Ya en el aula.
Un chico bastante bajito se escondía tras un pesado libro, en su pupitre, mientras volteaba de cuando en cuando hacia atrás, sobre su hombro, a mirar a un chico sentado en el centro del salón; el chico tal, de aspecto atractivo, alto, cabello lacio y negro y brillantes gafas que acomodaba de forma regular con el pasar del tiempo, no había pasado por alto el extraño comportamiento de su compañero de clases, devolviéndole la mirada su vez, sólo que de una manera por demás discreta ayudada por el sol, que brillaba reflejándose en sus gafas, ocultando sus ojos de los inquietos ojos purpuras que le miraban nerviosos.
Las clases transcurrían lentamente, era historia lo que tenían en ese momento, razón que justificaba el silencio sepulcral que había en el aula, que no ayudaba mucho al estado de nervios en que se encontrada la pequeña shinigami, que no cesaba de espiar sobre su hombro tratando de ver algo en el delegado de la clase que diera muestras de haberla descubierto.
—¡Diablos! ¿Qué haré si me descubre?.- pensaba muchas veces en periodos de tiempo cortos. Por su parte el morocho permanecía analítico respecto al curioso y por mucho sospecho individuo, ya que desde su llegada había mostrado indicios de esconder algo.
*Flash back*
El profesor Takeshi, un hombre de aspecto serio, tamaño bajo, medio calvo y con una visión torpe, delatada por sus gastados anteojos de culo de botella entraba en el salón a impartir sus clases, con paso ligero entro al salón, dejó sus cosas sobre el escritorio y con una repentina calma comenzó a sacar sus libros, en ese instante se escuchó un ruido estrepitoso seguido de un par de jóvenes que entraban al aula en una acalorada discusión, se gritaban y señalaban el uno al otro, con miradas intensas de un aparente odio, mientras sus caras mostraban un ligero rubor, posiblemente a causa de la potente discusión. El profesor no pudo sino dar un pesado suspiro, mirando en dirección a los chiquillos gritones habló tranquilamente.
—Joven Kurosaki, ¿Podrían usted y su acompañante bajar el tono de sus alaridos?.- Luego inspeccionó al "acompañante" del kurosaki y exclamo.- ¡Oh como se parece usted a la jovencita Kuchiki, ¿Tienen algún parentesco?
Rukia quedó muda, mientras a su costado Ichigo la miraba con una mueca triunfal, de la cuál ella se percató.
—Emmm.- no sabía que contestar, no había pensado mucho en ello, en ser descubierta.- bueno Kuchiki-san y yo…
—Le escucho.- Decía el profesor mientras con paso lento se dirigía a la puerta, para cerrarla como acostumbraba y así asegurar que nadie interrumpiría su interesante clase.
—Bueno, lo que pasa es que, nosotros, umm.- Hablaba lento, tragaba saliva, tratando de pensar en algo; por su parte el profesor empujaba la puerta lentamente, sumándole ese efecto inquietante a la próxima confesión de Rukia…
A penas terminaba él de cerrar la puerta cuando un pequeño toquido interrumpió la pesada atmosfera formada por las nerviosas e igualmente pesadas respiraciones de la morena.
Toc toc toc, se repitió, y un largo suspiro asomo de la chica, mostrando su evidente alivio. El profesor giró la perilla, permitiendo la entrada a quien estaba fuera.
—Uryu-kun, creí que no nos acompañaría en esta clase.- murmuro tranquilo el profesor, quien a decir verdad ni siquiera había notado la ausencia del muchacho.
—Mis disculpas por hacerle pensar eso, he tenido que arreglar unos asuntos.-
—Tiene como justificar su retraso, sabe muy bien que una vez que comienza mi clase no le permito la entrada a nadie.
—Por supuesto.
Mientras Ichigo se reclinaba en su lugar, buscando una comoda posición para sopesar la clase, la pobre Rukia permanecía inmóvil, con los ojos muy abiertos y su pequeña mandíbula teniendo ligeras contracciones, a la vez que sus cejas se encontraban formando arcos invertidos, mostrando su estado anímico actual. E pequeño alivio que había sentido hace unos momentos se había desvanecido por completo, dejando en su lugar una angustia peor.
Una vez arreglado el asunto del justificante, el esbelto chico se dirigía a su lugar correspondiente en el centro de la clase, pasando a un costado de la pequeña shinigami en pantalones, la cual no volteo ni a mirarlo, y una vez que sintió movimiento de parte de él se hizo chiquita en su asiento, escudándose detrás de un pesado libro de matemáticas que había olvidado guardar antes del receso. Ésta acción llamó la atención del chico, que sólo alcanzó a mirar los mechones oscuros y, al bajar la vista un poco, unas piernas totalmente cubiertas por el gris de la tela del pantalón.
*Fin del Flash Back*
¡Esa persona no paraba de mirarlo! Su actitud era cada vez más sospechosa, y había dejado un inquietante deseo de conocer quién era, de verle el rostro, así que decidió averiguarlo. No sería algo difícil, ese libro no le cubriría por siempre.
Transcurrió el tiempo con normalidad, Ishida Uryu desechó la idea de seguirle observando sin éxito y había optado por un enfrentamiento directo, la kuchiki también aflojo un poco en sus miradas, las cuales comenzó a hacerlas en periodos más largos y, después de un rato, dejó de hacerlas.
—¡Por Dios, Rukia, si serás cabezota!.- pensó.- Entre más le mires se dará cuenta de que algo anda mal contigo, ¡Vamos! Solías ser más lista.- Se reprendió a ella misma.- Deja de mirarlo, y planea una forma de evadirlo mientras piensas en algo, él es listo, es el enemigo más poderoso al que debes enfrentarte en este juego.
A pesar de su fuerte convicción aún seguía echa espagueti en su silla, toda escurrida, con los músculos tensos.
Una vez que se escuchó la campana del cambio de clase salió disparada de su asiento, dejando a un ya levantado Ishida con una expresión de asombro, que se difuminó de su rostro tan rápido como llegó.
En otra parte del Instituto Karakura, un par de chicas charlaban. La más grande, hablando de volumen corporal, sollozaba mientras su compañera trataba de consolarla usando palabras algo rudas para el gusto de la primera.
—P-pero Tatsuki-chan yo no creo que sniff, que sniff, que Kurosaki-kun sea de ese tipo de chicos.- decía Orihime, enjugándose las lagrimillas y resto de ligeros fluidos nasales.
—¡Vamos! ¡Tú misma los viste! ¡Vaya marico que resultó ser! Y se las daba de muy macho.- Contestaba Arizawa-san con rudeza.- Ja! Si ya decía yo que no era normal en un hombre llorar así, como una nenita indefensa (Refiriéndose a las veces que Ichigo lloraba cuando entrenaba con Tatsuki cuando eran pequeños).
—Tatsuki-chan.- le dijo, haciendo pucheros.- sólo les vimos pues, así, no hubo nada que delatara algo más, tal vez.- De repente asomo por su cabeza una idea, a su parecer, brillante que terminó por iluminarle los ojitos y el resto de su fina cara.-Tal vez estaban practicando, ¡sí, sí! ¡Practicando alguna llave de lucha! Grrr .- Dijo esto poniéndose de pie y haciendo pose de luchador y una graciosa mueca "ruda", seguida de su gruñido.
—Lo dudo mucho Orihime, Viste lo cerca que estaba Ichigo del rostro del mocoso, a menos que haya sido una batalla de lenguas me rehuso a creer tu te.- Se interrumpió al ver como la cara de su amiga comenzaba a distorsionarse, y como las lagrimas empezaban a asomar otra vez por sus ojos.- ahhh.- supiró.- Muy bien, seguiremos investigando. No daré un veredicto culposo sobre su ahora "presunta" homosexualidad.
La castaña esbozó una enorme sonrisa, mientras sujetaba entre sus manos una mano de la morocha, está a su vez le devolvió la sonrisa, un poco más tenue. Armar todo un rollo de detectives y cosas absurdas bien valía la pena por el simple hecho de ver feliz a su amiga.
En ese mismo instante, en los servicios de la escuela, se encontraba una jadeante Rukia, recargada frente a los lavabos tratando de regular su respiración, ahora agitada por la corrida que dio.
—¡Ahhh!.- chilló.- ¿Qué voy a hacer ahora? Tengo que pensar en muchas cosas, necesito, ahh.- volvió a sentirse agitada e hizo una pausa para tomar más aire.- necesito idear algo. Nece…
—Oye, Kurosaki, qué ocurre con eso chico.- Preguntó Ishida al acercarse al pelo pincho, que descansaba en su lugar con la cabeza colgando ligeramente hacia atrás, recargada en la ventana, este gruñó y volteando a ver a su compañero contestó:
—¿Quién?
El de las gafas suspiro cansino, y dándose vuelta rumbo a la salida respondió.
—Nadie, olvídalo Kurosaki, seguro te será fácil.
—Nece…
—¡Kyaaa!
Un grito muy agudo se dejó escuchar por todo el servicio, sino es que también por los pasillos cercanos.
Una ruborizada chica salía de una de las casetas del baño y al abrir la puertecilla descubrió al "ente" que había estado hablando frente al lavabo, viendo de esta forma, en primera instancia, la espalda de la shinigami y todo su atuendo masculino, dando por hecho que ella era un chico.
—Pervertido! Kyaaaa! Largo.- la muchachita, que parecía ser de primer grado, lloriqueaba y golpeaba a Rukia con un pequeño bolso de mano.
—Aaahh, espe-espera! ¡Oyee! Eso duele, arrggg.- Y en un acto de autodefensa le arrebato el bolso y le sujeto ambas manos.- Tranquila.
La chiquilla estaba completamente roja y la miraba con lagrimillas en los ojos, la segadora notó la situación en la que se encontraba y devolviéndole el bolso, soltó sus manos, la miró a los ojos y con una sonrisa nerviosa le dijo:
—Oye, l-lo siento, me he confundido de baño. No era mi intensión ocasionarte problemas ¿Puedes disculparme?
La chica quedó inmóvil, y aún mirándole sólo logro asentir con la cabeza, Rukia aprovechó y salió de prisa de ahí, entrando al servicio a lado, pensando en que tal vez se podría encontrar con Uryu en el pasillo. Mientras tanto la jovencita, que efectivamente era de primer grado se quedó allí, atónita, con el corazón a mil por hora.
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¡Perdón! :/
Deje esto abandonado por más de un mes D; No ha sido algo bonito, pero en serio lo siento, espero que sigan leyendo, intentaré ser más constante para terminarlo pronto y seguir con nuevas y viejas ideas.
He tratado de seguir muchos de sus consejos :) Aunque algunas veces no me resulta sencillo porque pues ya estoy adecuada a eso e.e' Pero me esfuerzo.
Exprimiré mi cerebro y mis deditos por el bien de esta historia.
¿Les gusta? ¿No les gusta? ¿Consejos, sugerencias? Los insultos también son validos, es bueno desquitar la ira :3
Díganme, que tan seguido les gustaría que actualizara? Ultimamente he estado haciendo muchas cosas y no me ha sido posible hacerlo, antes la escuela, ahora el tiempo libre que me incita a hacer más cosas -/- Así que les propongo que me den fecha de entrega, como en la escuela.
Por cierto, si esto sigue bien, pondré alguna sorpresa que tengo paneada, por si les gustan las escenas emm ¿Gráficas?
