Junto a Ti.
holaminombreesdrama : jajajajajajaxD ok... la cuestión es que las visiones de Yumi tienen un significado y no te puedo decir nada. Y tranquila, esperaré lo que quieras a tu capitulo ;)
Capítulo 5:
Yumi POV:
-¿William?-.
El sujeto al que yo había nombrado por el nombre de William se movió lentamente hacia mí. Iba a paso lento pero aun sí yo retrocedía.
-Yumi, escúchame-su voz rompió el silencio.
-¿Estás loco?-le corté. -¿Cómo osas en venir a mi casa y colarte dentro como un vil ladrón?
William estaba ya muy cerca de mí. Yo había dejado de retroceder al chocarme con la mesa del salón.
-William, quiero una explicación ahora mismo, porque de lo contrario te voy a…-William me agarró de los hombros y me besó en los labios. Yo no correspondí al beso pero tampoco me aparté. No sabía qué hacer.
William me seguía besando como si su vida fuese a costa de eso. Él bajó su mano hasta el final del jersey negro que llevaba con intención de quitármelo. Tanteé con la manos tras de mi sobre la mesa y palpé con esta un jarrón. Lo agarré y lo rompí en su cabeza.
William soltó un gemido y se separó de mí. Yo me puse al lado del sofá con el jarrón en mano.
-¿Por qué has hecho eso Yumi?-William se acariciaba la parte dolida.
-Quiero una explicación William-Dije mientras le apuntaba con el jarrón ya roto.
-¿Es que no lo ves Yumi?-dijo alzando las manos para conseguir más énfasis.- ¡Estoy aquí por ti!
Le miré extraña. Vi como William sonreía por lo que acaba de decir. Al ver que no decía nada, William prosiguió a hablar.
-Yumi, ¿Leíste la carta?-preguntó.
Asentí. Lo que hizo que William riera como un loco.
-¿Entonces qué te pasa?-dijo acercándose a mí.
Yo lo detuve alzando el jarrón hacia él. Retrocedí unos pasos más.
-No me gustas William-dije cortante.- Me da igual lo que me escribas o lo que hagas, no me gustas-.
William borró la sonrisa de su cara. Su mirada quedó clavada en la mía. Vi que en su mirada había angustia, dolor y enfado. Se quedó callado. Ambos nos mirábamos sin decir nada.
-Es por Ulrich ¿verdad?-dijo William por fin.
No dije nada. Le miraba confundida.
-¿¡Es por Ulrich!?-el tono en que lo dijo me dio cierto miedo.
No me lo pensé más tiempo. Le miré con una expresión de enfado y seriedad. Puse recta mi postura y baje el jarrón.
-Sí, es por él-dije tajantemente.
Vi como la expresión de William cambió a un enfado mayor. Se llevó las manos a la cabeza y se tiró un poco de los pelos. Acto seguido golpeó fuertemente la mesa donde yo había sacado el jarrón. Lo miré seria. No sería el más fuerte que yo. Bajo mi sorpresa vi como William comenzaba a reír otra vez.
Me acerqué un poco a él.
-¿William?-le toqué con mi mano el hombro.
Paró de reír y se giró bruscamente hacia mí. Me agarró de los hombros.
-Ulrich no puede darte lo que yo, dime que me quieres-dijo tomando mi barbilla.-Dimelo Yumi, sé que me quieres, ya no puedes ocultármelo más.
-Estás loco-dije apartándome rápidamente de él.
William me agarró del brazo y tiró de mí hacia él. Me volvió a besar pero esta vez reaccioné dándole una bofetada en la cara. William se separó de mí y se fue a la puerta. Se giró para decirme una última frase.
-Te arrepentirás de esto Yumi, desearás no haber hecho lo que ahora acabas de hacer-y se fue dando un fuerte portazo.
William se ha ido. Pero, aun así seguía inquieta. ¿Me arrepentiré de esto? Quien sabe lo que hará William. Es chico perdió la razón y la cordura. Me comenzó a doler la cabeza y, como esta mañana volví a tener esas "visiones" extrañas.
Corría de la mano de…de…no sé quién es. Oí unos disparos más. Esa persona y yo llegamos a un callejón sin salida. Nos dimos la vuelta y apareció un hombre. Ese hombre era alto y fuerte. No tenía pelo y llevaba un tatuaje en la cabeza en forma de salamandra. Tenía un bigote bastante grande acompañado de una barba castaña.
Nos apuntó con la pistola. En ese momento apareció William.
-Ya te lo advertí Yumi-tras esta palabras aquel hombre disparó en mi dirección.
Salí de mi trance otra vez. Estaba en el suelo, me debí caer mientras veía eso. Me levanté despacio.
-¿Y si lo que veo ahora, pasara en el futuro?-me dije a mi misma.
Odd POV:
Ya era 23 de Diciembre en torre de Hierro. Yo me encontraba en el taller de coches atendiendo a una señora.
-Sí, mire vuelva a las 17:15-dije apuntando en una hoja.- A esa hora ya tendremos la luna de su coche arreglada del todo-.
-De acuerdo, ¿Cuánto es?-preguntó afable la muchacha.
-14€-dije severo.-pero con el seguro la sale a 5€-.
La chica, que tendría unos 40 años me sonrió y me extendió el billete azul de 5€ sobre la mesa. Cuando se fue me senté en una silla que había detrás de mí. Ya estaba agotado, parece ser que ese día, todos se habían puesto de acuerdo para romper los coches.
Antes llegó un coche que había sido aplastado por un camión que no pudimos arreglar. El tipo se enfadó cuando le dijimos que su coche era un coche S.S (Sin solución) y se pasó media hora gritando y amenazándonos.
Miré la hora, 13:21. Yo salía de allí a las 18:30. Hoy era mi último día de trabajo allí ese año. Tendría vacaciones hasta el 8 de Enero del año siguiente.
Después de trabajar tendría que ir a comprar regalos y demás. Mañana no solo celebramos la noche buena, si no también celebramos la noticia que Aelita nos comentó el día anterior.
Estaba embarazada de Jeremie. Bien, en otro tiempo me hubiera deprimido. En Kadic estaba enamorado de la peli rosa en secreto. Pero el paso de los años me hizo entender que, si quería la felicidad de Aelita tendría que dejarla con Jeremie, que ella lo amaba. Decidí buscarme una novia para mí. Pero… ¿Quién iba a querer a un tío como yo?
Hablando de parejas, ¿Qué será de Yumi y Ulrich? Ulrich llevaba colado por Yumi desde que tenía 13 años, cuando estudiábamos en Kadic. Todo el mundo lo sabía, sabíamos que Ulrich amaba a Yumi pero parece ser que ella no se dio cuenta jamás. Nos reíamos de aquello.
Ulrich, el niño un año menor que la japonesa, enamorado perdidamente de ella. Por culpa de su orgullo jamás saldrán juntos. Esos dos me desquician.
Luego está William. Yumi nos contó hace poco que, unos días atrás William irrumpió en su casa tratando de besarla, cosa que consiguió. Pero Yumi supo defenderse. Y hablando de William, ¿Dónde estará? Después de aquello no le volvimos a ver el pelo.
-¡Della Robia!-desperté tras notar una sacudida seguida de mi apellido.
-¿Qué pasó?-entre abrí los ojos.
Vi con horror que se trataba de mi jefe. Me levanté de un salto y me arreglé un poco.
-Lo siento, anoche no dormí bien-me excusé.
-¿No me digas?-dijo en un tono sarcástico mezclado de enfado.
-Tienes que ir a echar por mí esta carta al correos-dijo entregándome el sobre.
Suspiré y miré el sobre.
-Pero jefe, correos está lejos-dije mirándole con súplica.
-¿Sabes que te pilla cerca Della Robia?-.
Yo negué con la cabeza.
-¡La oficina del Paro!, asique ¡Muévete!-. Dicho esto salí pitando a la calle. Que malas pulgas tiene.
Iba andando tranquilo camino a correos. Hacía frio y con las prisas que me metió mi jefe dejé el abrigo allí. Mire la hora, 14:10. ¿He estado dormido todo ese tiempo? Cuando llegué a correos, mandé la carta. Salí a la calle silbando una canción de los Subsonics, grupo favorito de Ulrich. Pasé al lado de un restaurante. Mi vista se desvió a la comida, tenía hambre. Seguí mirando aquel restaurante y detuve mi mirada en una de las mesas de allí.
Un hombre de pelo negro y corto con perilla tomaba café al lado de otro tipo que leía el periódico. Un escalofrío recorrió mi espalda. Se trataban de los hombres que quisieron robarme el otro día. Dejé de mirarlos y crucé la carretera deprisa. Cuando llegué al otro lado suspiré tranquilo. No me habían visto. Me dirigí al taller a paso rápido, creo que será mejor alejarme del lugar.
Aelita POV:
Estaba súper emocionada. Mañana era noche buena y para poner mejor las cosas iba a tener un bebé. Me encontraba en la empresa empaquetando junto a Yumi, Jeremie y algunos trabajadores más, las revistas en cajas para mandarlas a los quioscos de todo el país.
Miré a Jeremie. Estaba con la misma alegría que yo o eso manifestaba. El metía las revistas en puñados. Que bruto. Después miré a Yumi. No parecía muy contenta. Eso era normal. Primero William intentó vete a saber que con ella el otro día, después la amenaza con que se arrepentiría y la vuelven esas "visiones" a la mente. Si no conociera a Yumi diría que está loca.
Eran las 12:48 cuando empezamos a empaquetar todo y acabamos a las 15:27. Me fui hacia Yumi.
-Yumi, ¿Comemos?-dije frotándome la tripa. Ahora no solo tenía que comer yo.
Yumi asintió esbozándome una sonrisa. Después se nos acopló Jeremie. Bajamos al restaurante de al lado y nos sentamos en el sitio de siempre. Mientras esperábamos al camarero me acerqué con la silla a Yumi.
-¿Cuándo piensas olvidarte de William, Yumi?-la pregunté captando su atención.
Yumi me miró pensativa.
-No es solo William lo que me preocupa Aelita-dijo mirando al suelo.
-¿Y qué es?-la tomé la barbilla para que me mirara a los ojos.
-Pues…-quedó pensativa unos segundos.-Y si… ¿Y si las "visiones" que tengo son lo que nos depara el futuro Aelita?-.
Mi expresión se tornó a extraña.
-Eso no es verdad Yumi-dije intentado tranquilizar a la japonesa.- Esas "visiones" no tienen ni pies ni cabeza-.
-¿Y cómo te explicas que esas "visiones" aparezcan cuando miro a Ulrich a los ojos o cuando William me amenazó?-dijo con los ojos vidriosos.
-Es estrés. Ya te lo dijo el médico Yumi-dije tocándome la punta de la nariz dándome un aire a sabionda.
Yumi me miró pensativa y un poco triste. A sí que cambié mi expresión a una con picardía y la miré de reojo.
-Y estás estresada porque no le dices a Ulrich lo que sientes-.
Vi con gracia como Yumi enrojecía por mi comentario.
-Co-como pu-puedes pensar e-eso Aelita?-dijo titubeando.
Solo la mire con picardía para decirla:
-Te pillé-.
Ulrich POV:
Aquí estoy yo, en la famosa empresa de mi padre. Mi padre me está hablando de no sé qué de contadores, cosa que no me importa mucho en este momento. Mi mente ya estaba ocupada pensando en cierta japonesa.
-Y si esto ocurre, deberás… ¿Ulrich, me estás haciendo caso?-Oí a mi padre decir mi nombre.
-Perdona, ¿Qué decías?-dije al salir de mis pensamientos.
Mi padre se pasó la mano por los ojos.
-Ulrich, ¿Cómo quieres que te deje a cargo de la empresa si no me haces ni caso?-dijo un tanto alterado.
-Perdona pero estaba pensando en otra cosa-me excusé.
-¡Esa no es excusa!-genial, ya se alteró.
-Ya no volverá a ocurrir, te lo prometo-dije intentando calmarlo.
Me volvió a contar todo el rollo de antes. Intenté esta vez escucharle, de verdad que lo intenté.
-y así se solucionará el tema del pago cuando estemos tan apurados ¿me entendiste?-dijo al acabar de hablar.
-Eh… sí-mentí.
Mi padre se pasó la manga por la frente sudada. Se sentó en la silla y me miró.
-Ulrich, yo ya soy mayor y no puedo quedarme aquí para siempre-carraspeó y continuó su charla.-Cuando me valla tienes que saber afrontar tú solo los problemas.
¿Se preocupa de que tenga que afrontar solo los problemas? Pero si siempre prácticamente he estado solo. Ulrich Stern, hijo primogénito del famoso propietario de una empresa alemana, Walt Stern. Muchos creen que tengo suerte de tener unos padres tan ricos pero, el dinero no trae la felicidad. Mi padre no es ni ha sido muy paternal conmigo y mi relación con él a causa de eso no es muy buena.
Luego está mi madre. Prefiere escuchar a mi padre antes que a mí. Si no fuese por mis amigos, de pequeño hubiese estado prácticamente solo.
-Sí papá, lo sé y no te preocupes me las apañaré sin ti-me levanté y miré el reloj.
El reloj marcaba las 20:05. Me dirigí a la puerta.
-¡Ulrich!-mi padre me llamó.- ¡Que no he acabado!-.
-Ya es muy tarde, seguimos mañana ¿de acuerdo?-cerré la puerta y escuché a mi padre llamarme como unas 100 veces.
Me dirigí hacia fuera y me monté en el coche. Arranqué y me fui a casa. Yo a diferencia de todos ya tenía comprado los regalos a sí que, no me tenía que preocupar por eso a última hora.
Yumi POV:
Aelita me lo sonsacó. Qué horror, en qué momento se lo dije. Era 24 de diciembre en Torre de Hierro. Aelita se ofreció a ayudarme a prepararme para la fiesta, más bien, me obligó a que cediera.
Me llevó a un centro comercial. Dentro de este había muchas tiendas. Aelita me metió en una tienda llamada "pretty women".
Aelita estaba rebuscando ropa como una loca mientras yo estaba sentada en un banco que ponen para los pobres maridos que van a comprar con sus esposas.
¿La razón de por qué cedí a que Aelita me ayudara con el vestuario? Simplemente porque, después confesarla mi amor por el alemán dijo que tenía que estar radiante para que Ulrich se decidiera a declararse. ¿Acepté? No. ¿Me obligó? Evidentemente.
Llevaba como 5 minutos esperando a que Aelita volviera de su alocada búsqueda del "vestido perfecto". Al cabo de un rato la vi aparecer con unos cuantos vestido y, como no, casi todos rosas.
Aelita se posicionó al lado mío. Me tendió un vestido de tirantes largo de color rosa pastel.
-No querrás que me ponga esa horterada ¿verdad?-dijo en cuanto me lo enseñó.
Aelita asintió con la cabeza y me levantó del banco. Después me llevó a rastras a los vestuarios.
-Venga mujer, tan solo pruébatelo-dicho esto me encerró en el vestuario con el vestido.
Tras un rato salí del vestuario. Aelita me vio con el vestido rosa pastel puesto y, por su expresión pude adivinar lo que me iba a decir.
-Eh…creo que mejor dejamos este en su sitio-me metió en el vestuario de nuevo dándome un vestido de mangas largas de color morado oscuro.
Y como la otra vez, Aelita volvió a "disgustarle" el traje haciéndome que retomara la tarea de probarme vestidos sin ton ni son.
Al final Aelita escogió por mí un vestido de color verde oscuro que no me gustaba nada. Luego vi que ella ya se había comprado un traje de color magenta. Un vestido muy mono para ella.
Llegamos a casa de la peli rosa a las 18:54. Saludé a Jeremie el cual se estaba preparando para esta noche. Aelita se pasó toda la tarde arreglándome.
Eran las 20:02 cuando Aelita salió por la puerta, ya preparada con un pintalabios en la mano derecha.
Vi con horror que se dirigía hacia mí.
-No, no y no-dije tapándome la boca.
-Venga mujer, un poquito de brillo no le hace mal a nadie-y se aproximó hacia mí.
Al final cedí al pintalabios. Pero vi como Aelita aproximaba también la sombra de ojos.
-Eso sí que no-dije echándome hacia atrás.
-Es que Yumi, con el pintalabios solo te quedarás muy pobre-dijo mientras untaba el bastoncillo en el maquillaje rosa.
Yo me escondí tras de Jeremie. Este detuvo a su "casi" mujer.
-Aelita, creo que ya está lo bastante guapa-dijo quitándola todo tipo de utensilios para maquillar, de las manos.
Aelita protestó como si se tratara de una niña pequeña. Pero al verme con los pelos enredados se olvidó del maquillaje.
-¡Dios mío!-dijo de repente.- ¡Ven aquí que te peino!
Aelita me hizo un moño dejándome caer dos mechones por los lados. Eso sí me gustó.
Cuando acabamos por fin de prepararnos, los tres salimos en dirección a casa de Ulrich. Allí celebraríamos la noche buena.
Odd POV:
Ya estaba arreglado, me había puesto una camisa de color morada a juego con unos pantalones vaqueros azules. Me giré en dirección al armario de mi habitación. Vi los regalos que había comprado el día anterior, metidos en una bolsa de plástico blanca. La agarré de las asas y me los llevé.
Me metí en mi coche rojo y me puse camino de la casa de mi amigo Stern.
Ulrich POV:
Ya estaba todo listo. No sé de dónde sacaron la idea de hacer la fiesta en mi casa. A si, fue Aelita la que lo dijo. Podría haberle dicho que no, pero me miró con esos ojitos que pone de conejita y no se lo pude negar.
Bien, llevaba preparado un rato y estaba cansado de estar de aquí para ya haciendo cosas.
Sonó el timbre, me levanté del sillón y me dirigí a la puerta. Antes de abrir la puerta supe quién era. Se veía la sombra del sujeto tras el cristal de la puerta.
-Bienvenido a mi dulce morada Odd-dije tras abrir la puerta al rubio.
Odd entró y dejó su abrigo en el perchero.
-¿Y aquí es donde nuestro Stern se esconde?-dijo Odd al entrar al salón.
-Ponte cómodo-dije señalándole el sofá.
Pasados 20 minutos llegaron los demás. Al igual que Odd, se sentaron y les di algo de beber.
Yumi POV:
Ahí estaba yo, sentada en la casa de Ulrich con ese ridículo vestido verde. Ulrich tenía la casa decorada con adornos de navidad, lo que la daba un ambiente navideño. Estábamos todos charlando sobre tonterías como: ¿Qué has hecho hoy?
Yo en realidad solo escuchaba como hablaban. Estaba muy distraída mirando cada gesto de la cara de Ulrich. Esto se empieza a convertir en obsesión, pero no podía apartar la mirada.
Note un codazo en mi estómago. Miré de reojo a mi agresor o más bien dicho agresora. Aelita me miraba con una sonrisa pícara en su cara. Me acerqué a ella.
-Estese quieta Sra. Stons-dije agarrándola del brazo.
-No me pegues y agradéceme que te haya dado, tenías una cara de estúpida…-dijo Aelita a punto de reírse.
Apreté la mano junto con su brazo, cosa que hizo que Aelita se estremeciera e intentara soltarse a base de manotazos y de más.
Cuando consiguió soltarse nos pegamos de broma con las manos. Los demás nos miraron extraños. Ante las miradas expectantes de todos, paramos de hacer el imbécil.
-Ulrich, ¿Qué las diste de beber?-dijo Odd.
-Creo que Coca-Cola- Ulrich se unió a las risas de los chicos.
Sonó una vez más el timbre. Todos nos miramos extraños, bueno todos menos Ulrich el cual se levantó con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Esperas a alguien?-preguntó Jeremie.
-Es una sorpresa para Odd-dijo Ulrich.
Odd arqueó una ceja. Ulrich entreabrió la puerta y cuchicheó con aquel misterioso invitado. Unos segundos después, Ulrich abrió la puerta mostrando al invitado sorpresa.
Odd casi se cae de la silla al ver de quien se trataba.
-¿Sam?-dijo el rubio poniéndose en pie.
Samanta sonrió y se aproximó a nosotros, más bien a Odd. Ambos se dieron un abrazo y un apasionado beso, ¿Se besaron?
Ulrich entró en la sala. Odd se separó de la morena para dirigirse a su amigo.
-Gracias-dijo abrazando al alemán.
-De nada Odd, pero quita que esto parece muy gay-dijo formando un barullo de risas.
Todos nos sentamos y Ulrich la dio otra bebida a la recién llegada. Otra vez comenzaron las conversaciones sin mucho sentido.
Quedé pensativa. Miré a Ulrich. "Vamos Yumi, tienes que decírselo, si no se cansará de esperar y se irá con otra" ¿pero que estoy diciendo? El que se tiene que declarar es él no yo. No, espera, si sigo con este orgullo jamás estaremos juntos. Uno de los dos tiene que ceder y esa voy a ser yo.
-Ulrich, ¿podemos hablar?-dije levantándome.
¿Qué he hecho? Bueno Yumi, ya no hay vuelta atrás. Respiré hondo.
Todos callaron tras mis palabras y miraron a Ulrich. Este se levantó y me condujo a la cocina.
-¿He hecho algo malo?-preguntó.
Ulrich se sentó en una silla que tenía en la cocina. Bueno, en vez de una silla eso parecía un sofá. Era enorme, lo suficiente como para que cupiera yo también.
-Verás, tú…yo…nosotros…-aah, me quedé trabada.
Ulrich me miraba extraño. Mierda, vamos Yumi, cambio de táctica.
Ulrich POV:
¿Qué demonios la pasa a Yumi?, ¿Hice algo mal? Veía extraño como se golpeaba lentamente la cabeza.
-Yumi, ¿estás bien?-dije al ver que chasqueaba los dedos, como si estuviese contando para hacer algo.
Yumi se acercó a mí de una manera que me incomodó un poco. Acercó su cara a la mía y me miró a los ojos.
-Querría saber… ¿Tienes debilidades?-dijo separando su cara de la mía.
-¿Debilidades?-dije extraño.
-Aja-dijo ella.
-¿Y eso?-¿a que venía esa pregunta?, Yumi estaba rarísima.
-Por ejemplo, mi debilidad son los hombres guapos-vi cómo se mordía el labio.
-Aja…eee…Yumi, ¿estás segura de que estas bien?-me empecé a echar hacia atrás.
Al estar sentado, el echarme hacia atrás solo hacía que me quedará más o menos tumbado en el sofá de la cocina. Yumi se aproximó a mí.
-Estoy estupenda, lo que te decía, mi debilidad son los hombres guapos y fuertes-Mierda, llegué al borde del sofá.
Me incorporé y me senté más o menos recto. Yumi optó por ponerse medio sentada y medio tumbada apoyada en el otro borde del sofá.
-A si qué, los hombres fuerte y guapos-dije mirándola extraño.
-A sí es-acto seguidas levantó su pierna y la aproximó a mi cara. NOTA MENTAL: no tengo que dar más Coca-Cola a Yumi.
Tragué saliva y bajé la pierna de Yumi.
-Eee… ¡No! , no tengo-solté un risa nerviosa.
-¿A no?-dijo y acto seguido se sentó sobre mis piernas.
-Yumi… ¿Qué estás…?-el dedo de Yumi sobre mi boca hizo que me callara.
Jeremie POV:
Hemos pasado de hablar cosas normales a ver como Odd intentaba hacer desaparecer unos tenedores. Bien, olvidando lo de Odd. Sam dijo que había vuelto por Odd. Ulrich la llamó y le pidió que se quedara para navidad pero ella dice que se quedará para siempre.
Hacía un rato que Yumi se fue con Ulrich. ¿Qué estarán haciendo esos dos? Bien, sea lo que sea no es de mi incumbencia, mejor no meterme.
Me fijé en los demás. No paraban de mirar la patética actuación de Odd con los tenedores. Suspiré. Me fije en Aelita. Parecía mareada.
-¿Estás bien?-pregunté.
Aelita no me respondió. Respiraba lo más profundo que podía. Después vi que empezaba a moverse.
-Jeremie, creo que voy a…-Aelita dio una arcada.
Rápidamente llevé a la peli rosa al baño. Donde allí vomitó.
Ulrich POV:
Exactamente no sé qué está pasando. Tengo una teoría, Yumi se emborrachó con la Coca-Cola. Solo sé que Yumi puso su dedo en mis labios para que me callara, acto seguido me besó. De seguro, estoy en mi cama soñado. Esto no puede ser real.
Yumi me seguía besando y yo, claramente, correspondí al beso. Un momento…las preguntas que Yumi me ha estado haciendo… ¿Estaba ligando conmigo?
Aelita embarazada, Yumi ligando conmigo, ahora me besa… el mundo se volvió loco.
Noté que Yumi acariciaba mi cara. Pasamos de besarnos con besos normales a besos con lengua. ¿O soy yo o el aire está más caldeado que antes?
Aelita POV:
En estos momentos me encuentro potando en el retrete de mi buen amigo Ulrich. Pero qué asco. Esta es la parte mala de estar embarazada. Noté que ya había acabado de vomitar y me levanté. Me dirigí al lavabo y abrí el grifo. Me lavé como pude. Comprobé que no había toallas a la vista y no me iba a poner a buscarlas por mi cuenta.
-¡Jeremie!-llamé al chico.
Jeremie acudió como un rayo a mi llamada.
-Dime princesa-dijo al abrir la puerta del baño.
-No sé dónde están las toallas-dije.
-Tranquila, se lo preguntaré a Ulrich-.
Jeremie se fue dejándome sola. Salí con la cara mojada al salón, donde se encontraban Sam y Odd hablando.
Al verme aparecer, Odd sonrió y luego se acercó a mí.
-¿Qué te pasó princesa?-.
-Nada, me entraron ganas de vomitar por lo del embarazo-puse mi mano en la tripa.
Odd se agachó y puso su cara en frente de mi tripa.
-Ha mamá no se la hace vomitar, ¿me oyes?- Ok…Odd habla con el feto….
-Odd, ¿Pero qué haces?-la voz de Samanta hizo que se levantara.
-Regañando al niño-dijo riéndose.
-Espera un momento, ¿Cómo sabes que va a ser un chico?-dije mirándole con una ceja arqueada.
-Porque mi sobrino va a ser chico-dijo pasándose un dedo por debajo de la nariz.
Jeremie POV:
Me dirigí hacia la cocina. Tenía que preguntar a Ulrich acerca de las toallas para Aelita. Cuando llegué abrí la puerta.
-Ulrich, perdón pero ¿Dónde están las…?-enmudecí al instante.
Continuara…
