La voz de Draco me asusto, ¿quién era esta persona? ¿Y dónde estaba mi Draco?
— ¿Draco?
— ¡Quién más crees!, ¿esperas la llamada de alguien?
—Claro que sé que eres tú, pero te he desconocido por completo Draco — conteste ya enojada—me entristece y enfurece al mismo tiempo que me hables de esa manera sin darte un motivo.
—Mira Hermione— por su tono de voz supe que estaba tratando de controlarse y cómo no, estaba presionando su tabique tratando de calmarse— sé que me propase, pero ¿por qué no contestaste el mensaje? —dijo un poco más calmado.
—Se me olvido, pensaba contestarte un poco más tarde después de comprar un café.
— ¿No ibas a ir con Katie?— preguntó, pero pude notar un tono enojado esta vez.
—Si —respondí calmada.
—Entonces por qué…
—Mira Draco, eres mi novio y todo, pero no te debo decir cada detalle de lo que hago, además me encontré a Katie mientras hacía fila.
La línea quedo en silencio por algunos segundos que me parecieron interminables. Katie me hizo señas con las manos indicándome de que ya era nuestro turno para nuestros pedidos.
— ¿Draco, sigues ahí?
—Perdón amor, no debí hablarte de esa manera, es que me preocupe cuando no contestaste el mensaje, pensé que te había pasado algo durante…
—Draco, para. Tengo que dejarte…
— ¡Qué! Hermione estás loca no me dejes y menos por teléfono, yo te amo mucho, amor no me puedes hacer esto… —empezó a hablar puras incoherencias.
—Cariño, cálmate ¿de qué hablas?
—Me vas a dejar.
— ¿Qué? ¡Dios no! No me has dejado terminar, tengo que dejarte porque es mi turno de pedir el café y me tengo que ir a mi clase. —no pude aguantar soltar una risita al final, Draco llegaba a ser un poco paranoico, en algunas situaciones.
—Está bien, te dejo amor—su voz se pudo notar más tranquila.
—Y Draco, necesitamos arreglar este asunto, nos vemos a la salida. —dije antes de colgar.
Después de pedir nuestros cafés Katie y yo caminamos hacia nuestra clase, el día estaba siendo muy frio, tanto que mi nariz estaba roja, así que el café me era de gran ayuda en este momento.
— ¿Las cosas están bien con Draco?— Katie preguntó, dejando de lado mis pensamientos sobre el calor del café.
—Sí, claro, ¿Por qué lo dices?—dije tomando un sorbo de mi café y disfrutando del líquido caliente que se deslizaba por mi garganta.
—Pues parecía que estaban peleando y sus gritos se escuchaban a través del teléfono.
—Oh… eso, no era nada, solo una pelea común de parejas que se solucionan rápidas.
La risa de Katie se escuchó por todo el lugar, mi cara de no saber qué pasaba, hizo que parara abruptamente de reír.
—Hermione, ¿es enserio? No escuchaste lo que dijiste— detuvo sus pasos y me tomo por los hombros, negué con la cabeza— Ya sabes— empezó a hacer movimientos raros con sus manos —tú y él, no tengo que decírtelo con palabras para que entiendas.
Una luz se prendió en mi cabeza e hizo que las risas de Katie y sus señas raras tuvieran sentido.
—Oh…—mis mejillas se tiñeron de rojo y el frio desapareció de mi cuerpo, las risas de Katie volvieron a explotar, llamando la atención de las personas que estaban cerca.
—Oh Hermione eres tan inocente a veces.
—Oh Katie eres tan pervertida a veces — dije imitando su voz, fallando en el intento —yo me refería a hablar, como personas civilizadas.
Seguimos caminado en silencio, pero a veces Katie sacaba sus risitas que me estaban colmando la cabeza.
— ¿Hermione?—dijo seria Katie
— ¿Sí, Kat?
—Tú y Draco ya…—trato de preguntar un tanto incomoda.
— ¿Yo y Draco qué?
—Tú y Draco… tú y Draco….
—Escúpelo Jat.
— ¿Tu y Draco ya tuvieron… relaciones?, por favor no te enojes, si quieres no contestar no me contestes, pero ver como reaccionaste con mi anterior broma… no se me ha dado curiosidad. — dijo arrepentida al final.
Me quede sorprendida y muda de la impresión por la pregunta de Katie, el sexo era un tema que estaba en el fondo del cajón de mis pensamientos privados.
—No, ¿eso es algo malo?— aunque era un tema el cual no me gustaba mucho hablar, Katie era mi mejor amiga, así que sabía que tenía mi plena confianza.
—Por supuesto que no— me abrazo por los hombros — pero bueno, se conocen desde hace dos años, de los cuales uno y medio de noviazgo, tienen una relación tan seria, que parecería que ya… tu sabes—se quedó callada —y además Draco es más grande que tu ¿cierto? —Asentí — bueno pues supongo que él debe de tener ciertas necesidades.
Ya no supe que responder, así que seguimos caminado hacia nuestro salón. La cabeza no dejaba de darme vueltas. Las palabras de Katie resonaban en mi cabeza, era cierto que eras una pareja estable pero yo no me sentía segura con ese tema todavía y se lo había dejado claro a Draco en algunas ocasiones, cuando él quería llevar nuestros arrumacos a otro nivel.
Draco siempre aceptaba mi decisión y no me presionaba.
Estábamos en el departamento de Draco, el cual sus padres le compraron cuando entro en la Universidad.
Algunos días después de la escuela, veníamos a su departamento a ponernos al día y para comer o ver alguna película en su televisión, como era lo que estábamos haciendo en este momento.
Estaba sentada con el pecho de Draco como almohada mientras él me acariciaba el cabello, estaba tan embriagada por su olor que no le estaba poniendo atención a la película.
De repente Draco me tomo delicadamente de la barbilla y me beso, pero ahora de manera diferente un tanto ansiosa, sería una mentirosa si dijera que no estaba disfrutando. Mis manos se situaron en su cuello y lo acerque más a mí. El beso se volvió más demándate tanto que me faltaba el aire, los labios de Draco me dejaron respirar, pero si dirigieron a mi cuello, siguió besando todo la piel que estaba a su alcance.
De repente me vi recostada en el sillón con Draco encima de mí, me volvió a besar, pero ahora sus manos se movían por mi vientre hacia arriba, los besos de Draco eran más demandantes.
Mi alerta de comodidad empezó a sonar, no estaba lista, todavía no.
—Draco —mi voz sonó más como un gemido y le dio a Draco más fuerzas.
—Hermione.
—Draco, no, para— puse mis manos en su pecho y lo empuje pero no se movió nada, pero al parecer pareció que reacciono. Pues sus besos se hicieron más débiles hasta juntar nuestras frentes y que él se retirara de encima de mí.
Draco se sentó en el sillón y yo lo imite, acomodando mi ropa y mí cabello, nuestras respiraciones estaban agitadas. Draco empezó a pasar su mano por su cabello, se miraba frustrado, miraba hacia al televisor, mientras trataba de relajarse.
—Draco lo siento, pero aun no estoy preparada—dije tratando de acercarme a él, pero mis piernas no me respondían.
—No te preocupes pequeña, fue mi culpa—me dio un beso en la frente, se levantó del sillón y se perdió en la pequeña cocina.
Estas situaciones se volvieron a repetir en algunas otras ocasiones, pero cuando Draco notaba que estaba tensa o ya no respondía a sus caricias él se alejaba de mí, me daba un beso en la frente o en la nariz y yo le daba un rato su espacio, para después volver a la normalidad como si nada hubiera pasado.
La clase paso rápida pues estaba metida en mis pensamientos, tome algunos apuntes y cuando estaba quedándome dormida, junto a más de la mitad de mis compañeros sonó el timbre que me otorgaba libertad por hoy.
—Señorita, puedo hablar con usted un momento.
—Hasta mañana Katie, me tengo que ver con Draco recuerdas.
—Claro, paso por tu casa a las 8, para el trabajo en equipo.
—Ok, nos vemos — me despedí de ella con un abrazo y me dirigí al estacionamiento, donde Draco siempre me esperaba para llevarme a casa.
Como siempre Draco estaba ahí antes que yo recargado en su auto plateado, nuestras miradas se conectaron y no pude de despegar la mirada de él, mientras una sonrisa boba se instalaba en el rostro.
No me di cuenta por donde iba, hasta que algo colisiono contra mí, haciendo que perdiera el equilibrio. Mis libros cayeron primero, así que cerré los ojos esperando el impacto en el suelo pero unos brazos me sostuvieron.
— ¿Ey estás bien?, lo siento chica. —levante la mirada y ante a mi había un chico rubio de ojos azules, con una chaqueta de futbol americano.
—Sí, estoy bien.
—De verdad lo siento, me llamo Seamus Finnigan — me ofreció su mano.
—Hermione Granger.
—Me dejarías recompensarte, eres muy linda.
—Yo… — me estaba dando vergüenza con este tipo, era lindo, pero no era mi Draco. Estaba a punto de aclararle que tenía novio cuando, Draco llego a mi lado corriendo, aventándole un puñetazo a la nariz a Seamus Finngan y aventándose hacia él.
— ¡Maldito imbécil, que tal si se hubiera lastimado! ¡Y encima la invitas a salir! ¡Ella es mía, mía! ¡Y si te acercas de nuevo, la tocas, le hablas o respiras cerca de ella, deformare tu cara, tanto que no te reconocerás! —Draco le siguió dando puñetazos entre palabras, los puños de Draco estaban llenos de sangre, al igual que la cara de Seamus, que aunque trataba de protegerse era en vano.
Una aglomeración de gente se empezó a formar alrededor de ellos, al parecer los amigos de Seamus llegaron por que los quisieron separar, pero al igual que Seamus ellos recibieron uno que otro puñetazo por parte de mi novio.
Las cosas se empezaron a calentar, Draco estaba descontrolado, su mirada llena de furia, estaba descontrolado. Me empezó a dar miedo por Seamus y por Draco, que tal si lo mataba, ahí fue cuando reaccione y las palabras pudieron salir de mi boca.
— ¡Draco detente! Lo estas matando —lágrimas de impotencia empezaron a correr por mis mejillas — ¡Basta Draco Malfoy!— grite esta última parte tan alto, que Draco paro y todo el mundo se me quedo viendo.
Draco pareció reaccionar, por que dejo a Seamus en paz, pero aún mantenía sus manos en puño.
— ¡Que es todo este alboroto! ¡Señor Malfoy que hace ahí!— uno de los decanos se acercó al barullo de gente y se quedó en shock con lo que vio— ¡Qué esperen llamen a una ambulancia! ¡Los demás largo, váyanse a sus casas o a sus clases aquí no hay nada más que ver!
Solamente el decano dijo esas palabras y todo el mundo se fue o se quedó cerca para ver que sucedía.
—Hermione yo lo siento, no sé qué paso, yo… —dijo Draco tratando de acercarse a mí, pero a cada paso que cada yo me alejaba otro.
—Señor Malfoy, lo siento pero tendré que detenerlo, estas conductas no se permiten en esta Institución— algunos agentes encargados de la seguridad del campus se acercaron a él y se lo llevaron.
—Señorita Granger ¿me podría contar que sucedió?— me pregunto el decano, a lo cual yo le empecé a relatar todo desde el principio — ¿se siente bien, señorita Granger? Quisiera ir a la enfermería.
—No estoy bien — dije, pero mentí me sentía como en trance. — ya me puedo retirar.
—Por supuesto.
No más pronunciar esas palabras salí corriendo hacia el estacionamiento, por suerte Katie estaba subiendo a su auto y me vio a lo cual me hizo señas, al verme su semblante cambio a uno de preocupación, me lance a sus brazos en los cuales ella me recibió, y empecé a llorar.
— ¿Hermione estas bien?, me estas preocupando —por la voz de Katie me pude dar cuenta que estaba a punto de soltarse a llorar.
—Es Draco — pude pronunciar apenas.
— ¿Le paso algo? —preguntó preocupada.
—Solo llévame a casa Kat.
Muy bien, aquí esta el segundo capitulo de la historia, espero que les guste, a partir de este capitulo empezaran muchos cambios para Draco y Hermione, gracias a las personas que me mandaron reviews y pusieron mi historia en sus favoritos y alertas, me hacen muy feliz.
¿Reviews?
Que tal si pasan por mis otras historias y me dicen que tal.
Nos leemos pronto
Lamento mucho no poder haber actualizado antes, pero aquí está el nuevo capítulo!
Me gusta mucho este fic, espero que a todos también.
Las cosas se van a complicar mucho más con el tiempo, si quieren saber cómo,
5 reviews = actualización INMEDIATA!
Con amor,
Old Brown Shoe :3
