Disclaimer: ni la historia ni PJ me pertenecen son de Kris-Grace y rick riordan yosolo continuo la historia
Resumen:Cuando las cazadoras llegan al campamento mestizo muchas cosas ocurren ,una busqueda,thalico ,percabeth y por supuesto afrodita
Punto de vista de Nico
Cuando acabe de expresarme en voz alta me di una bofetada mental. ¿Nico a que juegas? Me pregunte a mí mismo. Ella era una cazadora, estaba prohibido. Por mucho que mi padre fuese uno de los tres grandes me pondría en contra a Artemisa que me convertiría en un animal y Zeus me freiría con un rayo, decidí apartar esos desagradables pensamientos y escuchar a Quirón.
-Como ya habréis notado están de visita las cazadoras de Artemisa, quienes son bienvenidas a nuestro campamento.- Hubieron unos aplausos más bien escasos y no demasiado entusiastas.- Como todos sabéis mañana es viernes y será lugar de jugar nuestro típico partido de atrapar la bandera con las cazadoras.- Esa propuesta ya tuvo una mejor acogida.- Ahora disfrutad de la comida.
Empecé a comerme mi filete con patatas, hubo un momento en el que había un colapso de comida en mi boca y casi me atraganto. Bebí agua y tosí, cuando levante la vista vi a Thalia riéndose, cuando vio que la miraba y nuestras miradas se cruzaron hubo un rumor mutuo y ambos miramos rápidamente a nuestra comida. Cuando acabe de comer me sentí muy cansado por lo que decidí ir a mi solitaria cabina.
Desde que había visto a Thalia notaba que algo había cambiado en mí. Me mire al espejo. Vi mi reflejo, el de un adolescente de quince años, casi dieciséis, de tez olivácea, con el pelo azabache despeinado y pinta de ser punk, él mismo que por la mañana. Pero había algo distinto ¿El qué? Ah, el amor, suspiro una voz en mi cabeza. Oh Dioses me estoy volviendo loco. No, soy Afrodita.Más delirios, debería de ir a hablar con Quirón. En serio, soy una Diosa. Sé hacer estas cosas.¿Y para que iba a estar en mi cabeza una diosa? A ver niño, ¿de qué soy diosa?Del amor. ¿Y? No me estás haciendo nada fácil esto. A ver si esto te ayuda.Y de la nada apareció en mi mente la imagen de Thalia riéndose durante la comida. Me gustaba su risa, no era estridente, ni tonta como la de las hijas de Afrodita. ¡Eh! Esas son mis hijas.Por un momento me había olvidado de esa molesta voz en mi cabeza. Me acorde de que me había enviado la imagen de Thalia cuando le pregunte qué estaba haciendo en mi mente. Oh, qué bonito, amor a primera vista. Después de Percy y Annabeth es a lo que más enganchada estoy. Como me gusta lo prohibido ya verás cuando se entere Artemisa, ¡a ver quién es ahora la tonta superficial! Me ruborice pero decidí que ya estaba harto de escuchar la voz de Afrodita en mi cabeza, así que cogí mi iPod y me perdí en "Paradise city" mientras dormía, aunque antes de vencerme del todo con Morfeo oí una lejana risa malévola, Afrodita.
Soñé que estaba en una tienda de discos antiguos. Había vinilos por todo lados, de rock, de pop, de metal; había para todos los gustos; me pare a examinar uno que había en la pared, una edición remasterizada de "The Ramones" pero manteniendo la misma portada. Iba a cogerlo cuando alguien poso su mano en el disco a la vez que la mía.
-¡Eh, lo vi yo primero, idiota!- Dijimos al unísono.
Entonces nos giramos y la vi, era Thalia. Y en la tienda empezó a resonar Just the way you arede Bruno Mars. Le mire y me fije por primera vez en cada facción de su rostro. Sus ojos eran de un azul eléctrico incomparable, más claros que el azul de una tormenta, pero, más oscuros que el del mar en verano. Los mire un instante que podrían haber sido horas. Su pelo sedoso del color de una noche clara le caía perfectamente sobre los hombros sin que lo pretendiese, y me apeteció quitarle un mechón de la cara, aun que solo fuese por un segundo tan siquiera.
Al verme poco a poco se fue formando una sonrisa en su rostro. Parecía que le había pedido permiso a la luna para que su sonrisa fuese la única iluminase esa noche el mundo y sus labios eran simplemente increíbles aunque su sonrisa lo eclipsase todo. Hacía que todo lo que había a nuestro alrededor pasase a segundo plano.
-Hola, estas...- Intente buscar una palabra que pudiese captar todo su rostro.-... increíble.- Ella se rió, me encantaba su risa, era... natural, cristalina.- Me gusta tu risa.- Me miro como si estuviese loco y probablemente sería cierto.
-Odio mi risa, me parece tonta.- Ahora era yo quien le miraba como si estuviese loca, pero desvié mi mirada hacia la pared.
-A mi me encanta.- Me entristecía que no viese las cosas como las veía yo. Entonces volví mí vista hacia ella, y pensé que no había nada que quisiese cambiar de ella. Ella me miro directamente a los ojos y yo fui aproximando mis labios a los suyos y nos besamos. Había besado a otra chicas antes pero eso era... distinto, al tocarse nuestros labios sentí una electricidad por todo mi cuerpo, no fue una electricidad desagradable, fue una sensación agradable, única. Nos separamos y tuve que parar para respirar.
-Thalia...-Pero empecé a oír otra voz era más grave era la de un chico llamándome.
Entonces volví a la realidad, estaba en mi oscura habitación, tumbado en la cama con Percy agitándome el hombro y la luz del sol martirizando mis ojos.
-Nico, Nico, va despierta.- No sé porque estaba ahí, pero Percy no podía salir impugne después de haberme despertado del mejor sueño de mi vida.
-Percy, como no te vayas ahora mismo de aquí y consiga retomar el sueño que estaba teniendo te voy a mandar directamente al Tártaro.- Le dije tapándome del todo con mi manta, ignorándolo.
- Vamos Nico, hay que ir a entrenar para poder ganar a las cazadoras, está siendo cuestionado mi honor, bueno... y que si no gano Thalia se reirá de mi, y no queremos que eso ocurra.- Como vio que por esas no iba a salir busco otra estrategia.- ¿Qué estabas soñando con Thalia? Siento haberte despertado.
Me revolví rojo como un tomate entre las mantas para ver a Percy que se estaba riendo desafiante, me volví hacia él con mi mejor mirada de hijo de Hades.
-Percy Jackson nunca te metas con un hijo de Hades, y antes de que llame a un perro del infierno y te arranque la cabeza de un mordisco, vete, y déjame en paz.-Percy se volvió hacia la puerta mientras hablaba.
-U que miedo, un hijo de Hades me amenaza. No sé cómo voy a tener miedo a alguien que babea en sueños mientras balbucea "Thalia".- Dijo mirándome burlonamente antes de salir. Me vestí y salí corriendo detrás de él pero él era demasiado rápido, así que decidí mandar a un guerrero-esqueleto a hacer el trabajo sucio. Lo cazo en segundos y lo inmovilizo en el suelo. Me agache para que pudiésemos vernos cara a cara.
-Nunca, repito, nunca, nadie sabrá jamás lo que has visto, porque quizás empiezas a notar que cierta diosa de la sabiduría busca tu desgracia. Yo también he visto muchas cosas.- Se sonrojo y yo mande al esqueleto que se retirase, hizo una reverencia y volvió como había venido. Mire a Percy mientras se levantaba y se sacudía la ropa.
-Que sepas que tienes muy mal despertar.- Nos reímos los dos y decidí ir a entrenar con él para que me dejase en paz y no tener más visitas inesperadas.
Percy me había ganado con la espada, cosa a la que no le di mucha importancia ya que era el mejor espadachín del campamento. Me fui a mi cabina y me duche. Cuando acabe de vestirme vi a Thalia esperando en la puerta de mi cabina. La vi y sonreí, después me acorde de mi sueño y me sonroje, al parecer ella también sin motivo aparente y los dos nos sentimos bastantes cohibidos.
-Hola, venia para que pensásemos alguna idea sobre lo de Percy y Annabeth.- Le mire extrañado.- ¿Que pasa?
-No, nada, me preguntaba cuanto durara tu etapa Afrodita.- Me pego un puñetazo y me miro.
-Deja de decir estupideces y piensa.- Nos quedamos sentados pensando encima de mi cama hasta que se me ocurrió algo.- ¿Por cierto dónde estabas?
-Percy me obligo a ir a entrenar para el captura la bandera, dijo que no quería perder "su alma y honor" contra ti.
-Cuando le veas dile que hace mucho que perdió eso.- Me reí y me dijo.- Ahora a pensar.
-Podríamos obligarles a confesarlo jugando a verdad o atrevimiento.- Mis ojos oscuros se encontraron con la electricidad de los suyos y sentí que volvía estar en mi sueño.
-Buena idea, pero no podemos proponérselo nosotros seria sospechoso y además la hijas de Afrodita se pasarían mucho con ellos.- La verdad es que si, no me gustaría estar en el lugar de Percy.
-Pues a mí no se me ocurren más cosas.- Nos quedamos en silencio un rato mirándonos fijamente, entonces uno humo rosa salió de la y en mis manos cayó una tarjeta de visita, lo leí aunque mi dislexia nunca lo pone fácil, creo que ponía:
Afrodita, diosa del Amor
Empire State, piso 600
Tel.658953742
-¿Soy yo, o una diosa nos ha mandado una tarjeta de visita?- Me pregunto mientras examinaba la tarjetita cuidadosamente, como si la tinta rosa le pudiese quemar la piel.
- Bueno espero que este humo se vaya.- Dije moviendo mi mano entre el humo. Entonces Thalia se giro y cuando se volvió hacia mi tenía una caja rosa entre sus manos.
-Me parece que nos ha dejado un regalito.- Le quito el papel de regalo rosa y saco una caja de madera en la que por afuera había grabado en la madera un corazón atravesado por una flecha y debajo ponía: Flechas de Eros.
-¿Quién diablos es Eros?- Le pregunte harto de no entender que tramaba Afrodita.
-Eros es, por así decirlo, el dios menor del amor y los enamorados, es hijo de Ares y Afrodita, se dice que sus flechas te hacen expresar tu amor hacia la persona de la que está enamorada de una forma muy… pasional.- Dijo Thalia, mirando la caja con desconfianza.
-Venga, ábrela.- Le dije cansado de esperar, me miro como si estuviese loco, claro cómo iba a coger una cazadora de Artemisa algo relacionado con el amor, resople y agarre la caja. La abrí, había dentro una única flecha, era dorada y la punta era de plata, al final de la flecha en vez de haber plumas había un corazón rosa pálido. La cogí y la vi a contraluz, ponía "no juegues con el amor".
-Déjame ver eso, y ten cuidado, todo esto puede ser una trampa de Afrodita.- Le pase cuidadosamente la flecha y me puse a mirar el interior de la caja y había una tarjeta que antes no había visto, estaba escrita a mano con la misma letra que a tarjeta de visita y con la tinta rosa de antes. Ponía algo así como:
Para Nico y Thalia,
Hola chicos, ¿Cómo os va y tal? (aunque ya lo sé, soy una diosa, lo veo todo). Bueno espero que utilicéis bien mi regalo. Sé que sabréis cuando será el momento oportuno de usarlo. Lo estáis haciendo muy bien, y si conseguís juntar a Percy y Annabeth os compensare.
Un beso,
Afrodita
Después de leer la nota de Afrodita me fije en que la tinta olía a rosas, era como si hubiesen cogido un ramo de rosas y las hubiesen convertido en tinta. ¡Olía tan bien! Pero antes de que me hubiese podido acercar más para oler la carta Thalia me la quito de las manos.
-Apártate de esta magia oscura de Afrodita.- Examino la carta y después la metió dentro de la caja de madera junto con la flecha.- Será mejor que la guarde yo.
-¿Y cómo es que a una diosa le importan tanto unos semidioses?- Le pregunte extrañado de que nos pongan tanta ayuda divina.
-Oh, todo cambia cuando se trata de Percy y Annabeth. Lo sé porque tengo que acudir con Artemisa normalmente a las reuniones de los dioses y media hora se dedican a debatir si Percy y Annabeth deberían salir o no, es insufrible.- Dijo resoplando como si volviese a estar ahí.
-Bueno pues esperemos que Afrodita sepa lo que hace. Aish, cuanto trabajo dan Percy y Annabeth.- Nos reímos y nos miramos. Estábamos en el borde de la cama uno al lado del otro.
-Ah, Afrodita y su magia maligna, te despistas y ya te ha atrapado. Incluso la propia Artemisa cayó en su trampa, o al menos eso dicen.- Entonces decidimos sin palabras tumbarnos en la cama, su pelo me acariciaba la cara, su pelo olía a menta, a bosques.- Supongo que un hijo de Hades no habrá caído en semejante trampa ¿no?
Tenía una ceja alzada, interrogante. ¿Qué responderle si ni siquiera lo sabía yo?, la mire y sabia que todavía no estaba hablando en serio. Por lo que decidí seguirle el juego.
-¿Y Thalia Grace, la hija de Zeus, ha caído en esa trampa?- Ahora era yo el que alzaba una ceja.
-Bueno…- Me miraba con una sonrisa extraña, traviesa.-… habría que comprobarlo.
Yo también sonreía. Puse mi mano sobre su cabeza, acariciando su pelo azabache, nos fuimos acercando el uno al otro, entonces se paró en seco y me pregunto.
-¿Quién te dice que tengo que comprobarlo contigo?- Dijo con sorna, sonreí y le puse mis labio rozando su oído.
-¿Quizá por esto?- Justo cuando lo iba a averiguar se oyó que alguien llamaba a la puerta. Thalia y yo volvimos al mundo real, donde ella era una cazadora y yo un hijo de Hades. Nos separamos y le dirigí una mirada de disculpa.
-¡Nico! ¡Siento lo de esta mañana venga ábreme! Prometo que no te tocare las narices. Sé que estas ahí.- Gritaba Percy al otro lado de la puerta. ¿No podía dejarme en paz ni dos horas?- Venga, acabo de repasar la estrategia para el captura la bandera con Annabeth. Vengo para que me digas que te parece, a menos que este ahí Thalia…- Creo que Percy fue capaz de captar ese silencio.-…Oh, dioses, está ahí Thalia.
Me calle sin saber que decir, Thalia y nos miramos, Percy seguía aporreando la puerta, como no le abriese pronto iba a abrir la puerta.
-Sal por la ventana.- Dije señalando la ventana que había en mi habitación. Ella negó con la cabeza.
-No soy un ladrón, no tengo que salir por una ventana.- Dijo clavando los pies en el suelo.
-Haber, Percy está ahí fuera, y como sepa que estas aquí sola conmigo no me va a dejar respirar, y lo cual nos lleva que se lo va a contar a Annabeth y además de a mi te va a molestar a ti.- La idea de Annabeth persiguiéndola por el campamento le horrorizo por lo que se dirigió a la ventana. Intento abrirla pero estaba atascada.
-¡Mierda!- Me puse a pensar y solo se me ocurrió una cosa.- Se que esto te va sonar muy mal pero es lo único que hay, métete debajo de la cama.
-No, no, no, no hemos hecho nada mala por lo que me tenga que meter debajo de tu cama.- Le mire como diciéndole que era eso o le veía Percy, nos ruborizamos.- No hemos hecho nada ¿no?
-No, por supuesto que no, ha sido un maldito malentendido, pero como te vea Percy va a haber otro. Por favor, Thalia…
Le puse mi cara de cordero degollado y se metió debajo de la cama junto a la flecha de Eros mientras farfullaba cosas "Que una hija de Zeus tenga que hacer esto…" "Espero que valga la pena porque sino…" "Maldito Percy, en qué momento dejo de coquetear con Annabeth para venir aquí…" Me dirigí a la puerta donde Percy casi la tira abajo
-Nico, ¿Dónde está?- Pregunto mirando por toda la habitación y revisándola por completa.
-¿Quién?- Le pregunte haciéndome el tonto.
-Pues tu amor platónico ¿Quién va a ser?
-Yo que sé, eres tú el que entra en mi cabina y casi echa abajo la puerta. Y Thalia no es mi amor platónico.- Le mire cansado, Percy hay veces que es muy cansino. Me miro alzando una ceja.
-¿Y por qué das por sentado que me refiero a Thalia?- Me sonroje y le dirigí una mirada de odio.
-¡Que te den, Percy! Si no quieres nada mas te puedes ir.- Le dije señalándole la puerta y el puso pucheros.
-Nico, ¿Desde cuándo me odias? ¿Qué pasa? ¿Está aquí y no quieres que la vea, eh?- Entonces recordé que Thalia estaba debajo de mi cama y que tenía que alejarle de mi cabina.
-Primero, te odio desde que te conocí; segundo, no pasa nada; y tercero, ella no está aquí. Además creo que los Stolls te andaban buscando.- Mentí rápidamente y sin vacilar.
-Bueno, de acuerdo, adiós Nico,… adiós Thalia.- Dijo mirando a la habitación. Yo resople y dije un rápido adiós.
Iba a decirle a Thalia que saliese, pero de repente Percy entro en la habitación "¡Os pille!" Puse mi cara de "Me parece que no" y le cerré la puerta en las narices. Esta vez me asegure de que Percy se iba ya de una vez, cuando le perdí la pista le dije a Thalia que podía levantarse. Thalia se levanto, tenía todo el pelo despeinado y entre sus manos la caja de madera con la flecha de Eros.
-Bueno creo que debería irme.- Dijo ruborizada, claro, después de haber escuchado nuestra conversación. Asentí con la cabeza.
-Siento lo de antes, fue un malentendido.- Le dije mirando al suelo, no podía mirarle a la cara y decirle que lo de antes había sido un malentendido, simplemente porque sería mentira, y lo sabía.
-Si… claro…, nos vemos.- Hizo un gesto de despedida y salió por la puerta con la flecha de Eros entre las manos.
