... Hay alguien ahi? n.n
Hola!
Capitulo dedicado a: Kami Uchiha, Michi Roll, Kaoryciel94, Foli, Susana Mode, Jennita, Sayo Rio, Narutteba, OOKatari-Hikari-chanOO y FeelLikeSuperhuman. Y a todas esas personas que no dejaron review, pero leyeron esta historia =)
II. Tres miradas, un solo punto
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Su celular no había dejado de sonar desde su llegada a Japón, hace solo un par de días. Al parecer a su padre no le había hecho ninguna gracia su escapada de Estados Unidos para regresar al país donde nació.
Para lo que le valía su opinión sobre sus acciones, pensó Itachi. Debía bastarle saber que se haría cargo de la sede principal de la compañía, en Tokio.
El celular volvió a sonar, y estuvo realmente tentado a tirarlo por la ventana abierta de su oficina –el daño que le produciría a su teléfono móvil el caer desde el piso 15 debía ser suficiente para dejarlo incomunicado por lo que restaba del día y el siguiente, o hasta que le obligaran a comprar otro teléfono.
El sonido se detuvo, para luego retornar segundos después con el aviso de un mensaje entrante. Lo ignoro, prosiguiendo con su trabajo.
Se acomodo los lentes de lectura correctamente, y se aparto algunos mechones de su cabello negro –el cual le llegaba hasta los hombros y amarraba en una coleta baja– del rostro. Solo había pasado un par de semanas desde que su mano derecha, Kisame Hoshikagi, y encargado de la sede en Tokio había tomado vacaciones; y de no ser por la oportuna llegada de Nagato a la empresa hace solo 4 dias, se abría encontrado a su llegada con un caos completo.
Su secretaria, una joven pelirroja de lentes y con un corte de cabello bastante "original", y a la cual no había tenido la delicadeza de prestarle la suficiente atención cuando se presento para recordar su nombre, aun no regresaba de su hora de almuerzo. Si su memoria no le fallaba –que no lo hacía–, recordaba haberla visto alguna vez en la oficina de su padre, muy apurada por abrocharse correctamente la blusa, hace unos meses. Su padre nunca había sido muy discreto en lo que respecta a sus deslices con las secretarias, por lo menos no con sus hijos; porque ante la sociedad, él era un perfecto padre y esposo.
El sonido de unos pasos apresurados por el corredor que antecedía a su oficina, y el siguiente azote de la puerta al ser cerrada con demasiada fuerza, le dio a conocer la identidad de su visitante. Después de todo era cuestión de tiempo el que se presentara; y le estaba esperando.
–Cuantas veces te he dicho que no hagas eso, estúpido hermano menor –hablo, sin siquiera levantar la vista de sus papeles.
–Y cuantas malditas veces te he dicho que no te metas en mis asuntos, Itachi– le contesto Sasuke, con todo el mal humor que se cargaba desde el día anterior– No necesito una maldita niñera, y madre ya lo sabe.
Itachi dejo los papeles a un lado, ya después podía seguir fingiendo que le interesaban las quejas del departamento de programación; después de todo, era su hora de almuerzo la que estaba sacrificando para poder avanzar más rápido con todo el trabajo pendiente. Fijo su mirada carbón en Sasuke. Su lindo y tonto hermano menor Sasuke. Lindo en palabras de su propia madre, tonto en las suyas. Hacía meses que no le veía en persona, y debía admitir que seguía teniendo el mismo ceño fruncido de siempre.
–Se perfectamente que no necesitas una niñera, toda la familia lo sabe desde que casi matas a la pobre universitaria que te cuidaba cuando tenias 9 años –sonrió ante el recuerdo– Fugaku estaba furioso.
Sasuke, quien se había mantenido en la puerta durante todo ese tiempo, decidió entrar en la estancia y sentarse en uno de los sillones que estaban a situados contra un de las paredes del lugar; justo en frente del gran ventanal con vista a la calle. Sabía a que mujer se refería Itachi, pues ninguna de las niñeras que había tenido cuando niño, había sido más exasperante que esa. Siempre tratándolo como un niño pequeño, siempre detrás de él, pendiente de que hacía y que no. Más que niñera, parecía una acosadora. Y cuando termino por hartarse, ocurrió un incidente. Al parecer la mujer era alérgica a los tulipanes; y casualmente decido que una buena forma de tratar de llevarse mejor con ella seria regalarle una pequeño colgante con pétalos de flores. Con pétalos de tulipanes. El sonido que hacia la ambulancia, junto a los reproches de su madre habían valido la pena.
–Era obvio que estaría molesto. Ya no podría tirársela a ella, ni a la que le siguiera; porque madre decidió que estaba bastante grande para necesitar que me estén cuidando –después de todo, su padre no solo tenía deslices con sus secretarias– De todos modos, ¿qué haces en Japón?
–Atender asuntos personales –respondió simplemente.
–A tu querida prometida no le interesas– eso lo sabían perfectamente él, Itachi y su madre–; así que no veo cual es el asunto personal que tienes que atender aquí.
El mayor dejo de sonreír. El arreglo matrimonial al cual había sido atado por sus padres y el cual no le interesaba en lo absoluto, era en realidad uno de los asuntos que había venido a arreglar; pero eso no tenia por que saberlo el otro.
–A mí tampoco me interesa, creo que eso es más que obvio, tonto hermano menor – contesto cortante– lo que si no es obvio son tus intensiones al regresar a Japón.
Hubo un bastante visible cambio en la expresión en el rostro de su hermano menor, lo que le hizo suponer que tal vez sus suposiciones sobre "la" razón eran correctas.
Discutir con su hermano menor definitivamente no estaba en su lista de cosas favoritas, principalmente porque estas discusiones siempre duraban más de "unos minutos". Fue casi una hora después cuando por fin su hermanito termino de decirle todo lo que pensaba de él y de la podrida de su familia – que también era suya, irónicamente .
–Y como te lo dijo al principio. No te metas en mis asuntos –y tras decir eso, el otro se fue. Volviendo a azotar la puerta contra el marco a su salida.
Itachi mantuvo su miraba fija en la puerta que acaba de cerrarse, sintiendo que tal vez esta sería la última vez que vería eso durante lo que restara su estancia en el país.
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Entro rápidamente en la habitación, dejando en el suelo la mochila que llevaba en el hombro. Acababa de regresar de un fin de semana de acampada con sus amigos en el bosque; y las primeras noticias que escuchaba de boca de las sirvientas de la casa, era que su hermano ya no estaba ahí. Había viajado al extranjero sin explicación alguna.
Encontró a su madre sentada en la sala, con el teléfono en las manos, escuchando atentamente a quien se encontrara al otro lado de la línea. Le coloco una mano en el hombro, para avisarle de su llegada. Esta se limito a presionar su mano con fuerza, mientras que acercaba el teléfono a él para que pudiera oír también.
–…siento, realmente lo siento, madre. Pero ya tome una decisión, y… padre me apoya. No voy a volver a Japón nunca más…
Las lágrimas de su madre habían terminado por desbordarse al escuchar lo último.
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Itachi sonrió amargamente.
–Nunca digas nunca, Sasuke… no a menos que realmente tengas la intención de cumplir con tus palabras.
Tap. Tap. Tap
El golpeteo insistente entre el tacón de su caro calzado extranjero y el insulso piso de la cafetería en la que se encontraba en esos momentos, tenia al casi al borde de la histeria a joven muchacho que atendía las mesas. A Karin no le podía importar menos, no de después de notar la descarada mirada lasciva que le dirigía desde que ingreso al local, a causa del profundo escote de su blusa y la corta minifalda que dejaban al descubierto sus torneadas piernas. Los hombres eran todos iguales, un poco de piel expuesta de más y caían completamente, mostrándose como realmente eran.
Todos menos él.
Cruzó las piernas, mientras le daba otro bocado a su emparedado. ¿Quien había dicho que la moda era barata? Porque su última salida de compras le había dejado casi en números rojos con la tarjeta y por eso ahora sobrevivía a base de pan, vegetales y agua mineral, por lo menos hasta que volvieran a pagar en la empresa. Suspiró. Aun faltaba medio mes. Completamente abatida, dirigió su mirada al gran ventanal a su lado con vista a la principal avenida de la ciudad. Aun faltaban unos 20 minutos para que terminara su tiempo de almuerzo y la verdad no tenía muchas ganas de regresar a la oficina y seguir clasificando las inmensas pilas de papeles y demás que estaban por todo su escritorio. Mala hora en la que su jefe le dio por dejar independiente la sede de Tokio durante las dos semanas siguientes al lanzamiento del nuevo producto. Todo era un caos.
Él no habría dejado que esto sucediera.
Observo el pasar de los carros en la calle sin ningún interés, hasta que lo vio. Casi estuvo tentada a quitarse los lentes y frotarse los ojos, o pellizcarse, o cualquier cosa que le confirmara que eso era real. Se mordió los labios pintados de rojo al punto de casi sacarse sangre. Bien, si le estaba doliendo era que no era ninguna ilusión y realmente había visto ese deportivo negro con Uchiha Sasuke en el asiento del piloto voltear la esquina con dirección al edificio de Uchiha Corp.
Esta aquí, regreso. Pero por él.
Tal vez su almuerzo podría extenderse por unos minutos-horas más. No iba a ser ella quien detuviera a esos dos hermanos si es que se mataban o mataban a alguna desafortunada alma que pasara cerca de ellos cuando la bomba estallara. Porque si algo había aprendido en todos los años que compartió salón con el menor de los Uchiha, es que cuando este se molestaba era mejor no estar dentro de un radio de 200 metros cerca de él, a menos claro, que seas Hyuuga Hinata o Amano Sai y el mal humor del moreno no te haga efecto.
Jugó con la pajita del refresco de limón, alargando todo lo que podía su estancia en el lugar a pesar de su obvio desagrado. Abrió su bolso y busco dentro un espejo. Observo su reflejo y se aseguro de que su largo cabello rojo estuviera arreglado y su maquillaje perfecto. Aun le quedaban unas cuatro horas más de trabajo como secretaria. Estaba a punto de cerrarlo cuando el reflejo de al quien detrás de ella le dejo paralizada. Se recupero segundos después de que los dos nuevos clientes de la cafetería ocuparan la mesa contigua a la suya.
El mundo es un pañuelo, un maldito pañuelo.
Karin observo cuidadosamente a la joven de cabellera rosa y al chico rubio que conversaban animadamente en su mesa. Cuantos años habían pasado desde la última vez que había visto a sus antiguos compañeros de instituto, muchos cabía decir, y ahora veía a tres de los que más marcaron –de diferente forma– su paso por esa etapa.
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Sus manos y piernas temblaban cuando se paro frente a él. Casi no reconoció al chico que apodaban príncipe desde que estaba en primaria –y del cual estaba enamorada desde hace muchos años–, en ese muchachito que parecía que en cualquier momento se caería a pedazos. Saco su pañuelo del bolsillo, mientras se arrodillaba frente a él, borrando con él las huellas de las lágrimas que habían resbalado por sus mejillas hasta dar al piso. No permitiría que nadie lo viera en ese estado, ella era la única que tenía ese derecho, por algo era la única chica de su grupo. Ni Juugo ni Suigetsu tendrían tal honor –o tal vez tan desgracia.
Su voz temblo cuando por fin reunió el valor necesario para decir lo que vino a decirle.
–Sasuke-kun, él… él lo sabía… Si-siempre lo supo. Solo era un juego…
– ¡Ca-callaté!
Deslizo uno de sus dedos desde su posición sobre los ojos del azabache, hasta sus labios, silenciando cualquier palabra. Cerró los ojos. Su mano izquierda la sentía húmeda y no quería ver el porqué.
Acerco su rostro al de él. Sus labios tocaron el dedo que mantenía sellando simbólicamente las palabras de Sasuke. Esto era lo más cerca que estaría de la persona que mas amaba y se sentía satisfecha con eso.
–Todas sus palabras fueron mentira... Él nunca sintió nada…
El tiempo pasó, pero ella casi ni lo sentía, concentrada como estaba en la respiracion del otro, oyendo como esta se normalizaba hasta casi ni sentirla.Sintió un leve tirón en la manga de su uniforme. Lentamente se alejo de su cuerpo, aun sin abrir los ojos. Tenía miedo de lo que podía ver si los abría. Sintió algo cálido en su mejilla. Despacio sus parpados se abrieron, observando al chico frente suyo. Sintió miedo.
–Ahora lo sé.
Sintió miedo. Esos hermosos ojos negros que le miraban estaban vacios.
Un "Lo siento" se quedo atorado en su garganta.
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Cerró el espejo, lo guardo en su bolso y se levanto de su sitio. Mientras caminaba en dirección a la salida no pudo evitar volver a dirigir una mirada en dirección ese chico rubio que hace ya siete años obtuvo lo que ella mas deseaba y lo desecho sin ninguna contemplación luego de usarlo como quiso.
Ellos se volverían a encontrar. De eso no había duda. Sasuke y Naruto se volverían a encontrar, pero nadie aseguraba que ese encuentro sería bueno.
Así como nadie aseguraba que no volverían a hacerse daño como en el pasado.
Observo detenidamente a la joven sentada en frente suyo, esperando escuchar cualquier cosa que quisiera decirle luego de haberle narrado todo lo sucedido el día anterior.
–En serio… ¡No puedo creer que de nuevo tuvieras el gran honor de ver las panties de la linda de Hinata! ¡No es justo! –le grito la chica, casi dejándole sordo en el proceso– Tu puedes verla en interiores, y yo hace mucho que ni puedo cruzar más de dos palabras con mi amiga... Eres un muy mal novio, Naruto-baka!
Y ahí iba de nuevo, sobreactuando y exagerando como siempre las cosas. Sakura era su amiga de la infancia, desde ese día en parvulario cuando pensó que sería buena idea hablarle a la niña rara de su salón a quien todos molestaban. Claro, que de niña rara, Sakura ya no tenía nada. Pues a sus 22 años era una de las chicas más populares de la universidad y modelo de una importante revista de ropa juvenil. Sus largos cabellos rosas y sus bonitos ojos verdes hacían que ahí a donde fuera siempre llamara la atención y admiración. Pero también era la que más chicos había rechazado, casi siempre de forma amable, y el "casi" era porque había varias excepciones.
Y es que Sakura no tenía tanto interés en los chicos, pues le atraían más las chicas; aunque claro, ella no perdía la ocasión de librarse de uno que otro admirador molesto a costa suya. Tal vez de ahí había salido esa manía suya de llamarle mal novio cada vez que hacia algo que no le gustaba, y tal vez por eso es que algunos de los chicos de su clase –que se habían creído el jueguito- le miraban mal siempre.
– ¿Eso es lo único que escuchaste de todo lo que te dije? –pregunto molesto consigo mismo por haber pensado que la chica realmente le tomaría atención luego de mencionar el incidente con Hina-chan en el estudio fotográfico de su madre.
–No, ton-to –enfatizo su "tonto" señalándole con la cucharita del helado que estaba comiendo–…Así que Sasuke está aquí, en Tokyo…
–Gracias por el dato, Sakura-chan… Si no me lo dices, nunca me habría dando cuenta–dijo sarcástico–. Por supuesto que está aquí, no te estoy diciendo que me tropecé con él a la salida del subterráneo?
–Ya, ya –dijo la de mechas rosas, pero sin prestarle más atención que a su postre– La verdad es que me temía que esto pasara desde que ayer me entere que Itachi estaba en Japón– mencionó mas para sí misma que para el otro.
Apretó con más fuerza el vaso de su bebida al escuchar el nombre. Ese nombre. Itachi Uchiha. Lo que decía su amiga NO podía ser cierto. No podía. Esa persona no podía estar en Japón. Se mordió el labio inferior, tratando de controlarse antes de poder articular palabra.
Sakura observo cuidadosamente a su acompañante, sin dejar que su expresión cambiara en ningún momento en respuesta a la extraña –pero esperada– reacción ocurrida tras mencionar el nombre. Tal vez debió guardarse para si esa información.
– ¿Por qué. No. Me. Lo. Dijiste? –le recrimino a su amiga, mientras se levantaba del asiento y apoyaba los brazos en la mesa, inclinándose sobre la de mechas rosa. Su voz se había elevado una octava mientras seguía hablando y Sakura agradecía haber escogido los sitios más alejados de los demás clientes– Ambos sabemos que aun hay asuntos que tengo que resolver con él muy imbécil.
La joven fijo sus ojos verdes en los suyos, de un intenso azul. Con esa mirada que le hacía pensar que podía ver a través de él, y en verdad era así.
–Por eso mismo no te lo dije –respondió de forma aburrida, como quien ha repetido varias veces lo mismo y aun no ha logrado que le entiendan.
–Pero…
–Te recuerdo que por muy bastardo e imbécil que sea Itachi –le cortó–, él sigue siendo mi…prometido…–la última palabra fue dicha con todo el desagrado que le causaba tener algún tipo de relación con él susodicho
Naruto miró a la joven sentada frente suyo, quien a diferencia de él lucia tan tranquila como acostumbraba a estar, recordando muy tarde el lazo que a ambos los unía con la familia Uchiha.
Lazos que ambos desearían olvidar, aunque fuera imposible.
Lazos de los que habían jurado nunca volver a hablar.
Lazos que debían ser cortados lo más pronto posible antes de que les hicieran más daño.
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Ok, lo sé. No tengo perdón por todo el tiempo que me he demorado en actualizar. Ni que decir todo lo que ha pasado en el tiempo que estuvo ausente. Porque sí, pasaron muchas cosas. Y entre ellas hay una en especial que directamente tiene que ver con este fic.
Este intento de fic gano el tercer puesto en el "Festival Literario Sasunaru", categoría longshot. Yeah! pueden creerlo? Yo aun no lo hago y eso que ya pasaron varios meses desde la salida de los resultados. Esto fue una de las causas de que me demorara con este capítulo, pues originalmente yo debía publicarlo por el mes de noviembre (más o menos) pero luego de que me comunicaran esta noticia y volviera a leer el- en ese entonces- segundo capítulo que tenia comenzado me bajaron el ánimo. Lo borré completamente y lo rehíce. Y lo volví a borrar y rehacer. Y lo volví a borrar y ... bueno entienden el punto ^^ nunca quedaba satisfecha con el resultado hasta que por fin logre escribir algo casi pasable (que es esto) y decidí que ya no podía aplazarlo más y pues publique.
Me disculpo con las personas que esperaban algo más de este segundo capítulo (tal vez aclarar algunas cosas que deje en el aire el capitulo pasado) pero todo sucederá a su debido tiempo. Este fic no sera largo, lo tengo planificado para no más de 5 capítulos.
Algo que debo aclarar antes que me olvide! el capitulo pasado menciones que este fic lo escribí en respuesta algo que me disgusta de fandom actual de Naruto. Creo que mejor lo aclaro antes de que haya malentendidos y otras cosas.
Yo no tengo nada contra las chicas muy fans de la serie que creen que por gustarle dos personajes del fandom (sea cual sea el fandom) pueden intentar escribir un fic, crear sus personajes originales y luego ponerles los nombres de anime de su elección y luego vendernos eso como una historia. Mucho menos con las que creen que estereotipizar a sus personajes favoritos es Cute~ Sasuke no es una macho sádico bien seme y Naruto definitivamente NO es una niñita llorona que le perdona todas los desplantes a bastardo.
Asi que si algo odio mas del fandom de Naruto es las estúpidas historias cliché donde Sasuke es el maldito seme rompe culos de su escuela, que se tira al primero que se cruza enfrente y es irresistible a todo ser viviente (animales y plantas incluidos por obviedad de que son seres vivientes) y que por una apuesta con su sequito de amigos-sirvientes- gorilas sin inteligencia, se decide a conquistar a Naruto –quien es el nerd de la escuela y el único que no ha caído en las garras del cabrón de Sasuke porque es muy feito-afeminado-que se yo, y por lo tanto aun conserva su virginidad intacta; la cual será el premio a obtener por Sasuke. Pero inexplicablemente - y de forma poco previsible- se termina enamorando del Naruto-nerd y decide que lo protegerá (entiéndase: no tomara su flor -esto me dio risa escribir- xD) Naruto lleva enamorado de él desde que nació (yo nunca entendí esto) y por eso lo acepta. Follan. Follan más. Naruto se entera de lo de la apuesta y con el corazón roto decide odiar a Sasuke-bastardo. Sasuke le pide perdón y Naruto acepta. Follan. Y luego todos felices =) (creo que voy a vomitar... x_X)
Así que ya saben lo que me molesta del fandom ^^ Si este fic tendrá algo parecido? Mmm... tal vez, pero obviamente con más sentido común que el cliché promedio-bajo.
Se cuidan y hasta la próxima actualización :)
Byebye
Pd: "Sakura es lesbiana?" preguntan ustedes, yo respondo "No exactamente!" Luego explicare esto mejor.
