Creo que no tengo palabras para disculparme por todo el tiempo que me demoóo actualizar... Y pensar que ya paso un año desde que empezé este fic tan raro y solo va por el tercer capitulo *avergonzada al 1000...0%*

No distraigo mas con mis cosas, lean el capitulo y pues... espero que les guste =)


III. No todo es lo que parece

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Please… don't… do not do this…¡PLEASE, DO NOT!

El sonido de vidrio resquebrajándose resonó por toda la calle. Los transeúntes mas cercanos se pararon en seco al escucharlo y los que se encontraban mas alejados comenzaron a acercarse a la fuente del sonido. Los curiosos no faltaron, tratando de saber lo ocurrido y varias jovencitas de secundaria tomaban fotos con sus celulares y subían comentarios a la red.

Ajena a todo el alboroto que había causado, Ino se dejo caer por el borde de lo que quedaba del escaparate de vidrio de una de las boutiques más exclusivas de Los Ángeles, y que en un arranque de desesperación había roto al golpearlo con su codo. Sendas gotas de sangre recorrían su antebrazo derecho, pasando por su muñeca, hasta el suelo, dejando un pequeño charco de sangre en la acera.

Asió con fuerza su celular con su mano, ignorando el dolor pulsante del brazo herido. Ignoro todo a su alrededor. Nada tenía sentido. Escuchaba los murmullos a su alrededor, así como las vagas palabras de desconocidos dirigiéndose a ella.

No importaba. No después de esas palabras.

"Lo mejor es que terminemos"

Esas habían sido las únicas palabras que no había querido escuchar salir de sus labios, por las que habría dado todo lo que tenía para evitar, pero… ahora había sucedido.

Las diversas bolsas de sus compras estaban desparramadas a su lado, pero su vista se mantenía en una en especial, una pequeña bolsita azul que contenía la razón de su día de compras.

Estaba a punto de tomarla en manos cuando sintió una mano que se le acercaba titubeante.

Miss… let me help you-

Don't touch me.

Ino apartó con un simple aspaviento la ayuda de la joven dependienta de la boutique. Lo que menos quería es que le tuviera lastima una simple empleada que trabajaba para la empresa de su familia. Se levanto como pudo, sosteniendo entre sus dedos la pequeña bolsa azul. Se aparto los largos cabellos rubios de su rostro y fijo su mirada celeste en la calle del frente.

Un elegante deportivo negro se estaciono sin ser notado frente suyo. Un hombre bajo del coche y procedió a abrirle la puerta para que ingresara.

La multitud de curiosos aun no se dispersaba, pero en cuanto el auto arrancó, cada uno siguió su camino comentado el extraño episodio presenciado.

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Hinata deslizo sus dedos lentamente por sus piernas, mientras que apoyaba la cabeza en el respaldo del sofá. Levanto seguidamente el brazo derecho y aparto sensualmente sus largos cabellos negros a un lado, dejándolos caer por el reposabrazos hasta la alfombra.

El sonido de la cámara registrando cada uno de sus movimientos ya no le ponía tan nerviosa como al principio, pero aun no lograba acostumbrarse del todo. Se sentía incomoda y avergonzada. Su personalidad introvertida siempre la había limitado en esos lindes, por lo que tenía pocas fotografías de su infancia. De hecho, si los azahares del destino no hubieran conspirado en su contra jamás en su vida habría considerado posar para un foto, y menos si esta seria exhibida en una revista.

–Perfecta como siempre, Hinata-san. Eso es todo.

Se sobresalto un poco al escuchar la voz femenina que se dirigió a ella. Sus mejillas se tiñeron de granate y deseo que la tierra se la tragara. ¿Porque eso le ocurría a ella? Rápidamente se sentó en el sillón de forma más ortodoxa, tratando de dar una apariencia más correcta, todo lo contrario a la de unos minutos atrás.

Kushina Uzumaki se encontraba frente a ella con sus cabellos rojos sueltos al aire y su mirada violeta fija en ella. La mujer que había sido su figura materna y ejemplo a seguir desde que su madre falleciera cuando ella aun iba al jardín de niños.

–Kushina-san… gracias por su duro trabajo… –logró decir a pesar de su nerviosismo. A su alrededor los fotógrafos y demás ayudantes alistaban las cámaras y luces para retirarlas. Y ella decidió levantarse del sofá para que pudieran también retirarlo.

–Tan educada como siempre… ¡Se mas fresca! –Kushina enfatizo sus palabras con el movimiento de sus manos, al mismo tiempo que daba vueltas alrededor de Hinata– ¡Muestra más piel! Es verano después de todo.

–No creo que eso sea… – asió con más fuerza la chaqueta que vestía, evitando que la mujer mayor se la quitara.

–Así nunca llamarás la atención de los chicos… –Hinata se sonrojo y trato de decirle que eso no le importaba cuando…–, y menos la de mi Naruto.

Ahora definitivamente había creado una nueva tonalidad de rojo en sus mejillas. Habia ocaciones como esats em la que Hinata creai que la actitud jovial y divertida de la madre de Naruto no le ayudaba mucho. Su admiración por la bermeja no habia disminuaido con el pasar de los años, mientras la conocía mas a profundidad, pero el que ella bromeara y se divirtiera a su costa no le gustaba.

– ¡Kushina-san! No… diga… eso…

La otra mujer solo rio ante la obvia vergüenza de su protegida. Ella veía a Hinata como la hija que no tenia, era por eso que apoyaba bastante el intento de la chica por conquistar el corazón de su único hijo; pero el problema estaba en Naruto y su manera tan despistada de ir por la vida sin enterarse de gran cosa.

Kushina sería tan feliz el día en que ese rubio hijo suyo llegara a la casa y dijera que estaba saliendo con Hinata. Pero mientras el milagro la hacía esperar, era divertido molestar un poco a la de ojos perla con el tema.

–Ya, ya –la calmó, mientras se hacía a un lado para facilitarle a los empleados su trabajo de desocupar la habitación –De todos modos, no era por eso que vine –le tendió un sobre –Llego esto para ti.

Hinata tomo entre sus dedos la carta, sin entender, pero cuando vio el remitente, supo que era lo que sucedía.

–Muchas gracias por tomarse la molestia, Kushina-san.

Hizo una reverencia y salió de la habitación rápidamente. Ni se molesto en cambiarse la ropa, solo tomó su bolso del casillero donde lo había dejado al entrar y entro al elevador con destino al primer piso.

Salió al pasillo y camino con dirección a la salida. Diviso una cabellera rubia muy conocida para ella en el recibidor, por lo que se dirigió a él. Estaba por saludar a Naruto cuando parte de la conversación que este mantenía por teléfono la alcanzó.

–…estás loca, Sakura-chan! El que Sasuke haya regresado no cambia nada… no lo hizo antes y no lo hará ahora.

Se quedo a medio camino de Naruto, aun asimilando lo que acaba de escuchar

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Se mantuvo en silencio durante todo lo que duro el ataque de furia, apoyada contra la puerta del cuarto en el pasillo. El sonido de vidrio haciendo añicos, cosas caer, y acero chocando contra acero la asustó un poco, pero ni así se atrevió a dar aviso.

Dejo que la persona dentro de la habitación se calmara y cuando sintió que ya había pasado la peor parte, se decido a abrir la puerta de la habitación de Naruto.

El rubio estaba tirado en su cama, la cual estaba completamente deshecha, con el brazo derecho tapando sus ojos. El lugar estaba hecho un desastre y como el sonido le dijo, con varios objetos rotos en el piso. Un álbum de fotografías estaba tirado en la alfombra y muchas de sus fotos estaban revueltas e incluso rotas.

Naruto se dio cuenta de su presencia al instante, pero tuvo que esperar un rato antes de que este le hablara.

Que tan estúpido se tiene que ser para terminar cayendo en tu propio juego, Hina-chan…

Hinata no sabía que responder en ese momento, pero supo que cualquier cosa que dijera, seguramente no sería lo que Naruto esperaba escuchar.

Levanto del suelo una foto de Sasuke, que recordaba haber tomado ella misma, a petición del rubio, durante el festival escolar y que mostraba al de ojos negros, dormido en la azotea con las orejas de gatos del café cosplay que realizó su clase, completamente arrugada.

"Lo suficiente como para enamorarse" habría querido decirle, pero permaneció en silencio.

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Sonrió al encargado de la puerta, despidiéndose con un gesto de la mano.

Aferró con fuerza su bolso y prosiguió su camino.

No importaba que tan fuertes fueran sus sentimientos por Naruto, ni que Kushina-san estuviera de acuerdo o que todo su círculo de amigos pensara que ellos eran algo desde secundaria. Lo único que importaba era el hecho que el rubio jamás la miraría más allá de su papel como amiga.

Y Hinata estaba conforme con eso; ella solo quería estar ahí para Naruto, ya sea como amiga, amante o una simple conocida. Ella aceptaría el lugar que Naruto le ofreciera en su corazón, sin importar el titulo que este tuviera; era lo menos que podía hacer para compensar el pasado.

Para compensar el pecado que cometió.

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Subió las escaleras sin importarle los gritos de su nana hacia su persona. Ino ya se había dado cuenta de su brazo vendado y sus ojos rojos, no hacía falta que esa mujer se lo dijera.

Ingreso a su habitación y rápidamente abrió la puerta del vestidor. Rebusco entre los cajones inferiores hasta que encontró una cartera de cuero. Lo abrió y retiro todo el efectivo que se encontraba ahí. Seguidamente se dirigió a la parte trasera del cuarto y escogió una de las maletas que se encontraban ahí.

En veinte minutos ya tenía todo listo.

Bajo con su equipaje sin que nadie la notara. Tomó las llaves de su auto de la vitrina de la cochera y metió sus cosas en la maletera. Abrió la puerta del conductor mientras marcaba un número en su móvil.

This is the…

My name is Ino Namikaze… flight to Tokyo nearest having leaves in three hours… get me a seat on it.

Él no podía dejarla.

Sasuke no iba a dejarla.

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Deben estar pensando... WTF? Ino y Sasuke? como sucedió? bueno... a su debido tiempo explicare todo, incluido el "pecado" de Hinata.

A partir de este capitulo creo que ya pueden ir haciendo conjeturas sobre lo que pasó entre Naruto y Sasuke. Déjenme sus teorías en los comentarios y a la persona que se acerque mas... el próximo capitulo se lo dedico y me puede pedir cualquier cosa ^^

Bye~

Pd: Muchas gracias a todas esas personas que comentaron Call me maybe, me hicieron muuuuy feliz.