Gracias a tío Vila, por haberme dado el empujón necesario para seguir. A Nami chan, Ari chan, Gabe y Alex, que han tenido la paciencia de esperar.
XXII
"...Sin prisas, que, a las misas
De réquiem, nunca fui aficionado" J.S
Esperaron el desembarco esa madrugada, cubiertos por los árboles que rodeaban la costa. Habían logrado enviar a los isleños al otro lado de la isla, a cargo del doctor del pueblo, puesto que el propio Genzo insistió en quedarse a luchar junto con un pequeño grupo que se apostó entre las caletas en el extremo derecho de la playa. Nami aún dudaba que tan pocas personas pudieran hacerle frente a un número considerable de marines, por no hablar de una Vicealmirante de prestigio y el temible Garp, pero su confianza en Luffy le hizo creer en la victoria… hasta que el recuerdo de su separación por cuenta de Kuma volvió a aflorar en su mente.
—Nadie es imbatible en este mundo —murmuró.
—Después de tantas aventuras juntos, pensé que tendrías más seguridad
—Los demás estaban con nosotros en ese entonces, Luffy —se volvió hacia él, preocupada—. Somos mucho menos ahora.
—¿Y qué? —la habitual despreocupación por respuesta. Se había recostado a un árbol y comenzaba a quedarse dormido— ¿Qué son unos cuantos marines de más o una Vicealmirante en comparación con Marine Ford? ¿No tenemos a Ace? Con él es suficiente.
—Gracias por la convicción, hermanito.
—¡Claro que sí! —chocó puño contra palma, como siempre que deseaba ratificar sus ideas— Pero como ahora he logrado ser más fuerte que tú, me dejarás a los más difíciles.
—¿Más fuerte, no? Siquiera puedes cargar a Nami.
—Puedo y mejor que tú, —puso los dedos en la boca y la estiró, sacándole la lengua— solo que ella no quiere.
Ace dejó caer la mano con toda su fuerza, aplastándole la cabeza contra la arena.
—¿Desde cuándo haces esa clase de chistes con doble sentido?
—Shishishi... bufff, puff... —casi se atragantó en su risa con los gránulos de sílice— desde que a ella le gustan.
—¡Ya basta de discutir tonterías! —Nami volvió a hundirlo sin miramientos, ruborizada como pocas veces Ace la había visto— ¡Estamos esperando un desembarco, Dios!
—Que razón tan aburrida... con lo que demora hacer uno, apenas tendremos diversión. Bastará con un Hiken.
—Y con mucha suerte no nos descubrirán —gruñó Nami ante el infantil manoteo armado entre Luffy y su hermano — ¡Dejen de jugar de una vez!
La orden los hizo voltearse y aguardar callados en posición de acecho.
—No vamos a subestimar a los marines, de seguro idean algo para tomarnos por sorpresa — murmuró Nojiko—. Mucho me extraña que vengan así de fácil cuando saben que hay dos usuarios de frutas esperándoles.
/
A bordo de la escuadra enemiga, los jefes se habían reunido para discutir el plan a seguir. En un acalorado debate, los oficiales propusieron cada uno lo mejor que se le ocurría para realizar un desembarco efectivo. Tan solo la Vicealmirante Tsuru permanecía callada, sopesando las diferentes propuestas y reservándose para pronunciar la última palabra sobre la estrategia a seguir.
—Bombardear primero –opinó el comandante K. de la Fuerza H— es lo que dicen los manuales, para ablandar las defensas enemigas.
—¡No seas idiota! —Garp continuó sentado, comiéndose una donna. A su parecer, no era necesario estar incómodo para insultar a los subalternos de Tsuru—, ¿de qué "defensas enemigas" hablas? ¿Ves acaso alguna fortificación que valga la pena demoler a cañonazos?
—Bueno, er... –carraspeó molesto el comandante—No lo inventé yo, lo dice la página 239, capítulo XI del Manual del Marine Perfecto. Soy un estricto cumplidor de los protocolos, usted lo sabe.
—Oh, sí. Y por ser tan "cumplidor de los protocolos", durante el desembarco en la isla de Numa Numa por poco se lo comen los caníbales ¡Bwa Ha ha ha ha! —Garp casi se atragantó, recordando el incidente— ¿Has oído, Tsuru? El muy imbécil insistió en leerles el "Acta de Rendición", como estaba estipulado en la página nosécuantos del capítulo qué se yo y... ¿Qué hizo el jefe caníbal? ¡Se engulló el Acta y por poco se lo engullen a él, si no llego yo cuando lo tenían dentro del caldero!
—No es la primera vez que pasa —musitó la Vicealmirante.
—Aquel maldito salvaje no tenía una pizca de educación... —alegó el comandante en su defensa.
—¡Bwa Ha ha ha ha! ¡Pero si tenías la pizca de sal reglamentaria para ser hecho una buena sopa! –y rió a mandíbula batiente ante su propio chiste, dejando al comandante K. más que irritado.
—¡Basta señores! –terció la Vicealmirante Tsuru– Esto es un asunto serio, así que muestren más formalidad.
—Oh, tú también te has reído ¿Estuvo bueno, verdad? Se lo haré a Sengoku apenas vuelva.
—Señor –dijo el comandante reprimiendo a duras penas su rabia, mientras se mesaba la barba. Como ésta se le caía a mechones, terminó por arrancarse de la cabeza la gorra y la arrojó a cubierta— Sólo proponía la mejor forma de desembarcar...
—Dejando el ataque histérico a un lado, el bombardeo está bien. —decidió Garp— Haya o no defensas para demoler, es bueno darles una demostración de fuerza. Así lo los lugareños lo piensan mejor para la próxima y dejan de apoyar a esos revoltosos de mis nietos.
—¡Sí, señor! —exclamó el comandante K. lleno de felicidad— Al fin pongo una... —dijo para sí— Señor, ¿qué tipo de proyectiles usamos?
—Rompedores, claro está, también incendiarios, y de fragmentación, todo lo que cause estragos e impresione. Esos dos son difíciles de sorprender.
—¿Demoleremos la isla...?
—No seas idiota, no hay que llegar a tanto, ya sabes que para hacer algo así hacen falta diez Vicealmirantes y aquí sólo hay una. —buscó desesperado otra donna en el paquete, pero sus dedos toparon con el fondo— Pasemos ahora al punto principal, cómo llevar las tropas a la playa.
—Ahhh, eso es fácil –terció el comandante— Están las lanchas de desembarco. No hay más que atravesar unos doscientos metros de mar sereno como una balsa y tocar tierra en esa playa que parece como hecha a propósito...
—Si, no sigas. Supongo que tu siguiente paso será leerles el "Acta de Rendición" a los revoltosos. Mi nieto Luffy te dará unos cariñosos gomu gomu y Ace te calentará el trasero con unas buenas llamaradas para que leas más aprisa, antes de dormirse por aburrimiento... —hizo un globo con la bolsa de las donnas, que luego explotó con el puño, haciendo saltar a los presentes— ¡Bwa Ha ha ha ha!
—Bueno, —se encogió el comandante de hombros— ya que para usted, el libro reglamentario nada significa, ¿qué haría en mi caso?
—Con el Manual puedes ponerte a empinar papalote si lo deseas ¡Aquí hay que emplear la inventiva!
—Pues no sé qué se puede inventar si en eso de los desembarcos ya se ha inventado todo.
—Déjamelo a mí, —Garp se incorporó— ya lo tengo pensado. Pero no lo diré ahora, no quiero que vayas a robarme las ideas y luego las presentes como si fueran tuyas. ¡Llámame a los jefes de carpinteros! Les daré mis órdenes en persona.
—Pero usted ya no tiene potestad para dirigir…
Ante el ladrido del héroe de la Marine, al comandante no le quedó más remedio que recoger su gorra del suelo, morder la visera para reprimir la rabia y saludar, aunque con la mirada torcida.
A la mañana siguiente, todo estaba listo para el desembarco. Unos dispositivos extraños se alineaban sobre las cubiertas de las naves, envueltos en lona para no ser vistos.
-¡FUEGO! –ordenó el exVicealmirante.
Los cañones tronaron enviando una andanada de proyectiles de grueso calibre a la playa.
—¡Cielos! Empezaron temprano —Ace bostezó para luego desperezarse— El viejo exagera con la puntualidad.
—Ñaaaak —la boca de Luffy se abrió en toda su extensión—, tengo hambre ¡Sanji, comida! ¿Eh, no Sanji?
—¡Sanji, Sanji! ¡No hay comida ni Sanji, idiota! —solo entonces se percató de que Nami había estado sacudiéndolo— ¡Bombardean la isla y ustedes soñando con las musarañas!
—Uh, no, no soñé con ellas —Luffy inclinó la cabeza a un lado, pensativo—. Había una isla donde los filetes colgaban de los árboles y...
Un mandarino cayó con estrépito a su lado.
—¡Luffy! —gritó Nami, aterrada— ¡Haz algo o nos van a desaparecer!
—Un hermanito que se dice más fuerte, pero que no ayuda —en el rostro de Ace había una sonrisa irónica—. Te llevo unas cuantas de ventaja ¡HIKEEEN!
El puño cubierto de llamas eliminó la nueva oleada de bombas.
—Espero que no le de al viejo por jugar con sus balas de cañón especiales.
—Tú que decías que los ataques del abuelo marine casi siempre tienen un fin educativo. —Nojiko fue sarcástica— Esto parece algo más que una lección.
—¡Gomu Gomu noooo Fuseeen! —Luffy se había incorporado a la batalla— ¡Ahhhh, Ace, me las vas a pagar por empezar primero!
—Tu narcolepsia es peor que la mía, hermanito —sonrió el otro—. Quéjate menos y trata de ponerte a la altura. ¡Kagerou!
La pared de fuego se alzó, impidiendo que los proyectiles llegaran a su destino.
