Ese definitivamente había sido un mal día, muchas batallas y cosas sin sentido, había encontrado un lugar tranquilo para descansar, la luna brillaba sobre aquél pequeño lago cristalino, perfecto para nadar, pero ese no era el caso, había estado aburrido ya por un rato, pero no quería volver al hotel donde él y los demás integrantes del equipo se hospedaban, pero tampoco quería estar solo.

–Hace siete años se fue…– Dijo mientras la persona detrás suyo se acercaba.

–El día en me dijo que se iría, comencé a llorar, fue una semana antes de que los guerreros legendarios regresaran… no pude imaginar, que esa sería nuestra última semana juntos… los tres… realmente había creído que éramos una familia real…– Ella pausó por unos momentos, suspiró y luego volvió a hablar, tomando asiento a su lado.

–Pero fue sólo una ilusión… una mentira… la verdad es más dura que la mentira, ya que la mentira puede ser una realidad perfecta, esas fueron sus palabras… todo ese tiempo, me vio como a un enemigo…– Respondió a secas, lanzando una roca al agua.

–No si las personas crean su propia realidad para volver a soñar…– Hana vio a Tamao, que estaba viendo hacia el reflejo en la luna, mientras una lágrima atravesaba su mejilla. –La verdad y la mentira no existen, siempre y cuando haya amor seguirá siendo una hermosa historia, eso fue lo que me dijo antes de marcharse.–

–Una realidad perfecta…–


15 de agosto del año 2004, Funbarioka.

–Psst… psst… despierta… ¿Sabes qué hora es…? ¿Qué día es…?– Susurró mientras retiraba el cobertor. –Hoy es 15 de agosto… es tu cumpleaños… a ver abre los ojos…– Su voz era tranquila y sumisa, estaba hablando en un tono dulce mientras pasaba su mano sobre su cabello, él bostezó mientras entreabría los ojos.

–Hmm… buenos días…– Dijo mientras se aferraba a él, tratando de volver a dormir.

–Vamos… ¿No te quedarás dormido en tu cumpleaños, verdad, mi flor de loto?– Preguntó con una sonrisa. –Además, si no te levantas tu mamá me va a pegar, je.–

–¿Mi… cumpleaños…?– Pensó unos segundos antes de levantarse por completo. –¡Es cierto, hoy es mi cumpleaños!– Gritó emocionado mientras se subía a su espalda.

–Je, ¡A eso me refería!– Rió mientras lo colocaba en sus hombros y se levantaba para salir. –¡Eres tan flojo que ni siquiera te diste cuenta de lo que te dije jajaja!–

–¡No es cierto, no soy flojo!– Replicó algo molesto.

–Está bien, está bien, tú ganas, por cierto, como es tu cumpleaños, mamá y yo te compraremos algo, ¿Quieres algo en especial?– Preguntó mientras terminaba de bajar las escaleras.

–¡Sí!– Respondió inmediatamente. –¡Es un mega robot que venden en el centro comercial ¿Me lo compras papá, si, si?!–

–¡Anda que sí, pero deja de moverte tanto que te vas a caer jajaja!– Rió mientras él le hacía la cabeza de un lado para otro.

–¡BUUUUU!– Aparecieron Konchi y Ponchi de la nada, inmediatamente Hana los golpeó en el rostro mientras ambos caían con cascaditas en los ojos.

–Qué estúpidos son…– Llegó la peli rosa mientras hacía a Konchi y Ponchi a un lado.

–¡Hola Tamao!– Saludó él mientras ella lo veía de reojo.

–¡Buenos días mamá! – Dijo el niño con una sonrisa en rostro.

–Hoy estás bastante animado, ¿Ya sabes qué quieres que te compremos?– Preguntó dándose la vuelta y caminando hacia la cocina.

–¡Sí, es un…!–Él fue interrumpido.

–Un mega robot que venden en el centro comercial.– Completó él con una sonrisa mientras lo bajaba de sus hombros.

–Ya veo, Shi, ayúdame con la comida.– Le dijo ella sosteniendo unos platos.

–Eh… ¡Sí!– Corrió tras ella para tomar los platos y colocarlos en la mesa.

–Ten cuidado, no los vallas a tirar, sé que eres un grandísimo idiota.– Se burló Tamao mientras se reía.

–¡Anda pero si eres pesada! Por cierto… ¿Dónde están Ryu y las Hanagumi?– Preguntó observando el lugar.

–Les pedí que fuesen a comprar algunas cosas.– Respondió a secas. –Luego de comer, iremos al centro comercial.–


–¡Itadakumasu!– Dijeron los tres mientras comenzaban a comer.

–Psst… Shi, ve por el ya sabes qué.– Susurró Tamao procurando que Hana no la escuchara.

–¿Eh? ¡Ah, sí, lo dejé en nuestro cuarto, voy a por él! Pero…– Se acercó a ella y le susurró. –¿Estás segura que ahora?–

Ella sólo asintió, al bajar de nuevo, traía consigo una caja de regalo en las manos.

–Como en un rato iremos al centro comercial, decidí que te daríamos el primer regalo antes de salir.– Dijo Tamao mientras Shi le daba la caja a Hana, el cual la abrió.

–¿Unos audífonos?– Preguntó sacando el objeto de la caja, aquellos eran de color naranja, con las almohadillas negras, un gancho en los extremos de la diadema para ajustar.

–No son sólo unos audífonos, Hana, eran de alguien muy especial, esa persona tuvo que dejar muchas cosas para hacer de este un mundo mejor… y nos dijo a Tamao y a mí que se los diéramos a la persona indicada, ese eres tú.– Dijo con una leve sonrisa mientras se los colocaba.

–Ojalá te gusten.– Dijo Tamao mientras también sonreía.

–Wow… ¡Son geniales, gracias!– Respondió con una enorme sonrisa en el rostro.

–¡Bien! Ya que terminamos de comer, ¿Qué tal si vamos por ese súper mega robot?– Propuso él mientras Tamao y Hana se ponían de pie.


Los tres caminaban en el enorme centro comercial, mientras visitaban varias tiendas y hablaban con personas que se encontraban y que conocían.

–Lo siento, sé que no te gustan este tipo de lugares tan concurridos…– Dijo Tamao mientras caminaba tomada del brazo con él.

–No… está bien, no te preocupes, controlo mi reishi así que no es necesario que lea todas las mentes, además de que no lo he hecho en cuatro años…– Respondió con una sonrisa. –¡Hey, Hana, no vallas tan lejos!–

–Nunca creí verte así Jejeje...– Ella comenzó a reírse mientras él ponía una cara de confusión.

–¿Así… cómo?– Preguntó mientras la veía directamente.

–Nunca te vi tan encariñado con alguien como lo eres conmigo Jejeje… – Ella depositó un beso en su mejilla, lo que lo hizo sonrojar notoriamente.

–Vamos… sólo compremos el estúpido robot, además, ustedes dos son las personas más importantes que tengo.– Respondió desviando la mirada.


–¡Feliz cumpleaños!– Gritaron todos mientras Hana soplaba las velas del pastel que habían hecho Ryu y Tamao.

–¡¿Cuál fue tu deseo, Hana?!– Preguntó Manta mientras sonreía.

–¡No te lo puedo decir, o no se va a cumplir!– Respondió cruzándose de brazos.

–¡Oh vamos, no es tan malo, dilo!– Dijo Kanna.

–Mary también quiere saber el deseo de Hana-chan.–

–¡No lo haré!– Objetó algo molesto.

–¿Por qué no?–Preguntó Matilda con una sonrisa.

–Hmp, papá dice que si revelas tu deseo no se cumplirá.– Respondió con una sonrisa mientras veía el pastel. –¡Y yo quiero que mi deseo se cumpla!– Gritó decidido con el puño en alto.

–Entonces sucederá.– Dijo una voz, dos personas entraban con más regalos en las manos, bueno, sólo el que habló.

–Hana, tus tíos te han enviado todos esto regalos, ¿Verdad, Shi?– Preguntó ella, con una sonrisa.

–¡Así es!– Respondió con una enorme sonrisa. –¡Pero si se caen no es mi culpa que se rompan!– Dijo nervioso tratando de hacer equilibrio.

–¡Genial!– Dijo Hana observando la montaña de regalos que tenía enfrente. –¿Quiénes son mis tíos?– Preguntó con inocencia al recordar que ninguno de sus "padres" había mencionado algún hermano antes.

–Bueno… Son cuatro personas que viven muy lejos: En China, en América, en Londres y Hokkaido.– Respondió Shi mientras se sentaba a su lado.

–Así es, por otro lado…– Comenzó Tamao. –Como es tu cumpleaños, Hana, ¡Te llevaremos al parque de diversiones!– Dijo con aires de orgullo.

–¿¡En serio!?– Preguntó muy emocionado.

–¡Así es, y tu papá se subirá a todos los juegos que quieras contigo!– Respondió.

–¿¡QUÉÉÉ!?– Gritó nervioso. –¡SABES QUE ESAS COSAS ME MAREAN TAMAO!– Replicó sudando frío.

–¿Qué no eres el hombre de la casa, Shi?– Le dijo retándolo con la mirada.

–¡De la casa, no del parque de diversiones!– Gritó furioso.


–¡Ahora vamos a ese!– Señaló Hana mientras lo jalaba de la chaqueta.

–De acuerdo, iré a comprar los boletos. – Dijo Tamao mientras se iba.

–Shi, ¿Seguro que estás bien?– Preguntó Manta mientras lo veía al lado del bote de basura.

–¡¿ESTÁS LOCO MANTAAAAAA?!– Gritó antes de volver a meter la cabeza en ese lugar.

–¡Jajaja vean eso, el Conde Drácula no puede resistir una montaña rusa!– Se burló Manta antes de que Shi lo mandara a volar con un puñetazo.


No supo en qué momento, pero se encontraba en sus brazos mientras subía las escaleras, había sido un día realmente increíble, y no era extraño que estuviese cansado.

–Hmm…– Musitó entreabriendo los ojos.

–¿Eh? Jejeje, ya es de noche, así que lo mejor es que sigas durmiendo…– Le dijo con una sonrisa mientras abría la habitación.

–Gracias por subirte a todos los juegos conmigo…– Dijo somnoliento mientras recostaba su cabeza en su hombro.

–Shh… – Susurró mientras lo tapaba con el cobertor. –Buenas noches…– Le dijo dándole un beso en la frente antes de marcharse.

–¿Puedo hacerte una pregunta?– Escuchó antes de salir.

–Sí, la que quieras.– Dijo con una sonrisa.

–Tú… ¿Nos quieres a mí y a mamá?– Preguntó con inocencia, a lo que él le sonrió cálidamente.

–Sí, los amo con todo mi corazón, y haría cualquier cosa por protegerlos… Hasta mañana, mi pequeña flor de loto.–


El presente.

Golpe tras golpe, en el estómago generalmente, también recibía las patadas que Death Cannon le daba, mientras Mitsuki veía la escena algo apenada, realmente la situación estaba mal.

–¿Necesitas… que te lo vuelva a explicar…?– Preguntó exhausto de dar los golpes, mientras lo pateaba de nuevo.

–Death Cannon, es suficiente, ¿No crees?– Preguntó algo preocupada al ver como Shi escupía sangre.

–No… déjalo Mitsuki… fue mi error… fui débil… ¡Arrgggh!– Esta vez recibió una patada en la cara, que lo dejó aturdido mientras Death Cannon se acercaba a tomarlo por el pecho, mientras le daba un puñetazo.

–Exacto, Mitsuki, mi hermanito aún está confundido consigo mismo… y con nuestra misión…– Esta vez le dio una bofetada para luego lanzarlo al suelo. –Fuimos separados hace mucho tiempo, en el que tu deber para servir al amo Yvs casi se desvanece, por culpa de esas personas a las que llamaste "amigos" Un corazón lleno de amor, Shi, es la manera en la que un ser se vuelve débil, como tú, espero que lo hayas entendido también, Mitsuki, y no cometas el error de mi hermano.– Dijo dándose la vuelta, dispuesto a irse.

–Shi…– Susurró al ver como él trataba de levantarse en vano ante el dolor causado por los golpes.

–¡Mitsuki, vámonos!– Gritó la voz de Death Cannon.

–No te preocupes por mí, Mitsuki…– Dijo antes de toser sangre de nuevo. –No es que esté en peligro de muerte o algo… Death Cannon es mi hermano, después de todo…– Completó con una falsa sonrisa mientras apenas caminaba sosteniéndose de la pared.

–Shi…–

–¡Hana!– Gakko abrió la puerta tan rápido como pudo, mientras este simplemente levantaba la cabeza, somnoliento.

–¿Qué…?–

–De….De…¡Death Cannon!– Gritó recuperando el aliento.

Tamao, Ryu, incluso Manta, estaban bajo las garras de los onis que Shi invocó, Alumi, Yohane, Gakko, Men y Hana llegaron sin embargo fueron detenidos por varios onis que les bloqueaban el paso.

–Basta de tonterías…– Dijo el azabache mientras tenía una sonrisa macabra en el rostro.

–¡Kukuku vean lo que tenemos mocosos!– Se burló Mitsuki, mientras los apuntaba con sus kunai.

–Escúchame bien, Asakura.– Comenzó Death Cannon mientras lo señalaba. –Si quieres a Tamao, Ryu y a Manta con vida, tendrás que luchar.– Terminó con una sonrisa.

–¡Claro, te partiré la cara!– Respondió sacando la Futsunomitama no Tsurugi.

–¿Quién dijo que pelearía contigo?– Preguntó con una sonrisa maliciosa en el rostro.

–¿Eh, entonces quién?– Preguntó Alumi.

–Yo.– Respondió Shi saliendo de entre las sombras.

–No…– Musitó al verlo a los ojos, sin duda alguna, esa sería una pelea que nunca imaginó tener…

Continuará…

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Ok, este es un fic, dentro de otro fic O.o pero no importa!

A diferencia de mis otros fics, este está hecho con un amigo mío, te quiero Jany! Sigue siendo así de pendejo jajaja! Ok no XD Bueno, pues, como siempre, me despido, hasta la próxima!