Disclaimer: si lo reconoces es pura casualidad o casualmente no es mío.
::CUARENTENA::
Capítulo cinco.
Reneé en casa.
–¿Qué rayos dices? Es una locura, Rose.
Parecía un poco herida y me sentí algo mal.
–Aja, pero es menos loco que pensar que el Dr Sherman se ha clonado porque estaba delante de mí mostrándome una radiografía cuando me asegurabas que estabas de lo lindo con él.
Con eso, ir con Edward ya no era tan buena idea.
–Grupo, las enfermeras lo están esperando al final del pasillo –señalé con el brazo saltándome dos paradas del supuesto tour–, ellas tienen un ejercicio para ustedes.
Uno de los chicos con pinta de líder nos sonrió y guió a los demás como si conociera el hospital de toda la vida. Recordaría decirle a Susan algo agradable de él. Rose empezó a caminar indignada lejos de mi, así que tuve que seguirla.
–Bien, te mentí acerca de Sherman pero eso no significa que esté con Edward.
Se giró dramáticamente y me di cuenta que entre ayer y hoy he tenido más dramas que en todo el año.
–Isabella Swan –habló emblemáticamente–, entiendo que no quieras decirme pero ¿mentirme?
Entrecerró los ojos escudriñando mi rostro, esperando que soltara otra mentira.
–¿Cómo te diste cuenta? –pregunté finalmente en lo que extendía una sonrisa victoriosa.
–La primera señal fue el día del cine, algo estaba raro con Edward, luego con los dos pero de la nada, todo estaba bien de nuevo... Pero eso hubiera podido ser alguno de los pleititos que siempre tienen –le borró importancia.
–Edward y no teníamos pleititos –objeté.
Me miró divertida y su tono cambió de acusador a condescendiente.
–¡Eso es lo que ustedes creen! La vez que me presentaste a Edward y vi como rodabas los ojos a todo lo que decía y él se la pasaba provocándote pensé que tenian algo, luego que verdaderamente te caía mal hasta que sólo me di cuenta que así se ajustaban el uno al otro...
»Después empezaste a ocultarme que estabas con Edward –prosiguió a sus pistas–, Te conté que el portero nos había dicho a Emmett y a mi lo de la compañía femenina de Edward pero no dijiste nada y esa noche me marcó Alice, casualmente me comentó que tu le habías dicho que Edward tenía varicela porque habías estado con él esa noche. A esto le siguió tu modo de "estoy estresada y no hablaré de nada" –enmarcó las comillas–, para finalmente "le diré puñeteras mentiras a Rosalie mientras me dan duro contra el muro".
–¡Rosalie!
Levantó las manos con fingida inocencia y bajó una poco más la voz para sus siguientes dudas.
–Lo siento Bella pero tienes que matarme la duda, ¿es tan bueno como parece?
Levanté una ceja divertida aún tras el color tomate que debía tener mi rostro.
–Vamos Bella, no me hagas rogarte, ni siquiera tienes que darme detalles –insistió–, que los detalles serían muy buenos.
–Claramente no lo sé Rose –murmuré rápidamente–, tampoco hemos pasado mucho tiempo juntos y con la varicela siempre terminamos conmigo convenciéndolo de no rascarse.
Me miró como sí estuviera bromeando pero cuando se dio cuenta que era muy enserio soltó una tendida carcajada que incluía lagrimita falsa y todo.
–Perdón Bella pero mamá Rose ha estado recibiendo goles desde este fin de semana –se calmó un poco y me sonrió. La tormenta ya había pasado y sentí que decírselo no había sido tan malo después de todo.
–Rose por favor no digas nada –le pedí cuando dejó de reírse por completo–. Especialmente a Alice, no quiero que sepa y se emocione muchísimo o todo termine mal y se enojé muchísimo. Ella siempre lleva las cosas a los extremos.
–Es una manera de verlo –aceptó–, sólo por ahora, tomate este tiempo que Alice está de luna de miel para probar.
Fruncí el ceño.
–¡Alice regresa en dos semanas! –me exalté. No quería ponerle fin a algo que apenas había empezado–. Es muy poco tiempo.
Puso los ojos en blanco pero cuando vio auténtica preocupación en mi rostro habló enserio.
–Tienes que estar bromeando con eso del poco tiempo, llevas conociendo a Edward ya un año.
–Siete meses –puntualicé– y como amigos solamente.
–Esta claro que esta semana no ha sido como amigos –levantó un dedo cuando la iba a debatir–; déjame terminar, sólo quiero decir que ya sabes su verdadero él o parte de esa persona, ahora sólo tienes que descubrir si funcionan como pareja. Ni siquiera tienen que pasar por toda esa mierda de quitarse la venda de la primera impresión porque ¡lo hicieron todo al revés!
–Estas siendo muy racional con esto, ¿si recuerdas que es Edwardr de quien hablamos? Al qué no puedes ver más de tres minutos sin decirle idiota.
–En mi mente estas saliendo con Edmund, un agradable chico de Texas que te llevara cabalgando a la puesta de sol –hizo además de señalar al horizonte.
Me reí un poco.
–¿De verdad te estas acostando con Emmett, eh?
Sonrió abiertamente.
–Además Edward me ha traído a Emmett y si lo tiene trabajando aquí por más tiempo, gana puntos con mamá Rose –me guiñó el ojo.
Hablar con Rosalie despejó algunas dudas y fantasías sobre la noche pasada. Cuando le pedí que me cubriera con el tour casí corrí en dirección a la habitación de la señora Platt para no encontrarlo ahí. La vieja señora sostenía un pesado libro sobre su regazo con unas gruesas gafas de fondo de botella levantó su vista hacia mí, sonrió.
–Bella, tu amigo ha venido a visitarme.
Di un paso a la habitación notando que del mismo libro que sostenía la señora, habían seis ejemplares más.
–Ha conseguido el registro de Texas de hace sesenta a cincuenta años en adelante –recorrió la habitación con esperanza–, es una locura pero hemos empezado buscando el apellido Platt.
Algo estaba tocando mi corazón con la sonrisa de esta anciana. Este era el lado que estaba conociendo de Edward, el que me demostraba que le importaban ciertas cosas además de él de vez en cuando. Aunque me sentía decepcionada de no encontrarla ahí.
–¿Y el no me ha llamado con alguna enfermera? –le pregunté.
Las señora Platt aún ensimismada en lo que fuera que leía no levantó la mirada para contestar.
–Se ha ido muy rápido, sólo hemos abierto uno cuando le llamaron de los teléfonos de los que traía y salió gritando incompetente por todos lados –agitó la mano hacia la puerta.
Eso sonaba más al Edward que conocía.
–Muy bien señora Platt, la dejaré con estos registros pero en la noche al terminar mi turno vendré a ayudarla un poco.
Apenas sonrió aún sin levantar la vista y leer cosas en silencio. Me retire con una sonrisa.
::❤️::
–Mamá sólo no enciendas la estufa otra vez, buscare algo de cenar para llevarte.
Terminé la llamada con Reneé al mismo tiempo que cerraba uno de los gruesos archivos que pertenecían a alguna oficina de Texas. Ya después le preguntaría a Edward como lo consiguió. Me despedí de la señora Platt y salí casi silbando del hospital.
–Bella –me saludó Erick colocándose la gabardina y bufanda. Iba de salida.– ¿te gustaría ir por un café, ahora?
Le sonreí débilmente no quería decirle que no como si Edward tuviera alguna clase de derecho sobre mi, que secretamente me gustaba que tuviera algo de eso, además tampoco me apetecía ir con él.
–Lo siento, mi madre está de visita y cenaré con ella.
Su sonrisa se fue pero igual se despidió amablemente cruzando las puertas. Así se iba al caño mi enamoramiento por el doctorcito.
Una hora después me encontraba buscando un lugar de comida rápida que pudiera gustarnos a mi madre y a mi cuando pensé que de haber quedado con Edward, hubiera sido lo mismo. Se me ocurrió llamarlo, no es que estuviera ansiosa por verlo o algo así, me reproché lo adicta que me estaba volviendo a su presencia.
–¿Qué quieres? Habla rápido –Contestó y supuse que no vio su identificador.
–Soy Bella.
–Ah ya, Bella.
No agregó nada más y su indiferencia me golpeó mentalmente por haberlo llamado. Sin embargo seguí adelante con el plan.
–Mi madre y yo estamos por cenar algo y como ella no sabe quien eres ni tendrá intenciones de decirle a Alice o alguien más, pensé que podrías venir a mi departamento –había empezado tal vez con un tono casual pero mi nerviosismo gobernó el resto de la propuesta. Para colmo, se tardó en responder.
–Bella lo siento, no puedo hoy, algo está muy mal aquí –su voz se escuchaba rara, como ¿culpable?–. Te marcaré pronto, adiós.
Colgó.
Guardé mi teléfono rápidamente como quien se limpia el raspón después de caerse. Me decidí por comida China y le marqué a Reneé para que limpiara la mesa en lo que llegaba.
–Estas muy distraída, Cielo –murmuró mi madre cuando terminó de comer mientras yo seguía enterrando el cubierto en un pedazo de pollo.
Ya no tenía hambre así que recogí mi plato juntó con ella.
–Es un problema en el hospital, no te preocupes –sonreí para que dejara de arrugar el entrecejo–, ¿ha llamado Phil?
Eso obtuvo un cambio radical en su rostro y se alejó de mi como si estuviera radioactiva, sacó un helado de la nevera y dos cucharas.
–Esto sólo me recuerda que ha faltado el postre –dijo arrastrandonos a la sala para enseñarme una de las series que había comenzado ayer. No me opuse, cinco capítulos más tarde nos quedamos dormidas sobre el sillón como nunca lo habíamos hecho antes.
::❤️::
–Jasper vomitó cuando bajamos pero fue terriblemente divertido verlo verde allá arriba.
Alice se reía mientras me contaba más cosas acerca de su luna de miel. La extrañaba mucho,
–Hemos comprado ya los boletos porque Jazzy no cree soportar otro viaje en barco.
–¿Lista para regresar?
–Muy lista, te extraño mucho Bells.
–Yo a ti, Alice.
–Me alegra saber que tu mamá esta contigo, así no te quedas sola en el departamento, ¿has hablado con la agente de ventas que te dije?
–Ya, este fin de semana vendrá a ver el lugar para realizar una cotización y dentro de una semana y media podrá mostrársela a los demás.
–Extrañaré ese lugar.
–Admito que yo también.
Al colgar con Alice me giré a Rose.
–¿En que estamos?
–Insuficiencia hepatica.
–No lo sé, no presenta los antecedentes típicos si rescatamos que es muy inusual.
Rose sonríe victoriosa.
–Medicamentos Bella, ¡medicamentos!
Arrugó el entrecejo pensando y buscando la respuesta que a Rose le parece tan evidente.
–¡Los fármacos han causado el daño!
Ambas sonreímos como sí hubiéramos descubierto la cura contra el cáncer cuando sólo estábamos estudiando un viejo caso del hospital.
Al terminar mis rondas, me despedí de Susan para asegurar que no quería mi presencia en la próxima cirugía. "El próximo año" dijo mientras casi sonríe por mi cara ansiosa. Salí un poco desanimado por todo, a diferencia del día anterior, sólo tenía planes de más capítulos por ver con Reneé y pasar el resto de la noche ignorando las llamadas de Edward.
No había contestado por estar enojada con él pero sin saber como decírselo. Me había marcado en la mañana, dos horas después de eso, cinco llamadas seguidas en la tarde y había descansado por fin hace poco. Conduje perezosamente, amaba que mi madre y yo, sorprendentemente, nos lleváramos mejor, pero odiaba que su problema con Phil y mis complicados sentimientos con Edward fueran lo que nos unía.
Al bajarme de mi coche mi celular volvió a indicar una llamada entrante, Edward había regresado al ataque. Lo observe un momento, quería escucharlo, aunque fuera para ser igual de indiferente que la noche anterior pero no sabría como decirle que estaba enojada, probablemente sólo contestaría como si estuviera igual que siempre y me enojaría más al ver que él estaba de la misma forma.
"Eres de las complicadas Swan" había dicho una vez mientras les contaba una de las peleas con Jacob.
Entre mi maraña de pensamientos el teléfono mandó la llamada a buzón, lo observé un momento más antes de guardarlo en mi bolsa y seguir mi camino hacia la puerta.
–Emmett se ha burlado de mi porque estaba preocupado.
Su voz, su estúpida y sensual voz cuando estaba enojado. Edward caminaba en mi dirección con las llaves de su coche aún en la mano. No sabía que expresión podía tener mi cara pero una tan dura como la suya, seguramente no era.
–¿Preocupado por mi?
–Aja.
Continúe mi camino. Aún con las manos temblorosas abrí mi puerta, todo estaba oscuro, no había rastro de Reneé aún.
–Entonces debo suponer que sólo no has querido contestarme el teléfono. ¿Me puedes decir por qué?
No tuve que invitarlo a pasar, así que resoplando cerré la puerta.
–¡Bella no adivinarás lo que he hecho hoy!
Las luces se encendieron y una alegre Reneé bajó por las escaleras, señalando su cabellera azul. Sí, azul, dije azul. Cambió su sonrisa a una más grande cuando vio a Edward, quien había dejado a un lado la cara de matón traicionado cuando la vio. Esta sería una noche divertida.
–Mamá, él es Edward –Lo presenté. Mi madre terminó de bajar las escaleras para extenderle su mano a un aturdido Cullen–. Anoche lo he invitado a cenar, a diferencia de hoy, que no ha sido para nada invitado.
Reneé lo evaluó rápidamente.
–Si anoche no has venido a cenar, tal vez sea esa la razón por la que no te contesta el teléfono -habló tranquilamente-, cuando era pequeña y hacia algo que no le gustaba me ignoraba por horas hasta que me daba cuenta de mi error, hubiera preferido que me reclamara directamente pero ese nunca ha sido su estilo, como esa vez que empezó a salir con el vecino de-
–Suficiente mamá.
Edward la miró un momento más. Pude notar tras sus ojos como sus diminutos engranes hombre empezaban a funcionar, cuando lo entendió, oh sorpresa, se rascó la nuca.
–Bella... –empezó a decir lentamente sin saber como continuar pero lo detuve con un movimiento de manos. No quería una disculpa, ya sé, era tonto pero sólo quería estar enojada.
–Bueno, bueno –mi madre extrañamente entendió que estaba incomoda y sonrió para Edward–, mejor los dejo solos en lo que preparó la cena.
Huyó hacia la cocina dejándome con dos interrogantes. ¿Qué le diría a Edward? ¿Y qué rayos iba a cocina Reneé, de quién cabe mencionar, heredé mis nulas habilidades culinarias? La respuesta la trajo un recuerdo de mi infancia.
Eso era otro buen castigo para Edward. Anoche pudo haber tenido una deliciosa comida China, hoy, por aparecer en mi casa sin aviso tendría que comer el espagueti que siempre sabe a todo menos a espagueti, de mi madre.
–Anoche tenía un caso verdaderamente estresante Bella.
–No eres el único con casos estresantes por resolver, lo entiendo.
Lo que fuera a decir se quedó en su boca porque volvió a cerrarla mirándome como sí fuera el peor de los rompecabezas.
–¿Estás enojada?
Me quedé callada porque no estaba segura de si había sido una pregunta o no. Suspiró algo molesto y me dio la espalda. El pensamiento de no debí besarlo seguía en mi mente, aunque siendo debilitado por lo bien que se veía en ese traje color canela a la medida, incluso tras haber pasado todo un día trabajando se veía impecable.
–Tengo un problema grave, Bella, no es excusa pero-
–Cállate –lo interrumpí, se volteó con el rostro enojado porque hubiera interrumpido una de sus escasas disculpas pero le sonríe para calmarlo y me acerqué a él.
Sintiéndome un poco extraña por la situación, coloqué mis manos debajo de su chaqueta para pasar mis manos por su espalda y abrazarlo fuerte. Era algo que sólo había hecho con Jacob antes, lo sentía de alguna forma demasiado personal. Dudó un poco pero terminó por devolverme el abrazo.
–No tienes porque disculparte –musité con mi cabeza recargada en su pecho. Edward tenía la altura perfecta para los abrazos. –, yo aveces ignoro tus llamadas cuando estoy ocupada.
Se río un poco antes de pellizcar un costado de mi estómago, me separé sonriendo.
–Entendido, simplemente no te contestaré cuando este ocupado.
Levanto una ceja, esperando que sea una broma. Me pellizca de nuevo y le doy la espalda.
–Estoy bromeando Swan, vamos.
–Olvidado Culllen, estoy decidiendo como vetarte de la ciudad, ¿tal vez si le prohibimos la entrada a groseros que no saben como tratar a su novia?
Detiene sus movimientos de acercarse.
Upsi.
Ups.
UPS.
Yo no dije eso.
¿Es ridículo que le tenga miedo a la palabra? bueno, no a la palabra sola, si no a la palabra con él.
Veo como sus engranes de hombre se mueven muuuuuy lentamente para mi tortura y ruego a todos los padres de las neurociencias que aceleren el proceso o que me borren la memoria para no tener que sentir la vergüenza que quema mis mejillas.
Finalmente sonríe. Y sonríe. Y sonríe. Enserio, su sonrisa se sigue extendiendo.
–¿Novios, uh?
–Ugh.
Intento darle la espalda de nuevo pero me jala de vuelta a él.
–Bella Swan, mi novia –sus ojos miran hacia arriba como sí lo estuviera visualizando y no me queda más que hacer una mueca de asco. Se iré y regresa su vista a la mía–. ¿soy un jodido puberto hormonal si me gusta como suena eso?
No pude borrarle la sonrisa petulante los siguientes minutos, cuando mi mamá nos llamó a comer, haciéndome sentir como la hija pequeña que nunca había sido, fue cuando el olor de la cocina cambió la tonta sonrisa por una cara de miedo.
Nos sirvió una buena porción de ese engrudo verde, dimos el primer bocado y tuve que tomar mucha agua. Casi aplaudo a la valentía de Edward al empuñar de nuevo el tenedor para terminar rápido con la tragedia.
–¿Y cómo se conocieron?
La valiente de Reneé sólo se había servido jugo, alegando que ya había comido lo que sobró de ayer y estaba satisfecha.
–Que te cuente Edward –dije tras un largo sorbo de agua–, a él se le dan muy bien las historias.
Mi madre se giró con ojos expectantes a Edward, vi como casi suspiró cuando vio la oportunidad de dejar un momento su batalla con el engrudo verde.
Sonrió galantemente hacia ella.
–Nos conocimos hace unos meses por amigos en común.
Rodé los ojos. Vaya historia de amor.
Antes de que mi madre empezara otro tipo de preguntas cambié el tema rápidamente a la serie que estábamos viendo. Hablando con la boca llena de comida para mantener la mente de mi madre ocupada en el drama televisivo. Cullen sólo me miraba con diversión.
–Lo siento –casi escupí las palabras cuando le abría la puerta.
Después de la incómoda cena, Edward y mi madre habían estado hablando sobre cosas que no escuché porque la primera me ordenó que programara la tv para que continuáramos con la serie de ayer. Mi, ahora, después de escucharlo muchas veces en la boca de mi mamá, novio se quedó con nosotras un momento.
Se había sentido extraño al principio sentarnos los tres en mi sala, mi madre nos dejó a Edward y a mi el sillón de dos plazas. Lo que fue inusualmente satisfactorio fue cuando Edward me abrazó para acomodarnos mejor y vi todo un capítulo entre sus brazos, siendo consciente de como Reneé volteaba a vernos cada tanto y sonreír ensoñadora.
Ahora, Edward debía irse y yo me estaba despidiendo mientras mi madre seguía gritándole a la pantalla en la sala.
–De verdad lo siento, por lo de anoche, siempre que estoy contigo me siento como un bruto.
Se rascó la nuca y detuve el movimiento, sustituyendo sus manos por las mías. Pase mis dedos gentilmente sobre el área víctima de sus ataques de nervios.
–También soy una bruta cuando estoy contigo.
Me alce de puntitas y lo besé. Me tomó de la cintura para prolongar el beso.
–Somos unos románticos, unos jodidos poetas.
Lo escucho mientras río.
–Enserio Swan, me gustaría salir contigo, nada de pizza o comida rápida, lo prometo. Librare todo mi fin de semana. Escoge el día.
Hice una mueca aún con mis labios a milímetros de los suyos, asentí alejándote de él.
–Me gusta la comida rápida y este sábado es el partido de los Spurs, podríamos verlo.
Una sonrisa se extendió por su rostro.
–Eres malditamente demasiado buena para ser verdad.
–Lo sé, no me mereces.
Me besa de nuevo.
::❤️::
–¡Tierra llamando a Bella!
Rose agitó sus manos enfrente de mi para regresarme al mundo.
Me di cuenta que el Sr. Goodman no confiaba en las notas que tomaba distraída, le sonreí intentando aparentar que no había viajado hacia el recuerdo de hace dos noches que me ponía nerviosa.
–Ya esta dado de alta, en cuanto su familia venga, puede irse.
Con eso, salí de la habitación con Rose pisando mis talones.
–¿Se puede saber que tienes hoy?
–Han pasado tres semanas apenas.
Arruga el entrecejo y se que, por mucho que me incomode, tengo que ser más específica.
–Edward. Saldremos este fin de semana y estoy nerviosa.
Notto la diversión en su semblante-
–Rose, estoy hablando enserio, no es cualquier tipo. Es Edward y aunque las cosas han ido bien... –me muerdo el labio–, no quiero que nada salga mal.
Veo mi reloj, faltan veinte minutos para mi salida, es viernes y aunque no he dormido casi nada porque la guardia fue pesada, pueden mis nervios tenerme despierta.
–¿Qué puede salir mal?
Bajo mi mirada al piso y siento como todo mi rostro se colorea de un rojo intenso. Rose se ríe.
–Hasta pareces virgen cuando te pones así
–Virgen de acostarme con un amigo, sí, definitivamente.
Pone los ojos en blanco.
–No son amigos Bella, pensé que ya habíamos pasado de eso. ¿Te gusta que te bese, no? Los amigos no se besan ni se dejan chupetones que los pacientes fácilmente pueden ver.
Señala una marca debajo de mi mandíbula y ruedo los ojos pero con el rojo aún en mi rostro.
–No pasará nada –resoplé–, de todas formas siempre tiene alguna picazón y nos detenemos.
Rose pasa unos de sus brazos y me sonríe de nuevo, pero esta vez comprensiva.
–Bella, ¿estas nerviosa por tener sexo con Edward con varicela o Edward tu amigo? Porque para la varicela ya ha pasado lo peor pero para Edward amigo...
–Swan, la señora Platt quiere que la veas.
Volteo hacia el chico que acaba de interrumpirnos. Se trata de uno de los enfermeros en el ala de visitas. Asiento hacia él antes de dirigirme al cuarto de mi paciente favorita.
–Buenas noches, querida.
La señora Platt luce una sonrisa, sosteniendo uno de los libros que Edward le dejó en sus manos. Hace unas horas había pasado a dejarle más registros y llevarse los que ya hubiera leído.
–¿Algo en particular la tiene de tan buen humor? Se ríe antes de toser gravemenete. La recuesto hasta que se calma pero debo colocarle la máscara de oxígeno por lo que se limita señalarme uno de los nombres en el registro que leía.
Habiendo asegurado que estaba cómoda leo el nombre que señala con tanta emoción.
–Esme Platt –dice ahí.
¿Habría encontrado alguna relación con su pasado?
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Hola! Perdón, perdón se me hizo una eternidad para subir este capitulo. Ya los tenia escrito como les había mencionado pero los leía y no me gustaba, así que los borraba e intentaba volver a escribir pero seguían sin gustarme. Así que tres versiones después del primer, por fin me convenció como quedo. Ya tengo otro que también me ha gustado como quedó. Lo subiré mañana :) Volveré a subir diario para no perder la marcha.
Sus reviews aceleran la marcha ;)
Muchas gracias, gracias por leer.
Un beso!
