Oh, Rebeca, lo siento! Aunque sea la mejor de las señales para mí –qué egoismo de escritora- pero que te quedes con una uña menos es molesto para cualquier mujer. Sobre todo, cuando miro las mías ;D que están hechas un desastre porque no he tenido ni tiempo de arreglarlas y menos tendré ahora con mis hijas de vacaciones escolares.
Pero bueno, digamos que puedo tomarlo como un sacrificio a mi obra y eso me hace sentir más que complacida XD! Agradezco muchísimo tener una fan como tú.
XXV
"Y un rojo escalofrío marque..."
J.S
Estaba a punto de rematar su acción, cuando se dio cuenta de que Domino ya no se encontraba en el suelo. Nojiko giró sutilmente en su busca, cuando la tuvo de repente casi topándole el rostro con su expresión sarcástica.
—Niña tonta ¿qué te crees? El Soru está por encima de tus pocas habilidades y me temo que los marines no dejarán a tu salvador acercarse por un buen tiempo. —la carcelera se cruzó de brazos, esquivando uno que otro golpe calculado por Nojiko— El propio Garp está al frente de esta operación y no dudará en llevarse arrastrando a tu héroe, de ser preciso.
—La cosa será más fácil, si todos los miembros de la marine hablan tanto. —la peliceleste sonrió mordaz, volviendo a empuñar su barra.
—Tener la lengua picante ayuda más de lo que imaginas ¿Sabes? —Domino hizo traquear sus dedos de una manera bastante masculina— Lo tuve para mí todo lo que quise, antes de que pudieras hacerlo tú. ¿Creíste que se guardaría para ti? ¡Qué ingenua!
—Suenas muy infantil para tener esos grados y tantos años como guardia. —Nojiko decidió atacarla golpeándole con la vara en la zona del estómago, pero no contó con la mala jugada de la naturaleza, que la hizo doblarse otra vez y devolver lo poco que conservaba de la digestión.
—Vaya qué interesante, —la hilaridad de la carcelera al verla limpiarse con el dorso de la mano invadió sus oídos— esto sí que me sorprende.
—¿Por qué? Soy una mujer con la cama ocupada, —le tocó a ella el turno de agredir— y si no sabes lo que es un descuido por exceso, no te voy a dar los detalles.
Fue demasiado para la carcelera, detuvo de una la barra con que la peliceleste la atacaba y devolvió el golpe físico. La patada lateral alcanzó a Nojiko en el abdomen, plegándola como frágil celofán. Desplomarse ante la risa histérica de Domino, se hacía demasiado para su orgullo. Si algo había aprendido con Ace era a no perder contra quien intentara doblegárselo. Hizo un esfuerzo, aunque la cegaba el dolor y arremetió contra la mujer, golpeándola directo al estómago. Verla derrumbarse para luego besar el polvo fue suficiente antes de ceder paso al vértigo.
—¡Ace! —el grito de Luffy se elevó sobre el estruendo de la batalla— ¡Tengo a Nojiko! ¡GOMU GOMU NO PISOTORU!
Nami observó los puntos de color encarnado en la hierba alrededor de Nojiko y cerró los ojos por un instante.
—¡THUNDER BALL TEMPO! —esgrimió con fuerza el arma, a la par que se lanzaba contra un grupo de marines— ¡Luffy! —llamó sin volverse— ¡Nojiko está sangrando!
—¡HIIIIIKEEENN!
El golpe barrió con media tropa de Garp, abriéndole camino a Ace hacia el lugar donde Luffy sostenía a Nojiko con un brazo, mientras la protegía con el otro de cualquier embestida. De espaldas a él, Nami se las arreglaba para mantener controlados a los marines de Tsuru, esta vez aplicando nudos de viento.
—¡Luffy! —la pelirroja se volvió con rapidez, sin descuidar los movimientos del enemigo y elevó aún más la voz— ¡Ten cuidado con Nojiko, está sangrando!
—¿UH... Uh? —el moreno apartó de un manotazo a dos marines que se le venían encima y se percató de lo que la pelirroja acababa de gritarle. Su ira fue in crescendo, apartó la mirada del espectáculo que ofrecía la hermana de Nami desvanecida y vio llegar a Ace.
—¡No! ¡No! —la llamó a gritos, según avanzaba— ¡Mierda, voy a matarlos a todos!
Garp se interpuso entre ambos, desafiando al mayor.
—Ya basta de jugar, Ace. —se cruzó de brazos— Luffy y tú van a tener que enfrentarme en serio esta vez. ¡No van a quedarse a vivir para siempre como unos idiotas en esta isla tan aburrida!
—¡Quítate del medio, viejo, no quiero hacerte daño! —el grito de Ace fue potente— ¡Pero si no lo haces, no me importará matarte con tal de llegar a Nojiko!
—¡Bwa Ha ha ha ha! —Garp rodeó con el aliento su puño— Hay que ver lo bien domado que te tiene esa bruja.
—¡Abuelo, maldita sea! —Luffy, a sus espadas, le pateó furioso el trasero— ¿Qué no lo ves, ni te das cuenta?
—¿Desde cuándo te permites esa falta de respeto a tus mayores? —el ex Vicealmirante se volvió con el puño en alto, dispuesto a descargarlo contra él. Ace aprovechó el descuido para llegar junto a su hermano y arrebatarle a Nojiko de los brazos.
—¡No! ¿Qué te ha hecho esa miserable, No? —abrió los ojos ante el horror que presenciaba, la humedad en el pantalón de Nojiko le reveló su misterio— ¿POR QUÉ NO ME LO DIJISTE, MALDICIÓN? —Enfrentó a Garp, sin que el odio pudiese reprimir las lágrimas— ¡Por el hijo que iba a tener, viejo...! ¡Voy a matarlos, voy a matar a esa mujer!
—¡Tsuru, ordena el repliegue de los tuyos! —tronó el ex Vicealmirante— ¡DOY LA ORDEN DE ABANDONAR COCOYASHI!
Al notar el titubeo en la anciana, la conminó por segunda vez a detener el ataque. Esta obedeció, conocía lo suficiente a Garp como para saber que una poderosa razón lo obligaba a detenerlos.
—¡Ustedes, alto! —gritó a sus propios subordinados— ¡Abandonen esta isla, es una orden!
Los marines fueron retrocediendo de mala gana. Domino se volvió para observar a Ace, que no por continuar abrazado a la desfallecida Nojiko ofrecía una apariencia débil. Luffy y Nami estaban junto a él, dispuestos a presentar batalla si ésta se acercaba.
—¡No! ¡Quiero tu sueño, No, LO QUIERO! ¡Y vas a vivirlo conmigo, pésele a quien le pese! —Ace estalló colérico al ver que Domino avanzaba y algunos marines le seguían— Llévala con el doctor, Nami —la confió a ella—. Retírate mientras pongo fin a esto.
—¡GOMU GOMU NO GATORIN GUN! —Luffy se adelantaba otra vez, encargándose de los soldados.
Apenas logró acomodar entre los brazos a su hermana, iba Nami camino hacia el interior de la isla, seguida tan solo por la mirada del ex Vicealmirante Garp. Escuchó como sentencia, la invocación al poder que Ace lanzaba sobre Domino y de soslayo, vio el Shinka Shiranui en forma de dos lanzas que atravesaron el cuerpo de la antigua veladora de Impel Down.
—¡Desaparece, maldita! —el pirata escupió sobre el cadáver, limpiándose con ira— ¡Estaré a su lado hasta que sea ceniza!
—¡Dije que basta, Ace! —Garp lo derribó de un puñetazo— ¡Ya está bien! ¡Ordené retirada! —gritó a los marines, que habían quedado extáticos— Llévense a los heridos.
Luffy se había afianzado al suelo, atando con sus brazos de goma a Ace, que hacía intentos por liberarse e ir contra las tropas en repliegue.
—Por esta vez, vamos a dejarlos. Sé que quieres acabar con todos, yo también, pero eso no lo resolverá...
—¡Diablos! —Ace se derrumbó, puños contra la tierra— ¿Por qué no me lo dijo? ¿Por qué? ¿Demonios, es que soy tan idiota que no podía darme cuenta?
—Ace, déjalo ya —Luffy contempló a los marines volviendo a sus barcos—. No puedes hacer nada mejor que esperar.
—¿Esperar... esperar qué? ¿A que maten todo lo que consigo amar y quedarme de brazos cruzados? —la rabia hizo que intentara ir contra Garp, que continuaba dando órdenes a los suyos. El menor se le tiró encima, deteniéndolo a duras penas— ¡Quítate de una vez, Luffy o vas a tener lo tuyo!
—No importa si al final me matas —éste lo asió con más fuerza—, solo que arregla tus cuentas con el abuelo después. Es la hermana de Nami quien más te necesita ahora, y sin manchas de sangre en tus manos.
