—Vaya día.

Rukia suspiraba cansina, tomo un poco de agua del lavabo entre sus manos y la tiró sobre su rostro, se miró al espejo un rato y reflexionó sobre el asunto.

—Todo es culpa de Mizuiro.- soltó, mirando seriamente su reflejo.

Y es que era en parte cierto, ella seguía luciendo como una chica, sí, su cabello era más corto y sí, estaba usando pantalones y una chaqueta más grande y recta pero ¡Por favor! ¡Seguía siendo una chica!

Definitivamente la culpa era de Mizuiro.

En un punto no muy alejado de la escuela, en el patio trasero, se encontraban un par de chicas acomodando muchos objetos peculiares en un bolso pequeño, él las divisó a lo lejos y se acerco a ellas con paso lento, elegantemente.

—Buen día, Arizawa-san, Inoue-san.

—Ishida-kun.- saludó Orihime alegremente.

—Ohayo, Uryu-kun.- devolvió Tatsuki.

—Perdonen mi intromisión pero…

—Oye delegado, ¿Qué sabes tú del enano de tu clase?.- Lanzó la pelinegra, interrumpiendo al chico.

—¿Disculpa?

—Ya sabes, el chico bajito, cabello oscuro, que anda como sanguijuela pegado a Ichigo.

—Oh, temo decirte que no sé nada sobre él, cuando llegue hoy a clase ya estaba allí, y no tengo registros de la llegada de alguien nuevo a la clase.

—Umm que extraño ¿No crees?.- dijo la chica Karateka.- seguiremos investigando ¡Vamos Orihime!.

—¿Investigando?

—S-sí, Ishida-Kun, Tatsuki-chan ha puesto en duda la hombría de Kurosaki-kun por causa de ese chico, no podemos permitir que algo así suceda.

—¿Hombría? ¿A qué se refieren, chicas?

—Simple.- contesto de Tajo la morocha.- Los hemos visto a punto de besarse.

—¡Eso no es cierto Tatsuki-chan!.- contestó abrumada la castaña.

—Bueno, estaban muy cerca, ¡Demasiado! Además, hay rumores por toda la escuela.

—¿Qué clase de rumores?.- pregunto Ishida, sin mostrar mucho interés.

—Pues ya te imaginaras, teniendo en cuenta lo que ya te dije. ¡Vamos Orihime! Recuerda que tenemos pocas clases libres.

Y así se fueron caminando rumbo a los salones de clase.

Ishida se quedó pensativo, analizando todo lo ocurrido.

No tengo registro de algún traslado o algún nuevo alumno de ninguna índole, ayer, por motivos personales no me fue posible asistir a clases, al parecer fue ayer que llegó ya que algunas personas parecen ya adecuarse a su presencia, hoy me integré a clase a mitad del día, justo después del descanso, cuando me dirigía al aula, por el pasillo, pude escuchar claramente a Kurosaki discutiendo con alguien, la voz era claramente la de Kuchiki-san, pero al llegar al salón no le vi por ninguna parte, sin embargo su lugar estaba ocupado, justamente por el individuo extraño, y esto es más extraño aún, ya que desde que pasamos a tercer grado, manteniendo el mismo salón y teniendo más compañeros, Kurosaki no ha permitido que nadie más se siente en ese sitio y no he podido discutírselo, de algún modo entiendo un poco su posición y hemos corrido con la ventaja de que nunca ha hecho falta un asiento, debido a que Kuchiki-san permanece en los registros; pese a esto, ese chico se ha sentado en ese sitio y kurosaki no parece molestarse, además, ese chico se ha puesto muy nervioso con mi presencia y, sí no estoy errando, me parece que no quiere ser notado por mi, ya que ha ocultado su rostro tras ese libro al acercarme, puedo estar equivocado pero creo que ese chico…- El joven delegado detuvo sus pensamientos al notar una silueta de peculiar tamaño pasando por uno de los pasillos, con dirección al segundo piso.

—Ahh estúpido Ichigo.- insultaba la pequeña shinigami.- olvidé pedirle dinero para el almuerzo.- hizo una mueca curiosa y sorbió un poco de su reciente adquisición, una cajita roja con zumo de fresa.- al menos me ha alcanzado para esto.- sonrió, y un ligero rubor tiño sus mejillas.- debe estar en la azotea, será mejor que lo alcance allí.

Se encontraba ya en el tercer piso, e iba rumbo a las escaleras que conducían a la azotea, cuando de forma repentina una mano fuerte sobre su hombro la sobresaltó, deteniéndola en seco. Se puso rígida y sintió un fuerte escalofrío recorrerle toda la espalda.

—Dónde estabas?

—Ahhh.- soltó ella, sintiendo flaquear sus rodillas horriblemente, a punto de casi desvanecerse frente al hombre a quien había volteado a mirar recientemente.

—¡Rukia!.- chilló desesperado, con los ojos abiertos, sujetando por los hombros al pequeño bulto que se desvanecía frente a él.- ¡Hey, Rukia! ¿Qué te ocurre!?

—ahh?, nada, jeje no es nada, me has asustado.- sonrió ella, vaya que le había asustado, creyó que todo acabaría ahí.

—¿Tú? ¿Asustada? Vamos enana, no creerás en fantasmas ¿O sí?.- decía al tiempo que le pasaba el brazo para ayudarla a sostenerse, a lo que ella devolvió un ligero golpe a sus costillas con el codo.- ¡Ouch! Túu!

—Eres tonto? Lidio con almas todo el tiempo ¿Crees que creo en fantasma?

—Jaja tranquila.- decía a la vez que la soltaba y le revolvía un poco el cabello, mientras ella a su vez le golpeteaba ligeramente.

A lo lejos por el pasillo, se movían un trío de sombras.

—Oye, Ichigo.

—hmmp

—¿Qué es?

—¿Qué es qué? Hmmp.- musitó, tragando la poca comida que había llevado recientemente a su boca.

En la azotea se encontraban el par de segadores almorzando de una caja de obento, al parecer Yuzu le preparó el almuerzo y se olvidó el dinero, por lo que compartía de su almuerzo con la shinigami.

—Lo que quieres pedirme, en caso de que pierda.

—¿Te estás dando por vencida?

—¡Cla-claro que no! E-es sólo, es sólo que quiero saber.

—Umm aún no lo he pensado bien.- dijo poniendo un dedo en su barbilla.

—¿Cómo que aún no…- no terminó de decirlo cuando el chico se encontraba casi sobre ella, se había abalanzado en un movimiento rápido, casi tirándola al suelo, de no ser por su mano que la sujetaba del omoplato y otra asiéndose del suelo, para no tastabillar.

—¿Te preocupa?.- susurró en un tono que le hizo erizar la piel.

E-está muy cerca, e-él, ¡No! No dejaré que me controle, tranquila Rukia, él… ahhhh ¡Puede por favor dejar de hablarme así?.- su respiración comenzó a hacerse pesada y lenta, sus mejillas enrojecieron levemente y su corazón palpitaba fuertemente.

Él pelopincho pudo notar, debajo de ese inquieto mechón que continuaba cubriéndole el rostro, ahora cabizbajo, el rosado de sus mejillas, haciendo encender también las suyas, dándose cuenta de la situación en la que se encontraba con la morocha. A cada palpitar se acercaba más a ella ¡Su sangre, agolpada en su rostro, por ahora, la demandaba como suya!, pero no podía dejarse llevar por la emoción, era un juego ¿No? Una apuesta, era solo hacerle pasar un rato extraño a Rukia, pero…

—Apártate Kurosaki.- dijo la pelinegra lo más grave que pudo.- No querrás que todo el colegio piense que eres "raro" o ¿Acaso Kurosaki-kun es un hombre pervertido que desea poseer a un chico como yo? Kurosaki, yo no soy de esos.

—¿Qué? ¡Deja de alucinar enana! Y cállate, un comentario así podría acabar con mi reputación.

—Oh, así que a Kurosaki le molesta.- se dijo más para si misma que para su compañero, en lo que este se incorporó en su lugar y siguió con su almuerzo.- oh por qué te alejas Kurosaki? Creí que te agradaba estar cerca de un chico como yo, ¡Pervertido idiota!

En ese momento un ruido lo suficientemente audible como para perturbarlos se dejó escuchar desde la puerta de la azotea, de forma inmediata el kurosaki se levantó y anunció

—¿Quién anda allí?

—Genio.- respondió Rukia.- Sí hay alguien allí espiando seguro te va a responder.

—¿A dónde vas?

—¿No pensarás que me la voy a pasar aquí todo el día?, ahh.- bostezó.-, además ya se pasó la clase que teníamos libre.

En el pasillo del segundo piso se encontraba Ishida Uryu, conversando con una pequeña chica.

—Muchas gracias Ishida-sempai!.- chillaba feliz la pequeña

—Oh, gracias a ti, la información que me has dado ha sido realmente valiosa.

—Jaja, sí, aunque no veo para que podría servirle Ishida-sempai

—Bueno yo…

—¡Ishida-kun!.- Gritó Orihime Inoue, mientras se dirigía en dirección al aludido, corriendo con un traje al estilo Sherlock Holmes, tras de ella caminaba Tatsuki Arizawa, pacientemente, soplando una pipa de burbujas.

—Hasta luego sempai.- se despidió la chica y se fue dando brinquitos al piso bajo.

—Inoue-san, Arizawa-san.

—Te vimos.-sentenció la energica chica de ojos marrones.

—¿eh? ¿De qué están hablando?

—Tú sabes de lo que hablo, ¿Escuchaste algo?

—Ishida-kun, ¿Lograste escuchar algo?.- reafirmó la pregunta la ojigris.

Un par de horas más tarde las clases habían terminado, todos se disponían a ir a sus casas. Una chica menuda regresaba a un aula casi desierta, había olvidado por completo, debido a que todas sus útimas clases habían sido suspendidas, el asunto que la había mantenido ocupada y alerta la mayor parte de la mañana, y ya ajena del asunto se había aventurado a recoger el colguije de su celular que se había olvidado en el aula, afuera la esperaba un chico de cabellos naranjos, algo molesto por la tardanza de su compañera ¿O compañero?

—¡Lo tengo!.- anunció feliz

Bajaron juntos las escaleras, para esa hora la escuela ya se encontraba casi vacía, platicaban de cosas triviales cuando, al doblar por un pasillo la pequeña chica se quedó helada.

Estaba a poco menos de centímetros de chocarse contra el delegado de la clase ¡El chico del que había estado huyendo toda la mañana! Como acto reflejo levanto la mirada y notó como el chico le analizaba el rostro, escudriñándola totalmente. El chico dio un paso atrás como para observarle mejor; a su lado el ojimiel, los miraba a ambos en intervalos de tiempo, esperando, sin decir nada, a que la apuesta terminara, dejándolo con el triunfo… de repente, de forma inesperada, el chico de las gafas se inclino levemente saludando a la figura pequeña frente a él.

—¿El joven Kuchiki?.-cuestionó en tono amable.- Me han hablado nuestros compañeros de usted.- dijo sonriendo.- me temo que no tengo registros de usted, ¿Podríamos hablar mañana temprano?

—e-etto, sí, yo, ¡Sí! Mañana.

—tsk! Muevete.- dijo el pelopincho empujando a la morocha por el hombro, dejando atrás al delegado.

¡En serio? Vaya que esto se pone cada vez más raro, en verdad creí que él… hay algo extraño ¡Sigo culpando a Mizuiro!

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Hola, espero que les guste el capítulo de hoy, gracias por los reviews, ahora a escribir cada viernes :3 y, es todo, creo ¡Jaa ne!