Notas de la Autora: Los personajes no me pertenecen yo solo los tomo prestados para entretener sin fines de lucro.
Aclaraciones del Cap. Beta Reader: Ayiian.
"Revelándome"
La elegante habitación estaba oficialmente "en estado de desastre", toda la ropa, zapatos y accesorios estaban esparcidos por todo el piso, lo único que había pasado la inspección de la capitana Hotaru se encontraba sobre la mullida cama: Un suéter en v rojo sangre, unos pantalones a la cadera de pana negra, tres top de tirantes de diferentes colores, una chaqueta larga de cuero negro, un par de botas negras y de color miel, y…
- ¿Qué hace esto aquí? – Cuestionó la ojivioleta al tiempo q agitaba una camisa de manga larga de seda azul rey.
Ante tal pregunta el rostro de la heredera pasó por todos los tonos de rojos habidos y por haber.
- …Hace unas semanas, Kyouya y yo paseábamos por los campos Elíseos, comenzó a llover como no llevábamos paraguas, el amablemente se quitó su camisa y me cubrió con ella.- Respondió Usagui que solo se limitaba a voltear a los lados, como queriendo escapar de la intrigante mirada de su perspicaz prima.
- Qué escondes Usa, te conozco demasiado como para saber que hay algo más detrás de todo esto.- Le sonrió maquiavélicamente.
- ¡AH! Basta por favor, de acuerdo, está bien, te lo diré.- Decía la rubia, mientras se escondía entre las almohadas que adornaban su enorme y hermosa cama.- Pero promete que no se lo dirás a nadie, ¡por favor!- Hablaba mientras ponía su mejor carita adornada por un infantil puchero.
- ¡Jajaja! Te vez tan peque y adorable, que bueno, si te lo prometo.-Aseguraba entre risas.
- Pues veras…-Titubeaba, jugando con sus dedos.-..Kyouya y yo… Noche estrellada… Venecia… El baile de mascaras… Y pues…-
Hotaru no necesito más, y con toda la calma del mundo se sentó a su lado y la abrazó.
- ¡AH! con que es eso, ya decía yo que iban muy lentos después de 6 años de noviazgo y ni siquiera un besito.- Poniendo cara pensativa.- Aunque él es 9 años mayor que tú, así que te habrá ido de maravilla.-
- ¡Por Kami! Hotaru como se te ocurre decir eso.-
- Y como no me contaste cuando sucedió.- Dijo la pelinegra pasando por alto las escandalizadas muecas de su prima.- Tendrás que contarme con lujo de detalles.-
- ¡Hotaru!- Gritó la rubia, lanzándole un cojín.
- Ahora me cuentas, por que tengo la impresión de que tú y Kyouya-San se lo han estado pasando de lo lindo, ahora comprendo sus frecuentes visitas, aún viviendo en Europa y sus negocios en América.-
Usagui estaba completamente roja, pero por extraño que sonara no se sentía arrepentida, ni avergonzada, al fin y al cabo el Príncipe Kyouya Agatsuma era el hombre junto a quien despertaría hasta el fin de sus días.
- ¡Vamos Usa cuéntame!- Presionó la pelinegra.
La rubia estaba apunto de confesar cuando suaves golpes en la puerta les hicieron dar un saltito.
¿Si? –
- Señorita Hino tiene visitas.- La voz del ama de llaves hizo que Hotaru se levantara de golpe.
- Deben ser las chicas, regreso enseguida, prepárate prima porque después de esta noche Kyouya–San tendrá que contratarte un escuadrón de mujeres ninja para evitar que los hombres se te acerquen a un metro de distancia.- Comentó risueña Hotaru, desapareciendo por la puerta grabada con lunas y estrellas.
Usagui se quedo sentada en el centro de la cama, sumida en mil pensamientos y confusiones.
- "Dianthe (Flor divina en griego), mi celestial luz…- Recordaba las suaves palabras dichas a su oído, en tanto unas ágiles y varoniles manos tocaban con maestría cada poro de su piel, su cuerpo se estremeció por completo cuando evocó el dulce y rico aroma del sobrino favorito de la reina Elizabeth II de Gran Bretaña.
- Kyouya.- Susurró. Completamente perdida en sus recuerdos, no logró comprender muy bien como terminó en la alfombra, hasta que una risueña bolita rubia, que estaba sobre ella, exclamó:
- ¡Usagui!, ¡Taru ya nos contó! –
- Si es genial, pero ¿podrías bajarte de mí, Mina?-
- ¿Eh?, Claro.- Dijo Mina poniendo un brazo detrás de su cabeza.- Perdona creo que me emocione.- Murmuró, al tiempo que ayudaba a Usagui a e levantarse.
- Hotaru, ¿me presentas a tu Prima? –
La dulce voz hizo que Usagui se girara y quedara frente a una joven cuyo color de ojos eran igualados al maravilloso y bello mar.
- Por supuesto amiga.- Contestó sonriente la aludida.- Michiru, Usagui.- Presentó orgullosa.
Y ante la atónita mirada de las presentes, Michiru hizo una reverencia total, antes de que la frente tocara el suelo, Usagui la tomó por los hombros y susurró tímidamente.
- ¡Por favor! Esto no es necesario, aunque mi familia es "muy tradicionalista" no es necesario, de verdad.-
Michiru parpadeó, y comprendió
- Me han hablado tanto de ti, que…- Respondió con una sonrisa tierna y en tono cariñoso.-
- Lo sé.- Le interrumpió sutilmente Tsukino.- pero que te parece si dejamos las formalidades a un lado. Taru me ha hablado tanto de ti que siento como si nos conociéramos desde hace años.
La heredera de los Kaiou dibujó una radiante y emocionada sonrisa.
- Y creí estar loca por pensar igual.-
- Cof… Cof… Disculpen que interrumpa tan mágico momento, pero me encantaría empezar con la misión "mariposa lunar".- Dijo una muy animada Setsuna.
- Excelente idea ya todo está listo, Gianfranco nos espera en el salón de las rosas para tomar las medidas.-Anunció Hotaru.
- Los representantes de Dolce & Galbana, Dior, Victoria Secret y Channel también deben estar aguardándonos.- Gritó Mina.
- Tus médicos de cabecera, así como Jean Carlo, que es un genio para el cabello, y el equipo de Francis, para el maquillaje, nos esperan.- Pronunció Setsuna, sin dejar de apuntar en una libreta.- Así que al ataque.-
- ¡Siiiiiiiii!- Gritaron al unísono y salieron encantadas hacía el salón de las rosas en el ala este de la mansión Tsukino.
Como una de las herederas de la elite japonesa Usagui Tsukino no iba a caras y prestigiosas Boutiques, ¡NO! los más afamados y acreditados diseñadores de moda reñían con uñas y dientes, el ser el elegido por diseñar para la agradable y reservada Usagui, aunque los diseños que pedía fueran sumamente sosos, era un honor para ellos confeccionar ropa a la medida de la heredera.
En el gran salón, cada diseñador tomaba medidas y notas acerca de las ideas generales dictadas por Michiru, quien opinaba que Usa debía tener una imagen fresca, juvenil y apasionada pero al mismo tiempo elegante, sofisticada y sensual, mientras que Hotaru se preocupaba más por encontrar los zapatos, sandalias, zapatillas, cinturones y bolsos para la rubia, Mina por su parte escogía el maquillaje, accesorios, los diferentes peinados y cuidados del cabello. En tanto Setsuna coordinaba a los médicos, nutricionistas, entrenador personal y al gran equipo para el desfile de moda privado, que iban a presenciar.
Después de eternas 8 horas de caos organizado, que dicho sea de paso todo indicaba que se volvería a repetir a la mañana siguiente, (gracias al cielo que era fin de semana y a la gran chequera de papá), Usagui se encontraba metida en un relajante baño de burbujas olor a flores frescas, rodeada de velas aromáticas, y para rematar la luna creciente se filtraba por el ventanal del amplio y elegante baño.
El reloj marcaba la 1:30 de la madrugada, llevaba tan solo 5 minutos relajándose, cuando el timbre del teléfono móvil la hizo dar un bufido.
- Hola.- Contestó molesta.
- Dianthe.- La varonil y firme voz tiró por el desagüe su enfado.
- Ancel(Divino en Alemán.)-
- Es tarde para que estés despierta.- Susurró sensualmente.
Las mejillas de Usagui se tiñeron de rojo.
- No son horas para llamar mi Lord.- Respondió con su tono más "frío."
La armoniosa risa del otro lado de la línea telefónica la hizo estremecerse y una idea cruzó por su ágil mente.
- ¿Así que estabas pensando en mí? – Preguntó la rubia con malicia.
- ¿Tú que crees?- Habló quedamente.
- Por que yo pensaba en lo terso de tú blanca piel...- Murmuró pícaramente Usagui.
-…Recorrida por la yema de tus dedos...- Prosiguió él.-…Mientras suspiro en tu oído y con una mano delineo lentamente tu rostro, tu cuello y tu pecho, con breves pausas voy marcando el recorrido con mis labios...-
Usagui cerró los ojos, dejando que las burbujas envolvieran su alabastrina piel y las puntas de sus dedos acariciaran suavemente cada punto mencionado.
-…Poco a poco vuelvo a subir a tu cuello...-
- Mmm.- Exhaló ella.
- …Dándote pequeños mordiscos, vuelvo a bajar, ahora hasta tu ombligo, el cuál recorro con mi lengua una y otra vez, mientras tu llevas tus manos a mi cabello, vuelvo a subir llenándote de besos, buscando tus labios sabor a fresa, y parsimoniosamente tus manos trazan mi cuerpo desnudo…-
-¡Ah!-
-…Toma la esponja y humedécela con agua fría…- Ordenó en un tono más sensual.-…Mi lengua y mis manos pasan por tu cuello, tu pecho, tu vientre, tus muslos subiendo bajando hasta rozar esa parte…-
- Mmm, Ancel.- Jadeó la joven al sentir el frío contacto de la esponja en su piel.
- …Pero aún no, aún no es el momento, llevas tus manos a tu cabello acariciándolo perezosamente...-
- Kyouya, basta ¡ah!- Usagui estaba perdida en las mil y un sensaciones, se mordía el labio inferior de tan solo imaginar esas hábiles manos trazando su cuerpo.
-…Quiero... quiero que te pares frente al espejo…- La rubia se levantó, en tanto mil gotitas se deslizaban por su perfecto cuerpo.-Siéntate enfrente de él con las piernas abiertas…-
La joven se ruborizó.
-P-pero…-
- ¿Confías en mí?-
- Si, p-pero…-
- Hazlo pequeña belleza.-
- Ya.- Balbuceó.
- Mastúrbate lentamente, casi como si no lo sintieras.-
- ¡Ah!, ¡ah! Ky- Kyouya!, te necesito.-
El ritmo era exageradamente dócil, provocando que varias corrientes eléctricas recorrieran su columna vertebral, dejando escapar fuertes gemidos.
-…Necesito…- Jadeó ella.-…Que tu lengua me penetre, mientras tus manos van tocando mi vientre hasta mis pechos...-
-…Más rápido…- Susurró él.
En tanto aumentaba la velocidad, sus caderas se movían al compás.
-…Te quiero en mí…- Demandó entrecortadamente la rubia, el calor de su piel subía, su respiración se aceleraba, la cordura se perdía, pero necesitaba más para alcanzar el clímax. Cerró los ojos con fuerza, ya no podía más, necesitaba urgentemente apagar el fuego que estaba creciendo en ella.
- ¡Ah!- Jadeó más fuerte al sentir como dos ardientes y masculinas manos rodearon su cintura y una erótica lengua subía y baja por cada uno de sus muslos.
- ¿Me… extrañaste...?-
Usagui abrió los ojos al tiempo en que envolvía con sus largas piernas la atlética y varonil figura y besaba apasionadamente los labios, la barbilla y el cuello de su amante
Él esbozó una encantadora sonrisa, y jugueteó con el lóbulo de su oreja.
Sin separarse un solo centímetro, la tomó entre sus brazos y la llevó a la cama, recorriendo amorosamente con sus labios y dedos cada poro del femenino cuerpo.
En un solo movimiento ella se situó sobre él. Besó desde la frente hasta el ombligo, permitiéndose "torturar" al hombre unos segundos más, pero en un repentino movimiento, Kyouya quedó encima de Usagui, se acomodó entre sus piernas y la penetró suavemente, iniciándose un vaivén lento y excitante que dio paso a estocadas mas fuertes y salvajes.
Usagui se aferraba al perfecto cuerpo, clavando las uñas en la espalda, gritando de puro placer.
- ¡Kyouya! -
Éste comprendió aumentando la velocidad, besando y mordisqueando la alabastrina piel.
La culminación se aproximaba.
- ¡Kyouya! ¡Usa! ¡Te amo!- Gritaron al unísono.- Los besos y caricias siguieron hasta que las respiraciones se tranquilizaron, para dar rienda suelta a otra ronda de pasión.
Débiles rayos del alba entraron por el ventanal de aquella femenina y elegante habitación, despertando a una rubia, envuelta aún en dos robustos y protectores brazos.
- Buen día.- Murmuró dulcemente Kyouya, que se había mantenido en vela, contemplando a su bella princesa.
Usagui sonrío tiernamente.
- Mmmm…. Es lindo despertar así...- Susurró somnolienta.
-…Pero si nos encuentran, habrá guerra...- Completó el joven.-…Literalmente.-
La joven soltó una armoniosa carcajada.
- Dame un beso Ancel y vete, antes de que Tenoh-San y su "escuadrón de la muerte" derriben la puerta, buscando un posible "secuestrador" en el conejito blanco que me regalaste.- Espetó la rubia con sarcasmo.
El joven sonrío divertido, su pequeña odiaba que la guardia personal de la familia, se le pegara como lapa, necesario si, pero sin dudad alguna fastidioso.
- Tenemos tiempo Dianthe.- Habló en voz baja.- Además hay algo de lo que quiero conversar.-
Usagui palideció ligeramente, el la tomó por el mentón, clavando la varonil mirada en las pupilas azul-cielo, en tanto con la otra mano la estrecho más hacía si.
- Eres un celestial ángel, tal y como eres.- Expresó firme y dulcemente el hombre.- Si él no es capaz de apreciarlo es su problema, el cambio debe provenir de ti y para ti.-
La heredera permaneció estática, escondiendo la mirada en el ejercitado torso de él.
- Quiero darle una lección…- Suspiró la rubia.
Kyouya Agatsuma le besó tiernamente la blonda cabeza.
- Y se la darás, solo ten cuidado en no quedar atrapada en tu propia soga.-
- ¿K-Kyouya? – Titubeó ella.- ¿Por qué? –
El joven la estrecho con más fuerza depositando un beso en la nívea frente.
- Porque tienes todo el derecho de vivir mil y un experiencias, de equivocarte, arriesgarte y acertar las veces que sean necesario, de la manera que quieras y decidas, con la responsabilidad y consecuencia que con ello se origina.-
Usagui levantó la vista, completamente emocionada.
- Óyeme bien princesita, ¡Te Amo!- Ante tal expresión la joven quiso hablar, pero él prosiguió.- Soy completamente feliz con la idea de que, cuando este en el limite de mi vida, despertaré a tu lado, como ha sido hoy. Pero no por eso debes dejar de vivir lo que debas vivir. Confío en ti, te respeto, y estaré a tu lado pase lo que pase.
Los ojos de la rubia se humedecieron.
- Ancel, quiero despertar así todos los días.- Sollozó la joven aferrándose al escultural cuerpo.
- Y yo contigo Dianthe.- Murmuró delineando con su boca los delicados labios de su prometida.- Nadie sabe lo que pasara mañana, así que aprovechemos nuestro tiempo.-
- ¡Te amo! – Balbuceó Usagui antes de perderse en aquellos embriagantes besos.
Continuara...
Gracias por Leer y Comentar.
N/A: Chicas no desesperen este fics es un Darien x Serena así que todo a su tiempo. Las quiero y gracias por sus comentarios a las que tienen cuenta ya les agradecí personalmente pero hay quienes no, aun así por medio de este espacio lo hago, con mucho cariño gracias por seguir esta loca historia.
