XIV
"Mestiza ardiente de lengua libre
Gata valiente de piel de tigre
Con voz de rayo de luna llena" J.S
En el interior de la casa el viejo Garp sostenía a Luffy por la playera, que no cesaba de patalear. Nami, desde una esquina del salón, observaba horrorizada el espectáculo sin atreverse a intervenir.
—¡Eres un perfecto irresponsable! Destruyes las prisiones del Gobierno, armas un escándalo mayúsculo en Shabondy, acabas con Marine Ford, por ti ningún pirata quiere ser shichibukai y como si fuera poco ahora... ¡te retiras siendo Rey a vivir como un idiota!
—Etto... ¿y eso es malo?
—¡Peor que cuando asaltaste Marine Ford para rescatar a Ace! ¡Yo quería que él y tú se convirtieran en buenos marines, pero en su lugar tengo a un pirata que termina fingiendo su muerte para acabar quién sabe donde y a un esclavo doméstico por nieto!
Nami iba a protestar, pero curiosamente el viejo Garp era el único que la hacía tragar las palabras y encogerse sobre sí misma. Luffy continuaba en la penosa situación, manoteando como un loco.
—¡Te dije más de una vez que quería ser pirata!
—¡Pero no que ibas a terminar de granjero! —uno, dos y tres golpes fueron directos a la cabeza de Luffy ante la mirada ansiosa de Nami— Primero fuiste influenciado por el pelirrojo Shanks ¡y ahora por esa endiablada pelirroja! ¿Y dónde está el sinvergüenza de Ace? ¿Por qué se esconde?
—Nadie se lo esconde. —gruñó Nojiko. Acababan de regresar tomados de la mano y Garp la observó de pies a cabeza. Nojiko respondió con una mirada capaz de congelarlo sin necesidad de fruta y acudió junto a Nami.
Ace se adelantó, indiferente a la expresión adusta del marine.
—¿Qué pasa, viejo?
—¡Esto es lo que pasa, cuando están fuera de mi vista! Escuché el rumor de que habían decidido vivir aquí como un par de buenos para nada y quise comprobarlo por mí mismo ¡Tú y Luffy me decepcionan!
—Ah, la verdad es que no nos importa, —el mayor se encogió de hombros y fue directo a la despensa por una pierna de jamón— tanto él como yo haremos lo que nos venga en ganas con nuestras vidas.
—¿Quiere soltar a Luffy de una buena vez? —Nojiko se plantó delante del marine—. A mi hermana no le agrada que lo sacudan.
—Ace… ¿quién es esta? —Garp dejó caer a Luffy sobre las losas y señaló con el dedo a la del cabello celeste, que de brazos cruzados, lo miraba como si quisiera derretirlo.
—Pensé que era evidente, –chistó él— además de la hermana de Nami y la dueña de esta casa...
—Antes de que lo olvide, ¿a quién llamaba endiablada pelirroja? —el puñetazo de Nojiko contra el rostro de Garp, hizo que éste se estremeciera y la observara impresionado. Nami ahogó un grito, mientras que Ace continuaba impasible dando mordidas a la carne.
—¿Estás viviendo con esta bruja? —le preguntó Garp, frotándose el chichón y estalló en una carcajada— ¡Tiene temple, me gusta! ¿Es usuaria de alguna habilidad?
—Oi, sí, claro —contestó Ace sin precisarle cual y chupó el hueso, luego de apartar a Luffy de un manotazo.
—Debí pensarlo antes... ¡Bwahahaha, qué idiota soy! Te hubiera buscado una bruja como ésta y hoy tu cabeza no valdría billones de beries, aún muerto —meditó el viejo y terminó echándose en el sofá sin ser invitado— ¿Alguien hace café? Estoy de visita.
De mala gana, Nojiko se dirigió a la cocina y Ace la siguió un tanto preocupado. Oyeron al viejo y a Luffy roncar, en uno de sus ataques narcolépticos.
—Un abuelo que además de marine, es insoportable —gruñó Nojiko, que había cambiado de una mañana ideal a un mediodía problemático— se merece un tratamiento especial de mi parte.
—Bueno, después de todo, tengo que reconocer que me quería… al menos antes de volverme pirata, —Ace se acodó en la meseta, mirando como ella preparaba la infusión— incluso creo que después también.
—No permito que nadie hable mal de mi hermana, tú no lo harías si alguien lo hiciera de Shirohige. ¿Cierto?
Ace asintió con la cabeza, percatándose de inmediato que Nojiko cambiaba el recipiente del azúcar por el de pimienta.
—Te has equivocado, No.
—No me he equivocado —ella lo miró con malicia— Tu abuelo es un tipo duro, ¿verdad?
/
Cuando Nojiko regresó con el café, Garp y Luffy compartían la segunda pierna de carne como si nada hubiese sucedido. Nami se mantenía aparte en una silla; contrario a su mal carácter habitual, se veía muy abatida. La mayor suspiró, mientras con un gesto le indicaba que fuera a su habitación, dejándolo todo en sus manos.
—¿Y ella, no sabe cocinar? —Garp señaló a Nami, que se retiraba— ¡Era de esperarse!
—Quien sabe hacer mapas, no necesita estar metida en la cocina —soltó Nojiko, poniendo la bandeja con las tazas servidas sobre la mesa—. Me basto sola para atender el negocio.
—¡Tiene buen olor, por la Justicia Gubernamental! ¡El café para un marine, mientras más fuerte y amargo, mejor!
Ace abrió los ojos al ver el entusiasmo con que Garp se llevaba la taza de café con pimienta a los labios.
—¡Bwa ha ha ha. Excelente, mejor que el del Gobierno! —gritó satisfecho y abandonó el diván para ir junto a Ace— Estoy bastante sorprendido de enterarme de estas nuevas, procura mantenerte sin llamar la atención o yo mismo me encargaré de este asunto —dio una soberana palmada en el hombro del mayor— ¡Estoy muy orgulloso de mi nieto! En cambio tú... —se volvió hacia Luffy— no has encontrado sino una pirata ambiciosa, hija probablemente de otra pirata...
Luffy iba a responder cuando Nojiko incrustó sin miramientos el puño en la cabeza de Garp.
—Por si no lo sabe, nuestra madre Bellemere fue marine —dijo con los dientes apretados—. Sus nietos no son casos únicos.
—¿Una marine?
Ella hizo acopio de paciencia y fue en busca de una foto, que le tendió.
—Oh, si. Buenas agallas, no la conocí personalmente pero... ¡Ace siempre ha tenido vista larga para estas cosas! Una hija de marine preocupada por su casa, eso está bien...
—¡Bellemere era madre de las dos! —Nojiko se dio cuenta de que no valía la pena discutir con alguien que llevara la D en su apellido, todos parecían ser cabeza dura. Pero Ace la había acreditado con una, así que lidiaban parejo— Por cierto, esta es la casa que heredamos de ella, creo que no le hubiese gustado ese agujero que hicieron en la pared.
—Pensé que entrar así impresionaría a mi nieto, pero no había llegado aún —se cruzó de brazos—, mandaré a mis soldados a arreglarlo de inmediato.
—Y estoy segura de que usted dará el ejemplo —al verlo negar con las manos sonrió irónica, mientras retiraba la bandeja con las tazas vacías—. No, no, sin falsa modestia, apuesto a que tiene experiencia y lo hará de maravillas.
—Bueno, mi nieto no dudará en darme una mano —Garp empujó al mayor hacia el exterior, a pesar de sus protestas.
Nojiko se volvió antes de entrar a la cocina y llamó suavemente. —Ace ¿quisieras ayudarme y abrochar mi sostén, que acaba de zafarse? No tengo manos para hacerlo...
Una hemorragia nasal sacudió incluso al viejo Garp. Ace, ruboroso al conocer la inexistencia de esa prenda en el vestir de Nojiko, fue tras la chica dejando solo al marine, encargado de todo el trabajo.
—Lo siento, estas cosas pasan —dijo meliflua Nojiko a Garp, dando por satisfecha su venganza—. Por cierto, me enferma la discordancia, les pido que las líneas divisorias de los ladrillos terminen en perfecta alineación. Las revisaré después. —Sonrió abiertamente— Y si la pintura no cubre la marca del agujero, me temo que deberán darle una pasada a la casa entera ¿No es mucho pedir, verdad? Después de todo, es la casa de su familia. Porque AQUÍ vivirán sus nietos, hasta que se decida lo contrario.
Garp volvió a frotarse el golpe, que aún le escocía y rió.
—¡Bwa ha ha ha, le he caído bien, por el puño se siente! —y gritó al mayor— ¡Ace, si después de vivir con esa bruja decides que es mejor el entrenamiento de los marines, puedes avisarme!
