–¿Me eres fiel?– Preguntó sentado en la roca, mientras encaraba a la luna.

–Sí señor Hao.– Respondió, inclinado ante él, con la capucha cubriéndolo y la máscara de oni ocultando su rostro.

–Entonces quiero… que acabes con esos shamanes inútiles que están con Yoh.– Volteó a encararlo y le sonrió ampliamente. –¿Puedes, Shi?–

–Sí, señor Hao, estoy a sus órdenes.– Respondió a secas mientras se encaminaba hacia su objetivo.

–Oh, y Shi…– Llamó. –¿Qué opinas de su sangre?–

–Es preciosa, la quiero.– Desapareció en una tormenta de polvo que apareció de la nada.

–Señor Hao, el señor vampiro es amigo del señor Yoh…– Dijo Opacho que estaba al lado de él.

–Eso no es problema Opacho, Shi es mi fiel sirviente, y no es un vampiro.– Respondió con una sonrisa viendo la fogata que el Espíritu de Fuego hizo.

–¿Entonces qué es?– Preguntó con inocencia.

–Podríamos decir, que es un como un oni…–

–¿¡Quieres pelear!?– Gritó Horo a Ren, con la venita marcada en la cien.

–¡Adelante escoria, no podrás ganarme!– Respondió de la misma manera, pero con su pico en el cabello elevándose.

–Están peleando de nuevo…– Dijo Lyserg y luego dio un largo suspiro, resignándose a que la pelea no será evitada.

–Tranquilízate Lyserg, todo estará bien.– Respondió el castaño mientras se recostaba en la pared.

–Don Yoh tiene razón, Lyserg, ellos pelean porque se quieren.– Le dijo Ryu.

–Qué bueno que encontramos este hotel ¿No crees Yoh?– Preguntó Manta mientras se estiraba en una cómoda silla de masajes.

–¡Ya lo creo!– Respondió con su típica sonrisa Asakura.

–¿Dónde están las chicas?– Preguntó el enano a su amigo.

–Dijeron que iban a salir un rato.– Respondió el peli verde.

A lo lejos, parado en la punta de un pino, una figura los observaba, esta misma tenía el rostro cubierto por la sombra de la noche, veía fijamente al castaño que reía como si nada ocurriera, y es que nada ocurría, hasta ahora.

–Yoh Asakura…– Musitó sacando sus blancos y filosos colmillos mientras desaparecía entre otra tormenta de arena, de la cual Amidamaru se percató.

–Yoh-dono…– Llamó el espíritu.

–¿Qué ocurre, Amidamaru?– Preguntó él sentándose en otra silla de masajes.

–Siento una presencia extraña… huele a sangre.– Comentó buscando con la mirada cualquier cosa fuera de lo normal.

–Entonces vallamos a investigar…– Respondió con una sonrisa.

Al momento de salir, se dieron cuenta de un par de ojos rojos que se divisaban en el pico de un pino, un ser encapuchado estaba parado en él, con la luna detrás, inmediatamente los espíritus sintieron esa presencia de sangre de la que hablaba Amidamaru.

–¿Quién eres?– Preguntó Horo al verle a los ojos.

–En sus ojos habita la muerte…– Susurró Ren mientras él sonreía ampliamente.

–Si… enfadas al león, él mostrará sus colmillos.– Les dijo mientras estaba de pie, sin hacer movimiento alguno, frente a ellos.

–¿Eh ¡Qué idioteces dices!?– Gritó enfadado el ainu.

–Si enfadas al león, él mostrará sus colmillos…– Sus ojos rojos se clavaron en los de Horo, provocando que se paralizara por un momento.

–¿Por qué, haces esto?– Preguntó Yoh desenfundando su espada Harusame.

–¡Yoh, ¿Lo conoces?!– Preguntó Chocolove impactado mientras veía como ambos se sonreían mutuamente.

–Sí, él sirve a la Familia Asakura.– Respondió ahora serio. –¿Entonces por qué lo haces?–

–¿Sirve…?– Comenzó a decir Manta.

–¿…A la Familia Asakura?– Completó Chocolove junto con Horo.

–Porque eso hago, estas fueron órdenes de Hao Asakura, futuro Shaman King, y es mi deber obedecerle.– Respondió, sacando de su funda una Katana pequeña. –Debo asesinar a Yoh Asakura…–

–¡Oye, no sé quién te creas pero no matarás a Yoh!– Le gritó Manta.

–Silencio, Manta Oyamada.– Sentenció apuntándole con la Katana.

–¿¡C-cómo sabes mi nombre!?– Preguntó el nombrado.

–Shi tiene el reishi, puede leer mentes.– Respondió Yoh que sostenía una mirada seria ante los ojos de él.

–¿Shi…?– Preguntaron todos los que estaban presentes.

–Yoh-dono, él…– Apareció Amidamaru a su lado mientras observaba atentamente como el encapuchado se descubría el rostro.

–Amidamaru, necesito tu fuerza, él no me obedecerá, a menos a que sea el cabeza de la familia…–

–¡Yoh, vamos a pelear!– Dijo Ren tomando en mano su arma y dispuesto a atacar.

–No, Ren, esto es entre él… y yo.– Dio unos pasos hacia él hasta quedar a una distancia de sus amigos, y a otra de su enemigo, Ren, Chocolove y Horo corrieron hasta el lugar, pero al tratar de entrar no pudieron, una barrera los bloqueaba.

–Mis onis dicen que ustedes no tienen nada que ver, Horokeu Usui, Manta Oyamada, Chocolove McDonell y Ren Tao, por lo tanto… no queremos que interrumpan mi pelea con la de Yoh-sama.–

–¿Onis… te refieres… a que puedes invocar demonios?– Preguntó Ren.

–¡Yoh, acaba con este presumido!– Gritó Horo al ver como el rubio de ojos rojos comenzaba a reír.

–Lo siento, pero no puedo dejar que me mates.– Sonrió el castaño.

–Lo sé, aún tienes mucho por qué vivir.– Suspiró y sacó sus dos colmillos.

–Es… es… ¡Un vampiro!– Gritaron Manta, Chocolove y Horo.

–¡Onis…!– Él clavó su Katana en su pecho, provocando una hemorragia.

–¡Amo Yoh!– Gritó Amidamaru.

–¡Sí, Amidamaru, posesión en Harusame y Futsunomitama no Tsurugi, Espíritu de la Espada: Cisne Blanco (Byakkou)!– Y su over soul se formó, evitando una sombra que casi lo toma de la espalda.

–¡Yoh!– Gritó Manta.

–Evadió el ataque… pero… ese sujeto… ¿Cuál es, su espíritu acompañante?– Pensó Ren mientras veía como Yoh se elevaba.

–Modo Setsubun… salgan mis queridos onis…– Susurró Shi mientras sacaba la Katana de su pecho, donde la cicatriz comenzaba a sanarse por sí sola, al momento de que miles de onis aparecían alrededor de Yoh.

–Rayos…– Pensó Yoh mientras los combatía. –¡Gran golpe de Buda!– Gritó destruyendo a los onis cuyas partes se retorcían.

–¡Yoh Asakura, hijo de Mikihisa y Keiko Asakura, mis órdenes son asesinarte, Naktsune…!–

–¡Su espíritu acompañante!– Gritaron Horo y Ren dándose cuenta de que una sombra con cuernos y dos colmillos blancos y largos como los que su shaman poseía salía detrás suyo.

–¡¿Es eso?!– Gritó Manta mientras veía el colosal tamaño del espíritu.

–¡Posesiona la Katana!– Inmediatamente los onis destruidos se reunieron alrededor suyo, uniéndose en un cuerpo sólido en forma de oni.

–Me lo temía… ¡Debo admitir que me sigues dando miedo jijiji!– Se rió Yoh, pero dejó de hacerlo al momento de ser atacado por la Katana que él portaba en mano.

–Despertó al león…– Musitó Manta al ver como Yoh chocaba armas con su enemigo.

–¿¡Por qué no lo corta en dos!?– Gritó Chocolove viendo como Yoh se defendía de los ataques que su enemigo le daba.

–Es imposible, la carcasa del oni es muy dura, lo supe en el momento en el que entró en ese modo…– Respondió Ren viendo como Yoh utilizaba su escudo para defenderse de las patadas del oni.

–¿Qué, el modo?– Curioseó Manta.

–El modo Setsubun protege al usuario de la muerte, por medio de que invoque onis para proteger su vida en caso de que esté en peligro de perderla, pero hacerlo por su cuenta, es como suicidarse…– Respondió a su pregunta.

–Pero entonces…¿Por qué no muere?– Preguntó el enano aterrado al ver como Yoh detenía los golpes que llegaban sin saciar a su O.S.

–No lo sé…–

Yoh detuvo la patada del oni, al momento de retroceder, chocaron sus armas de nuevo, sin embargo Yoh no pudo evadir que las colas de él lo habían sujetado al momento de lanzarlo contra el suelo, impactó, Yoh se levantó pero Shi fue más veloz, por lo que lo pateó por la espalda de manera que cayera a distancia, varios onis salían de los alrededores y rápidamente se lanzaban a Yoh para luego autodestruirse en una explosión, él utilizó su O.S y los cortó pero del suelo apareció Shi y lo tomó por las piernas para incrustarlo contra él, a lo que Yoh atacó rápidamente con el golpe de Buda dándole al cuerpo del oni, pero no lo suficiente cerca como para llegar al cuerpo de Shi.

–¿Por qué… obedeces a Hao?– Preguntó atacando de frente, chocando sus armas de nuevo.

–Debo servirle al cabeza dela Familia Asakura.– Respondió dándole una patada en el estómago y lanzándolo contra el suelo.

–¡Yoh está perdiendo!– Gritó Manta.

–Ren… ¿No hay nada qué hacer?– Preguntó Chocolove viendo como Yoh era sorprendido por la rapidez de su atacante, siendo cortado con la Katana varias veces.

–No podemos entrar, a menos que esa barrera se rompa…– Respondió Tao mientras veía la pelea, ambos chocando una y otra vez en combate. –Además Yoh lo dijo, esto es entre ellos dos…–

–Yoh tiene las de perder… ¡Ese sujeto usa demonios para atacar!– Quejó Horo mientras apretaba los puños.

Esta vez Yoh detuvo el ataque del oni, y o contrarrestó cortando una pedazo de la carcasa del oni, que se regeneró de inmediato.

–No puedo romper la carcasa… podría… ¡Ya sé!– Pensó el castaño mientras lo atacaba de nuevo.

–Debo obedecer a quién me derrote… es por eso que le obedezco, él derrotó, al oni que llevo conmigo.– Le dijo mientras ambos estaban cara a cara en una lucha de fuerza, espada contra espada, ambas chocando y emitiendo un gran brillo que los cegaba a ambos.

–Es por eso que sé quién si puede…¡Chicos, llamen a Anna!– Gritó Yoh mientras seguía rompiendo la carcasa que era regenerada, y evadiendo los golpes que le llegaban impactando con fuerza hasta hacerlo retroceder.

–¿A Anna?– Preguntó Manta.

–¡Sólo, llámenla, rápido no me queda mucho tiempo, Ren, rompe la barrera que nos separa!–

–¡Ya oyeron!– Gritó Ren. –¡Llamen a Anna, yo romperé la barrera!– Gritó Ren mientras hacía su O.S atacando la barrera que los separaba del campo de batalla.

Horo, Chocolove y Manta se fueron de inmediato, tenían que encontrar a Anna, mientras Ren atacaba la barrera una y otra vez para romperla.

Yoh fue tomado por varias garras de onis al momento en que Shi incrustaba su Katana, Yoh pudo defenderse con su escudo, sin embargo estaba siendo debilitado.

–Rápido…– Pensó Asakura al momento de ser golpeado por la espalda con el puño de la Katana.

–¡Anna!– Gritaba Horo junto con Manta y Chocolove, ya habían recorrido mucho camino, por lo que estaban desesperados.

–¿Qué ocurre?– Apareció ella junto con Jun y Pilika.

–¡Hermano, estás sudando!– Dijo Pilika al ver como todos jadeaban de buscarlas por todas partes.

–Anna… es terrible… ¡Hoy es lunes!– Bromeó Chocolove recibiendo un golpe de todos.

–¡Anna, es… es… Yoh… un sujeto… llamado Shi…!– Dijo Manta con dificultad, al momento de oír eso, Anna reaccionó sorprendida.

–Zenki, Goki.– Llamó al momento que los espíritus aparecieron.

Yoh evadió otro golpe, esta vez el oni había comenzado a ser más rápido.

–¡Amidaryu: Mu-Mu-Myou-Yaku-Mu!– Esta vez el golpe destruyó la carcasa del oni, dejando ver libre el cuerpo de Shi, que estaba completamente desnudo de la cintura para arriba, cortándole el pecho.

–No entiendes… el modo Setsubun… mis onis… me protegen… no importa cuánto me hieras… no puedo morir…– Y la carcasa de reconstruyó al momento de que la herida comenzó a sacar sangre incontinentemente.

–Lo sé, pero no puedo quedarme de brazos cruzados…– Sonrió.

–Maldita sonrisa…– Susurró atacando de nuevo.

Yoh fue atacado por la espalda rápidamente, sin embargo fue lo suficientemente ágil para detener el ataque y evadir, se posó en la espalda de su adversario e incrustó su espada en él, siendo retenida por la carcasa que se reconstruyó, Yoh aprovechó el momento repentino para golpear a Shi… en la entrepierna…

–¡Ay, no hagas eso!– Gritó enfadado.

–¡Lo siento, no me queda de otra jijiji!–

Yoh logró detener la patada de Shi con su escudo, mientras trataba de cortar de nuevo la carcasa con el golpe de buda, ambos chocaron frente a frente mientras el over soul de Yoh iba perdiendo energía que era absorbida por la Katana que sostenía Shi, quién lo golpeó dándole un cabezazo lo que lo dejó desconcertado, Yoh pudo sentir como la Katana lo cortaba en la espalda dejando salir la sangre a golpe, Yoh cayó en el suelo mientras que su oponente clavaba su Katana en su O.S.

Ren había logrado romper la barrera en el momento en el que Shi iba a clavar su Katana sobre Yoh, atacando con su lanza al enemigo, este la evadió rápidamente y chocaron las armas , Ren pudo observar como los onis salían del suelo y comenzaban a formar un cuerpo sólido atacándolo de golpe, Ren fue lo suficientemente rápido para evadir el golpe del Naka-oni, Yoh se puso en pie y junto con Ren atacaron al mismo tiempo pero el ataque fue evadido por la velocidad que el enemigo poseía, ambos fueron tomados por las garras de los onis que los sorprendieron dejándolos inmóviles, acabando con sus over soul en el momento de que las garras amenazaban con cortarles el cuello, y otras traspasando su espalda hasta quedar cerca de la columna vertebral.

–Un movimiento más… y ambos terminarán de vivir en este mundo…– Les dijo el enemigo deshaciendo la carcasa que lo protegía.

–Yo… no… pensé que tú eras… bueno…– Dijo Yoh hablando con dificultad, mientras escupía sangre.

–Fueron órdenes de Hao-sama.– Dijo al momento de poner su Katana sobre el pecho de Yoh, dispuesto a atravesarle el pecho. –Perdóname Yoh, pero me beberé tu sangre después de esto…–

Zenki y Goki aparecieron para atacar a Shi, quién evadió el golpe.

–¡Oye tú!– Gritó una voz.

–¿¡Quién!?– Preguntó Shi volteando a ver a la propietaria de la voz.

Desenfundó su Katana al no encontrarla.

–¡Onis sal…!– Al momento de llamarlos, pudo sentir como algo se enredaba en su cuerpo, inmediatamente sintió un dolor en el pecho que lo hizo caer de rodillas en el piso. –No… esto es…–

–¡Yoh, Ren!– Aparecieron Manta, Horo, Chocolove, Pilika y Jun mientras los nombrados eran liberados de las garras de oni que los detenían.

–¡Chicos!– Gritó Yoh contento de ver a sus amigos.

–¿Aún te gusta jugar con esas estúpidas cosas?– Preguntó la propietaria de la voz.

–El 1080…– Musitó sorprendido mientras era sostenido por el artefacto.

–¡Anna, llegaste justo a tiempo!– Dijo Yoh con una sonrisa mientras Jun le colocaba una cinta para detener la hemorragia que tenía en la espalda.

–¡Por poco no llegan, doña Anna usted es impresionante!– Dijo Amidamaru apareciendo.

–Esperen… ¡Ese sujeto sigue ahí!– Gritó Horo apuntándole con el dedo.

–Levántate.– Ordenó Anna, a lo que Shi obedeció poniéndose de pie aun siendo preso del 1080.

–A-A-Anna…– Susurró sorprendido.

–Eres un idiota.– Ella le dio una legendaria izquierda que todos presenciaron.

–¡AHHH LA IZQUIERDA LEGENDARIA!– Gritaron todos aterrados, menos Ren.

–Anna yo…– Cerró los ojos y agachó la cabeza.

–¿Dices que Hao te mandó? Eso se acabó, desde ahora obedecerás a Yoh, tu deber es obedecer al cabeza de la familia Asakura.– Le dijo mientras lo veía con reproche.

–No… mi ley dicta que debo de obedecer a quién me haya derrotado… y olvidé que esa fuiste tú, no Hao…– Le dijo con una leve sonrisa.

–¡¿Quéééé?!– Preguntaron todos los presentes.

–¡Pero… ¿Cómo?!– Preguntaron Chocolove y Horo.

–¿Qué no ven?– Intervino Jun. –Anna lo tiene sujeto con el 1080.–

–Ya veo… Shi es débil ante el 1080…– Dijo Manta asombrado. –Pero… ¿Por qué?– Preguntó aturdido al ver como este parecía un perro cuando Anna le daba órdenes.

–Eres un verdadero idiota Yoh…– Dijo Anna.

–Jijiji lo siento Annita.– Sonrió.

–Y tú…– El rostro de Anna se oscureció al momento de desprender un aura oscura.

–¿Yo qué…? – Preguntó Shi con rotundo temor hacia la itako.

Patch Café.

–¿¡Por qué está él aquí!?– Gritó Horo señalándolo a centímetros de su cara.

–Te agradecería que no hicieras eso…– Respondió arqueando una ceja.

–Sirves a la Familia Asakura, eso sí es interesante, no sabía que tuvieran shamanes bajo sus órdenes.– Dijo el siempre curioso Manta.

–Así es, Tamao podría ser otro ejemplo, es una discípula que está de nuestro lado, ¿No es así, jijiji? – Preguntó Yoh, a lo que Tamao se sonrojó y se puso nerviosa.

–Bu-bueno y-yo…– Comenzó a apretar su tablilla hasta que casi se desmaya.

–¡Jajaja ¿Osea que si yo fuera Yoh y te dijera que te pusieras en un pie lo harías?!– Preguntó Chocolove.

–Sí.– Respondió cortante.

–¿Y si te dijera que mataras a alguien?– Preguntó Horo.

–Yo no diría eso…– Dijo Yoh con una gota de sudor.

–También, ahora, cualquier orden dada por Yoh Asakura y Anna Kyoyama debe ser cumplida con todos los requerimientos que me sean dados.– Respondió Shi con una leve sonrisa.

–Después de todo… creo que yo también sería capaz de todo…– Dijo Tamao.

–Genial.– Dijo Manta.

–Bueno, ¡Vamos a comer!– Gritó Horo.

Con que cualquier cosa… me pregunto de qué serían capaces Shi y Tamao si se los pidieran…– Pensó Manta con una sonrisa al momento de ver como los aludidos se sonrojaban mutuamente y desviaban la mirada al verse. –Sí… me gustaría verlo…–