Sí que elegir entre el amor y un sueño es difícil, pero mostrarse egoístas en una relación es la peor de las opciones… Bueno, este es el último capi con flashback, pues a partir de ahora comenzará a narrarse a tiempo real y se centrará en cómo llevaran la vida esos dos, con o sin compañía de Luffy y Nami.

A Alex, gracias mil por tus reviews, me parecen súper interesantes. Este también va para Nami chan, sé que amará este LuNa pues lo hice mucho pensando en cómo le gusta Luffy. Y a Ari, que disfruta a plenitud los encuentros entre Nojiko y Ace.

IX

"Te dije adiós y sentí de tu amor otra vez la fuerza extraña.

Y mi alma completa se cubrió de hielo

y mi cuerpo entero se llenó de frío

Y estuve a punto de cambiar tu mundo por el mundo mío." J.S

Nami los observó algo huraña, por haberla hecho esperar. Ya habían vertido el vino sobre la cruz y Luffy dado cuenta de lo que llevaran como merienda.

—¡Eh, Ace! —le gritó al verlos llegar— ¡Mira lo que atrapé! —y mostró una especie de lagartija de piel ocre bastante desagradable. El zarandeo a que la tenía sometida provocó que el animal se enfadara y terminara mordiéndole un dedo.

—¡Ouchhh! —gimió, soltándola hacia el pecho de Nojiko, que dio un grito y estuvo a punto de subirse encima de Ace— Lo siento, no fue intencional —se disculpó con una risa maliciosa.

—Me pregunto cómo puedes hacerlo una y otra vez —suspiró Nami—, y cómo pude aceptar la idea de que vinieras conmigo.

—¿Eh? Pues te la pasas muy bien, o lo que hablas dormida son puras patrañas.

—Supongo que esa forma también tiene su encanto —rió Ace, que había terminado con el lagarto en el sombrero. Señaló al animal—. Parece que tengo suerte para atraerlos... y éste posee buen gusto, sabe dónde caer.

Nojiko se había adelantado para depositar junto a la cruz su mandarina, lo que aprovechó Nami para cuchichearle algo al oído.

—Oi, Luffy —Ace lo apartó, dejando a las chicas concentradas en sus asuntos—. Viniste a pescar y por lo que veo, terminarás regresando con un lagarto... que puedo anotar como mío —el animal dormía muy cómodo en el ala de su sombrero.

—¡Cierto, eres genial, Ace! —de un salto, Luffy recogió los aperos— No te gano con la vara desde que estábamos en Fucsia.

—¿Quién dice que alguna vez me has ganado en algo?

—Shishishi ¡Veinte pulpos contra un erizo apaleado! ¿Recuerdas?

—Como que el erizo lo pusiste tú, ni siquiera lograste sacarlo de las rocas.

—Pero pude sacar a Nami de su isla y traerla conmigo —la sonrisa del capitán fue amplia—. Sí te he ganado.

A otro que no conociera a su hermano, esas palabras lo hubieran tomado por sorpresa. Notó que estaban lo suficientemente lejos del lugar donde quedaron las chicas, en unas rocas desde las que podían dedicarse a pescar y conversar, como solían hacerlo en su infancia. De un salto, Luffy trepó a una piedra lisa y Ace le siguió meditativo.

—¿Qué pasa, te arrepientes de competir? —Lanzó una carcajada, mientras dejaba caer el anzuelo sin carnada al agua— No me dirás que tienes miedo a perder.

—¡Nadie ha dicho tal cosa! Ahora más que nunca estoy dispuesto a intentarlo —Ace observó el movimiento de los peces en el agua y la quietud de un rascacio que esperaba entre las rocas. Un pargo nadó cerca del lugar donde se encontraban.

El grito de triunfo de Luffy lo sobresaltó, no se había dado cuenta de la captura.

—Shishishi, lo atrapé con la mano, tan suave que cuando di el jalón, ya era demasiado tarde. Las carnadas son para los tontos. —le mostró el pargo, muy alegre— ¡No viste cómo lo hice, Ace!

—Pero ahora, si quieres conservarlo sin que se eche a perder, tienes que ser inteligente —asintió el mayor despojándose del sombrero. Acarició el lagarto, que continuaba dormitando— Nunca imaginé que llegaría el momento en que hablaríamos de estas cosas. Pero está visto que ni los piratas escapan a la tentación ¿eh, Lu?

—¿De pescar? ¡Claro que no! Solo hay que saber cómo hacer las cosas.

—Siento no habértelo dicho antes, pero no tuvimos mucho tiempo para esto. De hecho, parece un milagro que estemos aquí. ¿Te has planteado volver alguna vez a la aventura?

—Pronto tendremos una, ya verás, —sonrió el menor, que no había logrado atrapar otro pez con la mano—, a veces no hay que ir tan lejos. ¡Y esta vez la buscaremos juntos!

—Solo me preocupa que el rascacio se mueva rastreando la presa. —Ace observó serio al pez, que parecía esperar en las rocas a que pusiera un pie en el agua para envenenarlo— Si le diera por buscarme, será difícil resistir la tentación de darle su merecido.

—¡Aaaaah, que para eso tienes hermano! —gritó Luffy impetuosamente— ¡Nos enfrentará a los dos, y ya veremos qué hace el rascacio por su vida!

El lagarto saltó asustado hacia el hombro de Ace. Con una sonrisa, lo colocó en la palma de su mano.

—Con nosotros sí que vas a estar seguro. ¡Un dúo de primera! —rió el menor a carcajadas— Me pregunto si tendrá buen sabor...

—¿Seguro en tu estómago, Luffy? Imagino que sí, déjalo tranquilo.

—Ace... ¿De verdad te interesa? —los ojos del hermano lo sondearon.

—¿El lagarto? Como mascota no está mal.

—Sabes a lo que me refiero. —Luffy se dejó caer hacia atrás, tendiéndose sobre las rocas—. Con Dadan se puede decir que tuvimos una familia, pero nada comparable, Makino era lo más parecido a una madre, el viejo Shirohige fue un padre para ti, pero... esto... es diferente.

—Me interesa. Únicamente que la idea me parece extraña, esta mañana en el desayuno sentí la seguridad de ser admitido y eso de importarle tanto a alguien... me saca de paso.

—¡Nami quiere a su hermana! ¡Y ella es una persona genial, no voy a dejar que la hieras!

Oírle decir aquello a Luffy sí que lo sacó de sus casillas.

—¿Qué no te estoy diciendo que estoy dispuesto a vivir con ella? —Ace defendió su integridad— ¡Y no voy a vivir con remordimientos, por eso intento hacer las cosas de la mejor manera posible!

—Ah, eso está bien. —Luffy asintió con la cabeza y amplió su sonrisa— ¿Si tienen hijos puedo quedarme con el lagarto?

—¡Hijos! —el desconcierto lo llevó a un estado de shock.— ¿Hijos? ¡Serás idiota! ¡Nojiko y yo no...!

Ni siquiera se había planteado la posibilidad, increíble que su hermano le alertara sobre eso.

—¿Nojiko y tú no qué, Ace?

Otro signo de interrogación apareció en el rostro de Luffy al ver a su hermano roncar, completamente dormido.

—Estaba pensando... —Luffy adoptó la expresión de quien consulta a las musarañas y se rascó el sombrero— que a la hermana de Nami le va a gustar más que le regales un hijo que un lagarto.

—¡No te metas en mis asuntos! —Ace se había dejado provocar, despertándose al instante. El animal saltó de su mano y corrió a esconderse en el bolsillo del pantalón corto— ¡Eso es cosa mía! ¡Los niños no se dan como las coles!

—¿Y cómo, entonces…?

Ace bufó molesto, se caló el sombrero y sin esperar por Luffy, fue de regreso al peñón donde Nojiko y Nami habían quedado. El capitán sonrió satisfecho, antes de retirarse, lanzó una mirada desafiante al rascacio.

—No voy a permitir nunca que se salgan con la suya, marines de mierda. —gruñó— Primero muerto a dejar que algún día estropeen el sueño de Ace.

/

Estaba solo en la oscuridad, después que cerró tras si aquella puerta. Los beneficios de la noche de verano parecían haberse quedado junto a ella, dejándole la inclemencia de un estado invernal. Caminó varios pasos hasta adentrarse en las plantaciones cercanas con algo más pesado a cuestas que su bolso de viaje. Estuvo a punto de regresar y proponerle una locura, que se implicara con sus ansias de conocer el mundo, arrebatarla de aquella tierra donde solo parecía anidar el sufrimiento, cambiar por completo su universo y hacerlo uno con el suyo. Pero al final lo desechó por parecerle egoísta ¿qué seguridad le daba, al arrancarla de sus raíces? Ahogó en su orgullo la tentación de volverse para contemplar la sombra de la casa sin luces, apretaba en el puño la nota que le diera. Y sintió rabia de no hacer más que seguir adelante, enfrentándose a la idea de no verla hasta quién sabría cuándo. Mientras, guardaría bien escondido el deseo que era solo para ella, aunque se tropezase con una chica ávida de arrebatárselo.

Sintió el dolor del recuerdo como un arponazo, de la única vez que había compartido su cama, el día previo a la despedida. Aunque el término "compartir" no era el más apropiado al chispazo de un instante.

"—¿Has dormido bien? —preguntó ella, recostándose a su lado— Me preocupaste ayer cuando caíste como si estuvieras muerto y no quise que te despertaras incómodo en el diván.

¿Pasé toda la noche aquí?—Ace se incorporó aún adormilado. "Maldita narcolepsia…¡No era el momento de quedarte inconsciente, idiota!"

Roncas bastante ¿sabes? —ella lanzó una carcajada— Pero apenas te mueves, eres un chico tranquilo. Da gusto verte cuando te quedas dormido de esa forma.

Es culpa tuya, —dio vuelta hasta topar con Nojiko, que se incorporó de inmediato, sin darle tiempo a retenerla— estás enfermándome. No tengo ganas de nada, a menos de ti.

Pues mis bálsamos no sanan ese tipo de laceraciones, me temo —como siempre, lo había seguido en la travesura—. Conténtate con que haya podido hacer algo por tu brazo. —y le propinó un pellizco donde llevaba el tatuaje.

Parecía dispuesta a darle un poco más de su adictivo tratamiento, que racionaba a una cucharada por día, de ser así, no iba a desaprovecharlo. La sostuvo de los brazos y con un suave tirón la hizo perder el asidero, doblegándola bajo su cuerpo.

-Dejemos de jugar a juegos peligrosos —le susurró al oído con malicia—, o los dos tendremos necesidad de buscar el remedio.

Prométeme que no tomarás más de la mitad del frasco —Nojiko presionó con el índice la punta de su nariz— y podemos llegar a un acuerdo.

/

Nojiko lo había detenido en el punto exacto, justo cuando más deseaba sumergirse en aquel mar desconocido. Había intentado ir más allá, por supuesto, pero dos bofetadas eran indicio de que debía elegir si portarse como un pirata, o un caballero. Si recurría a la primera, de seguro no tendría más posibilidades. La segunda, en cambio, le deparó una agradable sorpresa. Dejarla escapar había sido una buena idea, considerarla, a pesar de que lo golpeaba el deseo, tuvo su pronta recompensa. Impredecible como sus acciones, Nojiko siempre tenía un camino por el que fugarse y aquel en específico, lo llevó a descubrir un milagro en su boca. Lo había despertado como hombre, con el simple hecho de mostrarle sus labios colmados de licor… Suficiente la primicia, como para saber en lo adelante lo que quería: Una mujer que se obligara a respetar aún cuando dejara que le perdiera el respeto, tan igual a él en supremacía como dispuesta a aceptar el momentáneo papel de fémina sometida.

Fuera como fuera, en esos momentos solo podía contar con la compañía de las sombras.