¡Qué bien, me encantaron sus reviews, Bella y Rebeca! Me agrada cuando me abundan en el tema de los capítulos, lo que denota que ustedes son buenas lectoras y eso me hace sentir más segura respecto a lo que escribo. ¡Espero contar siempre con sus comentarios! Les dedico especialmente el capi.
XIX
"Ahora que el mundo está recién pintado,
Que las tormentas son tan breves y los duelos
No se atreven a dolernos demasiado" J.S
Los días en que despertaba con sobresalto quedaron atrás y los recordaba solo porque Nojiko hacía de ellos una grata panacea Por encima del orgullo, tenía que reconocer la necesidad de aquella etapa de concordia en su vida. Desde que decidiera ir tras Kurohige, no tenía la certeza de poder rendirse por completo al estado onírico, sin sobresaltos ni duermevela. Sin embargo, despertarse ahora y saber que Luffy estaba seguro además de feliz, Nojiko junto a él, queriéndolo: todo sumado, le regalaba cierta paz. A ella se la debía y deseaba corresponderle, pero comenzaba a sentir que no era suficiente con quererla como lo hacía. Notaba su espera en silencio, porque no intercambiaron más palabras sobre aquel sueño y se limitaron a dejar que el tiempo pasara, evitándose días de riesgo y extremando cuidados.
"No puedo, entiéndeme". —Ace la observó preparar las provisiones que llevarían a la aventura— "Lo que menos quisiera es legarle a un inocente la culpa de mi sangre. Que alguien lo señale, o lo golpee, o hable mal delante de él de ese idiota de su abuelo..." —Nojiko se había vuelto para poner unas cestas en la mesa— "Lo siento de verdad, No, pero sería demasiado irresponsable de mi parte... Y yo no podría contenerme si alguien le hiciera daño por tal cosa."
—¿No has tocado el dulce que te serví? Sí que sientes nostalgia por el mar, como para quedarte de esa forma. —sonrió ella— Descuida, pronto estarás de regreso.
—Tienes ideas muy locas ¿sabes? —Ace jugueteó con la cucharilla— Eso de embarcarnos hacia una aventura, así de improviso... La primera vez que hiciste algo parecido, tenías motivos para enviarme de vuelta al mar ¿Y ahora?
—Bueno, después de todo llevan tiempo sin volver a las andadas. —Nojiko restó importancia a sus dudas— Y para un pirata, estarse tranquilo no es una buena opción.
—¿Por qué siento que me ocultas algo?
Nojiko iba a replicar cuando la queja de Nami les llegó desde el salón. Minutos después ya la tenían en la cocina.
—¿Es que piensas hacer el idiota aún cuando hayas cumplido los cuarenta? ¡No lo aguanto! —se quejaba de él, pero a la vez no quería deshacerse de su presencia.
—Supongo que eso ya lo sabías cuando te decidiste a traerlo —Nojiko se encogió de hombros— ¿Para qué te lamentas?
—Deja que se vaya —fue la respuesta de Ace.
—Ah, precisamente hay algo que quería devolver a su dueño —Nami le mostró el lagarto, al que traía asido por la cola—.
—¿Lo has bañado? —Ace tomó al animal en las manos y procuró secarle— ¿Por qué?
—¡Como si quisiera tenerlo en la bañera! —gritó— ¡Luffy hizo un bote con el jabón y montó al lagarto en él! ¡Me saltó encima cuando el jabón se deshizo y... y...!
—Shishishi, vamos Nami —Luffy fue directo a la despensa y extrajo sin permiso un jamón—. El pobre quería saber cómo se siente navegar...
—¡Él nunca pidió tal cosa y tú no eres Chopper para saber lo que dice!
—Ahora que lo pienso, —Luffy puso cara de razonar— puede que tu lagarto se haya comido una fruta del diablo, Ace. Se hundió en el agua como un martillo después de resbalar por los pechos de Nami.
—¡No cuentes eso, idiota! —Nami estiró con ganas la mejilla de Luffy, para después soltarla. Se había ruborizado de pies a cabeza ante el comentario— ¡No ha sido así!
—Lo dicho, este lagarto sabe lo que hace... —Ace sonrió divertido, hablándole al animal— Eso es, Shanks, hombre hasta la muerte.
—¿Shanks? ¿Le has puesto así al lagarto? —Luffy lo miró de ojos abiertos.
—¿Por qué no? Tiene su actitud y tres líneas rojas en la piel...
—Uhhmmm... Me pregunto si le gustaría —Luffy dejó caer la cabeza a un lado, como siempre que meditaba algo—… Por cierto ¿en qué lugar estará?
—Siempre tiene asuntos que atender en el Nuevo Mundo...
—Ñaaakkk, extraño el mar —el menor hizo un puchero— ¡No veo el momento de partir!
La de cabello celeste abandonó la habitación justo cuando Luffy estiraba su brazo hasta una bandeja de galletas, atrayendo la atención de los otros dos. Luego de sustraer por tercera vez un buen puñado, su mano quedó apachurrada bajo el puño de Ace.
—Ni una más... —le advirtió.
—Supongo que podríamos ir a buscar un tesoro cerca o algo por el estilo. —meditó Nami— Ahora que somos cuatro, el dinero va a hacernos falta.
—¡Decidido! —Luffy golpeó la palma con el puño— ¡Esta misma tarde nos embarcamos!
—¿Y desde cuándo mi pequeño y débil hermano puede decidir por sus mayores? —Ace lo observó irónico— Los buenos modales indican que primero deberías preguntar a la dueña de la casa si estaría de acuerdo con acompañarnos.
—¿Para qué? —Luffy se hurgó en la nariz— Ella fue la que dio la idea, claro que viene con nosotros.
—No creo que esas sean sus intensiones —murmuró Ace—. Por alguna razón quiere quedarse en casa y enviarnos fuera.
—¡Ahhhhhh, Nojiko tiene que venir con nosotros! —Luffy dio rienda suelta a su espontaneidad— ¡Ya veré de convencerla!
—Puedes ir pensando en ello, hermanito, a ver si logras lo que yo no. —Ace escondió al animal en el bolsillo, y después de levantarse, caminó hacia la puerta. Se volvió con ánimo de molestarlo—... Ah, y ningún hombre deja que un lagarto cumpla sus obligaciones como compañero de baño.
—¡Ace, eres un idiota! —gritó Luffy corriéndole detrás y aventurándose a darle una patada en el trasero— ¡Voy a patearte hasta...!
Que el mayor se volviera, lo tomara en andas por el chaleco y lo lanzara contra el horno que había quedado abierto, fue todo uno.
Nami contempló impasible el pataleo de Luffy, en fiera lucha por sacar la cabeza atorada entre las rejillas, y lo dejó allí para ir en busca de una jarra con jugo de mandarinas.
—Deja de fastidiar a tu hermano —suspiró ella, sirviéndose para después sentarse a la mesa—. Moléstale menos, que ya ha pasado bastante.
—¡Kyak! —Luffy logró sacar la cabeza del horno— Conozco a Ace y nunca lo he visto tan bien.
—¿Estás seguro? Los noto algo extraños. —Nami levantó una ceja, con ella todo hubiera sido muy distinto, después del comentario de Garp— Meses atrás creí que el mundo se vendría abajo y no sucedió. Ahora que están de maravillas, parece que les cayó una tormenta sin pronóstico.
—Shishishi, eres tú la que no conoces a tu hermana —rió Luffy, empinándose la jarra—. Es una chica muy inteligente... y Ace la quiere. Nojiko también lo quiere y es genial.
—Ya veo. —decidió ir con su hermana y pasar por alto la imagen del chico tomando directamente del jarro— Precisamente porque la conozco, sé que debo preocuparme.
/
Para Nami, el rostro acre de Nojiko fue toda una sorpresa al entrar en su habitación. Era evidente que ésta acababa de abandonar el cuarto de baño.
—Sí que te ves mal...
—Estoy perfectamente, —secó el agua del rostro con sus manos— ha sido mi culpa al desayunar rápido.
—¿Te disgustaste con Ace?
—No ¿Por qué piensas que tiene que ver con todo lo que me sucede? —la mayor se cruzó de brazos— Que recuerde, pasas el día regañando a Luffy y eso no ha hecho estragos en tu estómago.
—¡Estoy preocupada por ti! —gritó Nami con irritación— ¡Deja de hacerte la fuerte! ¿Por qué esa urgencia de enviarnos al mar y quedarte sola? No voy a dar un paso fuera hasta que no esté segura de lo que te pasa.
—Si serás tonta... —chistó Nojiko abrazándola— Retrasar una aventura por nada. Ya estuve sola otras veces y que yo sepa, me las arreglé sin problemas.
—¡Pero es diferente ahora! Nos hemos convertido en una familia, como lo hubiese querido Bellemere, no voy a dejarte atrás. Ya lo hice mucho tiempo, cuando no tenía más remedio que ir con Arlong.
—Y después marchaste con Luffy por tu propia voluntad. No, no estoy reprochándotelo, —la de cabello celeste se apresuró a aclararlo— solo te digo que es lo normal en la vida que escogiste. Ninguna rutina es buena, y esos dos están acostumbrados a la vida del mar. Incluso me sorprende que hayan durado tanto tiempo en tierra.
—¡Porque Luffy hace con gusto lo que le pido! Nos necesitamos cerca, sea en mar o en tierra. —Nami apretó los puños, enfrentando a Nojiko— Y tienes razón, Ace no ha hecho nada que no sea demostrarte cuánto te quiere, eres tú la que no pones de tu parte negándote a acompañarle. ¿Qué es eso, lárguense todos al mar, que estoy harta?
—¡Nami! —dejó escapar la mayor, azorada por la súbita rebeldía de su hermana— Tengo sobradas razones para quererlos lejos de aquí.
—¿Es que no confías en mí, o en Luffy que nos salvó de Arlong? ¿Ni siquiera en Ace? —la otra se cruzó de brazos— Lo que sea, estamos juntos en la misma embarcación.
Por toda respuesta, Nojiko señaló el diario, que descansaba sobre la cama.
