Disclaimer: ni la historia ni PJ me pertenecen son de Kris-Grace y rick riordan yosolo continuo la historia
Resumen:Cuando las cazadoras llegan al campamento mestizo muchas cosas ocurren ,una busqueda,thalico ,percabeth y por supuesto afrodita
Punto de vista de Nico
No podía ser verdad, demasiadas coincidencias: La misma hora, el mismo lugar… Afrodita. Que disfrutéis. Decidí actuar con naturalidad, aunque, era difícil no mirarle, ese pijama… uf. ¡Cállate Afrodita!
-Di Angelo ¿Por qué me persigues?- Pregunto alzando una ceja.- ¿No te basto con lo de la enfermería? ¿O vienes a por un vaso de agua?
Me reí y me senté a su lado.
-No conseguía dormir. ¿Y tú? No se supone que después de desencadenar la tormenta del siglo deberías de estar descansando. ¿O tienes fuerza para más?- Dije sarcásticamente, ella se estiro y vi que sus ojos estaban cansados.
-Na, si eso dejo para mañana la siguiente. Yo tampoco conseguía dormir.- Contemplamos el mar que se extendía infinito ante nosotros.
Entonces sentí que era el momento, que tenía que besarla. Todo era perfecto; la luna, las estrellas, el mar… demasiado perfecto… Afrodita. No iba a besarla, decidió mi parte consciente. Cuando besase a Thalia (y estaba bastante seguro que algún día lo haría) tenía que ser algo entre ella y yo, sin Afrodita de por medio. Me levante con toda la fuerza de voluntad que me quedaba.
-Yo… debería… ir… a dormir. Hasta mañana.- Me fui dejando a una confundida Thalia.
Me acosté en mi cama escuchando la de Afrodita gritar en mi cabeza. Soy una diosa, te ordeno que vuelvas y beses a Thalia, así debe comenzar vuestro idilio de amor. ¡Por mucha diosa que seas no puedes controlar mi vida! Oh, eso ya lo veremos. No dijo nada más durante cinco minutos, era algo raro, tardaba demasiado en pasar algo, normalmente cuando desafías así a una diosa no suelen para cosas buenas.
Entonces alguien abrió la puerta de mi habitación, levante la cabeza y vi a Thalia de pie delante de mi puerta.
-Yo… no sé qué hago aquí.- Yo si lo sabía, no me podía hacer esto. Oh, sí que puedo. Mientras tanto Thalia se fue acercando a mí. Sabía lo que debía hacer y no iba a dejar que una diosa snob controlase a Thalia. Porque la quieres. Déjame, en, paz.
Me acerque a Thalia la cogí del hombro y la eche fuera de mi cabaña
- Hacer esto me está costando mucho más de lo que puedas ver, no me lo pongas más difícil.- Y le dirigí una última mirada de disculpa.
Me volví a meter en la cama por última vez esa noche y me tape la cabeza con la almohada intentando ahogar mis pensamientos. Me dormí y en vez de tener un bonito sueño como el del otro día tuve pesadillas, reviví la muerte de Bianca, la imagen de mi madre muerta y demás cosas horribles de mi deprimente vida. ¡Afrodita, como te odio!
Me levante, me vestí y fui a desayunar. Nada más entrar en el comedor busque con la mirada a Thalia, no estaba todavía ahí. Cogí mi desayuno y ya que no estaba el señor D y Quirón estaba preparando las clases me senté con Percy que, sorprendentemente, no estaba con Annabeth.
-Hola, primo.- Dije poniéndome enfrente de él mientras comía mis cereales.
-Hola.- Dijo mientras me sonreía de manera estúpida (quiero decir más de lo normal).
-¿Qué pasa?- Pregunte con la boca llena de cereales.
-Annabeth me lo ha contado.- Casi me atragante, pero, sobreviví, ¿qué le había contado Annabeth?
-¿Qué te ha contado Annabeth?
-Que casi te besaste con Thalia en tu cabaña.- Resople aliviado, menos mal, podría haber sido peor.
-Como tú con Annabeth casi todos los días.
-Ya, pero, Annabeth no es ni una cazadora, ni una hija de Zeus.- Suspire, ya sabía todo eso, demasiado bien ¿pero que iba a hacer?
-Lo sé, estoy hecho un lío, gracias por recordármelo.- Me levante, ya había acabado de desayunar. Camine hasta mi cabaña hasta que note que alguien me cogía del brazo, me gire y, cómo no, era Thalia.
-Oye Nico, sobre lo de ayer… me pasa algo extraño recuerdo haber ido a la playa y encontrarte ahí pero nada más, es como si estuviese de resaca. ¿Qué paso?- No podía decirle la verdad, le haría sentirse mal consigo mismo. Y no quieres que pase eso. Afrodita ya has causado demasiado daño, déjalo.
-Me entro el sueño y me fui a la cama supongo que tu también irías.- Mentí lo mejor que pude y evite el contacto visual.
-Sí, claro…- Nos quedamos en silencio hasta que ella me cogió del brazo y me llevo al ruedo.- Vamos a hacer el combate del año. Zeus vs. Hades. Se pueden usar poderes. Prepárate para morir.
Nos pusimos en un círculo de arena, yo saque mi espada del hierro Estigio abriendo una brecha en el suelo (beneficios de ser hijo de Hades) y Thalia giro la anilla de su reloj, al momento se convirtió en su espada de plata celestial. Espere su ataque, era una hija de Zeus, estaba en su ADN atacar primero. Me prepare a la espera de su ataque y vi que la gente se empezaba a arremolinar alrededor de nosotros y los Stolls empezaban a hacer apuestas.
-¡Apuesten! Zeus vs. Hades. ¿Quién ganara? Nadie lo sabe. ¡Hagan sus apuestas!- Grito Travis al montón de gente que se empezaban a arremolinar a nuestro alrededor.
-¡10 Dracmas por Thalia!- Grito Annabeth.
-De ningún modo, va a ganar Nico ¡15 por Nico!- Grito Percy desafiando a Annabeth.
-¡Thalia gana al chico!- Grito una cazadora.
-¡Vamos, Nico!- Grito una voz que sin duda era Bella.
-Pasa de ellos, vamos a empezar.- Me dijo Thalia en frente de mí con una sonrisa desafiante en el rostro. Como ya había previsto ella atacó primero, bloque su ataque y contraataque, entonces me di cuenta. Metal + Metal = Electricidad. Una descarga eléctrica me sacudió todo el cuerpo, ella puso una sonrisa burlona.
-A ese juego sé jugar yo también.- Y cinco guerreros-esqueletos surgieron del suelo, mientras Thalia luchaba con dos a la vez se cargaba otros tres con rayos. Entonces utilice el viaje sombra para tele-transportarme detrás de ella. Cuando acabo con los dos guerreros-esqueletos apunte mi espada en su nuca y ella se sacudió al notar el frió metal Estigio en su piel.
-Jaque.- Dije burlonamente, entonces ella se elevo unos centímetros del suelo y dio una voltereta hacia delante, moviéndose ligeramente por el aire (¡malditos hijos de Zeus!).
-Vas a tener que hacerlo mejor.- Dijo mientras yo invocaba más guerrero esqueleto.
A partir de ahí todo se volvió monótono, yo convocaba guerreros esqueleto, ella los destruía, hacia viaje sombra y ella me esquiaba y vuelta a empezar. No por mucho tiempo. ¡No!
Entonces Thalia se tropezó con una piedra (WTF? ¿De dónde había salido?) Y yo, como no, la sujete y cayó en mis brazos. Ahí se empezaron a oír susurros de la multitud "Emo Romeo y Goth Julieta" "Los amantes oscuros"… me parece que Thalia también lo oyó porque se sonrojo, pero, ella reacciono más rápido, me cogió de la cabeza y me tumbo en el suelo en plan llave de judo. Puso un pie en mi pecho y apunto su espada entre mis ojos.
-Jaque mate.- Dijo con una sonrisa victoriosa en sus labios, no tenía nada que hacer así que solté mi espada y puse las manos detrás de la cabeza en señal de rendimiento. Hubo un montón de vitoreos de las cazadoras y un grito de Percy entre ellos: "Vamos no me jodas".
Thalia quito su pie de mi pecho y me ayudo a levantarme. Me sacudí la ropa que tenia llena de arena y la mire algo enojado.
-Tramposa, mira como tomas mi muestra de buena fe, atacándome a traición.- Se rió de cómo describía la escena y se fue a donde estaba Annabeth, la chocaron y empezaron a cuchichear. Mientras tanto las cazadoras me hicieron un pasillo y empezaron a lanzarme pullas a las que no les di mucha importancia.
-¡Hombre tenias que ser!
-¡Nunca te metas con una cazadora!
Hasta que oí a esa chica… Febe creo que se llamaba:
-Tu hermana se avergonzaría de ti.- Me gire hacia ella y creo que podría haber lanzado odio por los ojos.
-¿Qué hermana? La que murió por culpa de las cazadoras. A la que enviasteis a una búsqueda tan solo unos días después de enterarse de que era mestiza ¿Esa hermana? Porque si es así es mejor que te calles.- Entonces note un retortijón en el estomago que se fue haciendo cada vez más grande, grite de dolor y me desmaye.
Fui abriendo los ojos poco a poco, la imagen se fue aclarado conforme pasaba el tiempo, pude distinguir que estaba en la enfermería, otra vez. Entonces vi a Thalia sentada en una silla mirándome a mi derecha.
-Thalia…- Dije lo más alto que pude, ella se levanto y vino hacia mí.
-¡Nico!- Dijo acercándose a mi.- Por fin, llevas dos días inconsciente.
Intente hablar pero estaba demasiado débil, Thalia me acercó un poco de ambrosía y al instante me sentí mejor, me incorpore con cuidado.
-Thalia… ¿Qué paso?- Pregunte acordándome únicamente de sentir un horrible retortijón.
-Pues después de que Febe te dijese ese comentario tan desagradable, desataste tu parte hijo de Hades. Invocaste cien guerreros-esqueletos y abriste una grieta gigante en el campo, por lo que ahora la cabina de Deméter te odia. Mandaste a mis cazadoras en un viaje sombra a Florida.
-Joder,... ¿los campistas están bien?- Me daba igual lo que le hubiese pasado a las cazadoras se lo merecían.
-Sí, tranquilo, los esqueletos se fueron cuando te desmayaste.- Dijo mirándome con preocupación, no me extrañaba, dos días inconsciente… era mucho
-Y como no, tú, mi fiel enfermera, has estado aquí cuidando de mí para asegurarte de que estaba bien, ¿verdad?- Thalia se sonrojo levemente. Te encanta cuando se sonroja. Mentira.
-Bueno en realidad han pasado a verte por aquí casi todas las chicas del campamento menos las de la cabaña de Deméter, que más bien te rehúyen por miedo a que vayas a fastidiar su jardín.- Entonces apareció Annabeth, que me dirigió una mirada en plan "la montaste buena".
-Thalia, ¿Todavía sigues aquí?- Thalia se sonrojo más aun.
-Yo…
Mientras tanto… en el Olimpo
-Esto no puede ser.- Dijo Atenea.- Ya van dos accidente desproporcionados en una semana en el campamento.
-No es culpa de mi hijo, sino de esa cazadora, ya puedo decir que no llegara a los Elíseos.- Trono Hades.
-Y mi hija no es consciente de lo que hizo, solo tenía en mente ganar.- Dijo Zeus.
-Claro y si ahora el erizo de mar, hijo de Poseidón, forma un tsunami no es culpa suya.- Replico sarcásticamente Atenea.- No podemos permitir que cada vez que tienen un desajuste hormonal pongan en peligro a todo el mundo.
-¿Y qué sugieres?- Pregunto Hermes.
-Eliminarlos, a los tres.
-De ninguna manera, mi hijo no ha hecho nada.- Grito Poseidón
-Tranquilo, con el tiempo lo hará.
-¡No podemos destruirlos!- Grito histéricamente Afrodita.- No podéis destruir a Thalico y Percabeth, son absolutamente perfectos.
-Perdón, me he perdido, ¿Cómo has dicho?- Dijo Atenea con irritación.
-Percabeth, de Percy y Annabeth, Thalico, de Thalia y Nico, luego yo soy la tonta.- Dijo Afrodita creyéndose más lista de lo que en realidad era.
-¡Jamás! Annabeth nunca saldrá con el erizo de mar, no lo permitiré.- Grito Atenea con indignación.
-Un momento, lo de Percabeth ya se sabía, pero, Thalico, eso es nuevo.- Dijo Hermes interesado.
-Thalia llego al campamento y se enamoro de Nico, amor a primera vista.- Dijo con voz soñadora Afrodita.
-Me viene un haiku…- Dijo Apolo
-Cállate.- Dijeron todos los dioses al unísono.
-Mi hija no saldrá con el chico muerte.- Dijo Zeus.
- Se llama Nico.- Dijo Hades.- Y él no tiene culpa de ser bueno con las mujeres, lo habrá heredado de su padre.
-Mentira, tú las secuestras y te las llevas al inframundo.- Dijo Deméter, Hades hizo como si no hubiese oído nada.
-Artemisa, estamos hablando de una de tus cazadoras y un varón. ¿No deberías de estar despotricando contra él?- Pregunto Apolo a su hermana que estaba pensativa en su trono.
-En verdad, hace tiempo que he empezado a notar que Thalia no es feliz con las cazadoras, por lo que la tengo en periodo de prueba.- Dijo Artemisa meditadamente.
En el campamento mestizo...
Después de una, no muy convincente, explicación de Thalia de que no había estado vigilándome todo el tiempo llegaron los Stolls.
-¡A sido el combate del siglo!- Exclamo emocionado Connor.
-¿Para cuándo el siguiente? Lo hemos estado hablando y podríamos hacer un torneo... ¡El Torneo de los Tres Grandes!- Apunto Travis.
-¿Nico casi destruye el campamento y estáis pensando hacer un torneo donde desaten su poder enteramente Thalia, Percy y Nico, sin añadir que Nico ha estado dos días en la enfermería?- Dijo razonadamente, como siempre, Annabeth
-Más o menos, sino ¿Qué gracia tiene?- Yo sacudí la cabeza en señal de desesperación, nunca iban a cambiar.- Eso sí, habrá que contratar otra enfermera para Nico, porque quizás Thalia también estará herida.
Todos nos reímos, menos Thalia que se ruborizo indignada.
-¡Que yo no he estado aquí todo el rato!- Entonces vi en su mirada esa chispa que significaba que los que se han metido con ella van a ser avergonzados y van a salir corriendo. Te gusta esa mirada. ¡Afrodita, déjame vivir, por el amor de Zeus!- Una cosa que creo que os interesaría saber:
›Annabeth, me pregunto Percy por ti...- A Annabeth se le iluminaron los ojos, pero, Thalia todavía no había acabado.- si, estaba riéndose con Rachel de no sé que... se iban a su cabaña.
Acto seguido Annabeth pone una torpe excusa y sale corriendo.
›Travis, no sé que le había oído a Katie Gardner sobre ir a verte a tu cabaña, pero, quizás se haya ido con ese hijo tan cachas de Ares, no me acuerdo de cómo se llamaba...
-George...- Dijo Travis mientras salía corriendo, mientras que Connor esperaba su castigo con expectación.
-Connor creo que deberías de ir avisar a tu hermano, ahora que me acuerdo de que iba a la cabaña de Hermes para vengarse y cubrirla con flores...- Dijo Thalia y Connor abrió los ojos como platos y salió corriendo gritando
-¡Mierda, esa es mi cabaña! ¡Mierda! ¡Mierda!...
Nos quedamos Thalia y yo solos, yo me reí de aquellos pobres infelices.
-Que mala eres y que mal mientes.- Dije viendo por la ventana como la cabaña de Hermes conservaba su color de siempre.
-¿Cómo sabes que mentía?- Pregunto alzando una ceja.
-¿Perdona? Estas hablando con el rey de las mentiras. Tengo dos títulos, rey de las mentiras y de los fantasmas.- Dije mirándola incrédulamente.
-Oh, perdone, gran rey de las mentiras.- Dijo Thalia burlonamente, haciendo una reverencia.
-Gracias, plebeya, ya puedes retirarte.- Dije siguiéndole el juego.
-Me iré si yo quiero, ¡No te jode!- Dijo indignada
-Si lo que quieres es gozar de mi grandiosa compañía tampoco te privo de ello.- Dije sacando a relucir mi humildad, sin embargo ella se levanto y se dirigió a la puerta.
-Tu ego me enferma, me voy antes de que pille la peste fantasmal... hasta luego, majestad.- Dijo dirigiéndome una última mirada emblemática y una media sonrisa antes de irse.
¡Qué mono! Esta babeando. ¡Mentira! Pensé, pasándome la mano por la boca. Nico, estás hablando con la diosa del Amor, no puedes ocultarme esas cosas. Resople y decidí que era mejor dormir para recuperarme cuanto antes, me tumbe en el lado derecho de la camilla. Entonces oí una voz a mi espalda.
-Hola Nico...
-Afrodita, no me apetece hablar contigo ahora, déjame en paz.
-No soy Afrodita, pero, te valdría más cuidar tus palabras.- Gruño una voz detrás de mí, me gire, era mi padre, Hades. Llevaba un traje negro y me miraba con una mirada de reproche.
-Perdone, padre. Yo… es que Afrodita acude a mí con demasiada frecuencia, padre.- Dije sentándome en un sofá enfrente de mi padre de pie, asimilando que hacia mi padre, señor de los muertos, en la enfermería del campamento mestizo.
-Hijo, vengo de una reunión del Olimpo donde estábamos decidiendo si debíamos mataros o no a ti, Percy y Thalia.- Dijo mi padre enfatizando la palabra Thalia, me ruborice ligeramente.- Lo sé todo, hijo, aparecéis todos los días a las diez en Hefesto TV.
Puse los ojos como platos, ¡Como que salíamos en la tele! Hay una cosa llamada intimidad...
-Ya lo sé, Nico, pero ten en cuenta que la mujer del jefe de la cadena es Afrodita.-Entonces, ¿Le molestaría a mi padre que me gustase una hija de Zeus?- Respecto a eso, no me importa que te guste una hija Zeus, lo importante es que seas feliz.
¿De verdad que, Hades, el señor del mal, ha dicho que no le importa y que lo importante es que sea feliz? Ni siquiera sabía que le importaba, es mi primera noticia.
-Eh... gracias... padre.- Balbuce torpemente, él se acerco a mí y poso su mano en mi hombro.
-Hijo, solo quiero decirte que no quiero que los demás controlen tu vida, decide por ti mismo y sabrás que es lo correcto. Bueno, el infierno me reclama recuerda esto: Eres mi hijo predilecto y sé que harás lo que se espera de ti. Cuídate y a por ella.- Me ruborice y mi padre se había ido envuelto por un polvo negro.
Era su hijo predilecto, me decía sin acabar de creérmelo. Yo siempre había pensado que era Bianca. Me quede un rato pensando, hasta que decidí cambiarme e ir a descansar a mi cabaña.
