1 – Suna y Mello

-¡Hey, Mello! -Exclamó Matt- ¿Vienes a jugar a Pokémon un rato?

-Creo que voy a pasar -Repuso el rubio, aunque ante la mueca de desagrado que puso su amigo, añadió-: no es que no me apetezca, pero tengo una cita.

-¡Así que una cita! -Los ojos del gamer brillaron con algo de envidia- Simplemente esperemos que esta sea la adecuada.

-No sé yo... Es la típica niña buena, una amiga de Wammy, según Roger -Explicó-. La llevaré al Museo de Chocolate quiera o no, así al menos no habré perdido el día.

-¡Mucha suerte! -Deseó Matt.

Mello salió de Wammy's House refunfuñando y caminó algo cabizbajo hasta el punto de encuentro, allí estaba la chica con la que había quedado a su pesar. Pelo rubio largo y ojos verdes claros, por no mencionar el vestido corto rosa que llevaba de estilo lolita. No se le ocurría nada más pijo.

La chica también le vio rápido y se acercó a él.

-¡Eh! Tú debes de ser Mello, ¿no? ¿Vas a ser mi cita hoy? -Inquirió con ojos brillantes. El chico asintió con la cabeza- ¡Yo soy Suna! ¿Dónde vas a llevarme?

-Bueno... digamos que es una sorpresa -Se excusó-, lo descubrirás en cuanto que lleguemos.

Suna asintió sonriente y empezaron a caminar por la calle.

-Mello... Roger dice que eres muy listo -Comentó la chica, más por romper el hielo que por otra cosa.

-Por supuesto -Asintió orgulloso-. Soy uno de los favoritos para llegar a convertirme en el sucesor del detective L...

-Lo sé, lo sé -Interrumpió-. Aunque también me han dicho que el favorito es un tal Near.

Mello cerró los puños y entrecerró los ojos.

-Near es solo un maldito idiota con complejo de superioridad...

-Pues yo creo que debe de ser muy inteligente -Murmuró sin mala intención-, por algo es el mayor genio de Wammy's House.

Sin embargo, esto enfadó a Mello más que cualquier otra cosa que la chica hubiera podido decir.

-¡¿Entonces por qué no le elegiste a él como cita?! -Reclamó, indignado.

-Fácil, seguramente me hubiera aburrido mucho con él -Alegó-. Además, me dijeron que a ti te gustaba mucho el chocolate.

-Así es -Declaró a la vez que se paraba a la entrada de un local. Era algo pequeño y modesto, aunque se leía claramente "Museo de Chocolate Love Candy"-. Este es nuestro destino.

-¡No me lo puedo creer! ¡¿Me has traído a un museo de chocolate?! -Exclamó. Por el tono tan insufriblemente alto en el que gritó, Mello pensó que le iba a dejar plantado allí mismo sin querer volver a verle; pero sus ojos se iluminaron como si se tratase de la mañana de Navidad- ¡Vamos, vamos, vamos! Necesito verlo por dentro.

-Un momento, ¿te gusta el chocolate? -Preguntó el rubio.

-¡Sí, sí, sí! -Aplaudió- Sabía que harías algo así de maravilloso.

-Pues... ¿a qué estamos esperando?

En la taquilla, en lugar de sacar entradas, Mello sacó un carné y les permitieron pasar sin problemas.

-¿Cómo va este museo? -Quiso saber Suna- ¿Es gratis o algo?

-¡Qué va! Es que tengo un bono anual -Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

Suna asintió con la cabeza, no muy sorprendida. Al entrar a la primera sala, había expuestas tabletas de auténtico chocolate belga... A ambos jóvenes se les hizo la boca agua.

Continuando por la exposición, la sensación era cada vez mayor, hasta que recorrieron todas las salas y se encaminaron hacia la salida.

-Ahora viene lo mejor -Advirtió Mello. La chica le miró sin comprender, en la salida solo había una mujer castaña despidiendo a los visitantes... Pronto lo comprendió, ¡esa mujer estaba repartiendo tabletas de chocolate!

Cuando Mello pasó por ahí, le dio dos.

-Espero que haya disfrutado de su visita, señor Mello -Se despidió sonriendo. Mello asintió convencido.

-¿Le puede dar también una tableta extra a mi amiga? Es casi tan fan del chocolate como yo.

-Por supuesto -Asintió-. Vuelvan pronto.

Suna también recibió dos tabletas y ambos empezaron a deborarlas nada más salir a la calle.

-Veo que te conocen -Comentó Suna una vez se acabó la primera. Mello ya estaba terminando la segunda.

-Sí, se podría decir que vengo mucho por aquí -Admitió, no muy avergonzado.

-Es genial -Aseguró la chica-, ha sido la mejor cita de mi vida. ¡Llámame!

Le dio un beso en la mejilla al chico y se alejó por la calle comiemdo su chocolate. Mello se llevó una mano al punto donde ella le había besado y sonrió. Sacó el móvil y marcó el número de Matt.

-¡Matt! ¿Qué tal los combates pokémon? -Preguntó.

-No muy bien... He perdido los dos últimos... -Contestó su amigo, alicaído-. ¿Y tu cita?

-¡LE GUSTA EL CHOCOLATE! -Exclamó tan alto como sus pulmones se lo permitieron- Me ha dado un beso y quiere que le vuelva a llamar. ¡Toma esa, Jeevas!

Jajajaja, supongo que la idea de todos los capítulos es algo así. Después del modelo, empiezo con vuestras reviews, de verdad que tenía ganas de escribir esto n.n