Disclaimer: ni la historia ni PJ me pertenecen son de Kris-Grace y rick riordan yosolo continuo la historia

Resumen:Cuando las cazadoras llegan al campamento mestizo muchas cosas ocurren ,una busqueda,thalico ,percabeth y por supuesto afrodita


Punto de vista de Nico

Me dormí oyendo a Afrodita en mi cabeza hablar sobre "lo monos" que estábamos Thalia y yo "juntitos". ¡Es verdad! Además deberías de haberle dado un beso desde la ventana, sois como Romeo y Julieta.

Resople mientras Afrodita presentaba mi vida como una telenovela mexicana. Vuestra familia no acepta vuestro amor y debéis esconderlo...

En realidad, a mi padre no le impor... ¿Quién lo está contando? ¿Tú o yo? Pues te callas. Como decía: Vuestra familia no acepta vuestro amor y debéis esconderlo del mundo, aunque en el fondo sabéis que hay una atracción irresistible entre ambos...

No, eso lo has provocado tú. Nico, me estas empezando a tocar las narices, a la próxima interrupción te voy a poner está búsqueda muy chunga, ya tenéis a Annabeth de mi lado, así que no me calientes.

¿Cómo Hades quieres que deje de pensar? Pues vale voy a dejar de pensar, voy a dormir. No soñé con Afrodita, ni con Thalia, soñé sobre nuestra búsqueda.

Estaba en una habitación rodeada de lujos: jacuzzi, joyas, oro... Parecía un camerino pero más grande de lo normal.

Había una mujer, solo le pude ver la espalda, llevaba una túnica blanca y unas sandalias que parecían de oro. Su pelo era rubio y ondulado. Estaba hablando con un mensaje Iris, un hombre joven de veinte años. Era alto, musculoso y tenía el pelo largo castaño claro cayéndole sobre los hombros.

-Oh, yo vengare nuestro amor, Paris.- Decía con odio la mujer.- ¿Qué pondrá más furiosa a Afrodita, diosa de la belleza, que hay alguien más bella que ella?

-Yo ya estoy muerto, mi amor, pero a ti te divinizaron, ¿no crees que no deberías crear más guerras?- Pregunto Alejandro, con preocupación de que le pasase algo a la mujer. Ella se puso aun más furiosa.

-¡Yo no provoque ninguna guerra! ¡Fue ella!- Gritaba al mensaje de Paris.- Ella nos unió, pero, por su culpa también te perdí.

Mientras hablaba se acerco a la imagen y acaricio lo que sería su mejilla. Se miraban con una profunda tristeza.

-Por favor, no lo hagas, sabes que no te perdonaran si lo haces... si robas el cesto... ni siquiera pueda imaginármelo.- Le rogo Paris, hablaba con melancolía.- Yo también echo de menos Troya, nuestros paseos en caballo... pero no lo hagas.

-Lo tengo que hacer, así al menos podre vengarme... si no, me mataran y podre reunirme con vosotros, les hecho tanto de menos... Héctor, Andrómaca, mi padre, mi madre, mi pequeña Hermíone... os hecho tanto de menos...

Me levante en mi cama sin saber que pensar, demasiados nombres... pero, ¿Troya? ¿No había habido una batalla ahí? Pero, de eso hace mucho tiempo. Tendría que preguntárselo a Annabeth, ese tal Alejandro ¿quién era? Demasiadas preguntas para ser tan pronto. Mire la hora: Doce de la mañana. Quería dormir.

Pero como siempre, alguien llamo a la puerta queriendo despertarme ¿Por qué? Por la maldita búsqueda. Nadie comprendía lo mucho que amaba dormir, me levante a duras penas y me arrastre hasta la puerta. Abrí y vi a Thalia también con cara soñolienta.

-Hola, nadie quería venir a despertarte, lo echamos a suerte y me toco a mi (creo que hicieron trampa).- Paro un momento para bostezar y prosiguió.- Nos están esperando con Argos y Quirón, vamos.

Cogí mi mochila y dirigí un último vistazo a mi cabaña. Fuimos pasando a través de las miles nuevas cabañas de los dioses menores y llegamos a la Casa Grande, donde Quirón estaba esperándonos con los brazos cruzados, Percy y Annabeth estaban juntos en un banco, Percy estaba durmiendo en el hombro de Annabeth mientras que ella se apoyaba en la pared.

-¡Hola!- Grito Thalia en el oído de Percy, Percy del susto se cayó del banco y Annabeth dio un bote en el banco.

-Cabrona...- Murmuro Annabeth, mientras que Thalia y yo nos reíamos de Percy que seguía en el suelo. Él se levanto de un salto y nos cruzo con la mirada.

-Habéis tardado mucho. ¿Qué hacíais? – Pregunto Percy con una sonrisa estúpida, por lo que Thalia le dirigió una mirada fulminante él se estremeció. Yo miraba la escena sin saber que decir.

-Bueno chicos, ya le he dado a Annabeth el dinero que pueda haceros falta, os deseo buena suerte, tened cuidado.- Dijo Quirón como si fuese nuestro padre y con esas palabras nos fuimos fuera del campamento.

Le dijimos a Argos que no hacía falta que nos llevase, nos miro extrañado se encogió de hombros y se fue. Nos fuimos debajo de un árbol en el que había sombra. Todos me miraron expectantes, la verdad es que no sabía cómo se hacia un viaje sombra en grupo, intente poner una voz con seguridad.

-Bueno ahora tenéis que agarraros a mi.- Yo recordé en mi cabeza la imagen que había visto un día por la tele en colorado.- Allá vamos.

Sentí como si estuviésemos yendo a toda velocidad en un coche, aunque ya me había acostumbrado a ello. De repente estábamos en un prado verde con unas montañas de fondo y una vaca paciendo a 10 metros. Yo sentí que estaba muy cansado y de no haber sido por Percy me hubiese caído.

-Gracias...

-Nico ¿Me quieres decir por qué estamos en un maldito prado lleno de vacas y no en una ciudad?- pregunto Annabeth bastante histérica.

-Yo que se... lo vi en un documental en el colegio que nos pusieron o algo así...

-¡Me da igual! ¿Cómo quieres ir a Los Angeles? ¿En tractor?- Dijo Annabeth mirando frenéticamente a nuestro alrededor.

-Annabeth, tranquila, yo no...

-¡No, no me tranquilizo! Estoy muy estresada, yo...

-Venga., tranquila, no pasa nada.- Dijo Percy abrazándola por detrás mientras que Thalia me ayudaba a no caerme, eso pareció tranquilizar a Annabeth.

-Vale, estoy tranquila.- Dijo respirando pausadamente.- Vamos a ir a esa casa que se ve ahí al fondo al lado de un granero. Percy ayuda a Nico a caminar.

Percy dejo de abrazar a Annabeth y me ayudo a no caerme, fuimos caminando por el prado lleno de vacas hasta llegar al granero, aguardamos un segundo espiando haber que pinta tenían. Se veía a un hombre de treinta y cinco años o treinta y seis, que era bastante alto y fuerte por lo cual daba algo de miedo, estaba ordeñando una vaca y un niño pequeño que tendría tres años daba vueltas a su alrededor mirando como lo hacía.

-Parecen gente normal, ¿no?- Dijo Thalia examinándolos detenidamente.

-Sí, venga vamos.- Dijo Percy que casi sale de donde estábamos escondidos de no ser porque Annabeth le cogió del brazo.

-¡Espera! ¿Y luego cuando pregunte qué hacemos aquí? ¿Qué le decimos? Oh, sí acabamos de telentrasportarnos.- Dijo Annabeth sarcásticamente.

-Le decimos que venimos a pasar aquí a pasar el fin de semana a una casa rural pero que el coche nos dejo tirados y hemos seguido a pie.- Parecía un plan aparentemente sin fallos, así que salimos de nuestro escondrijo, al vernos el granjero cogió una pala de pincho.

-¿Qué hacéis aquí? ¿Quiénes sois?- Decía el hombre poniendo a su hijo de tras de él que se estaba cogiendo a su pierna.

-Veníamos a una casa rural a pasar el fin de semana y se nos ha estropeado el coche, esta es la primera casa que hemos encontrado.- Dijo Annabeth, el granjero nos miro con desconfianza.

-Mentira, vosotros dos sois demasiado mayores como para andar con estos dos.- ¡Mierda! Thalia y yo parecíamos más pequeños que Percy y Annabeth que aparentaban 20, entonces Percy soltó:

-Es que él es mi primo y la chica es su novia, me dijeron si podían venir y no nos importaba.- Dijo mientras empujaba a Thalia a mi lado y le rodeaba la cintura con su brazo, los dos intentamos no sonrojarnos. Percy se reía de nosotros entre dientes, me dolía la mano por no poder darle.

-¿Hay algún bus que vaya de aquí a Denver?- Pregunto Annabeth, él señor pareció creerse nuestra cuartada y se relajo.

-Sí, tarda unas horas, pero no vuelve hasta mañana por la mañana.- Dijo él, entonces detrás de él apareció una mujer de rostro afable, delgada y que nos miraba alegremente. Era morena, de pelo largo liso.

-¿Cariño, que pasa? ¿Quiénes son estos chicos?- Pregunto a su marido cogiéndole de la mano,

-Dicen que venían a pasar el fin de semana al campo y les dejo tirados el coche.- Le dijo su marido, ella inclino la cabeza y nos miro piadosos.

-Ai, pobres. Si queréis podéis quedaros a dormir en casa hasta mañana que viene el bus que os lleva hasta la ciudad.- Dijo la mujer amablemente.

-Muchas gracias, señora.- Le dijo Annabeth respetuosamente. La señora hizo un gesto despectivo con la mano.

-Por favor, puedes llamarme Emma,- Señalo a su marido.- y mi marido, Jack.

-¿Y yo qué?- Pregunto el niño pequeño enfurruñado por no hacerle caso, su madre lo cogió le di un beso en la mejilla.

-Y este es Mark.- Dijo mientras el niño sonreía en los brazos de su madre.- Bueno si queréis arriba tenemos dos habitaciones libres, os las enseño yo.

Emma dejo a su hijo en el suelo y nosotros la seguimos, vimos como Annabeth y Percy se cogían de la mano, tendríamos que ir así también para no dar la nota y ser creíbles, le tendí mi mano a Thalia.

-Deberíamos...- Le dije desviando la mirada hacia los campos de maíz, ella se veía nerviosa.

-Supongo...- Al tocar su mano un eléctrico escalofrío me recorrió el cuerpo, literalmente.- Perdona...

-¿La gran Thalia está nerviosa?- Esta vez no fue un escalofrío lo que recorrió mi cuerpo sino como si hubiese metido los dedos en un enchufe, acompañado de una mirada asesina.- Me callo, me callo.

Y así fuimos a la casa, era bastante grande, subimos directamente al piso de arriba. Habían tres habitaciones, nos indico Emma y cuando íbamos a entrar en la habitación el niño pequeño paso su mirada por mi y Thalia.

-¿Vosotros vais a dormir juntos?- Pregunto el niño, Thalia y yo nos sonrojamos sin saber que responder. ¿Por qué el maldito niño nos tiene que preguntar a nosotros?

-Eh... bueno...- Balbuceo Thalia sin saber que decir, hasta que llego su madre que lo cogió de la mano y se lo llevo.

-Mark, deja a los chicos en paz, ya son mayores.- Dijo guiñándonos un ojo, nos miramos y nos sonrojamos, aun más si cabe. Entramos en la habitación y dejamos nuestras mochilas en el borde de la cama.

Hubiese dicho que esta búsqueda es directamente un complot contra mí, formado por cierta diosa del amor, de no haber sido por mi sueño.Nico, me duele que pienses eso de mí. Thalia y yo nos quedamos de pie mirándonos hasta que me di cuenta de que la gente normal habla y esas cosas.

-Esta noche he tenido un sueño...- Thalia levanta las cejas con sorna- ... sobre la búsqueda. Aparecía una tía joven que hablaba con un mensaje Iris de un chico, dijo...

Me mordí el labio y ladee la cabeza intentando recordar lo que habían estado hablando esas dos personas en mi sueño.

-¿Oye tu qué sabes de la guerra de... Troya?- Pregunte acordándome del nombre de la ciudad que habían nombrado.

-Pues no sé si sabré todo como lo sabría Annabeth pero más o menos... Helena era reina de Esparta, además de hija de Zeus, hasta que llego un día a su palacio Paris, príncipe de Troya, y su primo Eneas. Afrodita hizo que se enamorasen y juntos se escaparan a Troya, viven ahí un montón de años juntos siempre acosados por los guerreros griegos que atacaban detrás de las murallas, al final, gracias a Odiseo los griegos consiguen entrar en Troya engañando a la gente con el caballo gigante de madera. Al final Paris muere antes de eso y se dice que a Helena la hicieron un ser inmortal. ¿Crees que los que aparecían en tu sueño eran ellos?

-Casi seguro que sí. Helena dijo que quería el cinturón de Afrodita para ser la más persona más bella y enfurecer a Afrodita, Paris le dijo que no lo hiciese pero no le hizo caso, es una venganza por haberlos unido y separado.- Dije recordando la conversación.

-Bueno, si eso después lo hablamos con Percy y Annabeth, voy al baño vuelvo ahora.- Dije viendo como se iba.

La historia se repite. Dijo en mi mente la voz de Afrodita a la que ya me estaba teniendo que acostumbrar, me tumbe en la cama por que todavía estaba cansado del viaje sombra y porque para aguantarla era mejor sentarme.

¡Hola! ¿Sabes por qué te he dicho lo de antes? No, y me da igual porque me vas a contar el culebrón que te montas en el Olimpo todos los días.

Pues te lo cuento igualmente. La historia se repite, una hija de Zeus se enamora y una persona no lo ve bien, montara una guerra si hace falta, pero, a ella la da igual todo mientras este con su amado. Ahora en versión punk-semidioses. Lo que tú digas Afrodita, no vale la pena discutir contigo, lo aprendí hace mucho.

¡Jo! ¡Pero enfádate! Niégalo yo que se... así no tiene gracia. ¿Eso significa qué nos vas a dejar en paz? No. Fruncí el ceño. Ja ja ja, ¿lo ves? Así es más divertido.

Puse los ojos n blanco y el niño pequeño entro en la habitación, me miro tímidamente.

-Los chicos mayores de la habitación de al lado dicen que si puedes ir.- Dijo cohibido, me levante con dificultad y le sacudí el pelo.

-Ya voy yo, gracias chaval. Puedes avisar a... la otra chica que venga cuando salga del baño- Él me sonrió y sacudió la cabeza, yo fui a la habitación que le habían dado a Percy y Annabeth.