Junto a ti:

*HeiMao.3: Gracias por el Review, y si ves que tengo faltas de ortografía, DÍMELO! es la mejor solución para que deje de hacerlas ;) gracias! Y esa falta que me dijiste, es de escribir rápido xD cuando lo leí casi me pego un puñetazo jajajajajaxD

*Minny: Tranqui xD no dejaré esta historia al azar. No pararé hasta que la acabe. Besos y gracias :)


NOTA****************************************************************************************************************************************************************************************************************************siento el retraso (lol, como sonó eso xD) me lié viendo una serie y se me olvidó continuar xD JAMAS DEJARE DE ESCRIBIR! Adios y que os guste el cap ****************************************************************************************************************************************************

Capítulo 8:

William POV:

Me encontraba sentado sobre una silla, apoyado en la mesa. Eran las 18:23, día 31 de Diciembre. Hacía tiempo que no contemplaba en mí, dicha alguna. Estaba angustiado. ¿Sería capaz de matarla? Hace unos días hubiese jurado que sí, pero ahora… ¿Cómo destruir algo tan…perfecto…? El rencor me cegó. Recordé como sonreía cuando estaba con Stern, ella le amaba.

Aunque casi haya perdido el valor para dañarla, no renunciaría a lo que me pertenece. A ella. La obligaría. Sería mía.

Dejé mis pensamientos a un lado al escuchar la puerta. Me dirigía hacia esta. Miré por la mirilla y vi a los dos matones que había contratado.

-Buenas tardes -dijeron cuando entraron.

-¿Y bien?-cerré la puerta y me adentré al salón.

-Celebraran la noche vieja en casa de los Belpois-dijo el calvo.

-Bien, a las 22:00 asaltaremos-les serví un vaso de ron.

Samanta POV:

Aelita, Yumi y yo estamos en L'Hermitage (casa de los futuros Belpois). Estábamos cocinando el "festín" para esta noche. Los chicos estaban arreglando la casa. Accedimos a ayudarlos por el embarazo de la peli rosa. Yumi estaba cocinando el cordero, mientras Aelita y yo hacíamos los entrantes.

-¿Crees que a Odd le gustará?-preguntó la japonesa enseñando el cordero todavía crudo.

-Bueno, si se lo enseñas así, no creo-dijo Aelita tras ver la carne.

-¿Qué dices? Estoy segura que así también se lo come-solté una carcajada. Mi novio era un tragón.

Me había hecho muy amiga de la asiática y la europea. Lo cual agradezco. No tenía otras amistades aparte.

-¡Hey!-Aelita llamó nuestra atención.-Llamé a Sisi para que viniese aquí-.

-¿Ah?-balbuceé, ¿Quién será Sisi?

-¿En serio la llamaste?, ¿Por qué?-la japonesa parecía saber de lo que hablaba la peli rosa.

-Porque me enteré que este año estará solita y me dio pena- Aelita empezó a cortar el fiambre.

Carraspeé un poco intentando llamar su atención. Al ver que no me escucharon, volví a carraspear más fuerte. Esta vez sí me escucharon.

-Perdonar pero… ¿Qué es "Sisi"?, ¿Un perro?-lo que dije las produjo risa.

-No, es Elisabeth, la hija del director de la academia a la que íbamos-dijo la peli rosa tras dejar de reírse.

Yo asentí. ¿Quién se pone nombre de mascota como apodo?

Seguimos con nuestro trabajo. Ya se podía notar el olor del cordero haciéndose lentamente en el horno. Oímos como la puerta de la cocina se abría. Nos giramos y vimos a Odd, que venía olfateando el aire.

-¿Qué es lo que huele tan rico?-Odd caminaba como si estuviese hipnotizado.

-Odd, ¡fuera de aquí!-La japonesa agarró las bandejas de entrantes.

Odd intentaba, en vano, coger algún alimento mientras Aelita y yo le echábamos con las escobas. Al final se fue dejando la comida tranquila. Miré el reloj y vi la hora.

-¡Son las 19:08 y ya quiere cenar!-dije alzando la voz para que me escuchara.

-Tragaldabas…-Yumi echó un vistazo al cordero.

Jeremie POV:

Ulrich y yo estábamos colocando el árbol de navidad cuando vimos salir a Odd de la cocina.

-¿Conseguiste algo?-dije mientras colocaba las ramas del abeto falso.

-Solo cinco escobazos-dijo Odd mientras se frotaba la parte dolida con las manos.

-¿No te puedes esperar hasta la cena?-dijo Ulrich cuando terminamos de acomodar el árbol.

-No-Odd tomó la caja de adornos y comenzó a ponerlos en el árbol.

Cuando acabamos, nos sentamos en el sofá. Estuvimos viendo la TV mientras comentábamos sobre lo que veíamos. Al rato salieron las chicas.

-Buen, ya está-Sam se sentó al lado de Odd.

-¿Puedo tomar algo?-Odd miraba con súplica a su novia.

-No Odd, y como vuelvas a pedirlo no cenas-negó la morena.

El resto de la tarde pasó rápidamente. Estuvimos viendo las películas que aparecían navideñas en esa época mientras picábamos algunas patatas fritas y algún refresco. Cuando el reloj dio las 21:30, Odd, Samanta y Ulrich bajaron a comprar un postre que se le antojó al australiano. Aelita, Yumi y yo nos quedamos en casa poniendo la mesa.

-¡Que rico va a estar todo!-Aelita puso el ultimo plato en la mesa.

-Y que lo digas, todo huele de maravilla-La di un beso en la mejilla.

-¿Y qué postre quería Odd?-preguntó la japonesa.

-Creo que quería una tarta que lleva chocolate, nata y helado-dijo pensativa la peli rosa.

-¿Helado?, ¿con el frío que hace?-pregunté extrañado. Odd consigue muchas veces,
sorprenderme.

Yumi POV:

Corrí las cortinas y me asomé por la ventana. Pude contemplar un hermoso manto de nieve que cubría toda la ciudad de Torre de Hierro. Hacía rato que había parado de nevar, pero aun así, seguía haciendo frío. Mi respiración se reflejaba en forma de vaho en el cristal, impidiéndome la vista hacia fuera. Por lo que opté por dejar de contemplar el paisaje.

-Sí, hace frio-dije respondiendo a Jeremie, el cual se sorprendió por la tardanza de la respuesta.

Los tres nos sentamos en el sofá, al lado de la chimenea. En esta, ardían más cosas aparte de leña. Se podía apreciar que, en el fuego, también ardían páginas de periódicos o revistas. Mientras Jeremie y Aelita charlaban, agarré mi bolso y saqué de él mi cartera. Lo abrí y busqué una fotografía. Cuando la hallé, la saqué de esta y la contemplé.

En ella salíamos William y yo. Era de hace un año. Ambos salíamos riendo. Éramos amigos, los mejores amigos. Volví a recordar aquella noche, en la que William dejó de ser definitivamente mi amigo. Apreté el puño. ¿Por qué tuvo que estropear una amistad buena?
Eché un último vistazo a la fotografía. Después la arrojé a la llamarada. Vi como lentamente era consumida y tragada por el fuego, reduciéndose a cenizas. Un estruendoso ruido me trajo de vuelta la realidad.

-¿Qué fue eso?-dije tras escuchar aquel golpe.

El ruido se asemejaba a una ventana rompiéndose, esparciendo los cristales por el suelo. Jeremie se levantó.

-Será una pelota, voy a ver-dijo saliendo a la cocina.

Jeremie POV:

La cocina estaba cerrada, pero se podía ver el reflejo de las farolas en los cristales rotos y esparcidos por el suelo. Abrí la puerta, no había nadie ni nada.

Busqué con la mirada alguna piedra o pelota en vano. Me giré, dando la espalada a la ventana.

-¿Qué narices ha pasado?-contemplaba el mar de cristales que había bajo mis pies.

De pronto, observé unas sombras detrás de mí. Mi cuerpo se paralizó de miedo. No sabía si irme corriendo o quedarme allí y ser un hombre. Respiré hondo y me giré lentamente. Vi a dos hombres, pero antes de que pudiera decir algo, me golpearon en la cabeza. Perdí el conocimiento.

Yumi POV:

Jeremie se fue a ver qué fue lo que rompió la ventana. Aelita estaba algo aterrada, y mentiría si dijera que yo no lo estaba.

Hacía cinco minutos que Jeremie se marchó y no aparecía.

-¡Jeremie!-Aelita llamó con insistencia al rubio.

Oímos unos pasos acercándose al salón. Se escuchaban mucho a la vez, por lo que no puede ser de una persona. Ambas nos pusimos en pie y retrocedimos.

-Jeremie, ¿eres tú?-Aelita seguí con la esperanza de ver a su prometido.

En el umbral de la puerta aparecieron dos hombres. Uno era delgado y con el pelo negro y el otro era grandullón, sin pelo pero con un tatuaje de lagarto en la calva. Yo me estremecí. Era el hombre con el que, apenas unas semanas, había visto en esas "extrañas visiones". Aelita me agarró de la mano.

-¿Quiénes sois?-me temblaba la voz.

Ninguno respondió.

-¿Dónde está Jeremie?-Aelita parecía más firme que yo.

Sin decir nada, los hombres se aproximaron hacia nosotras. Aelita se resguardó detrás de mí. Cuando el más delgado estuvo en frente mía, lo bastante cerca, le acerté bajo su asombro un puñetazo en la cara. El hombre retrocedió empujando a su compañero. Aelita y yo aprovechamos para salir de la sala.

Ambas salimos se la casa a toda velocidad. Vimos con horror que los hombres nos seguían y aceleramos el ritmo. Seguimos corriendo, doblando en cada esquina para intentar, en vano, despistarles. Llegamos hasta un callejón sin salida.

-Mierda-gruñí aterrada.

Aelita se giró y vio un hueco entre dos muros que conducía hacia fuera del callejón.
-¡Por aquí!-Aelita me agarró del brazo y me metió en el hueco.-Corre y no pares-.
-¿Qué vas a hacer?-miré a la peli rosa dubitativa.

Aelita volvió sobre nuestros pasos y salió del callejón. Ya lo entiendo, pretendía distraerlos.
Vi como Aelita corría seguida del delgado, pero… ¿Y el otro?

Me empecé a dirigir hacia fuera del hueco. Vi como el hombre calvo entró en el callejón. Respiré hondo y seguí echándome hacia atrás, intentado hacer el menor ruido posible.
Mi pie choco contra un trozo de ladrillo. El ruido llamó la atención del hombre. Se giró y me vio.

Ulrich POV:

Estábamos casi en la casa de Jeremie y Aelita. Odd se compró esa tarta que tanto ansiaba, lo cual me pareció obsesivo.

-¿Y tanto rollo para esa tarta?-dijo Sam mientras se agarraba del brazo de su novio.

-Será pequeña, pero es una delicia-dijo Odd mientras frotaba su cara en el paquete.

Seguimos caminando sobre el manto de nieve. Tardamos poco en ver la casa de la peli rosa y el rubio. Resoplé, hacía frío. Lo único que me apetecía era entrar y sentarme al lado del fuego. Nos situamos en frente de la puerta.

Odd se dispuso a llamar al timbre, cuando la mano de Sam le detuvo.

-Espera-Sam quedó en silencio unos segundos. Alzó la mano y señalo la puerta.-Está abierta-.

Odd y yo intercambiamos miradas. ¿Se les habrá olvidado cerrar? ¿Han salido? Odd posó sus manos en la puerta y la empujó con suavidad. Esta se deslizó hacia la pared seguida de un leve chirrido. Las luces estaban encendidas y se escuchaba el sonido de la TV.

-¿¡Chicos!?-Samanta fue la primera en abrir la boca.- ¡Ya hemos llegado!-

Nada. No nos respondieron. Los tres nos miramos confundidos.

-¿Chicos?-Sam lanzó una última pregunta antes de encaminarse hacia el salón.
Tras cerrar la puerta, Odd y yo seguimos a la morena. Íbamos a paso lento. Por fin llegamos al umbral de la puerta del salón.

-¿Aelita?-Sam se adentró a la sala.

No había nadie. Era extraño, la TV estaba encendida y las luces igual. Me dirigí hacia la cocina seguido de Odd y Sam.

-Tal vez, estén allí-dije mirando a Odd.

-Seguro que es una broma-dijo el rubio arrascándose la nuca.

Antes de llegar al umbral, vi trocitos de cristal asomados. Me sobresalte un poco. Aceleré el paso y me adentré en la cocina.

-¡Jeremie!- Me agaché velozmente y agarré al francés.

Odd y Sam entraron después que yo y se quedaron atónitos. Sam se llevó las manos a la boca mientras sollozaba asustada y Odd se apresuró en ayudarme con Jeremie.

Llevamos al francés al salón y lo tumbamos en el sofá. Tenía un golpe en la frente, lo cual me hace pensar que le golpearon. Odd agarró los hombros de Jeremie y lo comenzó a zarandear.

-Jeremie, despierta-.

Jeremie movió los parpados. Después entre abrió los ojos y nos miró a todos confundido.
-¿Qué ha pasado?-dijo incorporándose.

-Eso quisiéramos saber-dije quitando a Odd de al lado de Jeremie.

Jeremie se frotó la frente, por donde tenía el moratón. Dudó unos instantes pero después abrió los ojos sobresaltado.

-¡Aelita, Yumi!- Jeremie llamó a las chicas.

No hubo respuesta. Jeremie se levantó y las buscó por toda la casa. No halló nada.
-¿Pero qué pasa?- Odd frenó la búsqueda inútil del francés.

-Dos hombres entraron en la cocina y me golpearon-Jeremie se giró y agarró a Sam de los hombros, empezando a zarandearla.- ¿¡Las habéis visto!?-

-¡Tranquilízate Jeremie!-Odd y yo lo agarramos.

De pronto, una musiquita nos llamó la atención a todos. Provenía del pantalón izquierdo del francés. Jeremie metió la mano en el bolsillo y tanteó por dentro. Sacó de él un móvil, el cual estaba reproduciendo una melodía. El francés descolgó la llamada y se acercó el móvil a la oreja.

-¿Si?-dijo algo confundido.

-…-

-¡Aelita!-el grito del rubio nos sobresaltó a todos. -¿Dónde estáis?-

-…-

-Vale, ya vamos para allá-apagó el móvil y se lo guardo en el bolsillo.

-¿Y bien?-preguntó Odd.

-Aelita me llamó desde una cabina telefónica que hay al lado del "presto Burguer" y dice que esos dos hombres las persiguieron, pero ella logró despistarlo-dijo aproximándose hacia la puerta.

Los brazos de Odd detuvieron a Jeremie.

-No, quédate aquí-dijo sentando al francés en el sofá.- No están en muy buenas condiciones todavía, Sam se quedará contigo-.

Jeremie quiso hablar, pero Odd le interrumpió.

-No obstante, Ulrich y yo iremos a por ella-finalizó su frase con un ademán de despedida.

-¿Y Yumi?-Mis palabras detuvieron al australiano, quien ya estaba casi en la puerta.

-Aelita me dijo que se separaron en un callejón que hay cerca de la parada de autobús-contestó Jeremie.

-Llámala al móvil-dijo la morena.

Saqué el móvil del bolsillo de la chaqueta y marqué el número de Yumi. Tras marcar el número, una musiquita resonó por todo el salón. Desvié mi mirada hacia la mesa de cristal que había en frente de la chimenea y vi el móvil de la japonesa vibrando, acompañado de una canción.

-Genial-dijo Odd con ironía.

-No importa, vamos a buscarlas-dije guardando el móvil en la chaqueta.

Odd me siguió y nos dirigimos hacia la parada de autobús. Cuando llegamos, nos metimos en el callejón. No había nadie.

-¿Y ahora qué?-Odd se apoyó en la pared.

-Ve a por Aelita, yo busco a Yumi-dije tajante.

Odd me asintió con la cabeza y se marchó de allí corriendo. Me dirigí andando hacia la salida del callejón andando. Iba mirando el suelo.

-¿Dónde estás?-pensé.

Me paré en seco. En el suelo había huellas borrosas marcadas en la nieve. Decidí seguir a huellas. Volví al callejón y vi que en unas cuantas huellas, había marcado una flor borrosa.

-Esos son las suelas de Aelita-dije en voz alta.

Miré dubitativo donde terminaban las otras huellas. De seguro, esas eran de Yumi pero… ¿Y las otras?

La huella de la suela se veía que era más grande que las de Yumi y Aelita. Seguí contemplándolas. Las que tenía una flor difuminada en la parte trasera salían hacia fuera del callejón, pero las que parecían que eran de Yumi y las otras se adentraban en la pared.

-¿Cómo puede ser?-me arrasqué la nuca dubitativo.

Vi entonces un hueco entre los dos edificios. Me adentré lentamente y vi la continuación de huellas.

-Yumi-susurré antes de Salir corriendo.

Aelita POV:

Estaba sentada al lado de la cabina telefónica que se encontraba al lado del "Presto Burguer". Mis piernas tiritaban de frío y miedo. Yumi se quedó escondida en el hueco del callejón, espero que no la pase nada. Suspiré, pude contemplar como el vaho de mi aliento desaparecía en el aire.

Miré a mí alrededor. No vi a nadie. Antes pude dejar atrás a aquel hombre que me perseguía, solo Dios sabe dónde estará ahora. Pero, ahora que lo pienso, ¿A que vinieron exactamente? No robaron nada, nos persiguieron. Esto me da mala espina.

Escuché unos pasos tras de mí. Mi corazón se agitó. ¿Serán ellos? Apreté los parpados y corté mi respiración.

-¿Aelita?-escuché la voz de Odd nombrándome.

Solté todo el aire acumulado y abrí los ojos. Era Odd, que alivio. Me levanté y me quité la nieve de la falda. Me aproximé al muchacho y lo abracé.

-Odd, estaba asustada-dije comenzando un sollozo.

-Tranquila, ya estoy aquí-dijo acariciándome el pelo.

Odd y yo nos comenzamos a marchar. Yo me apegaba a él fuertemente. En mi vida estuve más asustada.

Yumi POV:

Mi respiración era agitada. Las piernas las tenía casi dormidas y ya no podía más. Pese al agotamiento que sufría, seguí corriendo. El hombre que me perseguía no estaba lejos. Paré un momento y empecé a mirar a mí alrededor. Al principio no pude adivinar donde me encontraba, pero al final vi el edificio que se escondía tras otros.

Sin pensarlo, corrí hacia aquel edificio seguida del matón clavo. Abrí la puerta y me metí dentro. Bloqueé la puerta con una silla y me dirigí hacia las escaleras.

Cuando ya iba por el cuarto piso, escuche como el hombre golpeaba sin descanso la puerta, haciendo así que esta cediera.

Miré a mí alrededor y vi la sala de informática abierta. Me adentré en ella y me escondí de bajo de la mesa.

No puedo creerlo, había llegado corriendo al edificio donde trabajaba.

Intenté calmar mi respiración. Toqué mis manos, las cuales no sentía a causa del frío. Ya estaría más o menos calmada cuando escuché la puerta abrirse.

Contraje mi respiración. Vi unas botas negras manchadas de nieve y tierra acercándose hacia mi posición. Cerré los ojos. Noté una gota de sudor resbalar en mi frente.

Sentí como una mano agarraba mi brazo y me conducía al exterior.

Aquel hombre me soltó unos metros delante de él. Me apuntó con el arma. Comencé a sentir el latido de mi corazón acelerándose seguido de temblores en mi cuerpo.

Cerré los ojos fuertemente esperando a recibir la bala. No me disparaba, ¿a qué espera?
-Acompáñame-pude oír de él.

No me moví. Desde luego no tenía intención de marchar con él.

El calvo me apuntó más amenazante con la pistola. Pero, aun así, no me moví. Vi cómo se acercaba a mí y yo cerré los ojos asustada. ¿Qué más podría hacer?

De pronto escuché algo cayendo en frente mía. Abrí los ojos lentamente y vi al calvo en el suelo. Alcé la vista y vi a Ulrich.

-¿Estas bien?-dijo aproximándose a mí.

Yo asentí. Ulrich me agarró del brazo y tiró de mí. Ambos salimos corriendo de allí. Antes de cruzar la puerta vi al calvo moverse.

Odd POV:

Casi estábamos en casa, Aelita iba adormilada a mi lado. Hacía bastante frio y note que Aelita parecía un carámbano de hielo. Estaba ya bastante tranquila.

Pasamos debajo de una farola y noté una sombra con aspecto de humano al frente nuestro.
-No creería que te escaparías de mí tan fácilmente, ¿eh?-Aelita abrió los ojos rápidamente tras escuchar la voz.

-Odd, es él-dijo la peli rosa tartamudeando.

-¿quién?-pregunté con duda.

-Él-dijo señalando al individuo.

El hombre se dejó ver por la luz de la farola. Desvelando así su rostro y su pelaje negro.
Me puse delante de la chica en modo de defensa.

-Tranquilos, no me interesáis en absoluto-dijo el peli negro.

-¿Qué quieres?-dije en tono amenazante.

El muchacho se dirigió más hacia Aelita.

-¿Dónde está la nipona?-preguntó tajantemente.

-No…lo sé, no lo sé-Aelita se esforzaba en no tartamudear.

Continuara…

Soy mala, ¿a qué si? xD lo dejo aquí para dar más emoción. Hasta la próxima.