Este es para ti, Sissi, que me diste a conocer el universo de OP. Me alegro que te haya conmovido el final.

XX

"…Y el Cielo cada vez está más lejos del mar." J.S

Nami leyó la noticia escandalizada, arrojando después el diario con evidente irritación. Se preguntó por qué no tenían derecho a una existencia en paz.

"¿Es que el estigma del pirata nos va a perseguir de por vida?" —se preguntó, observando a Nojiko como pidiéndole respuesta—. ¿Por qué diablos vienen ahora hacia acá? ¿No se suponía que toda la información concerniente a nosotros se había perdido? ¡Ah, ya lo dijo Garp cuando nos visitó, que estuviéramos tranquilos!

—¿Y qué es lo que hemos hecho nosotros? —masculló Nojiko— Es evidente que el abuelo abrió la bocaza al descuido y ahora tendremos a toda esa turba de marines enfilando hacia Cocoyashi.

—Entonces, ¿declararon la guerra a la isla solo por un comentario de él? —los ojos de Nami se abrieron azorados— ¿Y desde cuando esa tipa tiene que ver algo con las invasiones marines?

—Cómo voy a saberlo a ciencia cierta... pero supongo que después de lo dicho por Garp, es evidente que no va a darse por vencida así como así. Por esa misma razón, los quiero fuera de este lugar. No se preocupen por mí, ya veré con Genzo un plan. Él mismo debe estar loco ante las noticias.

—¡Pero cómo puedes pensar que vamos a dejarte sola al frente de esto! —Nami dio un pisotón a las losas—. ¡Se trata de nuestra isla...! ¿Crees además que Luffy va a permitir que invadan nuestra casa? ¡Y llevarse mis tesoros, el dinero y todo el oro que hemos ganado!

Nojiko no pudo responder a la ira de su hermana, volvía a correr hacia el cuarto de baño. Nami fue de inmediato tras ella y la vio expulsar el contenido de su estómago.

—¿Qué... te pasa? —la pelirroja se acercó consoladora, pasando su mano por la espalda a la mayor—. Supongo que esto no tiene que ver con el ataque a Cocoyashi ¿Cierto?

Nojiko negó con la cabeza, a la vez que cubría su rostro con agua. Sin embargo, las lágrimas no lograron ocultarse entre las gotas del líquido.

—Acabáramos... —Nami sintió que de repente, se convertía en la hermana mayor. Terminaron abrazadas en un silencio que quebró el llanto de Nojiko.

—Con razón dices que me creo fuerte, me la he pasado obligando a los demás a contener sus lágrimas y mira esto... —sollozó la de cabello celeste—. Tan dispuesta a batallar contra un ejército de marines y hecha un desastre para enfrentarme a esta situación.

—Es distinto, pero ¿no era eso lo que tanto deseabas? —Nami no sabía qué hacer en su desconcierto—. ¿Cómo pudo suceder, si Ace no quería?

—Como pasan estas cosas, es muy fácil decir "no" y después olvidarse de todo cuando…

—¿Y así pretendías alejarnos?

—Necesitaba tiempo, para tomar una decisión... hace muy poco que lo noté, siquiera tenía señales —Nojiko trató de componer su imagen bajo la máscara de la normalidad—. Pero lo más importante ahora no es esto, sino lo que se avecina.

—Le diré a Luffy y a Ace… —la pelirroja se hizo con el diario—. Ya me extrañaba que el Gobierno Mundial se quedara tan conforme.

—Nami, guárdate lo que acabas de saber —volvía a ser la Nojiko que se sobreponía—, al menos hasta que pase toda esta barahúnda. Yo… estaré bien.

—Lo haré, pero debieras entenderte con él. —Nami se sintió rara, normalmente era la mayor quien daba los consejos. Fue hacia la puerta—. No podrás ocultarlo mucho tiempo, ni Ace te perdonará que le escondas algo así. Me ocuparé de que veamos a Genzo.

—Haz lo que consideres, Nami. —Terminó usando una de las frases de Ace para evitar discusiones, tanto tiempo juntos hacía que compartieran incluso sus dichos—. En los momentos en que menos debería perder la cabeza, tú estás más serena que yo.

/

Encontrar a Luffy y retenerlo en el salón, hasta que pudiera traer a Ace de vuelta, no fue gran problema para ella. El mugiwara quedó sentado de piernas cruzadas sobre el diván, inesperadamente quieto ante una chuleta que Nami agitó frente a sus ojos.

—Ahora, quédate aquí y espérame que voy en busca de tu hermano. Y que la carne te dure hasta mi regreso.

—Shishishi… —Luffy respondió agitando afirmativamente la cabeza—. Mira que hoy te ha dado por estar misteriosa, Nami. ¿Tenemos reunión de familia?

—Algo parecido y muy serio —la pelirroja le tendió la chuleta—. No te muevas de ahí, que es importante.

—Bien —capturó la carne con un estirón del brazo y preguntó casual—. ¿No debiera estar tu hermana aquí también?

—Deja a Nojiko tranquila ahora. ¿Puede saberse por dónde anda Ace?

—Shaaalio al huuuerlllto de maanrarinas —al ver el rostro enfurecido de Nami, tragó de inmediato—. Lo vi salir hacia los mandarinos.

/

Era fácil entonces dar con él, dos vueltas a la derecha, izquierda y una vuelta otra vez. Ace había hecho suyo ese claro desde que viviera con ellos. Sabía que era el lugar donde jugaba con Nojiko a esconderse del resto del mundo, o donde iba a pasar sus cambios de humor. Nami lo encontró tendido junto a uno de los árboles, mirando hacia el cielo con preocupación.

—Si me preguntas, no va a llover más que marines —suspiró Nami, que iba sintiendo confianza hacia él, aunque se interponía aún cierta barrera de respeto—. Necesito que vengas conmigo al salón, tengo algo que decirles a ti y a Luffy.

—¿Llover marines? ¿Qué pasa con Nojiko? —Ace la miró inquieto, como si el mundo dependiera del estado de ánimo que mostrara la chica— ¿Decidió venir a la aventura, después de todo?

—Aventura… —Nami golpeó varias veces con el pie en el suelo, dando muestras de impaciencia—. Mucho de eso es lo que tendremos. Si quieres saber qué tanto está pasando, vamos al salón.

—Cielos, ¿sabes que tu hermana es más que complicada? —se incorporó lento—. No entiendo por qué no puede hacer las cosas de un modo sencillo.

—En estos momentos, no puedes pedirle que lo haga —Nami salió en defensa—. Y preferiría dejarla fuera de este asunto, que nos implica directamente. Sobre todo a ti, Portgas D. Ace.

Escucharla llamarlo así, de nombre y apellidos, lo tornó serio. Nami nunca se había mostrado tan severa con él, existía el respeto, era evidente… pero que lo nombrara de esa forma, le indicó que algo iba realmente mal. Se apresuró a seguirle los pasos sin decir palabra alguna.

/

Luffy se chupó los dedos, dándose gusto. Había intentado limpiarse en el tapete de la mesa, cuando vio salir a Nojiko de su habitación y retrajo de inmediato el brazo. Pero a juzgar por el semblante que lucía, no pensaba molestarse en recriminarlo por tal falta de modales.

—¡Hey, hermana de Nami! —Luffy aún no se acostumbraba a llamar a Nojiko por su nombre, al menos no en su presencia Dio un palmetazo en el diván para invitarla a sentarse—. ¡Reunión de familia!

Nojiko se dejó caer a su lado de mala gana. El capitán hizo sonar suela contra suela de sus sandalias, visiblemente animado.

—¡Sugggoiii, reunión familiar! —acompañó al clap, clap una sonrisa de oreja a oreja—. ¿Cuándo será?

La de cabello celeste lo miró alzando una ceja y preguntándose cómo Luffy podría hallarle entusiasmo a una situación tan seria como la que tenían delante.

—¿Cuándo será qué? —inquirió para estar segura, ni siquiera Ace podía imaginarse los motivos de dicha de su hermano. Eso sí, los de furor siempre quedaban bien claros—. Supongo que Nami te habrá comentado algo antes de ir por Ace.

—Nop, no me lo ha dicho. —abandonó el clap, clap para encogerse de hombros— Pero nunca he sido bueno contando, así que tendré que auxiliarme de los dedos… Veamos: uno, dos, siete, ocho y ¡nueve! —se concentró en ir abriendo los dedos—. Eso será para el invierno…

—Luffy… del dos no se salta al siete —lo detuvo Nojiko, sorprendida— ¿Qué estás haciendo?

—Oh, lo siento. Uno, dos, tres, cuatro… —contó correctamente esta vez hasta el nueve—. Sí, será en invierno de todas formas.

—Dudo mucho que vayan a esperar todo ese tiempo —suspiró ella, mientras pensaba en la evidente llegada de los marines.

—Shishishi, ¡todos esperaremos, ya lo creo que sí! —volvió a su clap, clap alegre—. Ni Ace ni yo estamos apurados…

Nojiko dio un brinco. Luffy se había vuelto de sopetón y le hablaba a su abdomen, agitándole el índice con autoridad.

—Eh, ustedes… más les vale quedarse quietos el tiempo que les toca —lanzó una carcajada—. ¡Ya veremos después cuando se conviertan en nakamas de mi tripulación!

—Luffy… ¡Deja de hacer esas cosas…! —una gota de sudor corrió desde la sien de Nojiko, su rostro estaba mortalmente pálido. Se rehizo de inmediato y dio un manotazo al mugiwara apartándole, y rienda suelta a sus emociones—. ¡No vuelvas a jugar con algo como eso! ¿Entiendes? O le diré a Ace que me has estado molestando con tonterías.

—Perdona, Nojiko —Luffy se tornó serio y desvió la mirada hacia la puerta principal, abierta para recibir a Nami y al hermano mayor, que se acercaban a la casa—. Creí que te gustaría saber cómo me sentiría, si te decidieras... Incluso, si nadie te apoyara. —se hundió en el sombrero, deslizándose en el diván como si hubiese perdido el aire y quedara en total laxitud—. Estás cargando un peso muy grande… Y no culpes a Nami, no me ha dicho nada.

Lanzarse a abrazarle para agradecer aquellas palabras fue inevitable, por primera vez desde que Bellemere marchara para siempre, Nojiko empezaba a sentir de verdad lo que era una familia.