Holiwis aquí esta loca autora reportándose! Y con nuevo cap yeiii

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del gran Kishimoto-sama


Luego de unas semanas desde aquél encuentro las clases y los trabajos habían empezado, Naruto por su parte había hablado ya varias veces con la ojiperla, y se notaba el cambio que esta había tenido, hablaba con más fluidez que de niña y era menos tímida, pero igual se divertía poniéndola nerviosa ya sea haciendo bromas de doble sentido o acercándosele demasiado, viendo como de una, el color blanco de su piel se volvía tan rojo como un tomate, ocasionando que el rubio riera de lo tierna que se veía la ojiperla,pero últimamente no había podido hablar mucho con ella pues estaba ocupada por los exámenes, pero ya era un nuevo día de la época de noviembre, en la que la nieve invadía las calles y la venta de chaquetas aumentaba, el Uzumaki por su parte se encontraba en la clase de matemáticas con el profesor Kakashi, quien por primera vez en su vida había llegado temprano ¡Y en época de nieve!

– ¿Kakashi-sensei esta vez no se cruzó una señora en su camino?–preguntó burlón el rubio haciendo que la clase rompiera en risas, para luego ser callada por el profesor.

– ¿Con qué se la da de gracioso Uzumaki?–dijo el profesor haciendo que el rubio parara de reír–Ya lo veré al finalizar el año–agregó el profesor haciendo que la clase riera.

– ¡Pasaré su materia ya lo verá!–gritó el rubio.

–Muy bien clase, quería decirles que la próxima semana habrá un examen de lo que vamos a ver hoy–dijo el profesor viendo como sus alumnos se quejaban–Este tema lo vimos el año pasado así que deben de saberlo, sin embargo les recordaré como era–terminó de decir para luego empezar con la clase hasta que sonó el timbre del receso.

El rubio por su parte salió del salón como un zombi, caminando lento y con la cara sin ninguna expresión... ¡¿Qué diablos era eso?! Y lo más importante... ¿Cuándo lo habían visto?

–Hey dobe, te ves mal–dijo el azabache viendo la cara de su amigo.

– ¡No entendí nada!–dijo desesperado– ¿Cómo voy a pasar matemática sin no entendí ni jota?

–Búscate a un tutor–respondió el azabache con simpleza, para luego voltear a ver al Uzumaki para notar como este lo miraba con ojos de perrito–Ni lo pienses.

– ¡Oh vamos teme eres mi mejor amigo!–gritó el rubio viendo como el azabache ponía una cara de incredulidad–Y el mejor en matemática.

–Te he dicho que no, te distraes por todo y nunca escuchas–regañó el Uchiha.

–Es que tú no me tienes paciencia–dijo el rubio viendo como el azabache solo bufaba y caminaba–Oh vamos Sasuke.

–No–respondió el azabache, parando de repente haciendo que el rubio que estaba caminando detrás de él se tropezará y cayera al suelo.

– ¡Hey!–se quejó sobándose la cabeza.

–Creo que ya sé quién puede ser tu tutor–dijo haciendo que el rubio se levantara de repente–Bueno, tutora.

– ¿En serio, quién?–preguntó el rubio mirando hacia todas partes hasta dar con una cabellera negra con reflejos azules, ¿Cómo no se le ocurrió?– ¡Hey Hinata-chan espera!

– ¿Eh?–dijo confundida una joven viendo como el rubio venía corriendo hacia ella– ¡Naruto-kun cuidado con el esca-...–pero fue muy tarde y de un momento a otro la ojiperla se encontraba tirada en el suelo cubierto de nieve con el rubio encima en una posición un tanto provocadora.

–Hinata que bueno que estás aquí–dijo el rubio tratando de recuperar el aire sin pensar en la posición en la que se encontraba–Necesito que por favor me ayudes con matemáticas... ¿Podrías?

–C-Con gusto Naruto-kun–dijo la ojiperla nerviosa y con las mejillas sonrojadas–P-Pero p-podrías...

–¿Eh?–dijo para luego notar a lo que se refería la ojiperla, mirándola con picardía–¿Por qué, acaso esto te distrae?–dijo acercándose más al rostro de la ojiperla viendo como este se tornaba rojo cual tomate, haciendo que el rubio estallara de risas–Está bien, te ayudo–dijo levantándose y ayudando a la ojiperla.

–G-Gracias–dijo la ojiperla sonrojada sin voltearlo a ver.

–Gracias a ti por aceptar–dijo sonriente el rubio– ¿Nos vemos el domingo?–preguntó obteniendo un leve asentimiento por parte de la joven– ¿En tu casa o en la mía?

La Hyuga se puso tensa su casa no era muy buena opción que digamos por su padre y estar en la casa del rubio tampoco, de solo pensarlo su cara se volvía roja–E-En la biblioteca me parece mejor.

–Oye tranquila no es que te fuera a violar en mi casa–dijo en broma viendo como la ojiperla se volvía roja–Bueno a menos que tú lo quieras–dijo esta vez acercándosele con una sonrisa zorruna para luego reírse de la reacción de la ojiperla.

– ¡N-Naruto-kun!–gritó apenada y molesta.

–Bien, lo lamento–dijo quitándose unas lagrimitas de los ojos por reírse tanto–La biblioteca no abre los fin de semana–dijo el rubio– ¿Por qué no voy mejor a tu casa?–preguntó.

La Hyuga dudó un poco pero al final asintió.

– ¡Eres la mejor Hinata-chan!–dijo atreviéndose a darle un beso en la mejilla a la ya sonrojada ojiperla para luego irse a su salón debido a que había sonado el timbre.

–N-Naruto-kun–susurro la ojiperla una vez que el rubio se había ido tocándose la mejilla y sonreír dulcemente.


Ya había llegado el fin de semana y el rubio se encontraban en frente de la puerta de la casa de la ojiperla vestido con un jean oscuro, una camisa de cuadros negra manga larga con una franelilla negra debajo y unas converse negras; estaba muriéndose del frío, pero no tenía dinero para comprar un abrigo, en fin tocó el timbre y espero unos segundos para luego ser recibido por una chica de once años con mirada curiosa.

– ¿Quién eres? –pregunto la niña que vestía un jean, con una camisa negra, lo cual sorprendió al rubio, pues había mucho frío.

–Soy Naruto, has crecido mucho Hanabi-chan, la última vez que te vi tenías como cuatro años–dijo sonriéndole a la niña.

– ¡Claro tú eres el que dijo que mi onee-san era tu esposa! –dijo haciendo que el rubio se sonrojara, y se rascara la nuca nervioso.

El Uzumaki rio nervioso–Vaya memoria.

–Si, a mi onee-san la trajeron desmayada–regañó la niña recordando aquél día, ella estaba en la casa cuando vio cómo su primo traía a su hermana en brazos para luego contarle lo sucedido– ¿Y qué me cuentas, cuñado?

El rubio alzó una ceja, en serio que las hermanas Hyuga solo se parecían en los ojos, está chica era más extrovertida que la dulce Hinata.

– ¡H-Hanabi-chan! –dijo la ojiperla mayor regañando a su hermanita por el atrevimiento esta estaba vestida con un jean claro, una blusa blanca manga corta, el rubio no podía creerlo ¿Acaso esas chicas no tenían frío?

–Oh vamos onee-san si tú me dijiste que el Uzumaki te…–trato de decir la joven siendo interrumpida por las manos de su hermana quien sonreía nerviosamente mientras le tapaba la boca a su hermanita.

–P-Pasa Naruto-kun–dijo la chica nerviosa mientras su hermana se escapaba de sus manos y entraba a la casa.

–Gracias–dijo el rubio sonriendo, y una vez que entró entendió la razón de la vestimenta de la Hyuga.

Tenían calefacción.

Una vez que paso se quedó admirando la inmensidad de espacio que había en esa casa, todo estaba decorado muy elegante y al llegar a la sala se apreciaba un gran cuadro donde se encontraban el líder de la familia Hyuga con su porte que lo caracterizaba pero en vez de una mirada fría , tenía una serena y en su rostro una sonrisa mientras cargaba en sus hombro a una pequeña niña, quien tenía una sonrisa genuina y una mirada dulce; el rubio sonrió, esa cara, esa sonrisa y esa mirada las reconocía de una, era la pequeña Hinata.

Al mirar un poco a la derecha se percató de una mujer idéntica a Hinata pero más grande y con una bebé en brazos, que de seguro era Hanabi, el rubio miró el panorama completo era una hermosa foto familiar, pero el tiempo pasa y las cosas cambian, Hanabi ya no era esa bebé en la foto pues ya era una adolescente, el señor Hiashi ya no tenía aquella sonrisa y mirada serena , por lo que recordaba era muy frío y serio; Hinata tampoco era una niña, y nunca la había visto llevar en su rostro una sonrisa tan genuina como la que tenía en aquella foto…pero el cambio drástico que veía era la ausencia de a señora Hitomi, sabía que el señor Hiashi estaba trabajando pero recordaba que la madre de Hinata era ama de casa.

De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz–Oka-san murió cuando tenía diez años, era una rara enfermedad y los médicos nunca encontraron la cura.

El rubio dio un brinco, no la había visto llegar, se entristeció ante el comentario de la ojiperla–Lo siento.

–No importa, mejor empecemos–dijo la ojiperla volteando a ver al Uzumaki con una sonrisa.

Y así ambos empezaron a estudiar matemáticas, como en los viejos tiempos el rubio se seguía haciendo la misma pregunta ¡¿Quién demonios estría tan aburrido para crear las matemáticas?!...pero ojala y su problema fuera con las multiplicaciones, pero no ahora estaban viendo racionalización, y no recordaba nada del año pasado; era como si su cerebro borrara todo rastro de estudio apenas sonaba el timbre del último día.

–Voy a repetir, ya lo vi todo–dijo el rubio desesperado luego de una hora de estudio.

–Es fácil Naruto-kun, solo tienes que verlo de otro modo–dijo la ojiperla con serenidad.

–Tú lo dices porque eres la mejor de la clase al igual que el teme–dijo el rubio con un puchero.

–Pero hubo un momento en el que yo no sabía esto–dijo la ojiperla dándole ánimos, tomó aire para poder hablar claro–En este ejercicio debes racionalizar dos sobre raíz de tres ¿Lo ves? –dijo viendo como el rubio asentía–Eso significa que debemos eliminar la raíz de abajo.

– ¿Y por qué la tenemos que eliminar? –preguntó el rubio interrumpiendo a la ojiperla–A mí me parece que se ve bonita allí.

–Porque una raíz no puede quedar abajo–explicó la Hyuga–Así que multiplicamos tanto el numerador como el denominador por la raíz de abajo que es raíz de tres–dijo viendo como el rubio asentía–Dos por raíz de tres es…

– ¿Dos raíz de tres? –dijo con duda el rubio, más o menos estaba entendiendo.

–Exacto–dijo–Y si multiplicas la raíz de tres por ella misma…

–Queda raíz de tres elevado a la dos–dijo el rubio viendo como la ojiperla le indicará que continuara–Y como queda elevado a la dos se saca de la raíz y al final queda…–paró para anotar lo que había dicho y hacer el cálculo en una hoja de cuaderno–Dos raíz de tres sobre tres–dijo viendo la respuesta del libro.

–Correcto–dijo la ojiperla con una sonrisa antes de que el rubio se abalanzara sobre ella para abrazarla.

– ¡Muchas gracias Hinata-chan eres la mejor! –dijo casi asfixiando a la pobre ojiperla.

–N-Naruto-kun n-no r-respiro–trató de decir la Hyuga.

–Lo siento–dijo el rubio separándose y riendo nervioso para luego ver como la ojiperla lo miraba con las mejillas sonrojadas, se quedaron así por unos segundos antes de ser interrumpidos por la llegada de una presencia.

–Así que a esto le llamas estudiar–dijo el recién llegado, quien era nada más y nada menos que el señor Hiashi Hyuga–Que se podría esperar de alguien que no sabe cómo llevar el apellido Hyuga.

La Hyuga bajo la cabeza, nunca para su padre ella haría algo bien–L-Lo s-siento o-oto-san.

– ¡Te he dicho que odio que tartamudees! –gritó molesto el señor– ¡¿Cuándo vas a aprender a ser una Hyuga?!...tu hermana es cuatro años menor que tú y hasta tu prima se comportan mejor que tú.

El rubio apretaba los puños por cada palabra que pronunciaba el mayor, ¿Cómo se atrevía a tratar así a su propia hija?

–Y como si ya no humillaras el apellido–continuó el mayor–Ahora andas con cualquier vago que se te cruce por el camino–dijo con desprecio mirando al rubio quien estaba a punto de decir algo.

–¡Naruto-kun no es ningún vago!–respondió molesta la ojiperla dejando a los presentes sorprendidos tanto como a ella misma, pero el sentimiento le duró poco pues sintió como su mejilla se volvía caliente y un fuerte dolor la molestaba.

Su padre la había cacheteado.

– ¿Y ahora me respondes? –dijo molesto el Hyuga–Que decepción.

– ¡Oiga si usted dice ser tan educado debería saber que a una mujer no se le pega! –dijo el rubio colocándose en frente de la ojiperla, no lo toleraría más– ¡Debería decepcionarse de sí mismo, no de ella…Hinata es una persona linda, solidaria, amistosa, paciente y mucho más! –dijo el rubio mirando al Hyuga – ¿Qué si es tímida o tartamudea? , ¡Eso no importa porque la hace la maravillosa persona y es algo que no le podrá quitar! –el rubio estaba molesto, pero aún le quedaba algo por decir, apretó los puños– ¡Alguien que es capaz de hablarle así a su propia hija no merece ser respetado!

–Tú muchacho mocoso–dijo el Hyuga molesto por la forma en que le hablaba el rubio, quien se encontraba ayudando a que la joven se levantará– ¿Eres el hijo de Kushina no?

–Si lo soy–dijo el rubio orgulloso– ¿Por qué?

–Eres igual de ruidoso, irrespetuoso y entrometido que ella–dijo el Hyuga con desprecio.

–Pues gracias, es un honor–dijo con arrogancia haciendo que el Hyuga se molestara–Vámonos Hinata–tomó la mano de la ojiperla–Si me permite–dijo haciendo una reverencia a modo de reto para luego jalar a la ojiperla hacia afuera.


Una vez que salieron de la mansión el rubio no paró hasta estar por lo menos a una cuadra de distancia, a pesar de los constantes quejidos de la ojiperla por la presión que el Uzumaki ejercía en su mano.

–Lo siento por eso Hinata-chan–dijo una vez que pararon soltando el agarre–Gracias decirle eso a tu padre–dijo sintiéndose culpable de que le hayan dado la cachetada a la ojiperla por defenderlo.

La Hyuga negó varias veces–No tienes que disculparte–paró empezando a juntar los dedos–Y-Yo soy la que te debe una disculpa–bajó su cabeza.

– ¿Por qué? –preguntó el rubio.

–Se supone que te ayudaría pero solo te cause problemas con Oto-san–dijo bajando la cabeza.

El rubio la vio y solo pudo soltar una risita–Si me ayudaste, logré entender algo que me parecía un idioma extraño–dijo viendo como la ojiperla soltaba una risita–Y con lo de tu padre–se puso serio–No dejaré que nadie le hable así a una mujer y más si es mi esposa–dijo a modo de broma.

La Hyuga se sonrojó–N-Naruto-kun–dijo llamando la atención del rubio–Gracias–terminó de decir con una sonrisa que al rubio le pareció adorable.

–No hay de qué–dijo sonriendo–Oye, tengo una idea.

– ¿Cuál?–preguntó curiosa la Hyuga.

–Cierra los ojos–dijo con una sonrisa divertida en su rostro la Hyuga lo miró con duda–Anda confía en mí.

La Hyuga dudo pero al final los cerró.

–Es mejor que te sostengas–dijo el rubio.

– ¿Eh, por qué lo di-?–pero no pudo terminar pues al abrir los ojos se encontró con el rubio alzándola y echándola a un hombro– ¿Q-Que h-haces?

–Eres muy lenta así que cierra los ojos y no los abras hasta que lleguemos–dijo el rubio mientras empezaba a correr.

– ¿L-Llegar a d-donde?–preguntó la ojiperla mientras trataba de no caerse.

–Es una sorpresa–dijo el rubio sonriendo.

Luego de unas cuantas quejas de la ojiperla y risas del rubio al imaginarse la cara que tuviera la ojiperla el Uzumaki se detuvo y bajo a la Hyuga, quien por orden del joven mantenía los ojos cerrados.

–Muy bien–dijo colocándola en el suelo con mucho cuidado–Ábrelos.

La ojiperla obedeció y al abrió los ojos, sonrió, el rubio siempre con sus ocurrencias.

–Ahora por ayudarme a estudiar, te toca divertirte–dijo sonriendo– ¿Te acuerdas de este lugar?

La ojiperla asintió claro que se acordaba, aquel era el parque a donde iba de niña con su madre y el rubio, antes de que esta se enfermara.

–Pero Naruto-kun, ya somos muy grandes–dijo viendo como los niños en el parque se divertían en los columpios, toboganes y jugaban con la nieve.

Agradeció que hubiera calefacción en su casa pues aún tenía el calor en el cuerpo.

– ¡Nunca se es grande para divertirse!–dijo el rubio sonriendo agarrando a la ojiperla de la mano y llevándola hasta la parte de los columpios–Su majestad–dijo haciendo una reverencia e indicándole a Hinata que se sentara.

–Gracias, que caballero–dijo la ojiperla siguiéndole el juego con una sonrisa dulce.

Y así pasaron yendo de juego en juego, y hasta fueron a una parte donde se suponía que había un hielo pero ahora servía como una pista para patinar, aunque la ojiperla no sabía cómo hacerlo sin caerse, el rubio fue enseñándole agarrándola siempre de la mano para que no se cayera, y así pasaron todo el día divirtiéndose hasta que fue anocheciendo y el parque iba vaciándose.

–Naruto-kun ya se hizo tarde–dijo la ojiperla tratando de encontrar al rubio– ¿N-Naruto-kun?

–Piensa rápido–dijo el rubio apareciendo de repente y lazándole una bola de nieve a la ojiperla quien apenas volteo la recibió en toda la cara tumbándose al suelo y cubriéndose el rostro.

– ¿Hinata-chan estas bien?–dijo el rubio preocupado al verla sollozar acercándose a ella– ¿Hinata?–dijo antes de caer al suelo gracias a que la ojiperla le había dado con una bola de nieve, viendo como esta luego se echaba a reír.

– ¡C-Caíste!–dijo secándola la lengua al rubio y haciendo un baile de victoria.

–Con que esas traes–dijo el rubio levantándose con una sonrisa–¡Es la guerra!–dijo empezando a lanzarle bolas de nieves y esquivando las que le lanzaba la ojiperla para luego correr hacía ella antes de que pudiera llegar a una pequeña montaña de nieve y usarla como refugio, tumbándola y quedando encima de ella inmovilizarla por completo.

–Yo también se jugar sucio, su majestad–dijo viendo con una sonrisa traviesa a la joven, quien sabía lo que venía tratando de zafarse del agarre, pero fue muy tarde pues el rubio era más fuerte.

–Naruto-kun no lo-...–trató de decir para luego echarse a reír debido las cosquillas que el rubio le hacía–M-Me rindo, me r-rindo–decía en medio de risas.

–Eso le enseñará a no meterse con Naruto Uzumaki, su majestad–dijo el rubio parando de hacerle cosquillas a la Hyuga con una sonrisa, para luego levantarse y ayudar a Hinata a hacer lo mismo.

–Y-Ya e-es t-tarde–dijo la chica viendo hacia el oscuro cielo. El rubio se extrañó al verla tartamudear tanto, es decir no había hecho nada que la pusiera así.

–Aún queda tiempo para tomar un chocolate–dijo el rubio–Vamos–dijo guiándola a un cafetería cercana y pidiendo dos chocolates con espuma. Para luego de terminarlos irse caminando en dirección a la parada de autobuses en silencio, hasta que la ojiperla lo rompió.

–No t-tenías que h-hacerlo–dijo la ojiperla.

–No es nada, además tenía que agradecerte por ayudarme–dijo el rubio sonriente–Mi madre me mataría si no lo hiciera, ya ves que ella es muy "sutil".

La Hyuga rio ante el comentario, recordando el carácter de la pelirroja.

– ¿Y a dónde vas a ir? –dijo el rubio suponiendo que la ojiperla no iba a regresar a su casa.

–V-Voy a c-casa de I-Ino-chan y m-me q-quedaré a d-dormir–explicó la ojiperla.

El rubio se quedó pensando, la ojiperla estaba tartamudeando mucho y no se resistió a que él le comprara un chocolate, es decir no le molestaba haberle comprado uno, solo que la ojiperla siempre se oponía a que gastaran dinero por ella…no entendía nada,hasta que la vio como la joven estornudó.

Se dio una abofeteada mental.

¡Tonto, todo este tiempo la chica se estaba muriendo de frío!

–Que tonto soy, permítete– dijo y sin pensarlo dos veces se sacó su camisa de cuadros y la colocó alrededor de los hombros de la Hyuga quedando nada más con su franelilla negra dejando ver sus bien formados músculos, haciendo que la ojiperla se sonrojara al mirarlo.

– ¿Nee estoy violable verdad? –dijo el rubio notando la reacción de la Hyuga segundos antes, viendo como esta vez su rostro se volvía más rojo mientras negaba con las manos.

– ¡Y-Yo n-no e-estaba p-pensando e-en e-eso! –gritó apenada, ocasionando la burla del rubio, para que luego hubiera un momento de silencio–P-Pero…–trató de decir la joven.

–No te preocupes por mí–dijo el rubio leyéndole el pensamiento, sentándose en la acera tratando de aguantar las ganas de temblar.

La Hyuga bajo la cabeza, se sentía apenada de causarle molestias al rubio primero con su padre, luego lo había hecho gastar dinero para el chocolate y por si fuera poco él le había dado su camisa, y ella no había hecho nada por él, es decir el joven era inteligente solo necesitaba un poco de ayuda, pero nada fuera de otro mundo.

–Maldición, que frío–susurro el rubio, cuando de pronto sintió un calor reconfortante que venía nada más y nada menos que de la ojiperla, ella lo estaba abrazando. Su olor a lirios impregnaba las fosas nasales del rubio quien agradeció que la ojiperla estuviera a sus espaldas para que no viera la tonalidad de rojo que había adquirido su rostro, eso no se lo esperaba.

–A-Así ninguno tendrá frío–explicó la Hyuga apenada, era la única forma de que ambos conservarán el calor.

El rubio sonrió, al parecer no era el único nervioso, pues sentía como el corazón de la Hyuga se iba acelerando, y la entendía ella no estaba acostumbrada a hacer ese tipo de cosas, de igual manera le pareció muy tierno de su parte… ¡Demonios, esa mujer era perfecta!

Estuvieron un momento así hasta que el Uzumaki le dijo a la Hyuga que podía sentarse a su lado, y que estaba bien…pero la verdad era que seguía muriéndose de frío solo que sabía que a la chica le dolerían las rodillas.

–Gracias–dijo el rubio sonriente para luego voltear a un lado viendo como un vehículo se acercaba, vio la dirección y dijo–Oye ese es el que esperas.

El autobús se acercó a la parada y se detuvo abriendo sus puertas, la ojiperla se había quedado mirando al rubio pensando que tenía que agradecerle, sabía que la había hecho sentarse para que no se cansara, se sentía mal, seguía causándole molestias , así que antes de irse decidió agradecerle, pero de una forma diferente a una reverencia, quería que él supiera que se significaba mucho para ella todo lo que había hecho.

Su cara se volvió roja, no podía creer lo que iba a hacer–G-Gracias N-Naruto-kun–dijo moviéndose un poco para poder besar la mejilla del rubio, pero este volteó al oír su nombre, provocando que los labios de la ojiperla se encontraran con los suyos, sintiendo como mariposas en el estómago y su corazón disparado como loco.

Hinata al ver lo que había pasado se separó luego de unos segundos, al procesar lo que había ocurrido, sintiéndose apenada y con el corazón como si se le fuera a salir del pecho, viendo como el Uzumaki se había quedado en shock, por Kami-sama lo había arruinado todo.

– ¡Y-Yo l-lo l-lamento!–dijo nerviosa parándose de repente y dirigiéndose al autobús, no podía creerlo…¡Se habían besado!, ahora como le iba a ver el rostro otra vez al Uzumaki, se sentía tan avergonzada.

Por otra parte el rubio estaba que no se lo creía, no supo si fue por la adrenalina del momento, o porque en serio lo necesitaba, pero estaba seguro de que algo lo controlaba, pues apenas vio como la ojiperla se subía al autobús se paró rápidamente yendo en la misma dirección.

La ojiperla sintió como la tomaban del brazo, tan rápido que no le dio tiempo de reaccionar, y cuando abrió los ojos se encontró con una gran sorpresa…¡El rubio la estaba besando!, a pesar de oponerse al principio por un acto reflejo poco a poco fue correspondiéndole al rubio de forma tímida, aquél beso había sido dulce, tierno y sutil, ,ambos jóvenes sentían como sus corazones latían a mil, luego de un momento se separaron y el rubio rápidamente se bajó del autobús, no sin antes decir algo.

–No lo lamentes, estamos a mano–dijo con una sonrisa viendo como las puertas se cerraban y el vehículo arrancaba y empezaba su camino llevándose consigo a una confundida ojiperla

Luego de eso ambos jóvenes pensaron…

¿Qué es lo que acababa de suceder?

Una hora fue el tiempo que le tomó a los dos jóvenes llegar a sus respectivos destino por parte de la ojiperla había tocado la puerta de la casa de su amiga con una sonrisa boba en su rostro, cuando segundos después la rubia la recibió.

–Hey Hinata ¿Qué tienes? –dijo la rubia ante la actitud de su amiga, parecía borracha.

– ¿A mí? –dijo señalándose–Nada–agregó sonriendo.

– ¿Segura que estás bien? –preguntó la rubia, en cierto modo le parecía graciosa la actitud de su amiga.

–Mejor que nunca Ino–dijo la chica.


Por otro lado se encontraba el rubio llegando a su casa con una sonrisa igual a la de la ojiperla y apenas cruzando el pasillo se topó con su madre, quien lo esperaba cruzada de brazos y con un regaño pendiente.

– ¡Naruto Uzumaki estás no son horas de llegar! –reclamó la pelirroja viendo como su hijo seguía sonriendo– ¿Me estás ignorando jovencito?

El rubio camino hacia donde su madre y la alzó por los aires.

– ¿Pero qué te sucede hijo? –preguntó preocupada

–No lo volveré a hacer–dijo aún con la sonrisa de tonto en su rostro.

– ¿Te estas disculpando? –Preguntó sorprendida la pelirroja–¿Acaso has estado tomando hijo?

– ¡No, solo he visto lo bella que es la vida!–dijo digiriéndose a su cuarto.

–Minato estoy preocupada–dijo la pelirroja–Creo que nuestro hijo usa drogas–dijo ocasionando la risa del mayor.

–No creo que sea eso Kushina–dijo el mayor con gracia.

–¡¿Entonces por qué anda como si estuviera a borracho?!–preguntó la pelirroja señalando por donde se había ido su hijo.

–Está enamorado–explicó el rubio con una sonrisa.

Ninguno de los dos jóvenes sabía lo que les había pasado, pero al estar recostados en sus respectivas camas mirando al techo concordaban en una cosa.

No querían que ese día terminara.


Ta daaaa! jejeje bueno Naruto es un "Poquito atrevido" xD, espero que les haya gustado y que me avisen de cualquier cosa :3

Liseth tkm:Holiii espero que te haya gustado, fuiste una de las que me motivó a hacer conti, tu comentario fue muy gracioso, y espero ver tus historias algún día.

Nova por siempre:Bueno aquí la tienes, un poquito de drama pero espero haberlo compensado :D

Aria Evans Dragneel: ¿En serio? xD, no he visto mucho esa serie pero me pasaré por tu perfil.

Anacar:¡Claro que habrá Naruto celoso! jajaja xD es tan bello,muchas gracias por tu comentario.

Akane Uzumaki-chan:Jejeje vela es buena, y estoy completamente de acuerdo contigo ¡Hinata-chan es de Naruto! jajaja xD.

Hinata12Hyuga:Yo tampoco la conocía hasta hace poco y se me vino la idea a la mente, estate pendiente la subiré en cuanto pueda.

Holy van God:¡No sabes como me hizo reír tu comentario, yo estaba como ¿Hice todo eso?! ajajaj xD,muchas gracias espero que te haya gustado el cap.

Bueno agradezco mucho a todos los que me dieron la oportunidad y disculpen si no los nombré pero es por la falta de tiempo pues estoy trabajando con un prendive de internet y estoy que me lo acabo xD, pero quiero que sepan que igual los tomo en cuenta 33333 jejeje bueno antes de que me quede sin publicar nada.

¡Besos y hasta la próxima!