–¿Ha llamado usted?– Preguntó inclinado ante él.
–Hmp, no es necesaria tanta formalidad, me queda de sobra que te caigo mal jejeje.– Respondió con una sonrisa.
–Te serví durante la Shaman Fight, sé cómo debo tratarte, y no me caes mal Hao, simplemente me recuerdas a las cosas malas que he hecho.– Sonrió en respuesta.
–¿Sabes el motivo de tu llamado?– Preguntó sentándose en su trono, a espaldas de él.
–No, pero si tienes que pedirme algo, con gusto obedeceré, aunque ya sabes que no puede contrarrestar mucho con mi misión.– Respondió mientras se levantaba, guardando su katana en la funda que llevaba en la espalda baja.
–Shi, necesito que le des una lección a mi sobrino, ahora está muy confundido con respecto a este torneo, lo único que quiere, es patearle el trasero a tu hermano, ¿Crees poder?–
–Ha pasado más tiempo con Tamao que conmigo ¿No crees que es mejor ella para el trabajo?– Preguntó algo serio mientras desviaba la mirada.
–Puede ser, pero sabes que él quiere volver a verte, ¿Cuánto tiempo ha pasado, un mes y medio tal vez?– Cuestionó mientras cruzaba los pies.
–Si se trata de un lección, creo que seré yo el que aprenderá algo nuevo...– Respondió con una sonrisa.
–¡Hana-kun, espera!– Gritó Yohane siguiéndolo, sin embargo, no lo escuchó y siguió con su camino.
–Déjalo Yohane, no escuchará, debe liberar su mente.– Dijo Alumi contemplando las estrellas desde el balcón del hotel. –Norteamérica tiene un hermoso espectáculo hoy...–
Caminó sin rumbo por un pequeño bosque, se recostó en un árbol y comenzó a suspirar.
–Te ves molesto, algo te incomoda y te irritan varias cosas, ¿Mal día, eh?–
Al escuchar esa voz, Hana buscó rápidamente con la mirada entre los árboles, y pudo divisar una figura que se recostaba en la copa de uno.
–¿Cómo lo sabes?– Preguntó con una leve sonrisa.
–Baka, puedo leer la mente de las personas, es una habilidad que la gente que crece en el "Monte del Miedo" el Monte Osore tiene, ya que es un lugar perfecto para aislarse de aquellos con pensamientos corruptos, es por eso que los shamanes somos superiores a un humano normal, porque podemos ver cosas que ellos no, en el caso de aquellos que poseemos el reishi, podemos abrir fácilmente la puerta del alma de un ser. – Dijo mientras bajaba del árbol.
–¿Nunca puedes hablar como una persona normal?– Contradijo arqueando una ceja.
–Uff… ¿Cómo batallar con alguien que ha sido tan terco… desde antes de hablar?– Se masajeó la frente mientras intentaba hablar. –Según Hao necesitas calmarte, Hana.– Dijo por fin.
–No soy terco…– Dijo cruzándose de brazos.
–Dímelo a mí, que sé todo sobre ti, como tu guardián no podía permitirme que hicieras cualquier estupidez que involucrara suicidio.– Respondió con una sonrisa mientras veía al cielo.
–No sé ni siquiera como aceptaste ser mi "padre" cuando tenías otras cosas qué hacer…– Le dijo mientras el viento jugaba con su cabello.
–¿Y crees que no me acuerdo? A diferencia de ti, fui entrenado para no perder la memoria con el Setsubun.–
Funbarioka, año 2000-2001
–¡No puedo más!– Gritó la peli rosa al escuchar lo quejidos y rabietas.
–Y me lo dices a mí… estoy molido…– Respondió Ryu. –Por cierto… ¿Dónde está Drácula?–
–Oh… no lo sé, por ahí…– Respondió exhausta.
–Tamao, sabes que Hana necesita una figura paterna.– Le dijo Ryu con una sonrisa. –Y sabes que no me refiero a que sea yo.–
–No Ryu… sabes que Shi es muy…–
–¿Aterrador?– Preguntó Kanna que limpiaba el lugar.
–¿Demente?– Dijo Mary.
–¿Matón?– Habló Matilda.
–No me refiero a eso…– Respondió la peli rosa.
–Así es.– Asintió Ryu. –Es algo así como un samurái pero sin ser uno… ahora que lo pienso, hasta a mí me da miedo cuando saca esos colmillos.– Dijo con un aura púrpura alrededor.
–Eso es porque huele la sangre de Hana.– Dijo Kanna.
–Ustedes saben que se alimenta de sangre y eso.– Prosiguió Matilda. –Hana es la combinación de la sangre de Yoh-sama y Anna-sama, así que, no me extraña que sus colmillos quieran extraerla.– Sonrió.
Todo iba tranquilo, hasta la hora de la cena, donde Tamao y Ryu estaban muy ocupados, Manta había llegado a cenar y las Hanagumi estaban ocupadas limpiando.
–Tamao…– Musitó entre confundido y asustado.
–No hables, es necesario, no tenemos tiempo y eres el único sin hacer nada.– Le ordenó mientras trataba de calmarlo.
–¿Qué hay de Manta?– Contradijo.
–Es invitado, así que no.– Respondió. –Ahora ten y trata de que deje de llorar.– Le dijo mientras se lo entregaba.
Manta sólo veía la escena divertido, eso era algo no muy común.
–¡Basta, pareces un megáfono a la potencia de mil!– Le dijo ya harto del berrinche, Hana se detuvo por unos segundos, parpadeó un par de veces y luego volvió a llorar desconsoladamente.
–¿Qué pasa, Hana, no te gusta estar con tu papá?– Habló Manta, inmediatamente Shi se heló.
–¡Manta pero qué tonterías dices!– Le gritó, sin embargo, se espantó al escuchar que el llanto cesó, Hana estaba viéndolo directamente, él simplemente lo veía confundido, de repente el pequeño comenzó a reírse y a aplaudir alegremente, él inmediatamente se quedó boquiabierto mientras Manta solo sonreía, llegaron Ryu y Tamao de la misma manera.
–No hay gritos… no llanto… soy feliz…– Susurró Ryu con cascaditas en los ojos.
–Manta, ¿Qué ha pasado?– Preguntó Tamao.
–Jejeje pues verán, Hana quería a su papá, como cree que Tamao es su mamá y Shi es el novio de Tamao, Hana siente que Shi es su padre, y al no prestarle atención se puso triste de creer que no lo querías jajaja…–
–¡Pero qué dices Manta jajaja yo jamás…! – Paró de inmediato al sentir como el pequeño se abrazaba de él mientras se chupaba el dedo, dormitando tranquilamente Hana cerró sus ojos mientras se acomodaba en su pecho, Shi lo tomó con delicadeza mientras lo veía con ternura.
–Que manso te ves jajaja…– Se rió Ryu.
–Nunca creí verte así.– Se rió Tamao.
–Oh vamos…– Se sonrojó. –Pero si él es feliz así, estaré dispuesto a ser su padre si así lo quiere…– Sonrió con ternura mientras lo abrazaba.
–Yo también quería eso…– Respondió Tamao mientras lo besaba en la mejilla, a lo que él se sonrojó mientras sonreía.
Dos semanas después…
–A Shi se le cae la baba con Hana jajaja…– Comentó Ryu al ver como jugaba con él en el patio trasero entre las hojas que caían del árbol de sakuras.
–Sí, se nota que Hana lo quiere mucho. – Sonrió la peli rosa.
–Después de todo son casi lo mismo.– Dijo Ryu mientras se cruzaba de brazos.
–¿Crees que sea buena idea que Shi entrenase a Hana para controlar el Setsubun?– Preguntó algo preocupada.
–Sólo si ellos se lo ordenasen Tamao, de otra creo que se reusará.– Sonrió.
–Me alegra saberlo…– Sonrió de igual forma.
–Mira esto Hana…– Shi tomó uno de los lotos que flotaban en el estanque y se lo mostro al pequeño, que lo veía con curiosidad. –Este es un loto, es mi flor favorita,. Muy bonita, ¿No crees?– Le preguntó, Hana aplaudió felizmente mientras Shi se la entregaba. –Tú eres como esa flor, eres valiente, fuerte y bastante arrogante, a simple vista cualquiera diría que eres muy seguro de ti mismo, pero tú sabes que aún eres pequeño y débil, y algún día abrirás tus pétalos para mostrar tu verdadero ser, un hermoso loto, mi pequeña flor de loto…– Puso su frente contra la suya y seguidamente le dio un beso en la frente.
–¿Soy yo o le está hablando de jardinería?– Preguntó Ryu.
–Shhh…– Susurró Tamao con una leve sonrisa.
–Hana, algún día serás muy fuerte, y es por eso que debes amar, sin amor, la fuerza no es nada y te vuelves débil, pero eso no le entiendes ahora, tal vez… te lo explique…–
Presente.
–¡Prepárate!– Gritó.
–¡Adelante!– Respondió Hana concentrando su furyoku.
–Je, tenías que ser tú para tener un furyoku tan exagerado.– Susurró Shi mientras desenvainaba su Katana. –Veamos si lo que te he enseñado de algo te ha servido, lo menos que quiere Tamao es que ya ni recuerdes tu propio nombre.– Volvió a susurrar, luego hizo su O.S. –¡Concéntrate en golpearme!– Le gritó fuerte mientras que las ondas furyoku lo lanzaban levemente hacia atrás.
–¡No lo sé ¿Y si no resulta?!– Respondió inseguro.
–¡No temas, si eso pasa, yo te paro!– Gritó de regreso. –¿¡Confías en mí?!– Preguntó.
–¡Sí, siempre!– Sonrió ampliamente mientras se concentraba. –La primera va por mi padre… la segunda, por mi madre… y la tercera por todos y todas que estás dispuestos a rezar conmigo…– El rosario de los 1080 se elevó y sus cuencas separaron quedando estáticas en el aire (como en el anime) –Onis… acudid a mi llamado…– Y por último, debajo de cada cuenca salieron pequeños onis que atacaron directamente a Shi.
–Muy bien… ¡Atácame con todo!– Gritó, de repente un oni apareció del suelo golpeando a Shi en la entrepierna. –¡AHHHHH PERO NO AHI!– Le gritó mientras se cubría en el lugar afectado por el oni.
–¡Jajajaja lo siento!– Reía a carcajadas mientras veía como él se revolcaba del dolor.
Hana no pensó en verlo de nuevo, mucho menos como parte del equipo de Yvs, y ahora, tomaba una malteada con él, tenía a Tamao sí, pero Shi ya se había ido hace muchos años, Hana sentía que ellos dos eran un remplazo de sus verdaderos padres, y es que fingieron serlo hasta los seis años, le reconfortaba estar con él, aunque le ayudaba a pesar de ser su enemigo, y saber que su hermano, Death Cannon, era un "canalla" de primera clase, Hana no sabía bien por qué, pero Shi actuaba más bien por sus propios intereses que por los de Yvs, y es que no conocía la razón por la que estaba de su lado, si en la Shaman Fight había servido fielmente a Hao y luego a sus padres.
–Oye…– Llamó Hana.
–¿Hmm, si, dime?– Respondió con la mirada desviada.
–¿Qué opinas de volver a ver a mamá Tamao?– Preguntó con cierto interés.
–Lo dudo mucho, Hana-chan, Tamao me odia.– Respondió bebiendo de la malteada de nuevo.
–Con intentarlo no pierdes nada, grandísimo imbécil.– Le dijo decidido.
–¿Por qué tanto interés en que me reencuentre con ella?– Contradijo.
–No, por nada en específico…– Respondió escondiendo el sonrojo notable en su rostro.
–Hana…– Llamó.
–¿Hmmm…?– Musitó, temiendo la respuesta.
–Tamao y yo no tenemos nada que ver contigo… con quién debes hablar es con Yoh y Anna.– Fuertes palabras resonaron en los oídos de Hana, que lo hizo enfurecer al recordar a las personas que "odiaba"
–No parece, tú y mamá Tamao estuvieron más presentes en mi vida que esos dos.– Le dijo en tono tajante.
–¿Se te olvida que te leo como un libro? Sé que no estás enojado, sólo triste y tienes temor de lo que pueda suceder su hablas con ellos, Hana, no olvides que aunque sea en algún momento de tu vida sólo eres tú y ellos, nadie más, ni Tamao, ni yo, no Ryu ni nadie, sólo la familia Asakura Kyoyama, NADIE MAS.–
Por más que odiara aquella idea, sabía, y aunque su orgullo se derrumbara, que lo que sentía hacia sus padres no era odio.
–Ven conmigo.– La voz de Shi interrumpió sus pensamientos, dejando ver como este se levantaba y se encaminaba hacia la salida.
–¿A dónde?– Preguntó Hana, sin embargo, en el fondo sabía la respuesta que Shi le daría.
–Iremos con Anna–
