Avatar the legend of Korra no me pertenece.
Capitulo 11
Mako abrió sus ojos lentamente. Se sentó en la cama y noto un silencio enorme.
Aún estaba desnudo, así que tomo su ropa interior y pantalones.
-¿Korra? - preguntó.
El joven se levanto y comenzó a buscarla.
Un pequeño grito escapo de sus labios, mientras levantaba su pie por reflejo. Se había cortado el pie con una botella de vidrio.
-¿Quien es el idiota que deja una botella de vi- comenzó a decir Mako. Los recuerdos de la noche anterior no tardaron en llegar - oh, ya veo.
Con cuidado de no pisar más vidrios rotos, se dirigió a la puerta del baño.
-¿Korra? - decía mientras tocaba la puerta. Nadie respondió.
La puerta de entrada a la habitación se abrió y la morena apareció.
-Despertaste - dijo de forma seca ella. - es hora de irnos.
El morocho no pudo reaccionar, ya que ella se retiro inmediatamente, dejándolo solo y confundido.
Se tomo un par de minutos para limpiar la pequeña herida que tenía en su pie. Termino de vestirse y bajo. Le dio las gracias a la recepcionista del hotel, a pesar de la mala calidad de su comida y salió afuera, donde ya estaba la morena.
-Vamos - dijo ella mientras caminaba.
Mako estaba confundido. Hace un par de horas ambos estaban basándose como si el mundo acabara en cualquier momento y ahora, ni siquiera se hablaban.
La joven iba un par de metros por delante de él. Tenía una actitud despreocupada. De no ser porque amaneció totalmente desnudo y aún tenía un par de marcas en su cuello, juraría que lo de la noche anterior fue solo un sueño.
El ambiente era incomodo, incluso peor que cuando se conocieron. Por lo menos en ese entonces ella le hablaba, para molestarlo, pero lo hacía.
"Tal vez era mentira todo lo que me dijo anoche"
No pudo evitar sentir que su corazón se hundía con ese pensamiento.
Luego de media hora, lograron llegar a un pueblo medianamente poblado, a diferencia del anterior. Mako entro a un bar mientras la joven lo esperaba fuera. Pidió usar el teléfono y marco el numero de la estación.
-Jefa Lin Beifong. Diga.
-Lin - dijo aliviado él. La mafia no había podido con ellos.
-Finalmente llamaste chico, no sabía donde se metieron. ¿Están bien?
-Si, logramos escapar.
-¿Korra se encuentra bien?
El joven observo a la morena por la ventana. Estaba sentada sobre una roca. Parecía preocupada por algo.
-Si, ella está bien - dijo intentando sonar lo más normal posible.
-¿Donde están?
-No lo sé. Es un pueblo un poco alejado de la Ciudad.
-Mandare alguien para que los busque. ¿Puedes pasarme con alguien de allí?
El morocho le dio el teléfono a uno de los señores que trabajaba en el bar. Él le explico a Lin como llegar allí. El joven le agradeció y se dirigió afuera.
-¿Pudiste comunicarte? - pregunto ella.
-Sí. Enviaran a alguien a buscarnos. Debemos esperar aquí.
¿Quieres ir a algún lado? Podrían tardar un poco.
-No, estoy bien.
-Tal vez podríamos entrar al bar y-
-No es necesario - dijo ella firmemente.
-¿Sucede algo? - preguntó lo más calmado que podía.
-No sucede nada Mako.- dijo ella mientras se levantaba y caminaba lejos de él - solo quiero estar sola.
Por un momento, el morocho se quedo inmóvil, observando cómo se alejaba, pero luego reacciono. No iba a permitir que escapara de esa situación. Debía saber por qué actuaba de esa forma.
Antes de que pudiera llegar a ella, el hombre de la cantina se acerco a él.
-Oye chico.
-¿Qué?
-¿Eres un maestro fuego? - preguntó el - lo digo por tus rasgos.
-Sí. ¿Por qué?
-Necesito un favor y me preguntaba si podría contar contigo. En este pueblo no hay muchos maestros.
Mako suspiro. Él le había permitido comunicarse con Lin, debía ayudarlo.
-Esta bien. - dijo mientras se alejaba de Korra
"Oh vamos ¿Cuánto puede demorar? Hablare con ella en un momento"
-Esa fue una mala idea - susurro él. Estaba trabajando en la cocina del bar. Había un par de pedidos que completar y el horno se descompuso a último momento. Perderían todas las ventas hasta arreglarlo. Así que, él se encargaba de cocinar las comidas.
-No es tan malo estar aquí - comento su compañero, quien había escuchado lo que dijo - no cuando te acostumbras.
Un pedazo de pan golpeo contra la frente de su compañero. Mako observo que provenía de la ventana que conectaba la cocina con la parte de los clientes. El hombre que le había pedido su ayuda, se asomo.
-Te dije que debes trabajar - dijo casi gritando - el tiempo es dinero, además estamos muy atrasados. No es tiempo para conversar.
-Definitivamente fue una pésima idea - continuo él mientras seguía en lo suyo.
Cuando por fin termino, salió de la cocina y observo el reloj. Había pasado más de media hora. Comenzó a caminar hacia la salida. El hombre intento ofrecerle algo como recompensa de su favor, pero él la rechazo rápidamente. No porque no quisiera, en verdad moría de hambre. Debía hablar con ella antes de llegar a Ciudad República.
La vio sentada sobre la misma roca del principio. Lentamente se acerco a ella.
-Korra - dijo mientras apoyaba su mano en el hombro de ella - debemos hablar.
-No hay nada de qué hablar Mako - contestó ella sin mirar.
El joven la obligo a dar la vuelta, para que observe su cara.
-Mírame, soy yo. -comenzó a decir harto de toda esa situación - soy el mismo con el que peleas, el mismo al que le contaste tu pasado, el mismo que te ayudo a escapar de la mafia y el mismo a quien confesaste tu amor la noche anterior.
-Eso ya lo sé, chispa - dijo con una leve sonrisa. El se tranquilizo un poco. Lo había llamado chispa. Era una buena señal, o eso creía.
-Entonces - dijo sin dejar de mirarla a los ojos - ¿Por qué actúas como si fuera tu enemigo?
-Yo... No - dijo la morena mientras se levantaba dispuesta a escapar.
Mako la tomo por la cintura, dispuesto a darle un beso. Antes de que pudiera acercarla a él, una bocina se escucho a lo lejos.
-Llegaron - dijo ella mientras se separaba de él y le hacía señas al auto para que los viera.
El auto, junto con dos oficiales, se estaciono en la entrada del bar. Un oficial, compañero de Mako en algunas rondas nocturnas, bajo y le dio una palmada en la espalda.
-¿Estas bien?
-Sí. ¿Qué hay de ustedes?
-La mafia nos hizo retroceder, pero luego más oficiales se sumaron y huyeron.
Todos subieron al auto y se dirigieron de nuevo a la Ciudad. Los dos oficiales iban en la parte delantera del auto, mientras que él y la joven se colocaron detrás. Durante todo el camino, ella no dejo de mirar por la ventana. Él le dirigió un par de miradas, esperando encontrarse nuevamente con esos ojos azules, pero fue en vano. Luego se dedico a hacer lo mismo que ella, para que los oficiales no sospecharan.
Tan pronto llegaron a la estación, Lin los recibió.
-¿Se encuentran bien?
-Si – respondieron ambos.
-Ahora - dijo Lin mientras miraba a los oficiales.
Uno de los oficiales tomo a la morena por detrás y la esposo
-¡Hey! ¿Qué crees qu-
-Korra quedas detenida por interferir en una investigación policial.
-¡No! Espera. No es lo que crees.- acoto el morocho, defendiéndola.
-Ya lo sabemos todo. Uno de los jóvenes de la mafia nos confeso que nunca les robaste. Nos mentiste.
-Es todo un malentendido – dijo Mako.
-No, no lo es – contesto la morena.
Apenas escucho esa frase el joven se volteó a verla.
-Korra, debes decirle la verdad
-Esta es la verdad Mako, les mentí para intentar escapar.
El maestro fuego observo como llevaban a Korra a su celda.
-¿Qué significo eso? – pregunto su jefa cuando observo que la morena ya estaba lejos.
-Nada – dijo él.
-Vuelve a tu casa, nosotros nos encargaremos.
Algo enfadado, el joven fue a su departamento, luego hablaría con Korra.
Apenas entro a su departamento, se encontró con Asami, su hermano y su compañero de equipo.
-Gracias a los espíritus – dijo aliviada su novia mientras lo abrazaba – estábamos tan preocupados.
-¿Por qué desapareciste así, hermano? – preguntó el joven de ojos verdes.
-Calma, estoy seguro que tiene una explicación lógica – dijo Hasook mientras le daba una palmada en la espalda – me alegra que estés bien.
-Chicos, necesito un momento a solas – dijo el maestro fuego. Camino hacia la cocina y escucho el ruido de la puerta que se cerraba. Estaba solo. Cuando se dio media vuelta, su novia seguía allí.
"Oh, no"
-Asami quisier-
-Ya te escuche – dijo seriamente – debemos hablar.
-¿De qué quieres hablar?
-¿Estas bromeando? Desapareces de un día para el otro y dices que no hay nada de que hablar
-Asami, calm-
-No voy a calmarme. Estoy harta de que actúes tan extraño. ¡Quiero saber que sucede!. Ahora
-Estas enojada, hablaremos luego – dijo mientras caminaba directo hacia su habitación.
Su novia lo agarro de la camisa para evitar que se retire. La bufanda cayó al piso y ella pudo observar las marcas en su cuello.
-¿Eso es lo que yo creo? – pregunto ella con tristeza.
El joven quedo en silencio. No sabía que decirle. Debía aceptar su infidelidad, el amaba a Korra, pero aun guardaba cariño y respeto con Asami. No quería herirla.
La joven, entendió su silencio. Una lagrima rodó por su mejilla.
-Te odio – dijo de una forma muy serena. El maestro fuego pensó que estallaría de rabia, pero ella susurro esas palabras con mucha calma. Como si su corazón estuviera demasiado roto como para soportar una emoción fuerte.
Ella se retiro de allí y él se odio a sí mismo. Había lastimado a una persona que quería mucho.
El morocho se sentó y analizo toda su vida. Cuando pensaba que era feliz, llega una extraña morena y le muestra un lado salvaje de la vida. Un lado que ama. Aun estaba confundido acerca de su reacción, de su distancia. De inmediato se levanto y se dirigió hacia la estación de policías. El la amaba, se había arriesgado por ella y no dejaría que todo sea en vano. Korra debía darle algunas explicaciones.
Entro en la estación de policías y se dirigió hacia la celda de la morena.
-¿Qué haces aquí? – pregunto el guardia.
-Lin me pidió que viniera – dijo intentando parecer normal – dice que puedes volver a casa.
El guardia, creyó en él y se marcho. El morocho entro a la celda de la morena, quien se volteo a ver cuando escuchó el ruido de la puerta.
-¿Qué hac- comenzó a decir ella, pero él la tomo por los brazos y la estampo contra la pared.
-Estoy harto de que juegues conmigo. Debes decirme la verdad.
-No sé de que hablas – dijo ella intentando soltarse de su agarre.
-Sabes muy bien a lo que me refiero, dime por que actúas así conmigo, porque prefieres mentirle a Lin y estar aquí encerrada que aceptar que eres-
-No soy nadie – esta vez fue ella quien interrumpió – con respecto a lo tuyo ¿En verdad creíste que era algo serio?
Su corazón se hundió. No podía ser cierto. Ella solo estaba bromeando.
Ella aprovecho su momento de debilidad para empujarlo y lograr alejarse un poco de él.
-Lo nuestro no significo nada para mí, lo siento si pensaste lo contrario – dijo mientras se recostaba en su cama, dándole la espalda.
El no dijo nada, solo volvió a su departamento. Su mente estaba en blanco.
Al llegar, lo recibió su hermano.
-Hola Mako, quede preocupado y quis-
El joven maestro tierra sintió un peso sobre él. Su hermano lo había abrazado tan fuerte, que le costaba respirar.
-¿Qué sucede? – pregunto él.
Mako no dijo nada, solamente hizo una cosa. Por primera vez desde que murieron sus padres, el joven lloro.
¡Hola! En verdad siento el atraso, como podrán observar en mi perfil, he publicado historias nuevas y creo que simplemente, me sobrepase un poco. Intentare actualizarlas sin mucha demora... Ahora hablemos del capitulo...
Este capitulo esta dedicado a mi amigo ProtaDarnell, ¡te agradezco por tu apoyo! Lamento dedicarte este capitulo tan... triste.
No me odien por hacer llorar a Mako, pronto los compensare. Con respecto a Asami, lo siento pero no había una forma NO-DOLOROSA de hacer que Mako la abandone.
Quiero aclarar algo. En el capitulo en que Korra le revela su pasado a Mako, le cuenta de la existencia de una hermano mayor, de nombre Hasook. Quiero decir que este no tiene nada que ver con el compañero de Mako. No existe lazo sanguíneo entre el maestro agua y Korra, así que el puede seguir coqueteandole ;)
Digamos que "Hassok" es un nombre popular en la tribu agua. Es pura coincidencia.
Bueno, espero que les haya gustado el capitulo.
Saludos!
