LizbethRo, Rebeca y Bella, me alegro de que sigan fieles al curso de la historia. ¡Un beso y empieza la acción!

XXIII

"Soy del color de tu porvenir
Me dijo el hombre del traje gris
No eres mi tipo -le contesté
Y aquella tarde aprendí a correr". J.S

En la cubierta de uno de los barcos marines, la Vicealmirante y el instructor de marines Garp contemplaban la escena sin hacer comentarios.

—Esto no está resultando. –el comandante K. rompió el silencio, añadiendo con ironía— Paran con facilidad los proyectiles. Hasta han dañado una de nuestras naves. Creo, señor, que por eso usted tuvo que pedir un relevo.

—¿Crees que no preví que ellos harían eso, idiota? –le dijo éste sin molestarse por el tono que usara el atrevido subordinado— ¡Eso es justo lo que yo quería que hicieran! Tengo a los dos muchachos muy entretenidos parando las balas, justo cuando las naves que ya hice acondicionar se acercan sin que nadie se percate de ellas.

El comandante prefirió no responder. Le molestaba que aquel maldito viejo lo dejara siempre en ridículo. Y eso que ahora no tenía nada que ver con los asaltos, pero seguía metiendo la cuchareta. Por su culpa no había logrado un nuevo ascenso en años, porque siempre se las arreglaba para poner en evidencia su ineptitud.

Cinco acorazados se separaron del resto de la flota y sin disparar ningún cañonazo, se alinearon frente a la costa. Luffy y Ace, concentrados en parar los proyectiles que disparaba el resto de la flota, ni los notaron.

A la señal que hizo Garp, los tripulantes de las cinco naves quitaron con un solo movimiento las lonas que cubrían los bultos de la cubierta. Dispositivos extraños quedaron expuestos a las miradas. Semejantes a catapultas, pero de un modelo hasta entonces nunca visto. De un golpe se abrieron las escotillas de las cubiertas y por ella decenas y decenas de marines, salieron en perfecto orden dirigiéndose hacia los dispositivos. Ocuparon una especie de caja de madera, montadas sobre los brazos de las catapultas. A una segunda señal del héroe de la Marina, los encargados de ello halaron a un tiempo las palancas y las catapultas dispararon aquellos depósitos de marines, que salieron volando a gran velocidad. Provistos de un tipo de ala planeadora que los desplazaba rápidamente, eliminaron la distancia entre el brazo de mar y la costa.

—¡SUGGGOOOOIIII! ¡Quiero una! ¡Quiero una! —Luffy saltó entusiasmado, con estrellas iluminándole los ojos— ¡Quiero una!

Sin pensarlo dos veces, usó su cuerpo como elástico para impulsarse y caer justo sobre el planeador donde iba el comandante K, al que Garp había obligado a participar bajo amenaza de un afectuoso puñetazo. —O vas y cumples con tu deber, o te mando yo sin necesidad del invento. —le había dicho.

—Shishishi ¡Oi, viejo, esto es genial! —la risa de Luffy se escuchó en el barco de los marines. El comandante abrió los ojos asombrado, dando a entender que aquello sí que no se lo esperaba— ¿Qué pasará si hago esto? ¡Eh, Ace, mírame!

Poniendo la barra del ala deslizadora bajo las corvas se dejó caer hacia atrás como si se tratara de un trapecio y luego de impulsarse varias veces, recuperó la pose inicial pero esta vez con medio cuerpo sobre la barra.

—¿Uh, eh, viejo? —Luffy buscó al comandante, que ya no le acompañaba, pues lo había desplazado de un golpe en sus ejecuciones, haciéndolo caer al mar— ¡Aaah, viejo, yo no puedo ir contigo a nadar!

El ala lo llevó justo hacia el centro de un grupo de marines.

—¿Pero qué diablos hace Lu? —Ace hundió su sombrero, ocultando la mirada— ¡Rayos!

Dejó que el Kagerou parase las bombas de artillería, para centrar su atención en Luffy, que ya hacía gala del gatorin gun con los marines.

—¡Ese idiota! —Nami mordió el perfect clima tact en un ataque de rabia— ¡Voy a matarlo si sale vivo!

—Nosotros somos los idiotas —Ace miró a las chicas, refugiadas tras las caletas—, no hacemos nada si continuamos con los proyectiles y los marines ocupan el terreno. Luffy está en el lugar correcto, es ahí donde tenemos que ir.

—Lo mataré de todos modos por darme el susto. —Nami no cejó en su propósito— ¡Vamos!

—¿Estás lista, No? —Ace la observó, preocupado— Esto es muy distinto a pelear conmigo.

—Igual no dejaré que me venzan. —aferró la barra de acero que usaría como arma—. Vamos.

/

La nueva orden provino de la Vicealmirante Tsuru, que se hallaba junto a Garp.

—¡Trasladen el fuego a la profundidad!

Las explosiones comenzaron a caer a 100 metros de la costa, al tiempo que los nuevos artilugios llegaban a su destino y aterrizaban sobre la arena con su carga de marines.

—¡Bwa Ha ha ha ha! Sí que eres buena en esto —Garp desvió su atención a lo que sucedía con el ala planeadora del comandante— ¿Eh? ¡Luffy! ¡Bwa Ha ha ha ha! Ya me extrañaba que no se sintiera tentado por la invención de su abuelo. ¡Míralo, acaba de pasar por agua a nuestro comandante K.!

—En realidad, me preocupan tus verdaderas intensiones, Garp. —la anciana achicó los ojos, sin dejar de observar la playa—. Malcrías demasiado a tus nietos.

—Bee, no le sigas la rima a Sengoku. —había hecho el sonido de la cabra a ex profeso— Es pura envidia porque no hay mujer marine que se fije en él.

—¿Quieres callarte ya? —Tsuru puso punto final a la conversación.

—¡Éxito completo! —rió, indicándole la costa y ordenó— ¡Segunda oleada de desembarco!

Una mujer rubia se adelantó hacia Garp.

—Domino, querida, cuando quieras. —el ex Vicealmirante la condujo amablemente hacia una de las catapultas— Por tu propio bien, ten cuidado con la bruja de cabello celeste. ¡Bwa Ha ha ha ha! ¡Ace tiene buen gusto!

—Diferimos un poco sobre ese concepto, —le respondió con una sonrisa torva, mientras ocupaba su lugar en la caja— pero estoy segura de que le gustará verme. En cuanto a ella, lamento que hablamos de alguien sin porvenir.

/

Nuevos planeadores surcaron el espacio hasta que la playa estuvo llena de marines, que debían reagruparse antes de atacar, pero Luffy no les dejó tiempo para eso.

—¡GOMU GOMU NO YARIIIII!

—¡Hey, Lu! —Ace evadió a un par que salían disparados por el ataque de Luffy— ¿Puedes arreglártelas hasta que llegue?

—¡GATORIN GUN! ¡Kyyakyaakyaaaa! —los gritos del moreno hicieron coro a los golpes— ¡Ace!

—¡Voy! ¡HIIIKEN! —el puño eliminó una buena parte de los soldados que asediaban a Luffy.

—Ace... —el menor continuó propinando el gatorin gun con rostro pensativo— No entiendo de donde salieron todos estos marines.

—¿Eh, no lo viste? —Ace suspiró, dándolo por incorregible— Los lanzaron con esa especie de catapulta desde los barcos.

—¡Ahhhhh! Ya entiendo ¡PISTORU! Barcos misteriosos.

—Si, eso mismo. –se resignó — Mejor dedícate a los marines misteriosos.

—¡THUNDER BOLT TEMPO! —Nami dirigió su ataque a la escuadra derecha de soldados— ¡Dejen de conversar y acaben con ellos de una vez!

—Shishishi, no te preocupes Nami —Luffy asintió con la cabeza— Ya los tenemos vencidos.

—¡Ace, tu kagerou desapareció! —lo alertó Nojiko, mientras daba un barrotazo a las pantorrillas del comandante K., que recién salía del agua— ¡Van a demoler el pueblo a cañonazos!

—El pueblo se puede levantar otra vez, lo importante es que no lleguen los marines hasta él.

—¡GOMU GOMU…! ¡GOMU GOMU…!—exclamó Luffy, asombrándose de que nada sucediera— ¿Eh, anné?

—¡Olvidaste la orden, idiota! —Nami perdió la paciencia extra que tenía acumulada— ¡Lo repites tantas veces que ya ni sabes qué vas a decir!

—No ¿estás bien? —preguntó Ace apenas tuvo oportunidad, al verla entenderse con tres marines a la vez.

—Como si hubiera nacido para esto. —blandió su arma, orgullosa— Quisiera que Bellemere me viera, aunque estoy luchando contra su gente.

Ace le dirigió una sonrisa tranquilizadora, haciendo caso omiso a la oleada de marines que se le echaba encima. A punto de llegar a su alcance, se volvió de súbito a ellos y les hizo una educada reverencia.

—Lo siento, pero ante tal falta de modales no me queda otra opción. ¡HIGAN!

Las balas de fuego los obligó a retirarse en estampida a una distancia prudencial hasta que las llamas cesaron.

El mediodía los atrapó y aún no veían claro el desenlace.

"Si no ponemos fin a esto ahora, haciéndoles ver cuán difícil es Cocoyashi de tomar y cuán decididos estamos a defenderla, nunca tendremos paz. Ni tampoco la tendrán nuestros descendientes." —Ace se sorprendió pensando en la posibilidad y se volvió hacia Luffy, que parecía divertirse a costa del comandante K., a quien propinaba un pistoru— "No vendrán por parte de él, me temo."