Bella, espero que este capi te haga sentir mejor!

Debo añadir: A las chicas, por favor, no usen limas de uñas mientras leen el fanfic, por su propio bien. Gracias.

XXVI

"Esta huelga de besos, este letargo…" J.S

Nojiko dormía tranquila, custodiada por aquella familia que había creado sus lazos de un modo bastante inusual, pero no por eso menos intenso. El doctor les hizo seña de abandonar la habitación para que la chica descansara y pudiera recuperarse.

—Estará bien mañana si come carne ¿Verdad?

—Que no es como tú —Nami lo dio por incorregible—. Podemos dársela, pero no creas que se repondrá de sopetón. Necesitará tiempo...

—Esperemos que su organismo, tan joven, pueda restablecerse pronto —el médico dio ligeros palmetazos en la espalda a Ace—. Otra mujer hubiera perdido la criatura, pero la suerte o su voluntad, hizo que ésta no fuera total. El embrión parece bien asido a la matriz.

—Embrión misterioso es fuerte —sonrió Luffy asintiendo—. No podía ser de otro modo.

—¿Vivirán entonces? —el mayor tragó en seco antes de continuar— ¿Ella y el niño?

—Sin duda, es una chica saludable. —hizo un aparte con Ace—. Pero en estos casos, hay que estar atentos a cualquier reacción. Estaré observándola de cerca para que todo marche bien. No voy a explicarles cuánto riesgo trae una pérdida fetal para la madre, pero les recomiendo: Nada de reproches o discusiones y mucho esmero. Dense tiempo para recuperarse tanto emocional, como en el caso de ella, físicamente. Aunque no haya ocurrido una desgracia, estuvo a punto de suceder y hubieran perdido a ambos de una vez.

—Fue mi culpa, debí insistir en que se quedara fuera de esto —suspiró él—. Pero No quería luchar y yo ni tenía idea...

—No lo hubieras logrado, de todos modos —sonrió el doctor—. Que te lo diga Genzo, es más cabecidura incluso que su hermana. Sea como sea, es inútil que busquen causas de culpa y si quieren una, acháquenlo a la edad o la inexperiencia. Según vaya normalizándose el estado de Nojiko, podrán preparar juntos el camino para recibir al niño.

—Oi, la verdad es que no sé ni por dónde empezar… —Ace se rascó la nuca, medio confundido— Hasta ahora no lo había pensado en serio.

—Pues vas a tener que hacerlo —gruñó Nami, enojada—. Es responsabilidad de los dos.

—Nadie ha dicho que vaya a dejarla atrás —ripostó él con disgusto—. Me importa tu hermana, ¿te has dado cuenta de eso? Y me importa mi hijo, rayos.

—¿Entonces? —inquirió ella mirándolo de reojo.

—Lo que trato de decir es que no tengo idea de cómo tratar el asunto con No, si ella me excluyó a sabiendas —abrió los brazos, mostrándose necesitado de ayuda—. Reconozco que me negaba a tener un hijo, pero casi podía vérselo en los ojos y no pude contenerme ante la idea… No pude, porque en el fondo… yo también…

—Supongo que desde el punto de vista profesional sería muy poco romántico explicarte —rió el galeno— que toda mujer necesita ser madre. Y tú sentiste que podías retribuir su deseo, porque entre muchos te eligió como padre de su futuro hijo. Sabías que buscaba quedarse algo tuyo para siempre, una imagen en la que mirarte, porque a través de ese hijo, siempre estarás tú. ¿No sientes curiosidad por ver a quién se parecerá esa forma constituida del amor que se han entregado?

—¡Oi, claro que me encantará verlo! Pero es que yo... ¡no he sido nada de bueno desde que nací...! —Ace pasó los dedos entre los mechones erizados— ¡Imagina tan solo que se parezca a mí cuando era niño, Lu!

—Cuando tú lo dices…

—Bueno, me parece que no te valoras como debes —el doctor caminó hacia la puerta—. Si así fuera, Nojiko jamás te hubiese mirado, pero hizo más que eso… ¿Para qué darle más vueltas? ¡Genzo podría meterte un puñetazo si llega a interpretar mal tus dudas!

—Bueno, —se estiró, cambiando de actitud y lució su porte orgulloso— si No pensó que esto me haría un cobarde, voy a demostrarle una vez más que tiene un hombre a su lado.

—Eso me recuerda más a mi hermano —Luffy ocultó el rostro sonriente bajo el sombrero.

Poco después de haber salido el doctor, Garp entraba solo en la casa. Afuera no había rastro de presencia marine.

—Antes de que digas nada —el ex Vicealmirante se cruzó de brazos frente a él—, fuiste un idiota por no alertarme a tiempo. ¡Y ahora me doy cuenta de que eres tan mocoso que ni siquiera te das cuenta de cuándo preñas a una mujer! ¡Bwa ha ha!

—El respeto me impide arrojarte de un puñetazo fuera de esta casa —lo observó con ira— ¿Qué, no está servida la justicia de los marines? ¿O es que te han vuelto a ordenar que te cobres la vida de mi mujer y mi hijo?

—Puse fin a esto, nadie va a tocar a mi bisnieto, Ace. Porque lo es, tanto como te he considerado a ti mi nieto.

Desde el umbral de la habitación de Nojiko, la pelirroja contemplaba el duelo entre el instructor de marines y el hombre que amaba a su hermana. Estuvo a punto de intervenir, pero Luffy la detuvo a tiempo.

—Ve con Nojiko. Yo los sacaré del salón para que no la molesten.

—Primero te saca él a golpes —masculló Nami—, como si no conociera a tu abuelo.

—Esto es diferente —Luffy hizo crujir los dedos, al verla sin moverse le sonrió—. ¿No confías en mí?

—Como rompan algo dentro de la casa, voy a pasarle factura al Cuartel General y tú sabes bien lo que te espera.

—Aprestaré mi trasero, si sale mal —el tono malicioso que había usado provocó un salto en ella—. Ve con tu hermana de una vez.

Nami entró en la habitación, dispuesta a velar el sueño de Nojiko hasta que despertara. Sin dudas, la necesitaría allí y si antes no pudo hacerlo por encontrarse de aventuras, en ese momento tan crucial debía ser el primer rostro con el que se topara al abrir los ojos.

Transcurrieron un par de horas sin novedad, con la única interrupción de Luffy, que le hizo entender con señas desde la puerta que todo estaba bien, salvo un surco entero de mandarinas derribadas y el tendero de ropa consumido por el fuego. Poco después hizo su entrada Ace, justo cuando Nojiko se volvió de un lado y de otro haciendo gestos de dolor.

—¿Estará bien si le trajera algo de jugo, o una mandarina? —preguntó inseguro a Nami— Lleva tiempo sin probar bocado.

—Creo que le sentaría de maravillas —aprobó ella—. ¿Puedo pedirte que demores un poco? Quisiera hablarle primero.

El mayor asintió con un gesto de cabeza y abandonó el lugar. Apenas salió de la habitación, Nojiko despertó.

—Na... Nami —habló con voz ida—. ¿Se ha marchado el doctor?

—Sí. El médico determinó que te pondrás bien...

—Me duele mucho —oírla decir aquello hizo que Nami la viera tan adolescente como ella. Nojiko pasó las manos por su abdomen y luego suspiró tranquila—... Pensé que ya no estaba.

—¿Cómo crees? —se escandalizó Nami— Siendo hijo tuyo y de Ace, no podía esperarse otra cosa que un niño fuerte y obstinado.

La mayor hizo un gesto para que la pelirroja acercara su cabeza y la atrajo contra su pecho, acariciándole el cabello.

—Eres buena hermana, aunque te la pases diciendo que no.

—¿Vas a hacer lo posible por recuperarte pronto, verdad? —El abrazo no se hizo esperar— Eres tan enérgica y… nos tienes. Ahora mismo Luffy debe estar buscando carne para que comas, está muy preocupado.

—Cuida a tu Luffy —su voz fue suave, en otras circunstancias hubiera acompañado a una sonrisa—, porque tiene la cualidad de mirar dentro de ti. Porque te quiere tal cual te muestras: irónica, golpeadora e insultante. Y sobre todas las cosas, es tan dadivoso, que no mira cuánto lo pueden dañar por serlo.

—Ha sufrido mucho con esto —Nami dudó al hablar—, casi tanto como Ace.

Nojiko cerró los ojos al escuchar su nombre.

—La culpa me está desgarrando las entrañas, Nami —el dolor la hizo apretar aún más los párpados—. Siquiera me atrevo a mirarlo, estuvo a mi lado toda la noche… Y yo solo podía pensar en cuánto lo subestimé al no confiarle esto. No hubo para mí nada peor, quería derribarme sobre él, quería que me arropara, que me llamara tonta o idiota y sentir la tranquilidad de ese espacio que tengo en su pecho... Y me contuve al punto de clavar las uñas bajo las sábanas hasta sentir el plumón —lanzó un sollozo ahogado— ¿Es normal que este orgullo me impida decirle que lo amo tanto?

—Ace y tú hacen una pareja muy extraña —la pelinaranja se encogió de hombros y miró al techo—, son muy complicados para mi gusto. Se la pasan muriéndose una por el otro, pero ninguno suelta prenda excepto en casos extremos y entonces ambos estallan —sonrió, guiñándole un ojo— No quiero imaginarme cómo será el asunto cuando se encuentran en otro terreno.

—Envidiosa —Nojiko hizo el intento de sonreír, pero una punzada le impidió manifestarse—. Tienes mucho que aprender todavía y Ace puede enseñarle muchos trucos a su hermano.

—Discutió con el viejo Garp, por cierto —Nami aprovechó la oportunidad para informarla de los pormenores—. Ace lo culpó de todo, ya sabemos que si no hubiese sido por su mala costumbre de soltar la lengua… A punto estaba de renegar de él como abuelo… Cierto que nunca vi al antiguo vicealmirante tan dispuesto a abandonar su obligación como después de saber lo que te ocurrió. Créeme que solo por él se detuvo esta desgracia.

—Era de esperarse —la del cabello celeste suspiró, acomodándose entre las mantas— ¿Dónde está Ace ahora?

—En busca de tu mandarina favorita —Nami le sonrió animosa—. Dijo que te haría un jugo… sinceramente, Nojiko, estoy a punto de cambiártelo por su hermano.

—Está bien, Luffy es adorable —la mayor le siguió el juego—. Solo que deberé comprar alimento para la primera etapa de vida, en lugar de la segunda…

—Ni que fuera a cedértelo así de fácil —se apresuró a decir la pelinaranja, acompañada de una carcajada, pero añadió seria—. Voy a pedirte algo, por Bellemere, Nojiko… Habla con Ace, y si tienen que perdonarse los errores para después llorar juntos, inunden esta casa pero no se muerdan por más tiempo la lengua —y añadió maliciosa— a no ser en un buen beso.

—Si serás atrevida —Nojiko le golpeó la cabeza con la almohada, pero en sus labios hubo una fugaz sonrisa—. Respeta a tu hermana.

Para Nami, el gesto en sus labios fue más que suficiente para hacerla feliz. Nojiko se recuperaría, de eso estaba segura.

Bella, Gabe y a Alex, espero que respiren tranquilos con la recuperación de No

XD