Notas de la Autora: Los personajes no me pertenecen yo solo los tomo prestados para entretener sin fines de lucro.
Aclaraciones del Cap. Beta Reader: Ayiian.
"Encontrando Defectos"
- ¡Ah!- Dejo escapar un cansado suspiro, sin duda alguna estaba frente a su próximo primo.
- No les quito más su tiempo, pero los deberes son primero ¿no lo cree así joven Darien? –
Si alguien aparte de ellas dos hubiera visto la quijada hasta el suelo del joven de seguro pensarían que con ninguna cirugía podría arreglarse y es que el comentario de Usagui fue claro, preciso y conciso, dejando a ambos sorprendidos.
- Rei, ¿me harías el honor de acompañarme a tomar una copa? – Susurró sensualmente a su recién conocida "amiga" después de recuperarse del "desatinado" comentario de la "boba."
- Lo siento Darien aún es muy temprano para beber, la verdad estoy retrasada, ¿podría ser en otra ocasión?- Preguntó esperanzada.
- Por supuesto mi bella dama.- Le sonrió coquetamente.
Ambos se despidieron de beso en la mejilla y aunque las blanquísimas facciones de la heredera de los Tsukino permanecían tallados en hielo, por dentro una gama de diferentes sentimientos y emociones la atormentaba.
¿Cómo era posible que ese hombre le hiciera sentir así? Estaba furiosa, realmente furiosa pero con ella misma, ningún hombre había hecho mella en ella y éste arrogante patán intercambiaba un par de palabras con su prima y todo parecía quemarle, ¿por qué?... Quizás no era el momento de descubrirlo.
Rei salio después de despedirse, subió hasta su elegante Mercedes y se perdió de la vista de los presentes.
- ¿El libro?- Exigió él.
Al notar que sus guardianes ya se aproximaban con la firme intención de asesinar al moreno, pronunció en voz alta e indiferente:
- Si quieres estudiar tendrás que hallar otra forma. – Sin más dio media vuelta adentrándose en los elegantes salones.
- ¿Pero quien demonios te crees?...-
Antes de terminar la frase ya se encontraba fuera de la mansión, siendo escudriñado por cuatro hombres fuertemente armados. De un salto se levantó del piso, acomodó sus ropas, giró sobre sus pies y camino rumbo a la avenida principal, murmurando pestes de la "malcriada niña."
En el club nocturno "The Black Moon", uno de los lugares más prestigiosos y caros de Tokio, una hermosa y curvilínea pelirroja hacía gala de sus virtudes en el baile, sobre una plataforma hacía "acrobáticos" movimientos en una silla, en tanto su cabello suelto jugaba con el viento artificial, su sensualidad era tal que más de uno se quedaba boquiabierto.
- ¡Perfecto! – Expresó un entusiasta rubio, mientras le extendía una toalla para el sudor.
- Gracias Andrew.- Respondió ella esbozando una agradable sonrisa.
- Es tu mejor show Kaoly.-
La chica se sonrojo, en tanto el joven soltaba una armoniosa carcajada.
En una amplia, elegante e íntima alcoba una mujer de largos cabellos dorados examinaba el reflejo del espejo.
- "¿Por qué?... ¿Por qué tengo la "necesidad" de que él me mire como lo ha hecho con Rei?... ¿Qué tiene él, que me hace desear ser otra…"- Sus reflexiones fueron interrumpidas por suaves golpes en la puerta.
- Usagui, ¿puedo pasar? -
La rubia no pudo evitar ruborizarse, como si la persona fuera de su habitación le hubiera leído el pensamiento; respiró hondo, se coloco las gruesas gafas y controlando el tono de su voz dijo:
- Adelante Hotaru.-
- Venía a invitarte a nuestra cita semanal de películas y palomitas, pero ¿vas a decirme que sucede?- Inquirió la morena con una picara sonrisa y un rayo de preocupación en sus brillantes ojos.
- …Nada…- Fue la escueta respuesta de la rubia.
- Mpj- Gruñó Hotaru.- Y crees que te voy a creer.-
- ¡Ah!- Usagui dejó escapar un suspiro.-…La verdad es que no lo sé a ciencia cierta...-
Hotaru alzó una ceja, puso sus blancas manos en sus caderas y cuestionó de manera autoritaria:
- ¿No lo sabes? ¿Ó no lo quieres afrontar?-
La rubia clavó sus pupilas azules en las violetas de su joven prima, volvió a suspirar.
- A ti no puedo engañarte.-
- No mi querida Usa, crecimos juntas, así como difícilmente me escondes cosas yo tampoco puedo mentirte, así que empieza a hablar ¡ya!- El rostro de la pelinegra y su dictador tono hicieron que Usagui cayera de la silla al borde de las lágrimas, pero de una risa incontrolable.
Pasados unos minutos, ambas jóvenes se encontraban sentadas en la fina alfombra, con la espalda recargada en la cama, mirando por el gran ventanal la estrellada noche.
- ¿Y bien?- Preguntó Hotaru.
Aunque dudó un instante, los labios de Usagui se abrieron dejando correr todo lo que le atormentaba.
- Sabes que debido a mi posición y mis deberes, mi arreglo personal nunca ha sido lo primordial.-
- ¡Ah!, si me he cansado de intentar un cambio de imagen, con todo el potencial que tienes.- Le interrumpió una soñadora Hotaru.
- ¿Vas a escucharme o seguirás cavilando las mil y un posibilidades que tengo? –
- Eres una de las mujeres más bellas que he conocido.- Dijo seriamente la pelinegra.- Incluso mucho más que Rei y yo juntas… Admito que no comprendo completamente tu necedad de vestirte como si fueras monja, pero eres una poderosa y rica heredera, con un papacito como prometido, así que gran parte del "trabajo" ya está hecho.-
Usagui miró a su prima boquiabierta, negó con la cabeza y expresó:
- Y pensé que serias tú quien me ayudaría a cambiar mi imagen.-
Todo quedo en silencio hasta que el grito emitido por Hotaru fue escuchado por todo Japón
- ¡¿De verdad?!, ¡wow!, tengo varias ideas empezando por las gafas, pero…- Alzando elegantemente una negra ceja, tomó a su prima por los hombros y entrecerrando los ojos preguntó. - ¿Por que éste cambio tan repentino?-
Usagui se mordió el labio inferior, bajó la mirada y murmuró entre dientes.
- …Kyouya…-
Solo el sonido de los grillos se escuchaba, Hotaru pestañeó varias veces.
Usa sonrió tímidamente.
- Prima ¿te importa si le hablo a unas amigas? - Le preguntó Hotaru.
- Con gusto son bienvenidas.- Respondió la rubia.
Hotaru se levantó de pronto con una radiante sonrisa y Exclamó:
- Que la operación "mariposa lunar" de inicio.-
Mientras tanto en el club "The Black Moon" comenzaban a desfilar finas y elegantes damas haciendo gala desde exquisitos vestidos que sin duda valían una gran fortuna y no por nada eran dignos de estrenarse o de lucirse en tan exclusivo lugar, sin embargo los vestidos y las joyas dejaban de ser importantes ante el espectáculo que se ofrecía esa noche, las damas insatisfechas abarrotaban el lugar con el afán de pasar una velada divertida y pasional.
"The Black Moon" lugar de fuego, lugar de encanto y lugar de hombres.
La decoración era simplemente sublime, las elegantes mesas con sus delicadas velas y cortinas de perlas que hacían de división y "privado" entre cada una de ellas le daban un aire salvaje y exótico al ambiente, la luz tenue se encargaba de hacer acogedora la noche; la plataforma de baile era en un tono negro insinuando al pecado de cada par de ojos que se citaban en el.
Todos los empleados lucían como modelos de revista, atléticos, guapos y sexys.
Y la noche dio inicio…
- ¡Kami! ¡Dime qué pecado he cometido para que los diseñadores hayan hecho prendas tan feas!- Expresaba una activa Hotaru, en tanto la ropa iba y venia del guardarropa de su prima.-…Agatsuma-San quedará embelesado cuando te observé con tu nueva imagen… Aunque siempre he creído que le gustas tal y como eres…-
Usagui la miraba divertida, y aunque no había sido capaz de confesarle, a su prima y confidente, el verdadero nombre de su "motivación", argumentando que su cumpleaños número 21 se acercaba, haciéndose publica su relación con Kyouya Agatsuma (uno de los solteros pertenecientes a la realeza Euro-Asiática más codiciado en el mundo entero), y su próxima sucesión al asediado puesto de su adorado abuelo.
Quería un cambio total; a sus 20 años siempre había enfocado su estilo de vida a ser la mejor en los estudios, aprendiendo el negocio familiar, preparándose para ser la próxima líder y estratega de la familia más antigua e importante del Japón. Centrándose en el deber al compromiso previo a su nacimiento, y las tradiciones que su abuelo paterno marcaba con mano de hierro.
Por eso nunca le había prestado atención a la moda en curso, sabía perfectamente cuál era su "papel" dentro de la estabilidad política, y hasta el momento lo había interpretado de manera impecable; más sin embargo había ocasiones en que envidió y deseó ser como sus primas, tener la libertad de escoger como vestirse, peinarse, maquillarse, salir con quien se le pegara en gana… Sin guardaespaldas monitoreando cada uno de sus pasos… Poder cruzar una habitación sin levantar murmullos sobre su "rara" apariencia…
Estaba consciente de su belleza física. Sus padres eran increíblemente hermosos, ¿ por qué no habría de serlo ella?, pero el protocolo era tan estricto y ella aún era tan joven, que sin querer la habían encerrado en una burbuja donde ella no creía que aquel reflejo del espejo fuera el suyo, donde las gafas y la ridícula ropa quedaban fuera: Largos rizos dorados, hasta más bajo de su breve cintura, remarcaban delicadas, blancas y finas facciones, dulces y vivaces ojos azul-cielo enmarcados por largas pestañas negras, nariz pequeña y respingada, sensuales y carnoso labios, un escultural cuerpo, que levantaría la envidia de la súper modelo más cotizada, para rematar un intelecto y astucia superior al de cualquier genio conocido.
- "Sí, sin duda quiero mostrar lo que en verdad soy… Lo que él me hizo descubrir…"- Se dijo en silencio, mientras escuchaba las mil y un ideas de su entusiasta y querida prima.- "Darien Chiba sabrás lo que es una mujer de verdad y no poder tenerla."- Sentenció con un extraño brillo en los ojos y una enigmática sonrisa.
Continuara….
Gracias por Leer y Comentar.
