XXX
"Solo me faltaba tomar clases de parto
Sin dolor" J.S
"Sabo lo observó divertido, mientras le describía cuánto había cambiado su universo desde que naufragara en las costas de Cocoyashi
—¿De modo que fue a eso a lo que temiste? Recuerdo que de niño decías que nunca tendrías miedo a nada.
—Que me quitaran la vida justo cuando me di cuenta que tenía motivos para vivir y… admitir que amaba a No, —se ruborizó ante sus palabras— sobre todo lo segundo… En fin, quién diablos le diría a uno que comprometerse con alguien después de cierta edad, parece algo tan normal. Y que es distinto a lo que has venido creyendo, cuando te encuentras a la persona que realmente encaja contigo.
—Todavía me cuesta idearme a una mujer capaz de soportar tu carácter endemoniado.
—No soy ni la mitad de lo que conociste, créeme. Y sí, ella… —Ace sonrió imaginándola— Ten por seguro que no dudará en hacerme ver cuándo le parezco insufrible. Ya lo ha hecho y hasta ahora siempre ha terminado con un buen revolcón.
—Que tú estés esperando un hijo es lo que más me asombra.
—Lo mismo digo. Pero antes que cualquier cosa, amo a No y aquí entre hermanos, me muero por ver cómo será.
—¡Jajajaja, toda una aventura! Ya me gustaría ver cómo te las arreglas.
—No será peor que ir al Nuevo Mundo, y estoy igual de dispuesto.
—Vaya… Pero, ¿sabes? menos aún creo lo que cuentas de Luffy.
—Yo mismo todavía me pregunto qué rayos es lo que tiene en realidad con Nami, porque fuera de compartir la misma habitación, no veo la diferencia…
—¿Y esa chica tuya, qué ha hecho para que…?"
Los dedos de Nojiko dibujando una caricia sobre su pecho lo despertaron. Se sobresaltó, porque ella había tomado al pie de la letra la necesidad del reposo, y sabía que aquel llamado a su carne era una tentación a quebrar las reglas.
—No, eres una chica desobediente —la regañó de broma—. Hago de tripas corazón y tú me buscas las cosquillas.
—Quiero saber si así de inflada aún puedo llamar tu atención —rió ella—. Ahora que no me veo como antes.
—Pues nunca imaginé que una mujer encinta pudiera lucir tan linda. Y mucho menos, que amanecería el día con una encima... —la sonrisa maliciosa apareció en su rostro. Se estiró, desperezándose— El doctor dijo que teníamos que extremar la cautela en estos meses, porque tu parto puede adelantarse. De modo que… —bostezó— Denegado.
—Lo cierto es que mi peso va en aumento, ¡me veo horrible!
—¡Quién dice! Aunque no pueda rodear tu barriga con mis brazos, no significa que…
—Acabas de afirmarlo. —Nojiko lo miró de soslayo— Con siete meses parezco una tina de madera, de las que se hinchan con el agua.
—Bueno, eso lo has dicho tú —Ace se encogió de hombros—. Yo no veo nada terrible, me gustas igual. Además…—acercó su rostro para depositar un beso en la enorme bolsa que era el vientre de Nojiko— la compensación es grande, así que nada de quejas.
—Tienes razón, los niños…
—¿Los niños…? —alzó el rostro, mirándola inquisitivo.
—Son una compensación —suspiró, mientras una gota de sudor corría por su frente—. No hay duda.
—Oi, ¿cuántos pies tiene éste? —Había dado su caricia de "buenos días" al abdomen de la chica y abrió los ojos, sorprendido— Los golpes son casi continuos, patea como un bendito.
—Supongo que es normal, tiene mucha vitalidad.
—Ahora que lo pienso ¿También lo es el tamaño de tu barriga? —la miró dudoso, en los últimos tiempos había crecido a pasos agigantados— ¡No es que te veas mal! —añadió de inmediato al notar sus intensiones de discutir.
—Es probable que gran parte del vientre esté lleno de líquido y de ahí el volumen.
—¿Y por eso te ha mandado el doctor tanto reposo?
—¿Por qué habría de ser, entonces? —Nojiko no pudo evitar el sobresalto.
—Estoy pensando que realmente puede venir más de uno. Pero eres quien lo lleva adentro, si no lo sabes tú…
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El médico en su última visita confirmó la sospecha. Volvía a caer en la incertidumbre de cómo decirle a Ace sobre la nueva situación. Había aceptado la responsabilidad de ser padre, lo que no significaba que estuviera dispuesto a...
Nami interrumpió sus vacilaciones.
—¿Qué te importa? —dijo molesta, con los brazos en jarras— Desde el principio estuviste dispuesta a cargar sola con lo que sucediera.
—Y lo estoy, solo que ahora es distinto. Quiero compartirlo con él.
—Con toda seguridad pensará en volver al mar en cuanto se lo digas.
—Entonces sabré qué esperar en lo adelante. —Nojiko observó su vientre y suspiró abatida— Pero no pienso ocultárselo.
—¿Sabes qué? Mejor que se entere cuando los tenga en brazos. —calculó la pelirroja— Le será muy difícil escapar a esas caritas tiernas.
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"Y el tiempo pasó sin que de mis labios saliera una palabra, imperdonable."
Nojiko abrió los ojos, a la par que inhalaba a profundidad el aire y sus uñas se clavaron en el brazo del moreno.
—¡No! ¿Qué estás haciendo? —Ace la miró confuso y frunció el ceño—. ¿A qué viene…?
Ella contuvo un grito y se dedicó a resoplar, doblada sobre su vientre.
—¿Qué te pasa, No? ¿Ya es hora? ¿Te está doliendo? ¿Van a nacer? —la oleada de preguntas cayó sobre Nojiko, que apenas había podido balbucear algo—. ¿Busco al doctor?
—¡Me… dueeeele! —acertó a susurrar entre inhalación y exhalación. Sus uñas se hundieron más en la carne de Ace— Espera…
—¡¿Cómo voy a esperar, No?! ¿Y si algo se complica? —después de liberarse de las uñas de Nojiko, caminó de un extremo a otro de la habitación— ¡Voy a ir por el médico!
—Es…pera. —ella intentó sonreírle, buscando calmarlo— Quédate… conmigo, Ace.
—¡NAMI, LUFFY! ¿Dónde rayos están? —el grito del mayor estremeció la casa— ¡VAYAN USTEDES POR EL DOCTOR!
—Ehm… etto… —el rostro asombrado de Luffy se asomó a la puerta— ¿Viene la cigüeña?
—¡Al diablo con el animal! ¡Terminaré yo de comadrona si no acabas de ir por el médico! —Ace le hizo un gesto imperativo— ¡AHORA es que hacen falta tus habilidades!
—¡MUÉVETE, LUFFY! —Nami lo empujó hacia la puerta de entrada y volvió a la carrera hacia la habitación de los mayores— ¿Qué hago, Nojiko? ¿Caliento agua? ¿Preparo alcohol?
Desde la calle se escuchó el Gomu Gomu no Rocketto y un grito de entusiasmo.
—Hazlo, Nami… —la peliceleste volvió a doblarse, respirando con fuerza. Sus puños aprisionaron las mantas— Temo que… esto va a complicarse.
—No digas tonterías. Ahora mismo lo tendré todo listo, ya me las vi de enfermera en una ocasión —fue hasta la cocina, dejándolos solos—. Pobre Nojiko, está conciente de que no será un parto fácil.
—Oi, vamos, juntos lo empezamos, juntos lo terminaremos. Y si hay más de uno, es culpa mía. —Ace sonrió amplio, en extremo nervioso. Pasó una y otra vez la mano por el vientre a la chica, buscando aliviarla con el roce tierno— Eh, los niños buenos hacen caso a papá —les habló severo—, ¿qué tal si se ponen de acuerdo y no buscan nacer todos a la vez? ¡Oi, vamos, en fila!
Nojiko quería reír con las ideas de Ace, pero le era imposible. Aún así, él notó que se lo agradecía, sobreponiéndose al dolor.
—Por cierto, No… —el moreno intentaba atraer su atención hacia cualquier cosa que no fueran las punzadas constantes— Acabo de darme cuenta de que ni siquiera hablamos sobre los nombres.
