L y Mello x Yue
Para Yue Albarn:
-L, tengo grandes noticias -Anunció Watari.
-Interesante, Watari, ¿hay algún nuevo caso que requiera mi atención? -Preguntó el detective.
-Aún mejor.
-¿Qué puede ser mejor que eso? -Replicó L.
-¡Una nueva cita! -Exclamó el anciano con una sonrisa.
-¿Qué?
-No pongas esa cara, L, esta vez no irás solo -Aseguró el celestino.
-... ¿Quién me acompañará? -Inquirió.
-¿Recuerdas a Mello? El segundo de Wammy's House.
-¿El adicto al chocolate?
-Ese mismo -Asintió.
-Me cae bien ese chico -Comentó, pensativo.
-En ese caso, no hay más que hablar, os reuniréis con la chica en el parque que está a la derecha del cine -Explicó más contento.
L suspiró y se encogió de hombros, otra horrible cita...
-¡L! -Escuchó el joven. A lo lejos venía hacia él un joven rubio bastante ilusionado- Vaya, es increíble que esté a punto de tener una cita contigo.
-... Creía que nuestra cita era con una mujer -Recordó.
-Y así es -Aseguró el rubio-, pero estaré contigo. Por cierto, yo soy Mello, por si no te acuerdas.
-Me acuerdo -Afirmó L. Mello sonrió.
-Bueno -Comentó Mello-, esta chica se está retrasando.
-¿Qué más da? Como si hubiera prisa...
-¡Vosotros dos! -Exclamó una chica de pelo rosa intenso que se había acercado a ellos sin que se dieran cuenta, dándoles un leve susto- ¿Sois mis citas para hoy?
-¿Tú eres Yue? -Preguntó Mello. La chica asintió con la cabeza- En ese caso sí. Yo soy Mello, encantado, Yue.
-Sí, ¿y tú?
-L -Se presentó.
-¿L? ¿Es que no tienes un nombre? -Demandó Yue frunciendo el ceño.
-No me gusta que me conozcan por mi nombre -Explicó.
-Pues qué raro eres -Concluyó la chica.
-Supongo -Repuso L.
-¡¿Es que no vas a reaccionar?! -Yue ya parecía exasperada, así que Mello decidió intervenir.
-¿Por qué no damos un paseo y nos cuentas algo de ti, Yue? -Pidió Mello.
-Sí, supongo que será lo mejor -Accedió sin dejar de mirar a L molesta. El otro chico trataba inútilmente de romper la tensión.
-Y... Yue, me encantan tus ojos azules -Alabó Mello, esperando recibir otro piropo similar.
-Ya, gracias.
-... Te queda muy bien esa ropa, ¿el negro es tu color favorito? -Yue asintió con la cabeza sin prestarle la menor atención. Vamos, Mello iba entero vestido de negro, podría haber hecho un comentario agradable al respecto- ¿Te gusta comer?
-Como a todo el mundo -Repuso, obviamente-, pero no cocino.
-¿En serio? Lo cierto es que yo tampoco... ¿Qué aficiones tienes?
-Música, dibujo, lectura... ¿Y tú, L? Deja que adivine... Te pasas el día frente a un ordenador -Dijo Yue.
-¿Se me nota?
-A menos que estés así de pálido porque tu piel tiene un mecanismo antisolar. Apuesto a que ni siquiera tienes amigos.
L se encogió de hombros.
-Tengo a Watari, supongo -Murmuró mientras se concentraba en el paisaje. Echaba de menos su "oficina".
-Yo estoy en un orfanato -Comentó Mello-, allí se hacen muchos amigos.
-Interesante -Yue le ignoró una vez más-. L, ¿tienes un trabajo o solo vives de las rentas?
-Soy detective -Informó.
-¿Tú? ¿Detective? Vaya, así va el país...
Mello se estaba poniendo más nervioso a cada segundo que pasaba y Yue le ignoraba. No soportaba que no le prestasen la atención que merecía, además L ni siquiera parecía disfrutar de la sensación; más bien parecía deseoso de acabar la cita.
Finalmente, el rubio se cansó. Agarró la mano de Yue y la obligó a girarse. La besó antes de que pudiera volver a molestar a L.
L, al fin libre, suspiró.
-¿Puedo irme ya? -Preguntó, Yue le hizo un gesto para que se fuera.
Después, Mello y ella continuaron paseando por el parque.
-Hey, Mello, tienes unos ojos azules preciosos.
