El día transcurría con normalidad, si es que se le puede llamar normal a todo ese asunto; las chicas de la clase no dejaban de mirar a la pequeña shinigami, para ella eso no era para nada agradable, un poco de atención al principio estaba bien, pero vaya que estas niñas exageraban, por kami ¡No la dejaban ni para ir al baño! Hablando de baño… allí estaba ella, al final del pasillo, huyendo de un grupo de chiquillas gritonas y con una vejiga que pedía a gritos ser liberada de tanta presión líquida. Había llegado un momento determinante en todo este ajetreo de la apuesta propuesta por Ichigo, ella realmente no sabía que decisión tomar, ¡Era difícil! No podía rendirse, no, ella tenía orgullo de sobra para permitir que algo tan trivial la derrotara.

Una mano fuerte se apoyo sobre su cabeza. El pelo pincho naranjoso había aparecido de quien sabe dónde y ahora estaba junto a ella, mirando también ambas puertas de los servicios.

— To do.- repitió, volteando a mirarla divertido.

La kuchiki enloqueció por dentro, no perdería, definitivamente no lo haría. Algo como eso no lograría derrotarla.

Aparto con fuerza la pesada mano de su compañero de batallas, lo miró e hizo una mueca de fastidio y sin más preámbulo avanzó, empujando sin ganas la puerta con el símbolo masculino. En un par de pasos se encontraba dentro del cuarto de baño, algo incomoda con eso, pero decidió no darle importancia, tenía otros "asuntos" de los que ocuparse. Se disponía a abrir la puerta de las casetas individuales cuando una mano familiar la bloqueó, se giró a mirarlo, conteniendo los impulsos de su vejiga que cada vez aguantaba menos.

— ¿Qué crees que haces imbecil?.- chilló molesta. Pero si que sabía ser ladilla este muchacho.

— Dije todo, recuerdas?.- comentó, señalando con la mirada un punto especifico de los sanitarios. La morocha giró la vista en dirección a la de Ichigo… mingitorios.

— Estás bromeando, verdad?.- dijo ella, incrédula.- ¡No voy a hacer eso!

— Entonces ¿Te rindes?

— ¡Claro que no! Pero no puedo hacer eso…- susurro algo sonrojada.- Hay cosas que no puedo hacer, incluso físicamente no…

— Entiendo.- dijo él, dejándola algo sorprendida.- pero de lo demás no tendré piedad.- cerró la puerta de la caseta, sujetándola con su mano, y echo su cuerpo hacia enfrente, haciendo un casi emparedado de Rukia, cuyas hojas de pan eran él y la puerta, la miró y con un tono sugerente repitió .- Me darás lo que quiero.

Y así salió del baño, dejando a la ojivioleta sola con sus asuntos, aunque ella ya tenía otras cosas más importantes de que ocuparse.

Salió del baño sin preocupaciones, las clases ya habían terminado y al parecer el grupo de chicas ya se había dispersado. Caminaba distraída, había muchas cosas ocupando su mente desde el inicio del día, desde el inicio de todo este asunto.

Vamos rukia.- pensó.- deja de pensar en tantas sonsadas y mejor ve pensando que le vas a pedir al idiota. – suspiró cansina, y es que en serio no podía sacarse todas esas ideas de la mente, su amigo se estaba comportando muy raro con ella, que diablos quería él de ella, en verdad que no sabía cómo tomarse todas sus acciones y palabras, acaso él… no, no, eso era imposible. Sólo le restaba terminar la semana y ver que ocurría.

Caminó rumbo a la salida del edificio.

El tonto de su amigo no la había esperado, se largo sin ella, o sin él, como sea que debiese decirse ahora, hablando de ahora ¿Qué diablos debía hacer? ¿Dónde debía quedarse? Isshin Kurosaki sabía de su existencia como shinigami y amiga de Ichigo, pero definitivamente desconocía que ella fuera varón, de algún modo, y no podría decir que era su propio hermano porque él ya lo conocía. Eso si que supondría un problema, no le quedaría de otra más que hacer lo que en un principio, entrar sin ser notada.

En eso estaba la pequeña shinigami, cuando el mayor de la casa kurosaki salió a su encuentro.

— Dime muchacho, ¿Se te perdió algo?

Isshin la miraba desconfiado, no era común ver a una persona bajita tratando de trepar la pared exterior de tu casa.

— Eh, yo..- había sido descubierta, ¿Qué excusa podría darle? D:

— Pero si tu eres.- la miró a la cara, estupefacto, luego continuo.- t-tu tu eres ¡Eres idéntico a mi preciosa tercera hija Rukia-chan! *-*

Eso si que la tomó por sorpresa, ¿Era realmente el Kurosaki tan tonto como lo pintaban? Esa era una buena pregunta.

Rápidamente el barba'e chivo, la abrazó por lo hombros y comenzó a guiarla a la sala.

— Vaya que te le pareces, el cabello, los ojos, la piel fina y delicada, aunque creo que ella es más chaparrita, eres una monada de muchacho y bastante afeminado, pero eso no importa.- decía Isshin-san mirando a Rukia por todos los ángulos posibles, sacando estrellitas por todos lado.- ¿Qué hacías allá afuera?

— Emm, yo, quería saber si Ichigo estaba en casa.- dijo temerosa de que la reconocieran por su voz, luego recapacitó y se dijo a si misma mi voz no es femenina, de que me preocupo.

— No ha regresado de la escuela u.u por cierto ¿Tienes dónde quedarte? :D

— eh? .- seguía sorprendida.

— No te apenes hijo, es más toma tus cosas, te buscaremos un sitio dónde dormir *-*

— Señor yo no…-

— No me digas que ya tienes casa :'( /3

— eh? No, yo no tengo dónde quedarme, pero…

— Perfecto, anda a darte un baño, yo te prepararé un buen sitio, ve, ve, en un momento te llevo algo de ropa.- le dijo empujándola escaleras arriba, rumbo al cuarto de baño.- ¡Masaki! Tenemos otro hijo, un varoncito ¡Este si nos hará sentir orgullosos y nos dará nietos pronto! :'D

Ya en el baño…

Pero que diablos.- pensó Rukia, tratando de acostumbrarse a la situación.- Isshin-san definitivamente esta algo loco, pero es una agradable persona, es muy amable y divertido. - Miró a su alrededor, hacia ya mucho tiempo que no paseaba por esa casa, sonrió. – creo que lo mejor será hacer lo que dice, al menos ya solucioné el cómo quedarme aquí.

— Escuchaste?.- Un par de chicas charlaban animadas en una habitación poco amueblada, una de ellas de cabello azabache, mientras la otra lucía una cabellera castaña muy larga.- Hay un nuevo chico en la clase de Ichigo.- comentó la morocha.

— Si, dicen que es un chico muy mono, Eno-kun me comentó que es muy lindo.- respondió la castaña.

— Si, eso dicen, Argo-san dice que es algo afeminado en sus facciones.

— Creo que eso es lo que lo hace ver lindo :3

— umm pero eso no es lo importante.- dijo con una mueca en el rostro.

— A qué te refieres Tatsuki-chan?

— Bueno.- dijo acomodándose en su sitio, acercándose a la castaña.- se anda diciendo que el chico es muy lindo y femenino.- comenzó a sentirse incomoda por lo que estaba a punto de decir.- y bueno…

— No entiendo de lo que hablas Tatsuki-chan.- dijo mirándola confusa.

— Es que ahh, dicen que han visto a Ichigo interactuando con él de manera extraña.

— Extraña?.- La chiquilla no terminaba de entender lo que su ruda amiga trataba de explicarle y su rostro lo hacia muy evidente.

— Si, extraña, los han visto, pues, en situaciones comprometedoras.

— Etto, Tatsuki-chan, no enti…

— ¡Dicen que Ichigo se comporta como si le gustara ese chico!.- grito exasperada, interrumpiendo a su lenta amiga.

¿Qué? ¡¿Kurosaki-kun es gay?! D; .- gritó ella también, al borde de las lagrimas.

En ese mismo momento, por unas vacías calles de Karakura caminaba un chico de anaranjados cabellos, quien tuvo que detenerse un momento por una ligera molestia en su nariz que concluyó en estornudo.

— Salud, joven.- le dijo una anciana que recién doblaba en esa calle.

— eh, gracias.- dijo inclinándose

—Deberías cuidarte muchacho, no querrás pasar el invierno con alergias.

De regreso en la casa kurosaki.

Rukia se encontraba en el cuarto de baño, despojándose de sus ropas para poder ducharse. No pasó mucho tiempo cuando escucho un leve golpeteo toc toc toc, para su suerte aún permanecía semivestida, con la camiseta sport que llevaba bajo el uniforme, que a pesar de ser de su talla le quedaba bastante larga.

— Hey, muchacho.- lo llamó Isshin-san desde afuera.- te traje una muda de ropa, ojala te quede, te lo dejo aquí afuera.

Depositó el paquete de ropa en el suelo y bajo las escaleras, Rukia podía escuchar el tap, tap de sus pies al bajar. Cuando dejó de percibirlos entreabrió la puerta del baño y halo la ropa hacía adentro, la colocó en una repisa y continuó con lo que hacia con anterioridad.

Unos minutos después se encontraba secando su cuerpo, y vistiéndose.

Salió del baño y se dispuso a buscar al dueño de la casa.

— Emm, Ish, es decir, Kurosaki-san.- lo llamó.- Kurosaki-san.

— Aquí estoy muchacho, ya subo :3 .- Dijo alegremente Isshin, mientras subía por las escaleras.- ¿Tienes hambre?

— Emm, en realidad no.- contestó ella, timidamente.

— Veo que no te quedo la ropa de mi hijo.- comentó mirando un nudo gigante que ajustaba la ropa del chico evitando que se le cayera.

Ella se sonrojo.

— Sabes.- dijo el hombre.- pareces una chica.- dijo mirandola serio.- Jajajajajajaja es broma muchacho, pero que edad tienes? Estás muy escualido, no, no, mi segundo hijo no puede ser tan flacucho y nadar en su ropa, el debe verse sensual para conquistar chicas lindas y darme nietos hermosos *-*

— etto … - No sabía que decir, lo miraba incomoda, mientras una gotita resbalaba por su sien.

— Pero bueno, si no deseas cenar… sigueme, te llevaré a un sitio dónde puedas descansar c:.- comenzó a caminar por el pasillo y se detuvo frente a una puerta con un letrero con un número 15 pintado en el. La pequeña shinigami lo notó y se sobresalto un poco.

— Emm, disculpe no podría yo dormir en otro sitio, como esa habitación, por ejemplo.- dijo señalando la habitación de las gemelas, en la que le había tocado dormir anteriormente.

— Por supuesto que no :D Ahí duermen mis bellas hijas, y aunque seas un chico agradable no dejare que te acerques a ellas :D .- eso último lo dijo con una cara de psicópata asesino, muy tierna.

— Vale, lo pillo.

Ichigo kurosaki entró a su casa, se quito los zapatos, subió a su habitación y aventó su maletín a una esquina de esta, que permanecía con las luces apagadas, ya que el chico pretendía llegar a dormir.

— Ouch! Ten cuidado idiota!.- Bufo una molesta vocecita.

— Qué haces aquí enana? .- hizo una pausa.- o mejor dicho enano.

— superalo.

— Jaja y cómo te ha ido pequeño?.- dijo burlonamente.

— Pues bastante bien.- dijo tranquila.-

— a si?.- comentó él, incredulo.

— Sí, tanto así que ya hasta tengo un sitio donde dormir, por cierto hazte a un lado que estoy cansada.

— ¿Cómo que hazte a un lado, enana endemoniada?

— Como lo oyes kurosaki, tu padre me ha aceptado aquí y dice que puedo dormir en tu cama.

— ¿D-dormir? ¿En mi cama? ¿¡C-conmi-conmigo?!.- balbuceo abriendo la boca, a lo que ella le contesto aburrida.

— No te emociones imbecil, tú dormirás en el suelo, toma un futón del armario.

— ¿De que hablas tarada?, ¡esta es mi habitación! ¡No puedes correrme de mi propia cama!.- grito molesto.

— Tu padre me dejó dormir aquí, así que o duermes en el suelo o te vas al sofá de la sala.

— Pues como ves que no haré ninguna de las dos.- Dijo retador, acercándose a la morena.

— a no? ¿Y qué harás entonces?.- respondió con el mismo tono, igualmente acortando su distancia a él.

— Pues dormir en mi cama, como se debe.

— Muy tarde.- dijo al mismo tiempo que se acostaba en la cama. Y es que su intención era dormir en el armario, como acostumbraba y tanto amaba hacer, pero el muy idiota vino diciéndole todas esas sonsadas. Se lo merecía.

— Hazte a un lado Rukia ¡Es mi cama, joder!

— Muerete idiota.- Le dio la espalda.

— ¿No vas a levantarte?.- Dijo molesto.

— Ya te dije que no y calla que hace sueño.

— Como prefieras.- sanciono y sin previo aviso se dejo caer sobre el colchón casi encima de ella.

— Q-qué estás…?

— Shhh, ¿No que te urgía dormir? Enana idiota.

Su corazón latía a mil por segundo y no estaba segura del por qué, decidió cerrar los ojos y esperar que llegara mañana.