dando unos pasos hacia ella le sostuvo la mirada.- Será mejor que me escuches rubita porque no lo volveré a repetir, no sé a qué estas jugando pero no te quiero cerca de Edward…

Tanya abrió los ojos sorprendida y comprendió que ella sabía lo de su encuentro del día anterior.- Nos viste.-No era una pregunta, pero Bella igual la ignoró.

-He tenido mucha paciencia contigo y con él. Pero estoy cansada de ti y créeme cuando te digo esto, más te vale dejarlo en paz si sabes lo que te conviene.

-¿Me estás amenazando?

Bella escuchó la risa ahogada de Jacob tras ella, pero lo dejó pasar.-Tómalo como quieras.-dijo haciéndose a un lado para señalar la puerta.- Ahora si me disculpas… -dijo cabeceando hacia la puerta.

Tanya abrió los labios indignada pero las palabras murieron en su boca cuando todas las luces del cuarto se apagaron de la nada. Bella frunció el ceño y trató de ver a través de las sombras.

-No te muevas Bella, iré a ver los fusibles.

Bella rodó los ojos y su estómago protestó por ella.- Tan solo abre las cortinas para que entre un poco de luz.

-Este lugar es una porquería.-dijo Tanya dejándose caer en el mueble.

-Pero Bella…-unos golpes en la puerta los sobresaltaron a todos deteniendo la discusión.- no se muevan de aquí, iré a ver…

-No Jacob - susurró Bella asustada cuando una explosión se trajo abajo la puerta.

-Tienes una llave, ¿por qué no la usas?"-gruñó Jazper.

-Eres un aburrido-dijo Emmet.

-Y tú un exagerado.

-¿No pueden hacer más ruido?-dijo Carlisle rodando los ojos- Seguro ya la asustaron.

¿Carlisle? ¿Emmet?, pensó Bella. ¿Qué diablos estaban haciendo?

Bella giró hacia donde procedía el ruido y vio que Jacob se movía con cuidado hacia los hombres que avanzaban con torpeza hacia ellos. Un gritó agudo escapó del pecho de uno de ellos, pero no supo identificar si fue de Jazper o Jacob. Todo fue tan rápido después de eso. El vidrio rompiéndose no pudo aplacar las maldiciones soltadas por los hombres cuando se dieron cuenta de la presencia de más personas. Puñetazos que impactaban sobre la carne asustaron a Bella haciéndola salir de su estupor.

-¡Esa es mi pierna Emmet!

-¡Ya lo tengo!-gritó quién debía ser Seth. Bella conocía al grupo de incompetentes que seguía a Emmet y no le agrado nada de que estuvieran ahí, ¡golpeando a Jacob!.

-¡Suéltame muchacho!-gruñó Carlisle apartando a Seth de un empujón.

Emmet soltó una carcajada estridente antes de dejar caer un jarrón sobre la cabeza de Jacob dejándolo inconsciente al momento. Bella se levantó como un resorte y se arrastró tratando de hacer el menor ruido posible hasta donde Tanya estaba sentada. Poniéndole una mano sobre la boca, la obligó a guardar silencio mientras buscaba en su cabeza un lugar dónde esconderse. Por algún motivo, sabía que ellos no habían ido ahí por Jacob. ¿Dios, por qué no podía tener una familia más normal?

-Lo siento Carlisle.-dijo Seth riéndose junto a Emmet.-Ahora… ¿qué hacemos con este?-dijo pateando el cuerpo de Jacob.

Carliesle suspiró.-Métanlo en el maletero. Emmet y yo nos encargaremos de Bella.

-¿Por qué tengo que cargarlo hasta el carro? ¿No podemos dejarlo botado aquí? -Jazper protestó.

-¿Y que alguna de nuestras mujeres lo encuentren? Ya están empezando a sospechar niño…

Jazper asintió y junto a Seth comenzaron a tirar del cuerpo de su ex novio.

Movida por un impulso, Bella tiró de Tanya para que la siguiera hacia su cuarto. Se atrincheraría ahí hasta que consiguiera formar un plan que no incluyera derramamiento de sangre que no fuera la suya.

-Vamos muñeca, usa la cabeza. ¿Aún tienes tu teléfono?- dijo su mini-Edward completamente renovado después de los ataques de su otra mini-conciencia.

¡Su teléfono!

Bella sonrió tirando de su bolso para llamar por ayuda cuando vio a la rubia frente a ella sostener su celular. Una sonrisa triunfal se extendió por el rostro de esa mujer que estaba empezando a detestar minutos antes de que lanzara el aparato contra la pared.

-¡Zorra!-gritó la castaña furiosa, llamando la atención de los hombres que aún se movían en penumbras.

-¡Belli-Bells!

Bella retrocedió y tropezó con una de las patas de la mesa central cuando el par de hombres se cernió sobre la mujer sentada en el mueble. Asustada, gateó hasta estar oculta tras uno de los estantes de la esquina, las luces diurnas se colaban a través de las ventanas cerradas pero fue suficiente para ver el destello de una jeringa impactando sobre una confundida Tanya. Si tan solo se movía un poco podría gritar a través de las ventanas por ayuda, pero el ver el cuerpo flácido de Tanya que ya no presentaba batalla alguna la mantuvo clavada en su sitio escaldada por el miedo.

-¡Esta no es Bella!.-gritó Emmet moviendo el cuerpo de Tanya.

-¡Si serás idiota Emmet!

-¿Qué hace esta mujer aquí?-gruñó Jazper entrando por la puerta seguido de Seth.

-No lo sé –suspiró Carlisle, mirando ceñudo al cuerpo de la mujer frente a él- pero esto no me gusta nada.

-Sus mujeres los van a matar.-dijo Seth más que divertido.- esto si no lo van a poder ocultar…

-¡Callate Seth!-dijeron los tres hombres a la vez.

-¿Ahora qué?

-Bella no puede estar lejos.-dijo Jazper mirando a los recodos del cuarto.- Sera mejor que llevemos a Tanya al auto y busquemos a Bella de una vez por todas. Edward ya esta en el avión…

¿Edward estaba metido en esto?, gruñó Bella para si. ¡Maldito cabrón!

-Fue una pésima idea que volaras los fusibles Emmet.-masculló Jazper, cargando el cuerpo de Tanya.

-Oh, cállate niñita. No sabes divertirte.-dijo el grandulón dirigiéndose hacia la ventana para abrir las cortinas de par en par.

La luz entró a la habitación como olas vertidas desde un claro e iluminó la estancia para todos. Cuatro pares de ojos se centraron en la mujer parada en una esquina sosteniendo un atizador en una mano y un jarrón en la otra.

-Hola chicos.-dijo Bella, antes de que comenzara la batalla.

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-Así que… lo conseguimos –suspiró Jazper mirando al avión que ya se alejaba por cielo.

Andrew rió y se apoyó en el Charlie que casi se va al suelo por el peso.- Apártate.-gruñó este. Desde que habían metido a su hija inconsciente en el avión no había dejado de gruñir a todo aquel que se le acercara.

Seth sonrió y la cicatriz en su frente se volvió a abrir dejando que un chorro de sangre le empañara la visión.-Carlisle, dijiste que pararía de sangrar…

-¿Y me creiste muchacho? No soy doctor.

Emmet rió y le dio un puñetazo a Jazper en el hombro. El rubio rodó los ojos y le dijo.- Ahora encarguémonos de Jacob y Tanya.

La cara de Emmet perdió el color e intercambió una mirada con James y Seth.

-Charlie dijo que metiéramos todo en el avión.-masculló Seth.

Carlisle se pasó una mano cansada por el rostro y miró a los tres hombres que evadían su mirada.- Díganme que ese "todo" no incluía a ese par.

-Define, "ese par".-dijo Emmet riendo. Ese chico no tenia sentido de autoconservación.

-¡Maldición Emmet! –gruñó Charlie, apartando a Andrew de su escayola.- La orden era simple y ese todo no los incluía a ellos.

Padre e hijo rieron al ver lo ridículo que se veía Charlie arrastrándose con el yeso hacia el búngalo en el que habían estado antes, intentando apartarse de ese grupo de incompetentes.

-Será mejor que no lo fastidien más.-dijo Carlisle yéndose tras de su amigo. Andrew les sonrió a los chicos y se fue tras de Charlie para fastidiarlo un poco más.

Tres horas después. Seth, Jazper, James y Emmet miraron hacia el cielo a través de la ventana del bar. El avión hace horas se había perdido en los aires. Emmet suspiró y apuró su copa. Metió las manos en su campera para calentarlas un poco y frunció el ceño al sacar un papel que tenía en el bolsillo.

-¿Qué se supone que es eso?- preguntó James.

La cara de Jazper se puso verde gritando como niña cuando saltó hacia atrás.- Dime que esas no son las coordenadas.-pidió con los ojos abiertos.

Emmet río incómodo.-No, cómo crees.-dijo rehuyendo sus ojos.

-Había dos de estos papeles Emmet. Uno era para Sam y en el otro estuviste haciendo tus tonterías.-dijo el rubio agarrándose el puente de la nariz.-dime que él tiene el correcto.-pidió con la voz en un hilo.

-Relájate rubio.-dijo Seth palmeándolo en el hombro.

-¡Cómo quieres que me relaje!-gritó llamando la atención de todos en el bar.

Emmet tragó pesado empezando a alejarse por precaución.-Creo que…

Tres pares de ojos se centraron en él.

-Creo que acabamos de perder a Edward y Bella.

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¿Alguien es buenita y me deja un review?

En sí soy buena aunque no parezca, así que vamos, denle al sexy botoncito que dejo de ser verde para ponerse larguito y azulito. Lástima que tenga una sola bolita ^^.