—Oí, Rukia ¿Qué diablos te pasa?
—¿De qué hablas? No me ocurre nada.- soltó la morocha tomando la pasta dental y el cepillo.
—Has estado muy rara toda la tarde, te mueves de un lado a otro poniendo esa cara extraña.
—¿Qué cara extraña?.- dijo ella metiendo el cepillo en su boca.
—¡Esa cara!.- chilló, señalándola dramáticamente.
—Ejftojyf jefpillanfdo mijf dienfjtej injbefcil! ¿cuejf cafjra jieef res je ponfga?
—Eso es asqueroso.- musitó haciendo cara de ¿asco?.- Termina y hablamos, te espero en nuestra habitación.
Y sin más salió del baño con una toalla frotando su naranja melena.
—"Nuestra habitación".- repitió la chica en su mente.- No importa en qué sentido lo diga, el escucharlo se siente extraño.- Dejo caer sus manos pesadamente en el lavabo y se decidió por terminar su trabajo.
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Ya más fresca, con su ahora nueva ropa de cama (Una camiseta gris oscuro bastante holgada, y unos pants negros, que solían ser de Ichigo cuando tenía 12 años.) se dirigió a la habitación del chico, la puerta estaba entre abierta así que no hubo necesidad de tocar y aunque hubiera estado cerrada seguro la abriría sin preguntar antes, sólo por molestarlo. ¿Error?
—¡Kyaa!.- fue lo primero que salió de sus labios al entrar a la alcoba.- ¡Por kami! ¡Ponte algo!
—. . .
Ahí estaba Ichigo, con el torso desnudo y mojado, sentado en la esquina de la cama.
Él únicamente volteo a mirarla y siguió buscando entre las gavetas bajo esta.
—¡N-no me escuchaste?
—Hey, tranquila, ¿Has visto el secador de Yuzu?
—No, ¿Para qué quieres su secador? ¡Cúbrete de una vez maldita sea!.- gritó lo último a la vez que le arrojaba la toalla que reposaba en la sillita de su habitación. El calor se agolpaba cada vez más en sus mejillas.
—¡Oye! ¿Qué jodidos te pasa?, se regó el zumo, me cayó todo encima y sobre mis apuntes de ciencias, necesito usar el secador para las paginas. ¿Por qué debería cubrirme?
—P-por, ¡Porque…- él la interrumpió.
—Es normal entre chicos andar sin camisa, kuchiki-kun, además incluso Kuchiki-san me ha visto así infinidad de veces.- Notó la cara de confusión y el rubor de la pequeña shinigami, le pareció gracioso. Qué tal sí…- No encuentro el secador, ¿Podrías revisar en la otra gaveta?
—Ku! Yo no… ¡¿Qué diablos haces imbécil?!.- El cabello de renji se quedaba corto con el color carmesí que tenía el rostro de Rukia en ese momento, y cómo no estar así si su compañero de cama (?) estaba a punto de bajarse los pantalones frente a ella, los huesos de su cadera básicamente estaban expuestos ante sus ojos.
—Mis pants están húmedos también, enfermaré si me los dejo, ¿Ocurre algo Kuchiki?
—¡Arrrgg! ¡Eres imposible!.- y diciendo esto se tiró en la cama y estrujó la almohada sobre su rostro.
—Oye, compañero, ¿No me ayudarás a buscar el secador?
—¡MUERETE!
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Ichigo salió del cuarto a preguntarle a Yuzu por su aparatejo, riendo por lo recién ocurrido, dejando sola a la morena.
—¿Qué me ocurre? Él tiene razón, lo he visto así muchas veces después de alguna batalla, ¿Qué es diferente esta vez?... "Nuestra habitación"… ¡Aahhh! De cualquier forma el desgraciado no tiene derecho a tratar de desnudarse frente mío, tal vez parezca un chico pero sigo siendo una dama ¡Una Kuchiki! ¡Estúpido Ichigo!
Ishida… ya lo había olvidado casi por completo, me pregunto ¿Qué querrá decirme mañana? Bueno, se supone qué es sobre mi traslado pero… hay algo sospechoso.
Pasaron varios minutos cuando el pelo pincho por fin regreso con la secadora de mano, cuando lo hizo notó que la pequeña segadora yacía dormida con el ceño aún fruncido y las mejillas aún rojas y tibias (sí, se acerco a tocarlas ¡Pervertido! (?))
—Ay enana.- dijo a la vez que se sentaba sobre su lado de la cama, mientras acariciaba su mejilla.- ¿Qué voy a hacer contigo?
Se dedico un minuto entero a mirarla, con una parsimonia tal que ponía en duda que se tratase de él mismo; miró su rostro, que se tranquilizaba con cada roce de sus dedos, su nariz pequeña, su mechón tan característico de ella, su cuello blanco y fino, la constante elevación de su pecho menudo, sus esbeltos brazos y sus gráciles dedos, su ancha cadera y sus hermosas y largas piernas, cubiertas por la delgada sabana de su cama, y uno de sus pequeños píes que asomaba fuera de la misma. Sonrió.
—Estúpida enana.- cogió una de sus blancas manos.- si no me gustaras tanto.
Y sin más la soltó, tomando en su lugar una almohada, tirándose en el suelo junto a la misma. Mañana seguro sería un día interesante.
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*Beep. Beep. Beep. Pi, pipi pi*
Sonó una molesta alarma, y un puño se lanzó con fuerza hacía un costado de la cama.
—Tranquila enana.- vociferó el naranjo kurosaki, mientras atrapa con la palma el puño de la morena.- Si no te alistas llegarás tarde.
—¡¿Qué?!.- grito levantándose de golpe.- ¿Qué hora es?
—6:20, por cierto, Buen día Ichigo ¿Cómo amaneciste?.- dijo en forma sarcástica mientras abría la cortina.
—Espera, ¿No iremos juntos?
—Estoy bien, gracias, descansé magníficamente y mi espalda está mejor que nunca.- seguía hablando con el mismo tono mientras se sobaba con fuerza un omoplato con un brazo y con el otro tomaba sus cosas.
—¡Hablo en serio!.- dijo ella elevando la voz, sin llegar a los gritos.
—Claro que no.- respondió con tono natural.- Tengo algunas cosas que hacer antes de clase, además.- hizo una pausa mientras miraba un boli y lo guardaba en su chaqueta.- No puedo dejar que me vean con un chico afeminado como tú, arruinaría mi reputación. Adiós.
—Idiota.- respingó, al tiempo que se levantaba para alistarse para la escuela.
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—Jojojo le he ganado al tiempo.- pensaba con autosuficiencia la chiquilla morena, mientras entraba en el instituto de karakura 15 minutos antes de la primera clase.
Se dirigió al aula, donde la esperaba un esbelto y alto chico con gafas… Uryu Ishida.
—emm Ohayou, kaichou.
—Buen día, has llegado a tiempo.
—emm de qué quieres, quiere, de qué quiere hablar conmigo.
—Oh, eso es más que obvio, Kuchiki-kun, es sobre su traslado al instituto karakura, no tengo registros sobre usted ¿Quién ha manejado su papeleo?
—emm es que yo.- decía algo nerviosa, tanto que comenzaba a olvidar fingir su voz.
—Ya veo.- sancionó el delegado.
—Oye yo no pretendía, esto ha sido cosa de…
—Llena este test, es sólo para llevar un registro de que el joven Kuchiki existe y asiste a esta escuela.- dijo entregándole algunas hojas mientras le guiñaba levemente el ojo.
—¿?.- Rukia estaba estupefacta ante el comportamiento de su compañero quincey.
—No olvides llenar todo.- mencionó mientras salía de la habitación.- Me pregunto cómo será tu nombre…
—ummm.- musitaba la chica mientras observaba la hoja de inscripción.- ¿Cómo diablos voy a llamarme? Rukio suena muy feo.- soltó haciendo una mueca y soplando a su mechón.
