Gracias mil a Alex, Gabe Logan y Flowright D. Fye por seguirme dando ánimos! A Ari y Nami chan, que insisten en que continúe haciendo estas trastadas con Ace y Nojiko.
VI
"No dar el alma sino a quien me la roba" J.S
Unas gotas de lluvia los sorprendieron mientras recogían las mandarinas en estación. Tomaron las cestas llenas y se dispusieron a regresar. Nojiko había estado disfrutando sus constantes equivocaciones en cuanto a los nombres de las variedades.
—¡Esta grande es la mandarina King! —esa y la okitsu eran las únicas que sabía identificar, después de lo sucedido con el postre.
—¿Y esa?
—Ni modo, no me acuerdo.
—Sí que eres un hombre de mar...— dijo echándose a correr, la llovizna se volvía intensa.
—Y tú una chica de tierra —ripostó aventajándola con facilidad—, no te pido que conozcas cómo funciona el Log Pose.
Al llegar a casa, el piso quedó hecho un desastre con las huellas de fango.
—Justo a tiempo —comentó ella, aunque su cabello y la ceñida camiseta mostraban lo contrario—. Acaba de arreciar.
—Vaya clima que tiene tu isla.
—No tendrás que aguantarlo por mucho tiempo.
—¿Tan pronto me estás echando fuera?
—De cualquier modo, tarde o temprano tendrás que irte.
Lo dijo de un modo tan indiferente que lo hirió. ¿Qué diablos sucedía con ella? Saber a ciencia cierta qué estaba pasando por su mente, y con sus sentimientos, era inútil. Inexperto en el tema pero hombre al fin, el instinto le decía lo que ella nunca iba a admitir por las buenas, por orgullo o vaya usted a saber qué otra razón. Quizás la incógnita era su forma de querer, si es que a eso podía llamarle así. No obstante, mantuvo una actitud impasible. Esta vez no mostraría su contrariedad.
Nojiko lo escudriñó con la mirada, tratando de ver lo que escondía.
—¿Hubieras adaptado tu Log Pose a su campo magnético, si fuera ésta una de las islas del Grand Line?
Lo atrapó con la guardia baja. Odiaba ruborizarse y más aún ponerse en evidencia, pero esa vez reaccionó diferente. La miró a los ojos con la tranquilidad de la certeza.
—Hubiera comprado un Eternal.
Se sorprendió diciéndolo con un tono matrimonial que después le puso los pelos de punta. Nojiko parecía atónita, cosa extraña en alguien como ella ¿Qué rayos significaba aquello? ¿Qué había dicho?
—Por si necesito de tus cuidados otra vez, o de alguna mandarina… Después de todo, es un buen lugar para ocultarse de los marines —intentó remediar lo que no tenía solución, y después se arrepintió de eso. La puerta que le había abierto, la cerró con una imperdonable tontería.
—Ace… —lo observó tranquila— Enmudece si tus palabras no van a decir algo mejor que el silencio.
Y silencio fue todo lo que hubo después. El desafío de sus miradas, la sensación de que Nojiko había descubierto lo que podía estarse avivando en él. Cosa de la que tomó inmediata ventaja.
—¿Quieres jugar al pirata, Ace?
La pregunta lo sacó de su aparente seriedad.
—SOY un pirata.
—Muy bien, entonces debes saber cómo robar.
—¡Eso no significa que sea un ladrón!
—De seguro has hurtado comida alguna vez, así que debes saber cómo se hace —lo dejó solo por un momento en el salón, para ir en busca de algo con qué limpiar las huellas de barro—. Supongo que muchas veces te será difícil.
—Eso depende —replicó Ace, sin entender un ápice a dónde quería llegar— de cuán pesado se ponga el dueño de la tienda.
—Pero si quisieras robarte una caja sorpresa…
—Debe ser mucho más difícil, pero no imposible ¿Cierto?
—Eso depende —sonrió ella, deteniéndose para mirarlo de soslayo—, de cuán pesada se ponga la dueña.
Desde ese instante, Nojiko estableció una ingeniosa barrera, que hacía caer cualquier pretensión a los pies de sus inteligentes réplicas. Ace optó por una estrategia diferente y los días se convirtieron en un duelo de emociones amordazadas a viva fuerza por su parte, contra la paciencia y astucia de ella.
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Esa tarde llovió de un modo infernal, mientras compartían el almuerzo. Luffy y Nami decidieron que no había nada mejor para una buena siesta, y se retiraron de inmediato.
—¿Creen que los platos se fregarán solos? —Ace los miró reprobador.
—¡Pero si no necesitan fregarlos, yo me encargué de pasarles la lengua a todos! ¿Olvidé alguno?
Nami se cubrió el rostro con una mano, a la vez que movía la cabeza. Arrastró a Luffy consigo, era preferible que no continuara con aquello.
Sobre la mesa quedaron una gran cantidad de platos vacíos superpuestos, Nojiko los apartó hacia un extremo, demorando sus obligaciones. Ace se veía bien dispuesto a ayudarla, pero ella lo detuvo con un gesto, en sus ojos se notaba la necesidad de hablar. Se inclinó, acercándose a él para hacer más reservada la conversación.
—¿Quieres decirme ahora qué significa esta vuelta atrás? Pensé que tu embarcación siempre miraba hacia delante.
—Y delante miro —sonrió Ace, entrecruzando los dedos tras la nuca, mientras se echaba hacia atrás en la silla—, tanto, que acabo de divisar tierra.
—Hubo un instante en que la vi apisonada sobre ti. —Nojiko frunció el ceño— Bonita historia esa de Marine Ford.
—La verdad es que no me siento para nada orgulloso de cómo terminaron las cosas, no después de haber sido humillado por Akainu con una derrota.
—Ese tono penitencial me dice que si no fuera por tu promesa a Shirohige, irías a buscarle.
—Estarse quieto no es una opción para alguien como yo. Pero le di mi palabra al viejo… En realidad, ni yo mismo sé lo que pueda pasar…
—Ace —Nojiko se cruzó de brazos, molesta—, esperaba que hubieses madurado al punto de no decirme que no.
—Por eso dejo lugar a la duda, es más fácil engañarme a mí mismo que a ti. Ni quiero hacerlo tampoco. Ignoro qué pueda pasar con ese impulso en el futuro.
—Al menos tu hermano parece feliz y dispuesto a cambiar de aires.
—Es duro reconocer que me ha sorprendido —la sonrisa de Ace fue amplia—. No el llegar a donde lo ha hecho, sino que tenga la vista tan larga como para haber divisado tierra antes que yo.
—¿Quién lo llamaba lento? Al menos no se puso a jugar al "ni tenerte ni estar sin ti"
—Cuando me vi sin libertad, me pregunté si alguna vez sentiría algo igual bajo tu techo, en circunstancias diferentes. —Ace bajó la mirada, para luego alzarla y enfrentarle— Pero tú siempre me abriste las puertas, fui yo quien dudó en vivir de un modo distinto, sin perder mi libre albedrío.
—Temías tanto las responsabilidades —ella le sostuvo la mirada— que no podías ver las opciones. No todos maduran en el mismo sitio. Acababas de lanzarte al mundo y necesitabas conocerlo.
—Pretendí convertirme en hombre demasiado rápido, cuando en realidad, cuesta mucho ganarse el calificativo.
—Al menos ahora escucho hablar a uno.
—Quiero disculparme porque no supe serlo contigo —Ace tragó en seco—, porque lo que logré robarme hace años, creo haberlo roto con mi torpeza.
—¿Y piensas que no tiene remedio?
—Eso depende, escapar de Impel Down también parecía imposible. —Acortó la distancia entre los rostros— Pero no tendría sentido haber nacido hombre si no lo intento.
Nojiko se incorporó tan despacio como sus palabras.
—Mis torturas serán peores que las del Nivel 5.
—Oh, ¿más ardientes? Los guardianes no hablaban tanto. —Ace dio un rodeo para quedar de pie frente a ella.
—Y esta vez, el prisionero no se saldrá con la suya.
