Bueno!

Antes que nada quiero dar las gracias a todos los que me habéis dejado reviews. De verdad! Y también a los que seguís mi historia, eso me anima mas a escribir.

Mil gracias!

Y nada mas, solo recordaros que esta historia contiene slash así que si no os gusta ya sabéis!

Espero que disfrutéis el capitolio tanto o mas que yo al escribirlo!Espero vuestro reviews!

Saludos!

***ssnuffless***

Disclaimer: estos personajes ni el mundo ficticio que les corresponde no me pertenecen. No saco ningún beneficio con su uso, tan solo el disfrute personal al poder crear historias con ellos.

Capitulo 2: De vuelta a casa

El entrenamiento se había alargado mas de lo normal. Ron estaba exhausto y solo deseaba llegar a casa y repantingarse en el sofá. Lo primero que le llamó la atención nada mas llegar fue el silencio que invadía su casa. No se oían los gritos de alegría de su pequeña Rose, ni a Hermione intentando que su hija no revolviera toda la casa. Colgó su bolsa de deporte en la entrada y se dirigió al comedor. Allí encontró a su esposa sentada en silencio ojeando un libro.

- Hola ¿donde esta Rose?

- Hola cariño- Hermione dejo el libro y se levantó para darle un beso- La he dejado con tu madre.

- ¿Y eso? ¿A ocurrido algo?- empezaba a preocuparse.

- No, no. Lo cierto es que Sirius y Remus nos han invitado a cenar así que he pensado que era mejor dejar a Rose con Molly.

- ¿En serio? Pues la verdad es que no me apetece nada, pensaba tirarme en el sofá un buen rato. Ya me lo podrías haber dicho antes…

- Es que dicen que tienen algo importante que decirnos.

- ¿Algo importante?- Ron pensó en la pareja. Se habían ido a vivir juntos después de la guerra y llevaban una relación muy buena. A pesar de que en un pasado ellos se habían distanciado un poco por culpa de Harry, Hermione les seguía teniendo un cariño especial. A Ron le molestaba un poco, pues cada vez que se veían no podía evitar pensar en el traidor de su amigo, que había desaparecido del mapa seis años atrás.- ¿Y por que no vas tu sola? Yo puedo ir a buscar a Rose y quedarme en casa.

- Venga Ron. Ya casi no hacemos nada juntos. Siempre estas trabajando o demasiado cansado. Creo que lo que nos tienen que decir es importante y quiero que me acompañes.

- ¿Otra vez con eso? Sabes de sobras que la temporada acaba de empezar, no puedo permitirme excesos ni trasnochar o se verá reflejado en los partidos.

- Muy bien. Pues haz lo que quieras. Yo voy a ir a cenar

Hermione salió malhumorada del salón y subió las escaleras que conducían a su habitación. Ron dejó escapar un suspiro de resignación y subió tras ella.

- Esta bien, como quieras. Pero no podemos volver tarde ¿eh? Que mañana tengo entrenamiento y rueda de prensa.

Su mujer le sonrió contenta y se lanzó a sus brazos.

- Siempre me acabas convenciendo…

- Lo se - le guiñó un ojo y empezó a rebuscar en el armario algo que ponerse.

Ron aprovechó la tardanza de su mujer para cabecear un rato en el sofá. Mientras ella acababa de arreglarse el no pudo evitar preguntarse a qué venía tanto misterio. Tal vez esos dos habían decidido casarse de una vez… Y aquel pensamiento le trajo recuerdos amargos del pasado…

***Flashback***

- Estas preciosa- dijo Ron mirando a su hermana con orgullo.

Habían decidido mezclar las tradiciones mágicas y muggles para su boda así que Ginny lucía un precioso vestido blanco con una larga cola.

- Gracias Ron- ella parecía encontrarse en una nube de felicidad.

- No te imaginas lo feliz que me hace que mi hermanita se case con mi mejor amigo.

- Yo aun no puedo creerlo. Después de todo lo que hemos pasado…

- Te mereces ser feliz, Ginny. ¿Quien lo diría? Que al final te casarías con ese chico del que te enamoraste con 11 años.- Ron sonrió al recordar lo enamorada que estaba Ginny de su amigo y la cantidad de absurdidades que había llegado ha hacer por el. Pero así era el amor; irracional.

- ¿Que hora es?- su hermana empezaba a impacientarse.

- Las once y media

- Ya deberíamos haber empezado.

- Tranquila es normal que las ceremonias se atrasen. Yo mismo tuve que esperar a Hermione mas de una hora

Ron intentaba sonar sereno, pero la realidad era que el también se estaba impacientando. La ceremonia llevaba media hora de retraso. Estaban en una habitación de la madriguera esperando a que su padre subiera a buscarles para llevar a su preciada hija hacia el altar.

Finalmente, la puerta de la habitación se abrió pero para su sorpresa no era su padre el que apareció tras ella si no un nervioso Sirius.

- Oye Ron¿Puedo hablar contigo un momento?

- Claro ¿Ocurre algo?

- No, no… Solo me gustaría discutir un par de detalles contigo, nada mas- Sirius parecía muy preocupado.

- ¿Va todo bien? - Ginny empezaba a asustarse.

- Si claro solo un par de problemas con la música en cuanto lo solucionemos podremos empezar.

- ¡Hay dios! ¿Puedo hacer algo?- su hermana estaba horrorizada. El día de su boda debía ser perfecto ¿Como podía pasar-le algo así?

- Tranquila, nos encargaremos nosotros. Tu espera aquí- dicho esto Ron salió de la habitación seguido por Sirius.

Cuando llegaron abajo se encontró con que toda su familia estaba congregada allí. También estaban Remus, Hermione y el idiota de Draco Malfoy.

- ¿Que pasa?- lo preguntó mirando a su mujer

- Ron… No encontramos a Harry por ningún lado. No sabemos donde esta

- ¿Como que no sabéis donde esta?

- Tenia que ir a recogerlo a casa pero cuando llegue no había nadie- fue Sirius quien contestó- Como tenia llaves entré pero no estaba allí. Pensé que tal vez había venido hacia aquí ya que yo me había retrasado un poco.

- Pero aquí no ha venido- sentenció Remus

- ¿Pero que estáis diciendo? ¿Que se ha fugado?

- No esta por ningún lado; ni en casa ni aqui ni con Malfoy. Hemos preguntado a alguno de sus amigos y conocidos pero nadie lo ha visto - Sirus parecía decepcionado

- No me puedo creer que haga esto - Molly empezó a llorar- Mi pobre niña ¿Que le vamos a decir?

- ¿Que me vais a decir de que?- Ginny se encontraba al pie de la escalera con su precioso vestido blanco y su melena recogida.

- Cielo… Harry… Harry no aparece. Creemos que no va a venir- fue Molly la unica que se atrevió a contestar.

La chica miró a su madre y después a todos los presentes hasta centrar su mirada con el. Ron no supo que decir, solo le sostuvo la mirada. Y entonces lo vio, vio como en sus ojos pasaban cientos de emociones; miedo, tristeza, desolación, abandono… Todo un cúmulo de horribles sentimientos. Prácticamente pudo ver el instante en el que a su hermana, su preciada hermana, se le partía el corazón…

***Fin de Flashback***

- ¡Ron!- Hermione le sacó de su ensimismamiento- Te estoy hablando.

- Perdona Herms, estaba distraído. ¿Que decías?

- Te decía que hemos quedado directamente en el restaurante y si no nos damos prisa llegaremos tarde.

Fueron hacia el restaurante en coche. Hermione conducía ya que desde su ultima experiencia en coche (en la que había acabado estrellándose contra el árbol boxeador) Ron no había vuelto a intentar conducir.

Aparcaron a dos calles y caminaron en silencio hacia la puerta. Ron empezaba a sentirse algo inquieto, como si algo no anadara bien. Hermione se acercó al metre y le pregunto por su mesa. Este les acompaño encantado hacia su sitio. Era un bonito restaurante italiano todo de madera y con preciosas mesas engalanadas con manteles blancos. Les habían preparado una mesa al final de la sala un poco mas apartada del resto. Allí les estaban esperando Sirius y Remus, que interrumpieron su conversación en cuanto la pareja se acercó.

- ¡Hola chicos! Me alegro de veros - Sirius se levantó a saludarles muy contento. A su lado Remus hizo lo mismo.

- ¿Esperamos a alguien mas?- Ron no había podido evitar fijarse en que la mesa estaba preparada para 8 personas.

Al pelirrojo no se le escapó la mirada cómplice que compartió Remus con su pareja antes de contestar

- Espero que no os importe que haya invitado a unos amigos…

- Bueno, no pero creía que teníais algo importante que decirnos- comentó Ron mientras llamaba al camarero para pedir algo de beber.

- Si, si, pero me gustaría decíroslo a todos a la vez- el hombre se sonrojó ligeramente y Sirius le pasó un brazo por los hombros cariñosamente.

- Perdonad a Moony, hoy esta un poco nervioso… ¿Cariño quieres que te pida un par de chupitos para ir entrando en calor?

- No Sirius, yo no necesito alcohol para controlar mis emociones.

- ¿Insinúas algo?

- ¿Yo? ¡Para nada!- Remus sonrió con picardía a su pareja.

- ¡Perdón por el retraso!- Ginny acababa de llegar algo acalorada por las prisas.

- Tranquila, parece que aun falta gente- Ron la invitó a sentarse junto a el.

El camarero les sirvió unas bebidas y unos aperitivos mientras ellos charlaban de trivialidades. Remus no paraba de juguetear con la servilleta, Sirius no dejaba de comprobar la hora y su mujer no paraba de mirar hacia la puerta. Parecían tener la mente en otro lugar a pesar de mantener una conversación fluida. Ron empezó a preguntarse que tramarían esos tres y es que llegados a esas alturas no creía la historia que Hermione le había contado. Miro a su hermana que bromeaba con Sirius absorta a todo.

- Bueno, vale ya de tonterías. ¿Alguien piensa explicarme que pasa aquí?- la conversación se interrumpió y todos centraron su atención en el.

- ¿Pasar? ¿A que te refieres con eso?- su mujer le contestó con tanta naturalidad que de no ser por el cruce de miradas que tuvieron Sirius y Remus habría creído que estaba imaginando cosas.

- Vosotros tramáis algo, a mi no me engañáis. Y si no decidme, ¿Que es eso tan importante que tenéis que decirnos?- miro a Remus fijamente y este le bajo la mirada.

- Espera un momento. Sois vosotros los que tenéis una noticia importante que decirme, por eso he venido aquí- su hermana le miró sorprendida.

- Ya pues nosotros - dijo señalando a su mujer y a el- Hemos venido hasta aquí por que Sirius y Remus tenían algo importante que decirnos.

- Ves como deberíamos haberles dicho lo mismo a los dos ¡Os lo dije!- Sirius miró a Remus y a Hermione con suficiencia.-

- Ya bueno… ahora es tarde para eso cariño

- ¿De que va todo esto Hermione?- estaba empezando a enfadarse.

- ¿Que pasa aquí?- Ginny también estaba empezando a enfadarse.

- Buenas noches, sentimos haberos echo esperar.-

Ron reconocería esa voz incluso con la cabeza metida en una hormigonera. Alzó la vista y se encontró con una de las personas que mas odiaba en el mundo; Draco Malfoy. A su lado se encontraba una chica bajita, de larga melena castaña y ojos verdosos. Y al lado de la chica nada mas ni nada menos que la persona a la que tenia menos ganas de ver, incluso menos que a Malfoy que ya es decir, Harry Potter. Su antiguo amigo llevaba el pelo tan desordenado como antaño se había puesto una camisa excesivamente arrugada y le miraba con cara de pánico.

Miró a su hermana instintivamente. Tenía los ojos abiertos como platos y parecía haberse quedado muda. Bueno en realidad todo el mundo parecía haber perdido la capacidad del habla.

- ¿Que narices? ¿Como narices te atreves a presentarte ante mi, Potter?- habló con tanto desprecio que hasta el mismo se asombró- ¿De quien ha sido esta genial idea? ¿Eh?

Estaba furioso; como nunca lo había estado.

- Eso mismo me pregunto yo - Potter hablo mirando a sus amigos - Siento molestar, mejor me voy.

- Tranquilo Potter esta vez no hace falta que huyas. Mejor me voy yo- Ron se levantó muy airado.

- Me parece que de aquí no va a salir nadie en un buen rato - Malfoy sonrió, se sentó en la mesa y le indicó a la chica que se sentara a su lado. Por su parte Potter seguía plantado de pie- Me he tomado la libertad de hechizar este lugar, ninguno de nosotros podrá salir hasta que sean exactamente las 00 de la noche.

- ¿Estas de coña? Yo no me quedo debajo del mismo techo que ese desgraciado ni cinco minutos.

- Cariño, ¿Porque no lo intentas?- le dijo Hermione

-¿Que intente que? ¿Pretendéis que me siente a cenar con ese desgraciado? ¡Lo lleváis claro!

- Vamos Ron, estoy segura de que el hechizo se puede romper de alguna forma. Yo tampoco pienso sentarme a cenar con ese- dijo su hermana fríamente levantándose de su asiento.

- Por supuesto que hay formas de romper el hechizo. No es muy complicado aunque me temo que para hacer eso necesitareis emplear magia. ¿Hace falta que os recuerde que el uso de la magia enfrente de muggles esta totalmente prohibida?- Malfoy sonrió con satisfacción.

- Que bien pensado lo teníais todo, ¿verdad? Y yo alegrándome por vuestra gran comprensión - Potter miró molesto a sus dos amigos-

- Por que no nos relajamos todos un poco. Esta claro que de aquí no se va a mover nadie en un buen rato y no vamos a estar peleándonos, ¿no?- intervino Sirius- Podemos aprovechar esta ocasión para charlar un poco, ¿no creéis?

- Yo no tengo nada que hablar con el. - dijo Ginny

Harry miró a su hermana con una mezcla de pena y culpabilidad.

- Lo lamento- parecía sincero cuando decía eso- Lamento que todo haya tenido que acabar así

- Ya es tarde para eso Potter- Ron nunca había visto a su hermana emplear un tono tan gélido y se sintió orgulloso de ello- Si queréis charlar adelante pero yo no estoy dispuesta a compartir mesa contigo. Esperare en la entrada hasta que el hechizo se rompa

Ginny se levantó en dirección a la entrada.

- Ginny, espera- ella se giró para mirar a Potter un instante pero siguió su marcha.

Potter les miró y se quedó dudando. Pero finalmente en un arrojo que a Ron le recordó al antiguo Harry, guió sus pasos en dirección a su hermana.

¿Que narices pretendía Potter? Su hermana no quería saber nada de el. Su enfado iba en aumento por momentos y decidió que debía seguirlo para alejarlo de Ginny. Quiso levantarse, pero alguien le agarro fuertemente del hombro.

- Suéltame Remus

- Déjalos, pueden arreglarse solos.

-No me digas lo que tengo que hacer.

-Cariño, ¿por que no los dejas?- dijo Hermione

-Por que si Potter se cree que puede presentarse por aquí como si no pasara nada, lo lleva claro. No se por que narices lo habéis traído ¿de quien a sido la idea? ¡Estábamos bien sin el!

- No es cierto- fue Sirius el que contestó- Y creo que ya es hora de que arregléis vuestras cuentas pendientes. Aun estáis a tiempo.

- ¡Y una mierda!- empezaba a levantar la voz- Es tarde Sirius. Podría haber dado la cara, haberse disculpado, le habríamos perdonado. Lo sabes bien. Pero en ved de eso desapareció del mapa. Se largó y no supimos nada mas de el.

- Nos escribió Ron- no sabia desde cuando su mujer estaba en el equipo de Potter y aquello aun le enfurecía mas ¿Había estado en contacto con el todo este tiempo?

- Una carta sin sentido en la que no decía absolutamente nada. Nos dejo de lado, de un día para otro. Le rompió el corazón a mi hermana y se fue tan campante.

- Eso no es cierto- la chica que había venido con Potter intervino. Había permanecido en silencio todo ese tiempo- Harry se sentía muy mal por lo que hizo y siempre pensó en vosotros.

- ¡Mentira!- los muggles de alrededor empezaban a mirarles curiosos

- ¡Es verdad! El se arrepiente mucho de lo que pasó

- ¡Pues que hubiese dado la cara! Fue un cobarde.

- Vale, tienes razón, el fue un cobarde. Pero eso no significa que no le importaseis ni que no se arrepintiera.

- ¡Cállate! No sabes de lo que hablas. Tu no estuviste ahí- le molestaba que una extraña opinara sobre todo eso. Ella no había esta ahí, no tenia derecho a entrometerse.

- Claro que si. Yo lo vi con mis propios ojos, estaba desolado. Tardo meses después de aquello en reponerse.

De repente una idea cruzó por su mente.

- Espera un momento. ¿Tu estabas con Potter?

- Si, yo estaba allí y te digo que el os quería. Se sentía mal por haberos traicionado y no encontraba la forma de arreglar aquello.

Ron la miró fijamente; de arriba a abajo.

- Ya entiendo… Todos estos años me he preguntado por que Potter izo lo que izo y ahora lo entiendo.

- Yo creo que te estas haciendo una idea equivocada- le dijo Hermione

- No, a mi me parece que esta todo muy claro. ¡Menudo cabrón!

- Creo que estas mal interpretando esto- dijo Sophie

- Tu cállate. No vuelvas a dirigirte a mi. Y ahórrate los detalles porque me da igual lo que piense Potter. Es un cabrón y no pienso perdonarlo jamas. No se como has tenido el morro de venir hasta aquí pero seria mejor que desaparecieras de mi vista- se había levantado de su asiento y había acercado su cara a la de la chica. Era consciente del tono amenazador con el que le había hablado.

- Yo de ti volvería a sentarme- intervino Draco- Me parece a mi que en tu patético esfuerzo por intentar entender la situación te has empezado a plantear teorías muy erróneas. Así que vuelve a sentarte y escucha bien lo que te dicen. Y espero que no salgan más amenazas de tu boca o acabaré enfadandome y créeme, no te conviene eso.

Hermione le tiró del brazo y el volvió a sentarse.

- Para que quede claro, Harry y yo no tenemos nada. Solo somos amigos.- la chica parecía molesta aunque no tanto como Malfoy…

Harry se sentía molesto con sus amigos. Molesto y acorralado. Había pasado todo el día temiendo encontrarse con alguno de los Weasley, incluso se había mentalizado para ello. Pero con lo que no contaba era con que sus dos amigos le hicieran aquello. Maldijo el momento en que los había presentado y fue consciente desde ese momento, que ese par le iban a dar mas de un disgusto.

No sabia que le había impulsado a seguir a Ginny hacia la entrada del restaurante. Ni siquiera sabia que debía decirle, simplemente sentía que le debía una explicación. Se la encontró apoyada junto al atril de las reservas y le dirigió una mirada cargada de reproche.

- Ginny… Lo siento, se que ha estas alturas ya no puedo arreglar nada. Pero solo quiero que sepas que siento de veras que todo terminara así.

- Ya es tarde para eso.

- Lo se, y no pretendo que me perdones. Se que no lo merezco. Pero deja que al menos te de una explicación, te lo debo.

-Adelante Potter. Explícate- pronuncio su apellido con desprecio.

- Bien sabes que nuestra relación no iba bien. Sentía que no íbamos a ninguna parte. No quería hacerte daño así que a pesar de no desear seguir adelante, lo hice. Y me equivoqué. Por que cuando quise dar marcha a atrás ya era tarde. Lamento mucho haber actuado de la forma en la que lo hice. Me asusté. De veras que lo lamento. Y no hay día en el que no desearía volver hacia atrás y cambiar todo lo que hice. Pero no puedo…

- ¿Sabes que lamento yo? Lamento que perdieras el valor, Harry. No se en que momento perdiste la valentía y el arrojo que siempre te caracterizó. Tu, que te enfrentabas a cualquier peligro sin importar el riesgo. Que nunca te acobardaste, ni siquiera cuando el mago mas temido de todos los tiempos te puso en el punto de mira. Siempre te admiré por ello. Era lo que mas me gustaba de ti. Y si te soy sincera, me alegro de no haber cometido la estupidez de casarme contigo.

Las palabras de Ginny le dejaron sin habla. ¿Que había sido de aquel chico del que ella hablaba? ¿Desde cuando el se dejaba llevar por el miedo y la inseguridad? ¿Que había sido de su valor Gryffindor?

- Mira, por mi puedes volver a Londres si es lo que quieres. Yo nunca quise que te exiliaras ni mucho menos. Hazte un favor a ti mismo y reconduce tu vida hacia donde siempre has querido. Pero no esperes que te perdone, ni que haga borrón y cuenta nueva. Ya es tarde para eso. Vivamos nuestra vida libremente, por que yo no voy a dejar que el pasado me controle. Y tu deberías hacer lo mismo. Y ahora si no te importa, me gustaría estar un rato sola.

- Claro. Y de nuevo lo siento, siento haberte puesto en un compromiso.

Ella le esbozó una media sonrisa y Harry deshizo sus pasos dejándola sola en la entrada.

Sus amigos estaban sentados y sin hablar cuando el llegó. Ron se levantó de inmediato y fue al encuentro de su hermana. Sintió el deseo de decirle algo, pero Hermino le advirtió con la mirada que no lo hiciera.

- Draco a roto el hechizo y ellos van a irse a casa. Es mejor así Harry- su amiga le sonrió con cariño.- Y ahora, deja que te de un abrazo. Hace muchísimo que no nos vemos.

El se dejó abrazar, y después de ella fue el turno de su padrino y de Remus. Aunque a ellos hacía menos tiempo que no los veía, pues como mínimo una vez al año iban a visitarlo.

- Bueno, que calladito te lo tenias eh! Que sepas que estoy muy enfadado contigo- se habían sentado y finalmente el camarero les había tomado nota sobre lo que querían cenar. Llevaba toda la noche intentándolo pero cada vez que se acercaba a la mesa lo hacían irse de nuevo.- Mira que venir hasta Londres y no tener la decencia de avisarme…

- Lo siento. Iba a ser una visita exprés. No quería venir pero Draco me convenció.

- Y lo mio me costó- suspiró trajicamente el susodicho- Mi pobre lechuza estaba quedándose en los huesos con tanto viaje.

- Entonces… ¿Vas a quedarte? ¿Te han dado el puesto?- Remus parecía contento con la idea.

- He pasado la entrevista y se supone que mañana tengo que presentarme a las pruebas físicas.

- ¿Se supone?- Sirius le miró molesto- ¿No pensaras en marcharte?

- Esa era la idea

- ¿Era? Eso quiere decir que te lo estas planteando?- Sophie le sonrió feliz.

- Bueno… No quería quedarme por miedo a volver a ver a Ron o Ginny. Así que a estas alturas… No veo por que no presentarme a la pruebas.

- ¡Genial! Ya es hora de que vuelvas a casa- su padrino estaba realmente feliz

- Bueno, aun tengo que pasar las pruebas así que no cantéis victoria.

- No seran muy complicadas, vamos escasos de aurores en este memento- dijo Draco

- Pues eso espero…

Y por primera vez en mucho tiempo Harry se sintió optimista.

Pasaron el resto de la noche poniéndose al día. Remus acababa de abrir un librería muggle en el callejón diagon y como en ese momento el interés por el mundo muggle había crecido bastante el negocio iba viento en popa. Sirius había retomado su afición por las motocicletas y como gracias a la indemnización que el ministerio le había pagado no necesitaba trabajar, ocupaba el tiempo en su hobby aunque a veces debía ayudar a Remus. Hermione se había echo con un puesto en el Wizengamot y ocupaba su tiempo entre el trabajo y su hija Rose, que acababa de aprender a andar y la llevaba de cabeza. Y Draco estaba batallando por cambiar algunas leyes, aunque no habló mucho de ello pues era información clasificada.

Sirius les obligó a dejar el hotel y quedarse en su casa. Pues disponía de habitaciones libres y no pensaba permitir que se alojasen en otro sitio. Así que ante la insistencia del moreno Sophie y el accedieron a quedarse con ellos.

Fueron prácticamente los últimos en abandonar el local. Hermione fue la primera en marcharse aunque le hizo prometer a Harry que se verían al día siguiente. En la puerta del local esperaba el coche de Draco. Se había ofrecido a llevarlos al hotel pero ellos prefirieron desaparecerse directamente o se le haría muy tarde.

- Draco- el rubio ya había entrado en el coche y Harry se acercó para que solo el pudiera oírle- Llevo tiempo dándole vueltas a algo. Tanto interés con hacerme volver… ¿Estas tramando algo?

- ¿Yo?- puso cara de absoluta inocencia, una inocencia que el sabia que no tenia- ¿Por que piensas algo así? Solo quiero ayudar a un viejo amigo.

- Por que te conozco. Tu no haces nada si no puedes sacar algo a cambio.

- A lo mejor es que he madurado y me he vuelto un altruista…

- Sea lo que sea, lo averiguaré.

- No lo dudo Potter - le sonrió y acto seguido el coche arrancó

- ¡He! ¿A que viene tanto cuchicheo?- le gritó Sirius des de la puerta del restaurante- ¿Nos vamos a casa?

- Si, vamos a casa - y se sintió feliz al saber que al fin, después de todo, había vuelto a casa.